Se repite de forma cíclica la situación de hambrunas en África. Es como si hubiera caído una maldición sobre aquella tierra que le impide salir de la miseria y reiteradamente cae en los peores sufrimientos que puede soportar la humanidad. Lo vimos en 1984, en Etiopía, cuando millones de personas cayeron en la mayor hambruna que asoló la Tierra. Lo hemos visto en los noventa y ahora, en 2017 cuatro hambrunas amenazan con llevarse por delante a 20 millones de seres humanos. Son muertes, todas, evitables, porque no son causadas por una circunstancia sobrevenida (inundaciones, terremotos, etc.), lo son por circunstancias que desde hace una año viene denunciando UNICEF y otras ONG que trabajan en la zona. África no es un continente pobre, es un continente empobrecido. Es el continente más rico en recursos naturales, tanto del subsuelo como en la cobertura forestal. Posee las mayores reservas de oro, piedras preciosas y metales raros de todo el mundo. En África están los mayores bosques originarios y cuenta con las tierras más fértiles del Planeta, junto con abundante agua dulce. Entonces, ¿cuál es el motivo de estas hambrunas reiteradas? El motivo es, paradójicamente, su riqueza.
África ha sido un continente deseado y expoliado desde el siglo XV. El comercio primero fue el de esclavos, que hizo a Inglaterra la más poderosa nación de la Tierra. Después vino la colonización directa, aprovechando tanto los recursos naturales como la fuerza de mano de obra autóctona. Tras la descolonización vino la neocolonización. Las empresas transnacionales y los países enriquecidos se han apropiado de todo lo que tenga algún valor en África. Para que las riquezas africanas puedan ser saqueadas hay que evitar la constitución de estructuras políticas estables, de ahí que se incentiven guerras, golpes de estado e inestabilidad por doquier. Mediante la corrupción se controla a los políticos de los países formalmente democráticos y donde no se puede corromper a los políticos se monta una guerrilla "rebelde" que crea una guerra que impide el desarrollo del país. Otro motivo para destruir África es que si África se desarrollara al nivel de Europa, y eso sería algo sencillo pues poseen cien veces más recursos y son una población joven y relativamente escasa, África consumiría sus propios recursos y no podrían ser expoliados. Cuando un país posee grandes recursos, la forma de obtenerlos es destruir las estructuras políticas.
