Mostrando entradas con la etiqueta despilfarro.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta despilfarro.. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de septiembre de 2013

Madrid, 2020 noes.

Es muy posible que ya hayamos olvidado lo que nos costó Barcelona 92 y la Expo de Sevilla. Nos costó una crisis profunda de la que solo pudimos salir con la patada a seguir que fue la burbuja del ladrillo aznaril. No fue por casualidad que tras una década de inyectar dinero que no teníamos pidiendo prestado lo que no necesitábamos para obtener lo que no nos hacía falta, nos pasara factura en una recesión que hundió la economía, dejándola en donde estaba justo antes de las euforias deportivas y patrioteras (españolistocatalanas) de la mítica cifra de 1992, mítica y para no celebrar, como su precedente histórico. 
Pero no a todos les fue mal en aquella crisis postorgásmica financiera (omnia animalia sunt tristia post coitum), pues lo que todos pagamos en forma de apretarse el cinturón, desempleo y devaluación de la economía, otros lo ganaron en forma de royalties, intereses de préstamos, beneficios inicuos y sobres y más sobres, ya fueran sueldos o propinas. Creo que de todos es sabido que las obras olímpicas se caracterizan por eso mismo, por aumentar olímpicamente el gasto. Lo que se presupuesta en 100 acaba costando 200 o 300 y así se genera un agujero que luego es difícil llenar. Madrid 2020, como antes Londres 2012 o Barcelona 92, son obras deficitarias como país, pero pingües beneficios para las constructoras, empresas de servicios, financieras y demás allegadas a los poderes implantados.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...