jueves, 30 de diciembre de 2010

La punta del iceberg

Hago promesa solemne de que he intentado acabar el año en el blog con algo de optimismo, pero es que no me sale, lo siento, soy tremendamente pesimista, de la extirpe de Walter Benjamin, pero al contrario que él también soy de la extirpe de Ignacio Ellacuría y estoy cargado de esperanza, de la esperanza que aporta la Encarnación de Dios en la historia de la humanidad. Por esto mismo, creo que estamos viendo la punta del iceberg de los problemas sociales que se avecinan, pero también creo que contemplamos el inicio de un movimiento nuevo que surgirá pronto para renovar la vida del ser humano en el planeta. Serán muchos los que no sepan como actuar tras tantos decenios de inactividad, conformismo y derrota, pero aún quedan los que tienen las ideas claras y, sobre todo, está la juventud.
Es falso que los jóvenes sean apáticos y conformistas, indiviudalistas y pasotas. Mi experiencia como profesor me hace ver que están ansiosos por hacer un mundo justo y por actuar ante tanto sufrimiento del hombre y del planeta. Sólo necesitan saber qué hacer y cómo hacerlo y eso es tarea de los que ya no somos tan jóvenes. Si no somos capaces de darles orientación, sus ansias saldrán a raudales de forma incontenible. Unos dedicarán su fuerza juvenil a la autodestrucción, otros a la heterodestrucción, pero todos volcarán sus energías hacia algo que las gaste. Hemos de saber encauzar toda esa fuerza para que no acabe en la desesperación y la rabia incontenidas, sino en la creación de ese mundo diferente y necesario que estamos anhelando.
Creo en ese otro mundo, creo en el Reino de Dios, creo en la fuerza de los jóvenes y creo que estamos en un momento crucial de la historia. De nosotros depende que ahora sí la justicia y la misericordia rijan los destinos de la humanidad, de lo contrario nos veremos ante el momento más oscuro de la historia del hombre, abocados a la destrucción de la humanidad del hombre. La punta del iceberg nos indica lo que falta para una cosa o la otra.

Ay de las que estén encinta en aquellos días.
pero el que persevere hasta el fin se salvará. (Mc 13)

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Se agradece tanto optimismo antropológico-juvenil en estas fechas. Yo pensaba que los de la generación ni-ni (ni estudian ni trabajan) estaban arrollando. No se pueden obviar las dificultades (condiciones objetivas) para la creación de estructuras convivenciales (las que sean): paro, vivienda inalcanzable, prologación de las etapas de adolescencia y juventud, pero, bueno, nuestra esperanza es cada vez más escatólogica. Feliz año nuevo. PMT.

Martín dijo...

Confieso que me ha sorprendido este discurso sobre la fuente de esperanza que son los jóvenes. Discurso recurrente que llevo escuchando muchos años. Se agradece que lo hayas completado con la responsabilidad que todos tenemos de buscar nuevos caminos, de ofrecer sentido. Al final los hijos se parecen tanto a nosotros... Feliz año.

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Veo que tanto a PMT como a Martín, les sorprende mi optimismo sobre los jóvenes. Es cierto que he visto eso en los jóvenes, aunque también he visto lo otro, pero mi labor, como profesor y como casi como mistagogo, es hacer de Pigmalión. Si les provocamos saldrá, os lo aseguro. Son pocos los jóvenes que dan esa experiencia, pero valen por todos los demás. Son como el "resto del Señor" del mundo actual y son, por demás, el futuro, para bien o para mal. Quiero pensar que para bien.
Gracias a ambos y feliz entrada de año.

Desiderio dijo...

¿Sabéis? Yo creo que los jóvenes son el reto más apasionante que nos podemos proponer los que nos hacemos llamar adultos. Es verdad que hay jóvenes ante los cuales nos sentimos escandalizados, pero ¿no deberíamos escandalizarnos de nosotros mismos por haberles permitido llegar a lo que son? ¡Cuántos padres que se olvidan de su responsabilidad como educadores, y cuántos educadores que no ejercen verdaderamente su profesión! Esas formas de actuar, esos modos de comportarse, ¿no serán la herencia que de alguna manera les hemos dejado los adultos? Cuando veo a esos grupos de jóvenes que están desperdiciando sus vidas no puedo menos que mirarme a mí mismo, y preguntarme qué es lo que les estamos mostrando de la vida, qué es lo que les estamos enseñando. Es cierto que esto no es una operación matemática, y que indudablemente cada persona toma el rumbo que quiera o pueda, pero, ¿no será la juventud un reflejo de todas las carencias de nuestra querida sociedad, sociedad que es así porque nosotros, los adultos, permitimos que sea así?
En fin. Feliz año a todos. Vamos a por el 2011.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Desiderio. ¿Cuántas veces al conocer a los papás de éste o aquel joven, "entendemos" porqué actúan así o asao?
Nuestros hijos serán lo que nosotros "queramos" que sean. En el escultismo, que es el mundo en el que yo me he movido, siempre se hablaba del "ejemplo" como valor educativo y estrategia pedagógica.
Pues eso.
Vamos a por el 2011. Pero nosotros a por él; no él a por nosotros.
Responsabilidad y justicia para todos. Qué viva la esperanza.
i

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