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martes, 14 de enero de 2020

Sacerdocio o celibato

Los opositores a Francisco levantan mucha polvareda, andan revueltos, nerviosos, no quieren perder privilegios; lo entiendo. Lo que no puedo entender es que insignes miembros de la Iglesia, con formación teológica, digan estupideces para defender esos privilegios. Se ha escrito en un libro de próxima aparición que "hay un vínculo ontológico-sacramental entre el sacerdocio y el celibato". Así dicho, esto es una falsedad teológica como un pino. En todo caso, no pasaría de ser una piadosa reflexión propia de un fundamentalista trasnochado sin ninguna preparación teológica sería, más bien superficial, de seminario decimonónico, si no fuera porque el autor que aparece en el información es mitrado de la Iglesia que se postula para sustituir al actual Papa. Habría que dar una lección de historia, primero, y de teología después, incluso con recurso al Magisterio eclesial más importante que tenemos en el Concilio Vaticano II, en Lumen Gentium.

Lo primero, la historia. Desde el comienzo, en Jesús nos encontramos una oposición radical a la función del sacerdocio, en especial a la que se realiza en el Templo de Jerusalén, que es destruido simbólicamente por él en el famoso episodio de las mesas de los cambistas. Este episodio, en Juan, es el motivo de su condena a muerte de facto por sus enemigos. Jesús representa la opuesto al sacerdocio del pueblo judío. Podemos decir que mientras el pueblo judío es un pueblo con sacerdotes, el nuevo pueblo de Dios es un pueblo sacerdotal, pues todo él, en virtud del baustismo, es sacerdotal. La función reservada a unos pocos en el pueblo judío, pertenece ahora a toda la Iglesia, porque el verdadero y único Sacerdote es Cristo, por su sacrificio en la Cruz, que ha dado la vida por todos de una vez para siempre. Ya no son necesarios más sacrificios, pues Cristo ha unido definitivamente a los hombre con Dios y los ha reunido mediante el bautismo en la Iglesia, que es sacerdotal por su misma esencia. Mientras que, nos dice la carta a los Hebreos, los sacerdotes de la Antigua Alianza debían hacer sacrificios por sí mismos y el pueblo de forma constante, Cristo ha realizado el único sacrificio válido, por eso Él es Sacerdote, pero en la línea de Melkisedek, no en la de Sadoc. Es decir, Cristo no es Sacerdote como los otros, Él es el único y verdadero. Por este motivo, en la Iglesia no hay más Sacerdote que Cristo y, por el bautismo, todos y todas lo somos en Cristo.
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