viernes, 22 de enero de 2010

"Como si" el mundo tuviera sentido

Ya hemos dicho en muchos sitios que el ser humano actúa más movido por fe que por motivos puramente racionales. Si hubiéramos de racionalizar todos y cada uno de nuestros actos, pensamientos y comunicaciones, difícilmente podríamos hacer, pensar o decir algo en absoluto. Son demasiadas las cosas que hay que razonar como para llegar a emitir un juicio, realizar un acto o hilar una reflexión. El ser humano lo es, no por la capacidad racional, sino por un conjunto de presupuestos que se nos han dado de forma casi heredada que nos permiten comportarnos "como si" fuésemos humanos. Para ello utilizamos de forma mecánica los elementos del sentimiento y las razones del corazón, que diría Pascal. Esto nos lleva a una actitud que presupone la "pureza" de las acciones sociales y de los comportamientos. No se trata que seamos unos ingenuos, sino que es mejor vivir "como si" el mundo tuviera sentido, "como si" las personas fuesen desprendidas, "como si" la verdad triunfara, "como si" no tuviéramos que morir. Se trata de presuponer la pureza en las acciones, los pensamientos y las expresiones de los demás, como reflejo de una "bondad natural" heredada desde la noche de los tiempos y que es el motor de la misma naturaleza.

De esta manera es mejor creer que los padres aman a los hijos, aunque algunos de ellos sean crueles; es preferible considerar que los médicos se guían por el juramento hipocrático, aunque algunos vendan su ciencia a intereses espurios; es conveniente considerar que los jueces no se corrompen, aunque algunos prevariquen; y es adecuado creer que los medios de comunicación dicen la verdad, aunque muchos mientan en favor de sus amos (Alba Rico). Este presupuesto de pureza que nos permite vivir "como si", es en cierto modo una vida desde la fe. Gracias a Dios, no presuponemos que los padres son unos pederastas, porque entonces habría que castigar preventivamente a todos "por si acaso" lo hicieran algunos; habría que enseñar a todos medicina "por si acaso" los médicos se corrompen; habría que aplicar con precisión literal la ley "por si a caso" algunos prevarican; habría que eliminar la información "por si acaso" los medios mienten. Es decir, si no vivimos "como si" el mundo tuviera sentido y fuera bueno, deberíamos aplicar un modo de vida reducido, "por si acaso" los hombres no fueran buenos. Dejaríamos de ser humanos si aplicáramos los criterios meramente racionales. Pero no es así: presuponemos el bien y no el mal, la verdad y no la mentira, el amor y no el odio, la justicia y no la prevaricación. No está la mentira a la altura de la verdad, porque es la mentira la que presupone la existencia de la verdad; el mentiroso necesita del resto veracidad para que su mentira pueda ser tal, si todos mintieran la mentira misma no existiría, no existiría un mundo tan siquiera. Es la verdad, la bondad, la justicia y el amor los que constituyen un mundo en el que el hombre puede existir, y el hombre ha de vivir "como si" fuese así, de lo contrario acabaríamos inmediatamente con el mundo de los hombres "por si acaso" mienten, prevarican, son injustos u odian.

Creo que estamos entrando ya definitivamente en el mundo del "por si acaso" y pronto acabaremos mintiendo "por si acaso" me quieren engañar; siendo injustos "por si acaso" corremos el riesgo de sufrir una injusticia; agrediendo "por si acaso" alguien me quiere agredir... en fin, acabaremos o ya hemos empezado, porque invadimos países por si acaso hubiera terroristas, consideramos a todos culpables por si acaso no son inocentes, preferimos cometer injusticias por si acaso alguien las quisiera cometer contra nosotros. Pueden leerse aquí los casos de Haití, de la inmigración en España o de la legislación especial antiterrorista y antiextranjeros, básicamente lo mismo en la mente pervertida del mundo enriquecido.


*La imagen es por la frase de Silesius: "la rosa es sin porqué", aunque no lo sé cierto.

3 comentarios:

Martín dijo...

La rosa es sin porqué, pero no sin motivo. Y lo del "por si acaso" podría tener su lado bueno si lo entendemos como mirada crítica sobre la realidad. Cierto, en la mayoría de nuestras acciones actuamos movidos por fe, pero si en el amor hay que aplicar la regla de "haz el bien y no mires a quién", en la fe la regla es (según mi entender y salvo mejor opinión): "cree, pero mira bien en quien confias". La fe es una opción crítica.

Anónimo dijo...

Rojo sobre negro. Fuerte el Amor más allá de la muerte. Rocio que nos empapa.
La rosa que aquí ve tu ojo exterior, florece así en Dios desde la Eternidad ( Silesius)
Misterio de Amor

Ecke... dijo...

Como si fuera mundo, como si fuéramos personas.

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