lunes, 3 de mayo de 2010

¡Eureka!

Dicen que cuando Arquímedes encontró la solución al problema que le daba vueltas en la cabeza, gritó su famoso ¡Eureka! que significa exactamente eso, lo encontré. Algo así deben haber gritado los financieros internacionales al encontrar la solución a sus problemas de liquidez. La solución vendría a decir así: toda deuda de un país sumido en la crisis, experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al volumen de especulación desalojada. O dicho de otro modo, cuanto más miedo metamos en el cuerpo, más ganancias obtendremos por la deuda, y a fe que lo han conseguido. En cuestión de poco menos de un mes, los fondos de inversión han conseguido la suculenta tajada de 110 mil millones de euros, cuando la puja empezó en 30 mil millones. Con ese dinero, que saldrá de los bolsillos, pensiones, educación, sanidad y servicios de los griegos, los fondos de inversión conseguirán mantener sus balances, repartir grandes beneficios y presentar cuentas de resultados como no las hubo antes de la crisis.
En Le monde diplomatique se publica un artículo que explica a las claras cuál es la apuesta a largo plazo y cómo se está gestando. Esta consta de seis etapas de las que ya se han cubierto tres y estamos en la cuarta y quinta. La cuarta etapa: los fondos de inversión y la banca vuelven por donde solían y empiezan a especular, pero ahora lo hacen con la deuda pública, más segura. El problema es que cuando esta se hincha es menos rentable, de ahí que haya que hacer crecer sus intereses, ello se consigue con el "ataque" especulativo a las deudas soberanas de los países "periféricos" de Europa, los "PIGS" entre los que estamos los españoles.
La quinta etapa empieza cuando los poderes públicos se niegan a frenar la especulación por ley y por una ayuda inmediata a Grecia y se desencadena un círculo vicioso: hay que pedir préstamos para pagar la deuda; reducir el déficit para pedir préstamos; recortar el gasto público para reducir el déficit; bajar los salarios, las prestaciones sociales y "reformar" las jubilaciones para reducir el gasto público.
La sexta y última es la extensión del ataque especulativo a todos los países periféricos. Pero sería bueno que nos hiciéramos dos simples preguntas: 1ª ¿porqué el Banco Central Europeo no pone a disposición de Grecia dinero al mismo precio que lo da a los bancos privados, es decir, al 1%? Y 2ª ¿porqué los países de la eurozona no han intervenido con un socio y amigo como lo hicieron con sus propios bancos privados, con celeridad y generosidad? Las respuestas a estas dos simples preguntas pueden suponer encontrar las causas de esta situación. ¡Ojalá que podamos gritar como Arquímides, eureka!

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