miércoles, 19 de enero de 2011

Agresión en Murcia

En los últimos días mi querida región murciana ha sido noticia nacional por unos penosos hechos que avergüenzan a cualquiera. La agresión brutal que se ha producido contra una persona inocente no tiene parangón en la historia de esta región. El domingo por la noche unos señores se presentaron en casa de un joven y se lo llevaron detenido. Sin pruebas ni cargos consistentes lo han mantenido en situación de detención durante 72 horas y, mientras, los medios no han dejado de criminalizarlo. Su imagen, su nombre y apellidos y su propia casa han sido difundidas como si de un terrorista se tratara, ni siquiera a los pederastas los tratan así. Este joven se ha visto despojado del derecho que asiste a todo ser humano en un estado de derecho a la presunción de inocencia y en ciertos medios se alienta a atentar contra él y contra todos aquellos que son sus amigos. Hoy mismo he podido leer en cierto medio de insignia taurina que estos "animales" deben ser encerrados en cercas y marcados a fuego. Otros medios han dado pábulo a las insinuaciones de los políticos murcianos y casi comparan lo que sucede en Murcia con la situación del País Vasco. Un miembro del gobierno español comparó las movilizaciones de los funcionarios murcianos contra la agresión del gobierno regional con la Kaleborroka; y suma y sigue.
Este joven, acusado sin motivo, cuenta con la simpatía de sus vecinos, con seis testigos que lo vieron en un pub de un pueblo vecino a la hora de la paliza al consejero de cultura del gobierno regional, con las llamadas realizadas desde su móvil situado a 20 kilómetros de Murcia y con el afecto y la consideración de los que le conocen. Sin embargo, en su contra está la identificación del agredido en medio de la oscuridad y los golpes que recibía. Para nuestra justicia esto ha sido suficiente para detenerlo, acusarlo, incriminarlo y culparlo del crimen. Acaba de salir libre, pero con cargos y la obligación de presentarse cada quince días. Nos alegramos de su libertad, pero nos indigna la indignidad de esta justicia rastrera incapaz de pedir perdón a quien han vejado, humillado y ofendido. Lo mínimo que deberían hacer es pedir perdón público a este joven y su familia, que tan mal lo ha pasado, y restituir el honor, la tranquilidad y el buen nombre de esta persona.
Los medios de comunicación deberían hacer examen de conciencia de la labor realizada estos días; tras ella, deberían pedir perdón, hacer propósito de enmienda y cumplir la penitencia obligada. Deberían hacer examen de conciencia sobre el papel ejercido en este asunto. Durante tres semanas han obviado las pacíficas manifestaciones de los funcionarios que reivindicaban sus derechos pisoteados, pero se han lanzado, cual jauría, a la carnaza informativa que se les lanzaba. Deberían pedir perdón por el linchamiento público de un joven al que han puesto en la picota pública y escarnecido sin ningún motivo. Deberían hacer propósito de enmienda para cumplir con aquello que es su función: informar con veracidad de los hechos reales constatados y buscar las noticias importantes, como puede ser la especulación urbanística, la prevaricación, la corrupción política y el nepotismo en la región de Murcia. Y deberían, por fin, cumplir la penitencia: publicar en primera página de los diarios e informativos la correspondiente corrección a los errores que han cometido durante una semana.

Nos alegramos que el consejero de cultura se haya restablecido de sus lesiones y felicitamos de paso a los doctores del Hospital Reina Sofía, que tan buen trabajo han realizado borrando las marcas de la brutal agresión, como puede verse en la foto que acompaña al post, aunque las peores marcas, las morales, llevarán más tiempo de borrar en todos los agredidos.

*A J.D.B.L.



2 comentarios:

Martín dijo...

No es la primera vez que ocurren cosas así. Yo pienso que la policia y los juzgados deben realizar su labor, pero cuando hay algún indicio de que pueden estar equivocados deben proceder con mucha cautela. Porque el mal que se ha hecho no se repara nunca del todo, incluso pidiendo todos los perdones que haya que pedir. Y, por supuesto, vayan también mis deseos de que se haga justicia con la agresión sufrida por el consejero de cultura.

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Resulta, Martín, que me une algo a cada uno de los protagonistas de esta noticia. El padre del consejero fue profesor mío de Ciencias Sociales en el instituto y un amigo común nos une al consejero y a mí. Eso no quita para que no apruebe su política cultural en Murcia, excesivamente sesgada hacia lo "cool".
Por otro lado, conozco al chaval acusado injustamente, es de mi pueblo, y su familia es buena gente. Cuando me enteré el lunes de la noticia llamé para informarme de primera mano y ya había gente en el pueblo moviéndose en su favor, pronto hubo seis testigos que estuvieron con él en el pueblo y todo apuntaba a que no era él. El propio alcalde, del PP, dijo que ese chico no podía ser. Es un pueblo pequeño y todos se conocen bien. Sin embargo, los medios, sobre todo de extrema derecha, han pisoteado la imagen y dignidad del chico y no parece que quieran retractarse. Debería haber una ley contra este atropello.

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