En latín existe una expresión que indica que cuando quieres establecer la responsabilidad o culpabilidad en un acontecimiento, te tienes que preguntar quien se beneficia del resultado. Cui bono? es la expresión y la pregunta que todo aquél que quiera encontrar respuestas tiene que hacerse, porque, por desgracia, los actos tiene detrás intereses, unos u otros, o muchos a la vez. Sin embargo, esta pregunta no se la hacen habitualmente el común de los mortales. En la sociedad del espectáculo, los medios de comunicación son quienes responden las preguntas aún antes de ser formuladas. Da la sensación de que las respuestas están preparadas antes de que se formulen las preguntas. O, más bien, que se lanzan respuestas para que la gente, después, se haga las preguntas que interesa. Esto mismo ha sucedido con los atentados terroristas del pasado 13 de noviembre en París. Aquella misma noche, aún antes de conocer nada con exactitud, ya teníamos las respuestas: fueron terroristas del Estado Islámico, fue un acto de guerra y hubo colaboración entre gentes de fuera y gentes de dentro de Francia. Tras estas respuestas, la gente podía hacerse libremente las preguntas. Y se las hizo: ¿por qué nos ataca el Estado Islámico, cómo han podido prepararlo y ejecutarlo, quiénes son los culpables en Francia?
Tras estas preguntas, la extrema derecha francesa no tardó en dar nuevas respuestas, que el gobierno francés vendría a corroborar con sus respuestas. Marine Le Pen lo dijo con claridad: el islamismo, se cuida de añadir radical al término, pero eso durará poco tiempo, es el culpable y los refugiados e inmigrantes, aquí añaden ilegales para curarse en salud, son los responsables. Y aquí se cierra el turno de preguntas. La población en estado de schock, atemorizada, acepta de buen grado las respuestas. Los medios de comunicación no cesan de aportar 'pruebas' que demuestran la tesis. Ahora se trata de saber qué hacer, pero esto ya fue respondido por el presidente de la república: estamos en guerra y atacaremos al Estado Islámico. Dicho y hecho, al día siguiente los cazas franceses bombardean Raqqa, una ciudad de 200 mil habitantes controlada por el ISIS. Así, sin distinción. Las informaciones confirman lo que temíamos, que la población civil de la ciudad también sufre las consecuencias y mueren inocentes que lo son en la misma medida en que lo eran los franceses asesinados en París. Con su 'acto de guerra', Francia se pone al mismo nivel que los terroristas, pues lleva el terror a una población que, en parte, sufre la opresión del ISIS y no los apoya.

