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martes, 17 de junio de 2014

Todo es mentira la verdad

Hace ya más de 11 años que EE.UU, saltándose la legalidad internacional nacida de las cruentas guerras de religión que concluyeron con la Paz de Westfalia en 1648, invadió un país soberano, destruyó su organización social, quebró el orden internacional y dio inicio a una era de guerra infinita, no contra el terror, sino del terror. Desde que los neocon americanos implementaran su Proyecto para una Nuevo Siglo Americano a finales de los años noventa, el mundo es un lugar mucho más inseguro y menos apto para la vida humana. Los presupuestos del proyecto neocon son dos: que el mundo es un lugar de guerra, puesto que el hombre es malo por naturaleza, herencia hobbsiana, y que América (USA), debe regir los destinos de ese mundo por designio divino. Con estos presupuestos se lanzaron a la conquista del mundo, a la reconquista, dicen ellos, pues los comunistas y liberales (así los llaman), se han adueñado del mundo y lo conducen al caos. Sólo una fuerza capaz de subyugar al mundo lo llevará por la senda de la paz global, la pax americana

Para cumplir su proyecto de una centuria americana necesitaban un shock social enorme, un impacto sobre la masa social global que la deje sin respuesta posible. Especialmente, necesitaban un impacto sobre el pueblo americano, debilitado, entienden, por decenios de amaneramiento progresista y liberal. La ocasión se dio, o se procuró, con el 11 de septiembre de 2001. El impacto social fue aprovechado con premura para recortar las libertades en EE.UU y llevar al pueblo americano a una guerra suicida contra los enemigos de los neocon. Con mentiras, creímos entonces, fueron a dos guerras. Una en Afganistán, la otra en Irak. Con mentiras, porque era falso que Ben Laden estuviera en Afganistán y ellos lo sabían muy bien, tanto como para atacar allí donde no estaba. Con mentiras, porque bien sabían que en Irak no había esas armas que ellos mismos les habían proporcionado, quedaron obsoletas hacía tiempo. Con mentiras, porque los motivos reales no fueron explicitados, aunque la verdad tras las mentiras era otra.

lunes, 28 de abril de 2014

El dinero, cosificación de la vida humana.

El dinero existe en todas las culturas humanas, en todos los pueblos y en todos los lugares, desde el paleolítico. Pero el dinero no siempre ha significado lo mismo, ni siempre ha tenido la misma función. Empezando por lo que significa hoy, para clarificar las cosas, el dinero puede ser tres cosas: medio de pagoinstrumento para asignación de valor, elemento de acumulación de riqueza. Como medio de pago, el dinero es un instrumento eficaz que es concomitante con la existencia de mercados amplios y competitivos; sólo en sociedades capitalistas es el dinero medio de asignación de valor; y como acumulación de riqueza requiere un fuerte sistema jurídico y un amplio ejercicio de violencia. Estas tres funciones que tiene el dinero lo hace tanto como dinero virtual en apuntes bancarios, como en dinero físico en moneda. En un caso y en el otro, el dinero requiere un Estado que lo avale y dé validez a su uso. Si, pongamos por caso, un Estado desaparece, su dinero también lo hace. Lo que no desaparecen son las riquezas medidas por aquel dinero, sean éstas del tipo que sean.

En las sociedades actuales, el dinero tiene la virtud de asignar una parte de la riqueza existente y producida a cada uno de los que intervienen en el proceso productivo de un país. El modo de atribución de esa riqueza es el sistema económico, político y social de cada país. Un sueldo estipulado en dinero no es otra cosa que la parte atribuida a esa persona de la riqueza total; decidir la cuantía del sueldo depende de las decisiones de Política económica y, por tanto, de las relaciones existentes entre las personas que conforman una sociedad. Como las personas suelen integrarse en grupos más amplios en función de intereses, los grupos acaban imponiendo sus intereses en virtud de la fuerza social de la que disponen. Así, si un país produce 100 unidades de dinero, el grupo con más fuerza intentará llevarse la parte más importante de esas 100 unidades. Un grupo puede suponer el 10% de la población e intentar atribuirse el 50% de las unidades de dinero producidas. Si esto es así es porque el resto se lo permite de buen grado, o bien porque este grupo puede ejercer una violencia suficiente para conseguirlo. O que el 90% de la población es idiota, no hay más opciones. También puede suceder que ese 10% utilice los servicios de otro 15% al que le otorga, no el 15% del dinero producido, sino el 25%, y así ese otro grupo le ayuda con fuerza física, fuerza legal, fuerza moral o fuerza mediática. En cualquier caso, el grupo del 10% se asegura su 50% con la ayuda del grupo del 15% al que le otorga el 25%. De esta forma, el 75% de la población se reparte el 25% de la riqueza restante, aunque también lo hace en función de su fuerza relativa.

lunes, 21 de abril de 2014

El dinero como precio de la esclavitud

Existen varios textos, no muchos, pero sí importantes, en los que los evangelios nos muestran a Jesús en relación con el dinero. Lo importante en ellos es que su actitud siempre es de enfrentamiento y que, por eso mismo, hay habido muchos intentos por suavizarlo o armonizar esos textos con las prácticas habituales de los creyentes. Lo primero que salta a la vista es que Jesús no parece tener ningún aprecio por el dinero. Y lo segundo es que tiene claro que es un instrumento no adecuado para sus seguidores, es más, muy probablemente no lo usarían en ninguna ocasión, excepción hecha del pago de impuestos romanos o en el Templo de Jerusalén. Esto es así porque el dinero no empezó a ser utilizado como medio normal de pago de bienes y servicios hasta la baja Edad Media y no en todos sitios. Se puede decir que hasta la Revolución francesa no es la forma habitual de pago en Occidente. Esto puede extrañar a muchos, habituados como estamos a pensar en el dinero como medio de pago y como atribución de valor, pero la realidad dista mucho de ser así.

El dinero ha tenido muchas formas a lo largo de la historia y en los distintos pueblos. En las sociedades antiguas, antes de la llegada de los imperios, se usó como dinero cosas tales como conchas, dientes  y huesos de animales, plumas, pieles, pinturas corporales, perfumes y distintos utensilios para el adorno. Como se puede ver, dinero e imagen corporal tenían mucha relación. En esas sociedades, el dinero no era utilizado como medio de pago para alimentos, caza, casas, madera o cosas así. No, el dinero tenía una utilidad social: su uso era reservado para el pago de acontecimientos como podía ser una boda o el pago a otra familia por un muerto en una pelea, en definitiva, el dinero era un medio para medir el precio de la vida humana. Un muerto se debía pagar con otro muerto, para no hacerlo se usaba el dinero. Una mujer, para el matrimonio, se debía pagar con otra mujer, como en el caso que una familia intercambia hijos e hijas con otra para el matrimonio, o bien pagar con dinero. El dinero no era un medio habitual de intercambio de productos y servicios, era un medio para no tener que intercambiar personas. La medida del valor, por tanto, no era el dinero, sino la persona. El dinero medía el valor de la persona, no le otorgaba ese valor, pues es la persona la que le otorga el valor al dinero. No era posible comprar a otra persona, pero sí "pagar" por ella. Pagar a la familia de un muerto en pelea para no pagar con una vida propia, o pagar a la familia por la mujer si no se tenía otra, pero esta mujer no era una esclava, sino que entraba a formar parte plena de la familia. El dinero, en las culturas primitivas, y hasta la llegada de los imperios, era una realidad inserta en el medio humano, formaba parte de una economía humana.

lunes, 20 de enero de 2014

Timocracia reloaded

No me asombra que las mal llamadas ONG para el desarrollo empiecen a llamar a las cosas por su nombre. Intermon Oxfam lo ha hecho y muy bien con su informe "Gobernar para las élites". Cáritas lo hace por medio de la Fundación Foessa. Me sigue doliendo que Manos Unidas siga en su línea de "alimentar hambrientos" forzada desde la Conferencia Episcopal en el año 2000, año en que abandoné mi colaboración con esta organización por parecerme incompatible el compromiso por la justicia y el abandono de la crítica de las causas reales de la misma. Recuerdo con emoción los años ochenta y noventa, cuando los misioneros nos traían la información que aquí se nos negaba: que la pobreza es causada por la riqueza, que el sistema es estructuralmente injusto y que nada resolveríamos si nos dedicábamos a la encomiable labor de dar de comer al hambriento sin atender a las causas reales del hambre. Aquello fue tildado de "ideológico" y combatido por la Conferencia Episcopal desde su propia ideología: que el cristiano no debe entrar en política, lo cual implica que otros nos la hacen. Pues bien, ahora, las mal llamadas ONG, entran en política y por la puerta grande.

"Política" es un término que posee una larga tradición y que ha venido a designar cuestiones menores precisamente cuando más falta hace su correcta utilización. De las formas de constitución política de las que hablaba Platón, había unas que podían ser entendidas como positivas debido al modo cómo atienden al bien de la polis, y otras que serían negativas y que procedían de la corrupción de las primeras. De esta manera, la forma de gobierno que implica el ejercicio del mismo por parte de unos pocos considerados los mejores se denomina aristocracia. Sin embargo, cuando esta forma de gobierno se pervierte y esos pocos atienden a su bien propio y no al común se degenera en timocracia. Pero aun que la timocracia es la oligarquía, el gobierno de unos pocos que ni siquiera son los mejores. Esto mismo es lo que estamos viviendo en los últimos años, esos que llaman de crisis. Cada vez menos gobiernan a más y lo hacen peor. Esa es la síntesis. Según los datos de Intermon Oxfam, el 1% de la población mundial, apenas 700 mil habitantes, poseen más del 50% de la riqueza. Dicho en otros términos, 85 personas se apropian lo  mismo que 3.500 millones. Es un proceso que vienen gestándose desde el final de la Segunda Guerra mundial, especialmente desde 1980, pero con la crisis se ha acelerado el proceso y cada vez es más evidente que una pequeña oligarquía global gestiona los bienes de todos en su propio y único provecho. Los gobiernos títeres aplican las leyes y gestionan la política al dictado de aquellos pocos y todos nos vemos obligados a obedecer a estos señores del mundo.

miércoles, 8 de enero de 2014

La visión humanista de la economía de Francisco


Como colofón a un intenso ciclo de conferencias sobre la economía y el Evangelio, celebrado en el Centro Loyola de Murcia, tuvo lugar el pasado 18 de diciembre la mesa redonda "La visión humanista de la economía del papa Francisco", donde fui invitado a participar por el coordinador del ciclo, César Nebot, junto a Higinio Marín y María José Bataller. Fui un ciclo muy bien concebido y organizado por Nebot, profesor de economía de la Universidad de Murcia. Los distintos intervinientes dimos visiones diferentes y complementarias a un tiempo sobre la relación que puede existir hoy, en esta profunda crisis sistémica del modelo económico y social entre la economía y el Evangelio. Cada uno aportó su perspectiva, que pudieran confluir en la mesa redonda final sobre la visión de la economía de Francisco, verdadera revolución expositiva de la Doctrina Social, no de los contenidos, que siguen siendo los mismos. Lo que Francisco ha cambiado es el acento y la perspectiva. Esto es lo que creo que ha quedado claro en este ciclo y lo que pretendo resaltar en estas líneas.

En mi conferencia del 6 de noviembre, "El reto de la Doctrina Social de la Iglesia ante la crisis económica actual. No podéis servir a dos amos", resalté lo que viene siendo el núcleo de mi análisis de la crisis social y eclesial actual. No estamos ante una crisis episódica, ni siquiera sistémica del modelo social, estamos ante el verdadero fin de un mundo, de este mundo y barruntamos a lo lejos otro mundo (im)posible, pero real. La Iglesia ha dedicado demasiado tiempo a remedar, sostener y justificar este mundo, va siendo hora de transformarlo en el Reino de Dios. La DSI no tuvo ni tiene esa función, por desgracia, porque nació arrastrada por las circunstancias. Cuando en 1891 se publica Rerum novarum llega 50 años tarde. La reflexión marxista ya había ocupado el terreno que era connatural al Evangelio para pensar críticamente (proféticamente) un mundo de injusticia desoladora. A partir de aquel documento se ha criticado el ser corrupto del modelo imperante, aunque se ha aceptado instrumentalmente el capitalismo como mal menor. Así hasta Caritas in veritate, verdadero giro esencial de la DSI. Como creo demostrar en mi último libro, el texto de Benedicto XVI da por sentado el capitalismo como instrumento "natural" de la economía y da un paso peligroso hacia su aceptación esencial dentro de la lógica del cristianismo. Fue un grave error que el propio Benedicto fue enmendando en textos posteriores, pero dejando intacta un encíclica fallida.

jueves, 5 de diciembre de 2013

El gozo del evangelio: no podemos servir a Dios y al capital.

Tras la publicación del primer documento profundo de Francisco, documento que resulta programático, no puedo sino mostrar una enorme satisfacción por el giro que ha dado a la cuestión social respecto a Caritas in veritate. Como ya indiqué en mi libro, escrito aun en el pontificado de Benedicto XVI:

"La encíclica da la sensación en todo momento de no estar ajustada a la realidad que se vive en los últimos tiempos. Su publicación debía coincidir con el aniversario de la Populorum progressio, pero los acontecimientos del año 2007 hicieron prudente su postergación a la espera de medir el calado de los mismos. Esa medida parece que se realizó con la misma vara con la que han medido los organismos internacionales y por ello la encíclica se desliza por la misma pendiente que aquellos: miopía económica y presbicia moral. Miopía económica porque los grandes organismos que fueron incapaces de ver a lo lejos (característica del miope) la crisis que se avecinaba, diagnosticaron un mal meramente financiero que se solucionaría con multimillonarias inyecciones de dinero público, como la encíclica parece entrever; presbicia moral porque no se alcanza a ver, por cansancio y vejez (presbys-anciano), que lo que está en juego es el núcleo mismo del modelo económico, social y político en el que vivimos, eso que todos los que mantienen intacta la visión llaman Capitalismo y que no ha dejado de conducir a la humanidad entera hacia un abismo de difícil solución, donde no sólo la naturaleza, sino el ser humano mismo, está siendo engullido por un modelo económico que tiene su leitmotiv en el crecimiento constante y desaforado de los beneficios", (No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia, RD/Herder, Barcelona 2013, 51).

Compárese mi texto con las palabras de Francisco en Evangelii gaudium:

jueves, 31 de octubre de 2013

De muerte morirás

El libro del Génesis ha sido uno de los más controvertidos a lo largo de la historia para su interpretación. Desde que se acabara el tiempo de las traducciones literales y comenzáramos a entender que la metáfora, la alegoría y el resto de recursos literarios son muy adecuados para comprender el sentido de los textos bíblicos se han abierto una pléyade de interpretaciones que no siempre están de acuerdo con el sentido que podríamos entender como el original del texto. Suele caerse en lecturas moralizantes que no aportan mucho y se pierden tanto como las literalistas superadas. Creo que ya va quedando poca gente que entienda que el relato de Gn 1-3 tiene algo que ver con la historia efectiva de la humanidad. No hace falta caer en las pueriles preguntas de cómo ha salido la humanidad de una sola pareja o si Dios puso a la serpiente para que pecaran. Lo verdaderamente interesante del relato está en la concepción de la especie humana como una más entre las especies animales, aunque con un rango superior debido a su capacidad de juicio moral y a la libertad de acción. Por tanto, lo que los redactores de este texto querían explicar es el motivo de los males y sufrimientos de la humanidad siendo como es el mundo un lugar creado por Dios para el bien de todos. En el fondo subyace la cuestión de la teodicea, cuestión que el pueblo hebreo se planteo principalmente a partir del exilio en Babilonia, lugar donde se redacta el texto definitivo de Gn 1-3.

El capítulo 2 del Génesis nos muestra qué significa ser hombre. Ser hombre es estar ubicado en medio de un núcleo de relaciones. Dios pone un jardín, es decir, una estructura natural que permite a los hombres sobrevivir. Les da, además, una tarea, cuidar y proteger el jardín, pero les da algo más, algo sin lo cual no serían seres humanos: la libertad y sus límites:

"como complemento necesario de la tarea, Dios le da al hombre la característica esencial del mismo, la libertad, “de cualquier árbol del jardín puedes comer” (Gen 2, 16). La afirmación tiene un carácter absoluto. Todos los árboles están a disposición del ser humano, es decir, la constitución natural del jardín es para que el hombre la pueda usar y disfrutar. Ahora bien, en relación estrecha con la tarea asignada, esta libertad debe ejercerse con responsabilidad: “pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás”. Toda libertad implica unos límites para que se real, toda libertad está situada. En la naturaleza todo puede ser utilizado, pero no es conveniente su utilización irrestricta, porque la consecuencia es la pérdida del equilibrio entre el hombre y el mundo circundante, lo que equivale a la dejación de la función de custodia del medio al hombre otorgado. El ser humano no es un añadido postizo en el mundo natural, ni tampoco su señor soberano con poderes absolutos. El hombre es el jardinero que mima las flores. Porque el jardín le aporta al hombre todo lo que necesita, todo lo que resulta “deleitoso a la vista y bueno para comer” (Gen 2, 9). No se trata únicamente de crear un mundo que permita la existencia física del hombre, también debe proporcionar belleza estética y concreción moral. Por eso, no deberá abusar de lo que tiene, la consecuencia sería la muerte: “el día que comas de él, morirás sin remedio” (Gen 2, 17). No se trata, como se interpreta tradicionalmente, que Dios prohíba y castigue la trasgresión. Si se analiza bien no se ve relación causa efecto entre una cosa y otra. Sí es la consecuencia directa de los actos del hombre. Dios le advierte de las consecuencias que tienen los actos. El hombre es libre, y su libertad no puede tener restricciones físicas, sólo morales. Es bueno que todo esté a su disposición, pero también que sepa usar con responsabilidad lo que tiene"*.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Francisco, la fraternidad minorada contra el sistema.

(Extracto de No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia, Herder, Barcelona 2013, páginas 120-125).
Francisco “fue un enamorado. Un enamorado de Dios, y también un enamorado de los hombres (cosa que encierra, probablemente, una vocación mística todavía más singular). Un enamorado de los hombres es casi lo contrario de un filántropo”[1], con estas palabras se refiere Chesterton al trovador de Asís. Fue un enamorado tanto de Dios como de los hombres y cabría decir que lo uno por lo otro y viceversa, pero lo que no fue de ninguna manera es un filántropo. Su amor por el hombre no es un amor genérico, a la humanidad. Como tampoco su amor a Dios es un amor a la divinidad. El amor siempre ha de ser concreto, a algo o alguien. Francisco ama a Dios en los seres creados y ama a los hombres por sí mismos, viendo en ellos un trasunto de Dios. Ese amor concreto a los seres creados es el fundamento de su fraternidad. Ser hermano de todo lo que existe es una constitución básica de Francisco, la fraternidad es su esencia.
La fraternidad sólo puede vivirse en comunidad. El hombre que quiere amar a sus hermanos debe hacerlo a partir de un ámbito compartido en el que los hombres puedan sentirse hermanos del mundo y entre ellos. Lo contrario sería caer en la famosa filantropía que no es sino un sentimiento burgués de pena por el ser humano que no ha tenido la misma fortuna en la vida. Filántropo puede ser un rico vendedor de telas que con las sobras alimenta a los hambrientos que produce el sistema económico que engorda sus arcas. Pero un enamorado como Francisco no puede ser filántropo sino hermano con todas las consecuencias.

viernes, 20 de septiembre de 2013

El papa del fin del Imperio

No salimos de nuestro asombro con lo que estamos viendo con Francisco. En la entrevista publicada por las revista jesuitas, podemos leer una verdadera revolución en los modos de hacer y de expresar nuestra fe. Nada sustancial ha cambiado, al contrario, se trata de poner en primera línea lo que es el corazón de la fe cristiana: el amor de Dios a la humanidad y la salvación que nos llega por Jesús. Pero esto, en sí mismo, ya es una revolución en un Iglesia que había perdido el norte confundiendo lo accesorio con lo sustancial, lo accidental con lo necesario, en diatribas estériles sobre anticonceptivos, homosexualidad, celibato, etc. No dice Francisco que eso no sea conveniente tenerlo presente, sino que no es lo prioritario, ni siquiera lo esencial. Lo esencial, y esto lo digo yo pero me baso en sus dichos y echos de estos meses, es la propuesta de un mundo justo, del amor y la misericordia, de la alegría de ser humanos y del compromiso por cambiar el mundo. O, dicho con las palabras de mi último libro, No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia:

"El cristianismo en el siglo XXI, en estos finales de la Globalización, de la injusticia, la muerte y el pecado global, se postula como una alternativa creíble y realizable. La fe en la justicia que crea la paz, y en el amor anonadado que redime a la humanidad como nos lo mostró Jesús de Nazaret, son los criterios para una alternativa a este desorden establecido. Hoy se hace necesario vivir de otra manera que rompa la ideología imperial que nos impone un mundo sin alternativas, una vida sin sentido y un hombre sin metas. El mundo tiene un sentido en el amor que le hace ser cada día, en la acción amorosa del Dios de vida, por ello hemos de afirmar la bondad del ser humano y el sentido de su vida y la historia. No hay fin de la historia sino finalidad de la historia: el Reino de Dios como el triunfo de la Justicia, la Vida, el Amor y la Misericordia".

sábado, 13 de julio de 2013

Luchar contra la riqueza como servicio al Dios de Jesús

Ilustración de "Nano" para Mª Ángeles López Romero,
  "Mamá, ¿Dios es verde?", San Pablo 2013.
Uno de los temas fundamentales para producir un cambio real en la situación actual del mundo está en poner claro el objetivo de la humanidad, y especialmente de los cristianos. Como en una enfermedad, si no disponemos de un buen diagnóstico será imposible establecer el tratamiento adecuado y, por tanto, sanar al paciente. De la misma forma, si no hacemos un claro análisis de las causas de la situación actual y marcamos los objetivos a conseguir, jamás saldremos de aquí, pues puede darse el caso de que estemos haciendo justo lo contrario de lo que se necesita. A mi parecer es eso lo que está sucediendo: hacemos lo que nos sumerge más y más en la crisis civilizatoria que nos consume. Especial atención merece lo que los cristianos estamos haciendo, pues tenemos además el Evangelio como norma y guía y, por tanto, deberíamos estar más clarificados en nuestras posiciones. Creo que Francisco está reconduciendo la barca de Pedro hacia el rumbo que había perdido, el del Evangelio, y lo está haciendo con una brújula muy clara: la pobreza, la sencillez, el servicio y la entrega. Pues bien, creo que falta dar un giro radical a las posiciones eclesiales, tanto de la jerarquía como de las instituciones mal llamadas de caridad de la Iglesia. Hemos de embarcar a toda la comunidad cristiana, al menos a los más de 1.000 millones de católicos, en una lucha sin cuartel contra la riqueza, no contra la pobreza, como medio para construir una realidad verdaderamente humana, que será a la vez el Reino de Dios predicado por Jesús, reflejado en los Evangelios y motor de un verdadero cristianismo.

jueves, 27 de junio de 2013

Mientras exista gente como tú...

Mientras existan personas como Antonio López Baeza, que va regando a su paso los sembrados de la justicia, la paz y la misericordia, nos quedará la esperanza de que un mundo distinto es posible. Gracias, hermano, por tus palabras y por tu amistad; por dedicar algo de tu poesía a mis reflexiones sobre este mundo y el otro que anhelamos. Gracias por tanto que nos has dado a tantos y por tu último libro publicado en Narcea, La oración, aventura apasionante. Solo se escucha desde el silencio.
Algunos andan buscando cómo juntar casas con casas y campos con campos sin dejar espacio a los pobres, pero ante eso hemos de oponer una lógica distinta, la lógica del don. Frente al productivismo suicida, la espera del Amado; frente a la búsqueda insaciable del lucro, la entrega sin límites al otro; frente al endurecimiento del corazón de un mundo preocupado por el presente, la memoria de las víctimas y el proyecto futuro de un mundo de amor y dignidad para todos los que anhelan la vida en el Amor que nos construye como verdaderos seres humanos, hermanos todos e hijos del único Padre, que hace salir el sol sobre justos e injustos.


NO PODÉIS SERVIR A DIOS Y AL DINERO

A Bernardo Pérez Andreo, por su
libro NO PODÉIS SERVIR A DOS AMOS

LOS QUE aún creen que el dinero puede salvar al mundo,
y al dinero confían un poder absoluto;

y rinden al dinero honor y pleitesía,
y le construyen templos que a su culto convidan;

y, extendiendo en el orbe la religión del oro
-sólo quien oro tiene puede tenerlo todo-,

y dividen los pueblos en ricos y oprimidos
-Lázaro ha de ser pobre porque Epulón es rico-;

y creen que la vida justa es para quien tiene
en su uso y abuso abundancia de bienes,

y olvidan que el gran bien de una humana existencia
radica en compartir el ser y sus carencias,

hasta haber conseguido que toda carne encuentre
en abrazo a otra carne su ser libre de muerte:

…nada podrán saber de aquella salvación

de un Dios que salva dando su Vida en el Amor.

                                    Antonio López Baeza, feypoesía.org

domingo, 16 de junio de 2013

Las prostitutas y los indignados os guiarán al Reino

Jesús nunca quiso fundar una estructura que generara marginación y legitimara el orden inmoral de este mundo que segrega, excluye y expulsa a la mayor parte de la humanidad en aras de la productividad economicista, del lucro a cualquier precio y de la riqueza como signo de bondad de lo real. Jamás, ni en sus palabras ni en sus obras, pudo justificarse la creación de una institución que diera cobijo a los que destruyen al hombre y a la realidad natural, pues esos mismos fueron los que, en contubernio con el poder militar, político y económico, llevaron a Jesús al patíbulo, donde fue torturado y ejecutado públicamente, para que quedara constancia de que los poderes de este mundo se unen para evitar cualquier cambio en el statu quo vigente. Los poderosos, los que se aprovechan de un orden social que genera riqueza para unos pocos y miseria, muerte y destrucción para las inmensas mayorías de hijos de Dios, siempre estarán contra todo lo que suponga justicia, amor, solidaridad y bondad. Jesús, por eso, se pone en el lugar epistemológico adecuado para entender el mundo y transformarlo: los empobrecidos, marginados, excluidos y oprimidos. Desde allí lanzará su propuesta de revolución social, moral, personal y global que es el Reino de Dios. Por eso dirá aquellas palabras con profunda carga política y eclesial: las prostitutas y los publicanos os guiarán al Reino de Dios, pues es imposible servir a dos amos.

domingo, 2 de junio de 2013

El grito de los excluidos: la familia de Jesús.

Las palabras de Francisco en la Casa Santa Marta el pasado 1 de junio me dan pie a proponer la lectura que hago en mi No podéis servir a dos amos. Sus palabras sobre la Iglesia, que no es ni una organización cultural, ni una religión (sic) ni una organización social, sino una familia, la familia de Jesús, me llevan a recordar lo que yo mismo he escrito sobre este tema en las  páginas 200 a 202. En resumen viene a ser lo que ha dicho el papa: la Iglesia es la nueva familia que Jesús viene a proponer a los hombres para hacer nacer el hombre nuevo en la sociedad nueva. Se trata de una familia que no se une por vínculos de sangre sino afectivo-sociales, una familia que supone una reubicación de las personas y una reestructuración de la sociedad al modo del proyecto del Reino. La Iglesia, como familia de Jesús, y siguiendo el Evangelio, es un lugar donde el varón renuncia a su posición de dominio, los hombres han de hacerse eunucos; donde las mujeres son apreciadas por lo que son y no por su capacidad reproductiva y sumisión al varón; donde los niños y los pequeños son el modelo del ser humano que se sabe necesitado de los otros. 

La familia que Jesús nos propone, aquella que es modelo para la Iglesia de todos los tiempos, es una realidad marginal y liminal. Se trata de una propuesta de revolución desde dentro de las estructuras sociales, no por destrucción, sino por subversión del orden tradicional. Se rompe con el patriarcado machista, con el esclavismo opresor y con la exclusión social. Pero no se trata, como muchos han creído siempre, de que la propuesta cristiana pretenda una Iglesia que integre a los excluidos. No, de lo que se trata es de que los excluidos de la sociedad forman parte por derecho propio de es familia de Jesús que debería ser la Iglesia; y que los exclusores sociales solo tienen cabida renunciando a esa posición de dominio, opresión e injusticia. Es la familia de los pobres, los que trabajan por la paz, los perseguidos, los oprimidos y los excluidos. Esa familia es la Iglesia, no una organización cultura, social o religiosa, como ha dicho Francisco.

Dejo la parte del libro donde lo explico:

viernes, 17 de mayo de 2013

De la economía del don al capitalismo devastador

Los bancos de tiempo son un ejemplo de economía del don

Creo que es fundamental modificar la ideología que ha convencido a la mayor parte de la población que el modelo capitalista es el único posible y viable, tras los fracasos estrepitosos de los modelos socialistas. Pues no es así. Los distintos socialismos adolecían del mismo mal que el capitalismo: centrarse en el productivismo y la búsqueda del lucro, aunque fuese social. Este mal aqueja a ambos modelos porque los dos son hijos del mismo modelo general, que a su vez pende de la misma consideración de la historia y la sociedad. Ambos pretenden que el hombre se construye a base de producir y, supuestamente, progresar. En uno de los capítulos de No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia (páginas 180-182) relato el proceso que nos lleva al capitalismo desde la economía del don. Conocer este proceso nos puede liberar de la falacia ideológica. Invito a su lectura a continuación.

La verdadera economía humana no es la economía capitalista, como se han encargado de hacernos creer los ideólogos del sistema, principalmente los medios de comunicación de masas, sino que tiene más que ver con cierta estructura social. Si miramos con detenimiento la historia de la humanidad vemos tres modelos básicos: el imperante actual es la economía de mercado, anterior a este había una estructura mercantilista que nació de las estructuras medievales. Pero la primera forma de economía y la más extendida en todo el mundo fue la que podemos denominar como economía del don. Con este término me refiero al modelo económico que estuvo vigente desde el paleolítico hasta el siglo XVIII. Es un modelo económico basado en las relaciones personales dentro de un ámbito social que las modula. No se centra en la creación de riqueza y menos en la producción de beneficios. Los únicos beneficios que produce son sociales y culturales.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La mercantilización del ser humano: el hombre lleno de nada.

Una de las consecuencias del discurso político del neoliberalismo es el intento por extender la lógica mercantil a todas las dimensiones de la sociedad y a todas sus estructuras. En la actualidad, con la malograda contrarreforma Wert, la LOMCE, se intenta que la lógica del mercado penetre de forma absoluta hasta el núcleo más profundo del sistema educativo. A las claras está cuando se introduce un criterio como el espíritu emprendedor para sustituir la educación tradicional en valores. Deja claro que los valores del capitalismo solo tienen que ver con el lucro a toda costa y la entronización del egoísmo personal. Además, se nos vende como algo positivo que las personas quieran dejar de ser trabajadores y pasen a ser emprendedores. El emprendedor es alguien activo, con ganas de salir adelante, con arrojo, mientras el trabajador, y más si lo es público, es un vago que se conforma con lo establecido. Se trata de una lógica que viene extendiéndose mucho tiempo pero que, como dijera Friedman, solo una buena crisis, real o imaginada, puede acabar de implantar. En tiempos de sufrimiento, las personas son capaces de aceptar cualquier cosa que se parezca a la salvación, cualquier sucedáneo, de ahí que ahora se intente que el sistema educativo se convierta en un apéndice perfecto del Mercado.
En mi libro No podéis servir a dos amos. Crisis del mundo, crisis en la Iglesia, analizo este proceso ineluctable del capitalismo moribundo y lo entiendo como el advenimiento de un nuevo hombre, un  hombre jibarizado al que se ha extirpado parte de lo que lo humaniza, el hombre lleno de nada. Entre las páginas 183 y 185 lo digo como sigue.
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