martes, 2 de febrero de 2010

Cartas marcadas

A uno le van quedando pocas posibilidades de asombrarse en este mundo que vivimos y padecemos, pero las noticias que se están conociendo en los últimos días sobre la existencia de petróleo en el subsuelo de Haití y en grandes cantidades (véase el enlace con la noticia del hallazgo del 29 de enero de 2008), le hacen a uno dudar de muchas cosas e incluso caer en un abismo de sospechas que es mejor no decir, ni tan siquiera pensar. Pero es que en este universo, que sepamos, dos y dos son cuatro y la solución de un silogismo siempre se desprende de las premisas anteriores. Imaginemos que una joven modelo se casa con un rico multimillonario y este muere al poco tiempo, se desvela el testamento y se sabe que en los días previos a la muerte desheredó a los hijos y dejó toda su herencia a la apenada viuda. No hace falta ser un perspicaz policía para saber qué ha pasado ahí. Pues esta misma lógica que rige en los asuntos más triviales debería aplicarse a todo lo que sucede en el mundo. Los clásicos le llamanCui bono?; los modernos cherchez la femme. Se trata de encontrar al beneficiario de un evento para así encontrar al probable culpable.
No sé quien dijo hace poco que si el mundo estuviera regido por el azar o la casualidad, sería estadísticamente imposible que las desgracias le tocaran siempre a los mismos, sin embargo esto es lo que vemos a diario en este mundo, que las desgracias le tocan a los mismos, y también que la lotería siempre le toca a los ricos. Estadísticamente es imposible, pero sucede. En Haití le ha tocado la lotería a Estados Unidos que ha ocupado un país que nada literalmente en petróleo: sus reservas estimadas sobrepasan tres veces las de Venezuela. Aunque es un petróleo pesado y está a mucha profundidad, con los precios del crudo por encima de los 70 dólares es rentable su extracción. También parece que la principal bolsa de este petróleo se encuentra justo bajo la propia capital y el golfo aledaño. De ser así, el terremoto habría realizado el trabajo sucio, ahora basta con retirar la población y los escombros y pronto empezar a bombear el oro negro.
El problema es que la lotería de este mundo está trucada y algunos saben cuando saldrá el número ganador, haciéndolo coincidir con sus intereses. Creo que debemos empezar a jugar limpio, sin marcar las cartas; o mejor, marcándolas en beneficio de los expropiados, vejados, humillados y ofendidos de este bendito planeta donde habita el único ser capaz de realizar lo peor y lo mejor de este universo donde habitamos.

* Tras el comentario de Martín, he decidido cambiar la imagen y poner el mapa de recursos mineros de Haití, mapa que es público para que cualquiera pueda verlo. Como bien se ve, están marcadas con verde las zonas de mayor cantidad de reservas.

1 comentario:

Martín dijo...

Una vez más me sorprendes con tu buena información que, por cierto, no he visto en ningún otro sitio y, por el enlace que pones, era información conocida. Habrá que esperar a ver qué ocurre. En todo caso, siempre cabe pensar que el petroleo se lo hubieran llevado los mismos con terremoto y sin terremoto. Sería posible relacionar esto que tú dices con lo que dijo el dictador venezolano sobre la provación humana del terremoto, cosa que ni tú haces ni me parece pertinente. Pero habrá que seguirle la pista a este petroleo. Vale la pena leerte.

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