sábado, 21 de marzo de 2009

Los "buitres" sobre los alimentos


Dice Jean Ziegler, quien fuera relator de Naciones Unidas sobre el hambre, que cuando muere un niño de hambre es un asesinato, porque en este mundo hay alimentos de sobra y es un crimen social y político que alguien muera porque no puede acceder a los excedentes de alimentos. Curiosamente era seguido en esta reflexión el año pasado por el actual pontífice. Y, si somos honestos, todos debemos compartir esta opinión. Pero ahora hay un crimen aún mayor. Hasta hace unos años, justo antes de llegar el imperio neoliberal, la acumulación de riqueza en el Norte se hacía para obtener un mejor nivel de vida y para proseguir con el acopio de bienes y servicios a nivel mundial. Pero desde hace dos años, las escasas barreras morales que quedaban en el mundo económico se han venido a bajo y con ellas se ha perdido la posibilidad de salvar algo de este mortecino mundo hiperconsumista.
Grandes corporaciones de inversión, llamadas Hedge Funds o Fondos Buitre, como se les conoce por la semejanza de sus actos con el carroñero por excelencia, se han dedicado a invertir en commodities, es decir, materias primas, principalmente alimentos, petróleo y otros bienes básicos para la existencia humana. Su inversión no tiene como objetivo la creación de riqueza, sino la especulación más lacerante. Se trata de acaparar una gran proporción de los derechos de venta del trigo, pongamos por caso, y esperar tranquilamente a que suba el precio, porque es normal que suba, todo el mundo quiere comer. Cuando ha subido una cantidad suficiente, entonces se vende y se obtienen pingües beneficios. Fue el caso de hace dos años cuando el precio de los cereales subió un 110% en poco tiempo. Todas esas ganancias fueron a parar a los Fondos Buitre que gestionan el dinero de grandes bancos, seguros, consorcios, planes de pensiones, etc. Mientras los inversores asociados obtienen rentas del quince por ciento por su inversión, sesenta millones de seres humanos más en este planeta pasan a engordar las cifras de famélicos. Los que antes podían adquirir una pequeña cantidad de trigo con su euro diario, ahora pueden adquirir justo la mitad.
Como se puede colegir fácilmente, cualquiera de nosotros que tenga dinero en cualquiera de estas organizaciones se ha beneficiado del robo y asesinato que supuso elevar el precio del trigo el doble. Nuestros planes privados de pensiones están gestionados con criterios maximalistas y sólo piensan en el beneficio, como la crisis de las hipotecas basura se llevó hasta el cuarenta por ciento de la inversión de estos planes de pensiones, era necesario recuperar rápidamente el dinero perdido. La solución fue invertir en commodities, es decir, en el pan nuestro de cada día. Esa fue la causa, oculta para los medios de comunicación, de la subida desorbitada del precio de los cereales, no la escasez, ni el cambio climático, sino la necesidad de recuperar la desastrosa inversión en la burbuja del ladrillo.
Los Hedge Funds han puesto en el punto de mira aquellos recursos que todos necesitamos y que pueden tender a la escasez si se ejerce un control sobre la venta de los mismos. Hasta ahora han sido utilizados el petróleo (llegó a 150 $) y los alimentos, ahora se dirigen a por el agua potable, fuente escasa en la naturaleza y que está siendo sistemáticamente acaparada por multinacionales como Coca-Cola o Nestlé para su utilización o venta directa. Nos enfrentamos a un peligro mayor que el hambre y es la sed, de sed se muere antes. En las próximas décadas veremos hambrunas y “sedientunas”.

4 comentarios:

M. Gelabert dijo...

Aunque solo toque marginalmente el tema me gustaría aportar dos datos concretos. Hace unos años, la Confederación Española de Religiosas y religiosos recomendó a sus asociados que cerrasen las cuentas en un determinado Banco español porque el banco invertía en negocio de armas. Muchos así lo hicieron. Pero ahí viene el segundo dato: con la misma buena intención también hubo muchas comunidades que colocaron su dinero en los llamados fondos solidarios. Resultado: perdieron dinero. ¿Es posible un sistema bancario justo, en el que no se especule, ni se gane dinero a base de invertir en grupos que encarecen los alimentos, pero en el que tampoco se pierda dinero? ¿O el sistema bancario es de por si perverso? ¿Cómo funcionar en este mundo moderno en el que todo está contaminado?

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Creo que lo más justo, dentro de lo injusto del modelo económico, es invertir en los Bonos del Tesoro Español. Es cierto que dan poco rendimiento, sobre un 4%, pero son absolutamente seguros y con ellos el estado financia sus inversiones. Unas serán adecuadas y otras no, pero hacen que el país funcione: sanidad, educación, investigación, etc.
Cuento una experiencia personal. El año pasado, la entidad bancaria en la que tengo mis pagos e ingresos, me solicitaba de forma insistente para que invirtiera unos dineros en distintos "productos financieros", cuando hablé con el director por la hipoteca le dije que me explicara la naturaleza de esos productos. Quedó claro que todos ellos suponían inversiones ilícitas y que era preferible no invertir. Al no invertir, el banco sólo puede utilizar mi dinero para hacer lo que se supone que debe: prestarlo a otros que les hace falta, sé que no es así, pero prefiero dejarlo como está.
Otra posibilidad es crear una entidad cooperativa de crédito que funcione con criterios de justicia distributiva, como empezó la Kutxa vasca en la cooperativa Mondragón. El riesgo es siempre el mismo: plegarse al modelo de enriquecimiento

Anónimo dijo...

aunque granos de arena en un mar, iniciativas como los microcréditos a pequeñas comunidades, que dan la caña para poder pescar- justicia- y no solo el pescado- caridad-, van dinamizando pequeñas comunidades. En el programa signes dels temps, programa de informacion religiosa de tv3 de hoy, se puede acceder por internet tv3 a la carta, se ofrece un reportage de cómo las mujeres africanas se van organizando en cooperativas para comprar un molino y no tener que moler ellas el grano. La conciencia de la importancia del agua ya gestiona pozos en África como proyecto prioritario. Pero como sabemos, el cambio en profundidad se realiza a partir de un cambio interior de cada persona. Y en el mundo opulento-en lo material- y anoréxico de valores, falta esa conciencia de que la humanidad es una, y que la sed del pequeño africano, es responsabilidad de todos.Un recuerdo orante por Vicente Ferrer, que tanto ha trabajado por la justicia y dignidad del pueblo hindú,enseñándoles a pescar, en estos momentos en que se debate entre la vida y la muerte. Un cordial saludo

Anónimo dijo...

tu pagina es una pasada te informa de las cosas que pasa en la realidad

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