sábado, 9 de mayo de 2009

¿Expropiación o robo?

El 17 de Septiembre de 2008, Enric Duran llevó a cabo un acto que puede tener varias lecturas. Como explicó, decidió pedir prestados un total de 492 mil euros a 39 entidades financieras. La fórmula fue crear una pequeña empresa con sede en un piso alquilado y pedir préstamos pequeños para distintas finalidades relacionadas con la empresa. Con el préstamo conseguido avalaba otro préstamo, de modo que en poco tiempo consiguió esa cantidad. Lo distinto aquí es que no la dedicó a ninguna empresa sino a la financiación de distintas actividades alternativas y la financiación de ONGs de Barcelona. No llegó a pagar ningún crédito y los bancos le demandaron, pero él se situó en “paradero desconocido” para no tener que hacer frente a las consecuencias penales de su acción. En realidad, no cometió más delito que haber dedicado el dinero a actividades diferentes a las que alegó para solicitarlo, pero los bancos quieren demostrar que hay estafa. Hace mes y medio volvió para hacer frente a las acusaciones y para movilizar una alternativa al sistema financiero en crisis.
Lo curioso de todo esto es que él hizo lo mismo que los grandes inversores internacionales que han llevado a la economía mundial hasta la crisis: tomar dinero de otros para invertirlo y obtener beneficios, pero en este caso beneficios sociales. Enric ha sido encarcelado acusado de estafa y su encarcelamiento se ha convertido en una metáfora del mundo en que vivimos y también en una parodia. Mientras los buitres financieros se han enriquecido a costa de pequeños ahorradores, Enric ha posibilitado con su acción la creación de un mundo más humano para algunos cientos de personas. Mientras aquellos disfrutan de sus obscenas rapiñas legales, Enric está preso por mostrar su compromiso con los excluidos. Se cumple otra vez la hermosa frase de Thoreau que copiaran Ghandi y Luther King: “en una sociedad injusta, el lugar adecuado para un hombre justo es la cárcel”.
Lo que unos llaman estafa o robo, otros llaman enajenación de la riqueza ilegítima. Pero lo más importante que ha demostrado Enric no es que se puede ser solidario hasta pagarlo con la cárcel, sino que el modelo económico capitalista es corrupto hasta la médula, que no se trata de que haya corrupción aquí o allá, sino que la corrupción es la esencia del sistema. Él mismo pudo, con los mismos métodos que utiliza el sistema, “robar” al sistema y demostrar una vez más que “el capital nace chorreando sangre y lodo desde los pies a la cabeza”. En manos de Enric, el capital nacido del pecado original capitalista, es redimido de su crimen y puede llegar a ser el medio para conseguir amigos con las riquezas injustas.
Visto desde otro punto de vista, como es difícil que los que tienen las riquezas se salven, ya que es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de Dios, Enric se dedicó a ayudar al rico a perder su riqueza a favor de otros de modo que aquel pueda entrar en el Reino que estos intentan construir día a día mediante su acción alternativa y solidaria. Visto así, todos deberíamos ser Enric, todos deberíamos ayudar a que los poseedores de las riquezas rediman su crimen y puedan acceder al Reino que el Padre ha reservado para los que ama desde el principio del mundo. Ayudemos a que los ricos abandonen su posición de abuso y obtendremos un mundo más humano.
Enric, tú eres libre, los banqueros están presos.

6 comentarios:

M. Gelabert dijo...

¿Es lícito robar a un ladrón? ¿Es moral? ¿Cómo plantar cara a un sistema en el que los ricos son cada vez mas ricos y los pobres cada vez más pobres? ¿Con las mismas armas del sistema corrupto? ¿Significa eso tratar de vencer al mal con el mal o es hacer el bien con la astucia del mal, la astucia de los hijos de las tinieblas de la que hablaba Jesús? ¿Cómo enfrentarse a unas leyes hechas para provecho de los poderosos y perjuicio de los humildes y humillados? Yo solo planteo preguntas. Es un tema delicado. Pero que sea delicado no significa que no haya que intentar dar alguna respuesta. Gracias, una vez más, por tu respuesta.

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Creo que lo que hizo Enric no fue robar, al menos no hizo nada que no hicieran ya los grandes inversores internacionales que nos llevaron a la quiebra fraudulenta del sistema financiero. Su acción me suena como una de aquellas acciones simbólicas de los profetas. Si él se hibiera beneficiado de esos fondos, la calificación moral debería ser otra, pero el beneficio ha sido para otros que no reciben la financiación necesaria de sus proyectos.
Hay que tener presente también que después de seis meses ha decidido presentarse en público para reivindicar el acto, su acto, y sufrir las consecuencias, lo cual dice mucho a su favor: no quiere, simplemente, despojar a unos para darlo a otros, sino denunciar la injusticia del sistema económico. Hay otros medios, pero este tiene un cierto valor.
Sólo hay que ver que los bancos no ponen su dinero cuando prestan y que los márgenes de beneficios son enormes. Hoy el precio oficial del dinero es el 1%, la media mensual de préstamos al consumo está en el 13,45%. Si esto no es un robo.
Existe algo que se llama "banca ética" de lo que escribiré un próximo post.
Gracias Martín por tus preguntas, ayudan a perfilar, moderar, repensar y ampliar.

L'amore ucciso... dijo...

Hace unos días laura me estuvo comentando, que en el país vasco había un grupo de ecologistas que se manifestaban en contra de una carretera que destruiría el paisaje de la zona, ella me dijo que a estos los habían encarcelado por tener una misma idea en común con los terroristas de ETA, y pensamos que si tener esas ideas es de terroristas, nosotras también nos declarábamos, "TERRORISTAS". (Ya que ahora todas las personas que se manifiesten por la mejora o el mantenimiento del medio ambiente... o incluso en contra del capitalismo, serán llamadas "Terroristas".)

Desiderio dijo...

No se puede negar que lo que ha hecho este hombre es algo… distinto. Me encantaría poder escucharle para conocer sus motivaciones profundas, por qué hizo lo que hizo. No obstante creo que, aunque como comentas, la finalidad de su acción no fue robar ni beneficiarse, eso que hizo no es correcto. Para mí, sin entrar en casuísticas concretas, el fin no justifica los medios: aunque el fin sea ayudar a terceras personas, no sé hasta qué punto eso legitima el que se pueda robar, estafar, llamémosle cómo queramos. Porque independientemente de lo que hagan los bancos, lo que hizo él, según mi opinión, es eso: un engaño; y no tanto por haber destinado el dinero a otros menesteres, como por el hecho de que no lo puede devolver, cuando su responsabilidad es hacerlo. Otra cosa es lo que hagan los bancos o los ejecutivos de chaqueta y corbata de Wall Street, que será mejor o peor; pero creo que si se quiere dar a conocer a Jesucristo aquí en la tierra, no podemos ponernos a la altura de los que hacen estas cosas.
Me llama especialmente la atención el último párrafo del post. Me da la impresión de que lo enfocas de manera que se le hace un favor al rico por quitarle su riqueza, y me cuesta compartir este enfoque. No sé yo si la mejor manera de que un rico entre en el Reino de los Cielos es así. Cambiar el orden de las cosas es muy complicado, claro está. Pero creo que no nos podemos dejar llevar por nuestro ímpetu, nuestras ganas de llevar a cabo ese cambio, de manera que nos desviemos del camino marcado por Jesucristo, el camino del Amor y de la Caridad.

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Perdona, Desiderio, que cite de memoria, pero en una reciente intervención de Benedicto XVI, decía que una parte del mundo sufre la indignidad de la carencia material, mientras otra parte sufre la indignidad del exceso material. Esto me da pie a pensar que la caridad es tanto dar al que no tiene como quitar al que le sobra. La carencia y el exceso son igualmente indignos del hombre, sobre todo cuando están en relación dialéctica.
Saludos y gracias

Desiderio dijo...

Efectivamente Bernardo, comparto contigo que la situación actual es radicalmente injusta, y que se debe cambiar. Tan sólo que creo que no acabamos de coincidir en la manera en que se debe plantear ese cambio. Quizá tú seas más pragmático y yo más espiritual, no sé. Un saludo.

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