lunes, 27 de septiembre de 2010

La Doctrina Social de la Iglesia y la huelga


La Doctrina Social de la Iglesia no es ajena a la realidad del trabajo, todo lo contrario, nació en el siglo XIX como el intento de la Iglesia por ponerse al día en una cuestión básica como era la cuestión obrera. Rerum Novarum fue la primera encíclica que se hacía cargo de esta cuestión y es por todos reconocido que suponía un avance importante respecto a la posición sesgada que la Iglesia había adoptado en favor de los empresarios y capitalistas. A partir de León XIII, se tenía presente la miseria en la que los obreros tenían que desarrollar su vida y se abogaba por una búsqueda de la justicia en las relaciones sociales, teniendo presente siempre el Bien Común. Esta y no otra debe ser la intención de la acción social y política: la búsqueda del Bien Común, porque de no ser así nos vemos ante situaciones de injusticia que llevarán a muchos al sufrimiento y de ahí a la violencia a muy poca distancia. Cuando las masas obreras reivindican sus derechos, derechos que siempre han sido arrancados al poder económico y político, no hacen otra cosa que trabajar por el Bien Común, de ahí que la Doctrina Social de la Iglesia reconozca el derecho que asiste a los trabajadores en la defensa de sus derechos laborales y sociales. El compendio de Doctrina Social dice, respecto a la huelga:
"La doctrina social reconoce la legitimidad de la huelga « cuando constituye un recurso inevitable, si no necesario para obtener un beneficio proporcionado », después de haber constatado la ineficacia de todas las demás modalidades para superar los conflictos. La huelga, una de las conquistas más costosas del movimiento sindical, se puede definir como el rechazo colectivo y concertado, por parte de los trabajadores, a seguir desarrollando sus actividades, con el fin de obtener, por medio de la presión así realizada sobre los patrones, sobre el Estado y sobre la opinión pública, mejoras en sus condiciones de trabajo y en su situación social."
Como se puede colegir, la huelga es un instrumento legítimo si resulta inevitable, y resulta inevitable cuando se ven conculcados los derechos y por tanto el Bien Común. La huelga, que es una conquista, como todos los derechos, y una conquista muy costosa, pues fueron muchos los obreros muertos por su causa, es la medida ajustada a las circunstancias actuales. Hoy se han conculcado derechos fundamentales de los trabajadores con la aprobación de la reforma del mercado laboral. Que ya tiene guasa que se le llame mercado a lo que no es sino un mercadeo puro y duro, casi un lupanar de prostitución. En eso quieren convertir las relaciones laborales, en una simple prostitución del obrero que realizará lo que le pidan a cambio de lo que quieran darle durante el tiempo que quieran dárselo. El trabajo no sólo es un derecho del ser humano, sino que es el medio con el que el ser humano humaniza su realidad y se construye como miembro activo de un grupo social. El trabajo, por tanto, no puede ser objeto de intercambio comercial, debe ser una realidad casi sagrada que asegure que cada cual aporta a la sociedad lo que sabe y puede y recibe de los demás lo que él mismo no tiene.

Haré huelga el miércoles porque es justo, responde a las exigencias de la solidaridad, me ampara la legislación, de momento, y estoy respaldado por la Doctrina Social de la Iglesia. Es justo que hagamos huelga como medio para defender unos derechos que mantienen aún el trabajo con cierta dignidad y que fueron conseguidos tras decenios de luchas y entregas de tantos que nos precedieron. Me siento respaldado por la Doctrina Social que exige la defensa del Bien Común en lo social como medio de garantizar la justicia. Casi diría que me siento obligado por la Doctrina Social, porque "ay de mí si no me manifestare contra una injusticia". Pero lo que más me mueve es la solidaridad. Entiendo que esta huelga son muchos los trabajadores que no la harán por diversos motivos. La mayoría porque la precariedad de su contrato le impide manifestarse con libertad. Otros porque viven una realidad laboral no regular que hace inútil la huelga. Algunos más por desinformación de las verdaderas consecuencias de estas medidas. Y otros, al fin, por no molestarse, no perder sueldo o no perder posición en la empresa. Por todos ellos, yo, que tengo un contrato digno, que disfruto de un sueldo justo y que no pierdo nada, más allá de la consideración en la empresa, haré huelga. La haré como un acto de solidaridad vicaria, por todos aquellos que no pueden, no quieren o no les dejan hacer huelga. La haré, en fin, por respeto a tantos que nos precedieron, por responsabilidad con tantos que hoy se ven dañados y por solidaridad generacional, para que los que los que vengan vean aún una línea de trabajo y responsabilidad con la justicia. Pararé como gesto de coherencia y compromiso, casi, me atrevo a decir, como un gesto profético.

5 comentarios:

Martín dijo...

Algunos dicen que la huelga no servirá para nada. Quizás. Pero a mi me gustaría que, al menos a algunos, les sirviera para pensar dos cosas: una, que la crisis actual que sufrimos es imparable y su causa última está en la codicia sin fin. Y otra, que conviene que cada uno repensemos como orientamos nuestra vida, si sólo en función de nosotros mismos, o pensando un poco en los demás. Con tu postura te sitúas en línea con otros cristianos católicos, como el Consejo de Laicos de Madrid o algunas delegaciones episcopales de la diócesis de Barcelona, entre otros.

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Esa posible "inutilidad" de la que hablas, Martín, es precisamente el dato fundamental que me ha llevado a la huelga. Precisamente porque ahora está la cosa menos clara entre los trabajadores y más entre los que se beneficiarán de las medidas antisociales, ahora digo, que parece que no hay nada que hacer contra el modelo ultraliberal y que los trabajadores están desmovilizados por tantos años de connivencia sindical, ahora es más necesaria la huelga, quizás cuando más inútil sea.
Por cierto, lamento que más movimientos cristianos no se sumen a la huelga. Ahora debemos ser los cristianos los que mantengamos la lucha por la justicia.

winibal dijo...

Probablemente hayan muchos motivos que maticen la pertinencia de la de huelga hoy, pero hay UNO por el que es determinante la necesidad de hacerla. Ya lo habéis dicho. Nunca existe una situación ideal para nada, pero siempre hay "tendencias" irrenunciables que han de movilizarnos. Lo contrario nos convierte en personas equidistantes, por tanto, inmóviles.

Recuerdo hace unos años como, con la "fina ironía" que le caracteriza, Luis González-Carvajal ya cuestionaba a la radio de los obispos. Siempre habrán motivos que maticen la conveniencia de su existencia, pero indudablemente, por encima de ellos, siempre existirá algo que la cuestione, a saber, "¿viviremos quizás en un mundo donde sólo se puede conseguir el poder y la gloria doblando la rodilla ante el Tentador y, una vez hecho eso, nos hemos incapacitado para evangelizar?». El poder y la gloria es el dios mercado, el dios audiencia, el dios dinero ...

Rodolfo Plata dijo...

ES ANTICONSTITUCIONAL QUE EL TRIBUNAL SUPREMO DE ESPAÑA AVALE LA ESCLAVITUD QUE PRACTICAN LAS SECTAS RELIGIOSAS, AUNQUE LAS VICTIMAS OBLIGADOS POR SUS VOTOS HAYAN ACEPTADO TRABAJAR GRATUITAMENTE __ El fallo del Tribunal Supremo a favor del Opus Dei, no solo avala la esclavitud de los religiosos consagrados, sino que al beneficiar por partida doble a la Iglesia permitiendo que se apropie de los honorarios que el Estado español paga a los religiosos consagrados y del fruto del trabajo esclavo, evidencia el poder de la Iglesia sobre el Estado y la Justicia española __ La resiente negativa de los esclavistas del Opus Dei, a indemnizar de acuerdo a la ley otorgando un fondo de retiro y una pensión vitalicia a la profesionista consagrada que durante 28 años trabajó gratuitamente para la secta multimillonaria: es una constante que no deja lugar a duda que la Doctrina Social de la Iglesia, el respeto a los derechos humanos y dignidad de las personas que dice defender la Iglesia, solo son palabras huecas en boca de mercaderes de la fe, que no practican lo que predican. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

Rodolfo Plata dijo...

ES ANTICONSTITUCIONAL QUE EL TRIBUNAL SUPREMO DE ESPAÑA AVALE LA ESCLAVITUD QUE PRACTICAN LAS SECTAS RELIGIOSAS, AUNQUE LAS VICTIMAS OBLIGADOS POR SUS VOTOS HAYAN ACEPTADO TRABAJAR GRATUITAMENTE __ El fallo del Tribunal Supremo a favor del Opus Dei, no solo avala la esclavitud de los religiosos consagrados, sino que al beneficiar por partida doble a la Iglesia permitiendo que se apropie de los honorarios que el Estado español paga a los religiosos consagrados y del fruto del trabajo esclavo, evidencia el poder de la Iglesia sobre el Estado y la Justicia española __ La resiente negativa de los esclavistas del Opus Dei, a indemnizar de acuerdo a la ley otorgando un fondo de retiro y una pensión vitalicia a la profesionista consagrada que durante 28 años trabajó gratuitamente para la secta multimillonaria: es una constante que no deja lugar a duda que la Doctrina Social de la Iglesia, el respeto a los derechos humanos y dignidad de las personas que dice defender la Iglesia, solo son palabras huecas en boca de mercaderes de la fe, que no practican lo que predican. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

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