martes, 6 de marzo de 2012

Qué hacer con las crisis financieras

La ponencia de ayer en las XXV Jornadas de Teología, tenía como título Las crisis financieras y su persistencia, ¿se puede hacer algo? Con este título era fácil la respuesta para los que tenemos algún tipo de conocimiento sobre la historia de la economía: No. Y sí. No, como bien explicó el ponente, porque las crisis son consustanciales al modelo económico en que vivimos, el capitalismo. De hecho, siempre ha sucedido que justo antes de una recesión los economistas del sistema decían que esta sí, esta vez no habría recesión. Y justo entonces llegaba la recesión y cada vez con más fuerza y virulencia. Las crisis del modelo económico durante el siglo XX y esta última han servido cada vez para provocar un aumento de la concentración de la riqueza. Cada vez más riqueza en manos de menos personas y cada vez más pobreza repartida por todo el mundo. Aunque esta sí que hay algo distinto, esta vez el capitalismo quiere acabar con todas las restricciones que durante sesenta años había sido frenado. En el fondo, se trata de una huida hacia delante de la fase neoliberal del desarrollo capitalista, huida que puede provocar un aumento vertiginoso de la desigualdad, una destrucción sin comparación en la historia de los derechos de las personas y la manifestación de la más burda avaricia por parte de los poderosos.

No se puede hacer nada porque en los últimos veinte años se han dedicado a eliminar las trabas que impedían a los tiburones del mercado llevarse todo por delante, las trabas que hacían algo habitable este mundo, los impedimentos al egoísmo. Hoy no hay trabas y las que quedan se están dinamitando rápidamente.
Pero sí que podemos hacer algo, podemos cambiar el modelo económico, basado en el egoísmo y la avaricia, en el exclusivo ánimo de lucro, por otro donde el beneficio esté limitado por los valores verdaderamente humanos: el altruismo, la solidaridad y, por qué no, el amor, el amor social, la caridad. Con estos nuevos mimbres será posible salir de esta, pero no como si nada hubiera sucedido sino cambiando la mentalidad, cambiando el corazón de la sociedad, cambiando el capitalismo. Digo yo que como eso es imposible, como imposible es que el león deje de perseguir a sus presas, lo que habrá que hacer es sustituir al capitalismo. De eso hablaremos el miércoles.

2 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Espero, pues, al miércoles, por ver si encontramos, mejor dicho, "encontráis", la solución.
Servidor, usted perdone, no cree que exista. Pero confía…

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Me permites que te diga, Miguel Ángel, yo tampoco lo creo en estas condiciones, pero, como lector de Benjamin y de los profetas, sí creo que hay que hacer todo lo posible por poner ante los ojos la maldad de este sistema para que eso empuje hacia otra realidad que debe ser posible.
Saludos

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