miércoles, 4 de noviembre de 2015

'Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí'

El cuento de Monterroso se ha hecho famoso por ser el más corto del mundo. Es un cuento, efectivamente, porque contiene todos los elementos que permiten reconocer una historia. En realidad, es una condensación de una historia. Lo que no aparece escrito está supuesto. 'Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí'. Este microrrelato nos sirve para ejemplificar lo que está sucediendo en España a dos meses de unas elecciones generales. Cuando la gente despierte verá que el dinosaurio sigue allí, donde mismo lo dejó antes del sueño embaucador en el que los medios de comunicación, a instancias de los centros de poder, lo han sumido.

Al parecer, todo el problema que tiene España es la posible secesión de Cataluña. No hay nada más de lo que hablar. En la calle, en los bares, en el mercado, en las tiendas. La gente repite como loros lo que han oído decir en los informativos, en las tertulias de las radios o televisiones o en los periódicos. Se trata de una estrategia bien orquestada que viene bien a algunos. Independentistas y unionistas se refuerzan mutuamente, dejando poco espacio a la razón y a las razones. Lo hemos visto en las elecciones catalanas. Las fuerzas que han propuesto una salida razonada ha perdido y los extremos han ganando. La victoria electoral de Ciudadanos, además, ha sido aprovechada por los que manejan el poder en España para lanzar su opción B de gobierno a nivel del Estado. Y les ha salido muy bien. En la tensión política creada ficticiamente, la gente deja de pensar y pasa a actuar con las vísceras. Los problemas que padecemos: la precariedad, la destrucción de la sanidad y la educación, el endeudamiento público desaforado, la pobreza y la desigualdad ya no nos afectan. Como en una guerra, todos se ponen de parte de los 'suyos', aunque los 'suyos' los estén mandando al matadero.

La jugada está saliendo redonda: los corruptos que han saqueado Cataluña tienen un excusa ante su pueblo y éste les vota. Los corruptos que saquean España o que tienen pretensión de hacerlo, blanden la bandera del patriotismo, y su gente les votará. Ambos dos se necesitan, por lo que auguro que esto del secesionismo no llegará a más, es sólo un paripé, una mascarada ante el pueblo para que este se deje llevar. Cuando pasen las elecciones habrá que tomar decisiones sobre pensiones, mercado de trabajo, sanidad y educación. Lo más probable es que los que ya estaban de acuerdo antes de las elecciones, el nuevo tripartito que se ha creado a raíz de lo de Cataluña, vuelvan a imponer, con más brío, su agenda neoliberal. Ahora pasarán a la acción sin miramientos, pues cuatro años, como hemos visto, dan para mucho. En su agenda oculta, aunque se trasluce en sus programas electorales, está la privatización de las pensiones, la reforma, nuevamente, del mercado laboral para eliminar la dualidad, dicen. En el fondo, lo que quieren es eliminar los pocos derechos que aún quedan. Sí eliminan la dualidad: todos precarios.

Además, la agenda privatizadora seguirá con la sanidad y la educación. De formas diferenciadas. En sanidad se abrirá aún más la opción de sanidad privada que desgrave impuestos y la opción de no pagar la pública en algunos casos. Con esto se pretende descapitalizar la sanidad pública, cosa que ya se empezó, pero que ahora se acelerará. La enorme presión mediática y los spots publicitarios de las empresas sanitarias, empujan a la clase media hacia la sanidad privada. Basta que se desacople la pública y tendremos una privatización plena y el modelo estadounidense: sanidad de calidad para quien pueda pagarla y sanidad de segunda para el resto. Por otro lado, en educación seguirán con el proceso de esternalización de recursos educativos. Cada vez son más los elementos de la educación que pasan a manos de empresas privadas. Poco a poco se implantará un sistema dual en educación: de un lado los colegios que funcionen bien tendrán mejores recursos y los profesores estarán mejor remunerados; por el otro, colegios que funcionen peor, por estar en zonas deprimidas o por contener toda la inmigración, serán descapitalizados y tendrán un personal escaso y desmotivado.

Todo esto es lo que está a las puertas. Pero, la población sigue mirando las manos de los prestidigitadores, mientras esconden detrás el truco. Con esas políticas, que serán implementadas con la ayuda del tripartito, la población será, sistemáticamente, reconducida con docilidad hacia una sociedad segregacionista. Tendremos dos españas: una, que pueda permitirse vivir en unas condiciones dignas o medio dignas; la otra, vivirá en la precariedad más absoluta. Por tanto, lo que nos jugamos en las elecciones no es la secesión de Cataluña, sino la escisión de España. Lo que algunos llaman la segunda transición no es más que el eufemismo para nombrar la instalación del modelo neoliberal puro y duro. El día 21, cuando despertemos, el dinosaurio seguirá allí, pero nosotros seremos menos libres y menos dignos.

2 comentarios:

Antonio Macanás dijo...

Da miedo pensar qué modelo de sociedad nos espera en las próximas décadas. El inicio de tu post me ha hecho recordar que existe un microcuento más corto que el de Monterroso. Se titula "El emigrante" y dice así: "- ¿Olvida usted algo? -¡Ojalá!" En este sentido, con el mundo que acontece desde este salvaje modelo socioeconómico, a saber que será de los desplazados y de los que huyen de su lugar de origen en busca de la supervivencia...

Bernardo Pérez Andreo dijo...

Sí, Antonio. Vivimos tiempos muy difíciles, pero sin ningún tipo de conciencia apocalíptica. Como decía Lipovetsky en su Era del vacío.

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