El próximo lunes día 7 de marzo, imparto una conferencia en el Real Casino de Murcia a las 19:30 horas invitado por la Asociación española de amigos de los castillos. Lleva por título "Descodificando a Jesús de Nazaret", que es el título del libro que escribí en 2010 sobre Jesús. Las fechas que vienen son propicias para pensar sobre la figura de un hombre que cambió la historia de la humanidad y lo hizo, no con las espada y la guerra, sino con la misericordia y el sufrimiento. Por eso, lo que voy a explicar es el proyecto de Jesús, el Reino de Dios. Es fundamental hacerse dos preguntas: ¿Quién fue Jesús?, y ¿Cuál es su proyecto? La respuesta a estas dos preguntas nos da las claves para entender a Jesús. Por eso, el libro lleva por título Descodificando a Jesús de Nazaret. Entender cualquier realidad humana supone estar en posesión de las claves y códigos que la explican, sin los cuales lo único que podemos entender son nuestros propios códigos y claves en la figura que analizamos. Esto es lo que ha sucedido tradicionalmente con Jesús, sea el Jesús legitimador de las cruzadas o el Jesús hippie. En la comprensión de Jesús hay más del que comprende que del propio Jesús, de ahí la necesidad de encontrar los códigos que explican a este hombre.
Suelo decir a mis alumnos que lo primero que tenemos que hacer a la hora de acercarnos a Jesús es arrancarnos los oídos del siglo XXI para ponernos los del siglo I, el siglo en el que vivió Jesús. Por eso son tan importantes cuestiones cómo qué entendía la gente que escuchaba a Jesús o qué significaban sus propuestas. Hay que empezar por el principio para conocer al hombre. Jesús nace en el año 6 antes de Cristo, en el seno de una familia galilea profundamente judía, como atestiguan los nombres de referencia de su familia: Miriam, Josué, Jacob, Judá y Simeón. También el nombre del propio Jesús, Jehoshuá, Dios salva. Son todos nombres de la tradición emparentados con los eventos liberadores del pueblo. Por otro lado, hay que saber que Jesús fue un judío atípico: un laico célibe itinerante. Esto lo convertía en marginal. Jesús vivía en la liminalidad social, económica, religiosa y política y esto le procuró el desprecio de muchos y el recelo de, incluso, su familia. El mundo de Jesús es un mundo rural oprimido por ciudades donde gobiernan los amigos de los invasores romanos. Se trata de una realidad marcada por el endeudamiento y el empobrecimiento, una realidad donde unos, los muchos, son pobres y otros, los pocos, son ricos. Para ambos tienen un mensaje: dichosos los pobres y ay de vosotros los ricos.



