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martes, 3 de mayo de 2016

España puede ser Grecia

Ya hemos olvidado aquel slogan que machacaban los medios españoles como si fuera un exorcismo: España no es Grecia. Lo decían, a veces con la boca pequeña, para dejar claro que aquí no podía pasar lo que allí estaba sucediendo. Aquel 2012 fue muy duro para Grecia, prácticamente quedó abierta en canal su economía. Los que tenían dinero se lo llevaron, provocando una descapitalización brutal de la economía. El BCE cerró el grifo y eso llevó a Grecia a no poder pagar ni las deudas ni los salarios ni nada. Esto obligó a Grecia a pedir un rescate que puso su economía bajo el dominio de los bancos alemanes, que son quienes más interés tenían en el rescate bancario de Grecia, una forma indirecta de salvar al Deutsche Bank. Mientras, en España se decía que no, que nosotros no somos como ellos y que aquí no podía pasar nada parecido. Ni el dinero se marchaba de España, ni el BCE había cerrado el grifo, ni España estaba en bancarrota. Y así fue, en parte. El gobierno Rajoy pactó un salvamento de la banca española que no era sino, otra vez, un salvamento indirecto del Deutsche Bank. A cambio de no rescatar al país entero, Merkel concedió a Rajoy rescatar a la banca para pagar toda la deuda con Alemania. Como Rajoy cumplió con su parte, pagar la deuda de los bancos alemanes, el BCE, donde manda Alemania, abrió el grifo, primero un poquito, a final de 2012, y después a chorro. Entre 2013 y 2015, en tres años, España se ha endeudado más que en los tres años de crisis de Zapatero. Zapatero aumentó la deuda de 550 mil millones a un billón y Rajoy lo ha llevado hasta los 1,55 billones de euros.

Pues bien, estamos en el mismo lugar que estaba Grecia en 2012, y no es una mera coincidencia económica, también lo es política. El 26 de junio habrá elecciones y es posible que un gobierno distinto al del PP pase a gobernar España. Lo primero que tendrá que hacer es una auditoria de las cuentas públicas, sobre todo del PIB, porque hay indicios cada vez más importantes de que desde 2008 se están falseando las cuentas públicas. Según el economista Roberto Centeno, la falsificación afecta tanto a Zapatero como a Rajoy y supondría reducir el PIB un 20% del actual. Si se demostrara esto, la deuda no sería de un 120 %, sino de un 150%, lo que la haría absolutamente impagable. España no podría financiarse a no ser que el BCE siguiera inyectando dinero tan alegremente como durante la época de Rajoy. Pero es muy probable que con un gobierno de otro signo, el BCE cierre el grifo como castigo a otras políticas económicas. Este cierre del grifo llevaría a España a la bancarrota, pues con otro gobierno es muy posible que hubiera una desbandada de capitales que busquen seguridad. Sin dinero en la caja, con la recaudación fiscal hundida, los salarios por los suelos y un nivel de paro de más del 35% real, los datos actuales son falsos, el nuevo gobierno no tendría más remedio que pedir un rescate o abandonar, dejando claro que no hay alternativas a la política económica llevada por Rajoy.

domingo, 30 de agosto de 2015

La historia se repite, como farsa trágica.

Es conocida la frase de Marx en su Dieciocho brumario de Luis Bonoparte, cuando afirma que la historia se repite, primero como tragedia y después como farsa. En España está a punto de suceder lo mismo. Cuando llegaron las elecciones que Zapatero ganó por segunda vez en 2008, toda su acción política y económica se sustentaba sobre la negación de la crisis que afectaba a Estados Unidos. Escondido tras su Champion League y 'tenemos uno de los mejores sistemas bancarios' la política fue negar lo evidente y tirar hacia delante. No se previó lo que podía venir, no se intentó embridar a los bancos, no se legisló para que fueran ellos quienes cargaran con las consecuencias de sus actos. Al contrario, negando lo que se venía encima se intentaba exorcizarlo. Pero, es imposible evitar las consecuencias de los actos. Llegado el momento, la economía colapsó y los fuegos de artificio de la especulación y la mentira dieron paso al sufrimiento extremo. Tres millones de españoles perdieron su puesto de trabajo y el Estado se puso a salvar al putrefacto sistema bancario. Mediante inyecciones de dinero, avales y otros trucos contables, el Estado se hizo cargo de la descomunal deuda bancaria que había servido para el festín especulativo en el que se habían hecho de oro una ínfima parte de la población española y los bancos alemanes, holandeses y franceses que la habían cebado. 

Cuando se aprobó el primer rescate bancario en 2009, se nacionalizó la deuda que los bancos españoles habían contraído con los inversores extranjeros. Esto supuso un enorme 'riesgo moral', como gustan decir lo economistas, pues quien presta un dinero debe asumir el riesgo de impago. Si sabe que otro lo asumirá, nada impide que vuelva a dar dinero sin ningún tipo de miramiento. Si la banca no asume las consecuencias de sus actos y el Estado sale a su rescate, siempre tomará decisiones imprudentes que sólo pueden tener malas consecuencias para todos. Tras aquel rescate vinieron otros, hasta el punto de que toda la economía nacional pende de la deuda privada. Hasta 2009 teníamos un grave problema de deuda privada, ahora es de deuda pública, es decir, deuda privada nacionalizada. Los que la produjeron han salido inmunes, el resto quedamos con el problema.

lunes, 20 de julio de 2015

GRECIA EN EL CORAZÓN. Elegía con esperanza. (Antonio López Baeza)

GRECIA EN EL CORAZÓN
Elegía con esperanza


Antonio López Baeza



NO sé si habrá hoy en el mundo un sólo hombre
de buena voluntad, que no lleve a Grecia
clavada en su corazón sangrante.

Dudo que exista en esta hora una sola persona
de sensibilidad humana, que no esté
tocada de rabia por la agresión a Grecia.

Estoy seguro de que nadie que ame la Verdad
puede negar que la política de los banqueros,
intenta desbancar, en estos momentos,
toda otra política de Derechos Humanos.

Siento como mil muertes en cuerpo y alma,
la muerte de la Libertad del pueblo griego sometido
a la garra depredadora de los especuladores.

Confío en que la sensatez de los muchos
que aman la Justicia y la Paz por encima del dinero,
no se deje sofocar por la locura de los pocos
que provocan guerra y discriminación
para incrementar su poderío económico sobre el mundo.

Espero que la Solidaridad de los pobres
consiga derribar el egoísmo de los ricos.

domingo, 5 de julio de 2015

Grecia como síntoma, epítome y metáfora.

Grecia vuelve a estar en el candelero candente de la actualidad europea. No lo está por ser el referente de la cultura o suelo natal de la filosofía, que habla griego y alemán a la par, al menos la filosofía occidental (no deja de ser una paradoja que el idioma de los filósofos se exprese en las dos lenguas que imperan en los países que representan la tragedia europea del siglo XXI). Hoy, 5 de julio de 2015, el pueblo griego vota en referéndum si acepta o no las condiciones que la Troika impuso como ultimátum el día 25 de junio al gobierno de Syriza. Aquél ultimátum no es más que el colofón a todo un proceso de acoso y derribo de un gobierno que ganó las elecciones prometiendo lo opuesto a lo que los anteriores gobiernos firmaron con las instancias internacionales que poseen su deuda. Los últimos seis meses han supuesto la escenificación de dos posiciones. De un lado la inflexibilidad de las instituciones europeas y el FMI; del otro, un gobierno dispuesto a pactar algo que no supusiera la destrucción pura y simple de Grecia para los próximos 25 años. Es importante este matiz: Tsipras no ha pretendido dejar de pagar, salir del euro y dejar Europa. Lo que ha demostrado hasta la extenuación este gobierno griego es que quiere pagar la deuda, que quiere seguir en el euro y que no está dispuesto a salir de la Unión Europea. Sin embargo, lo que se ha encontrado por la otra parte es una intransigencia que sólo puede tomarse como síntoma del grave problema de deuda en el que está Europa en particular y el capitalismo global en general.

Sí, Grecia es el síntoma de una enfermedad mortal del capitalismo mundial. Si hacemos un poco de historia lo comprenderemos mejor. Tras la Segunda Guerra Mundial, con la URSS intentando hacer caer a todos los países europeos en su órbita de influencia, Estados Unidos ideo el Plan Marshal, y con él la introducción del Estado de Bienestar en Europa. Desde los cincuenta a los setenta, Europa experimentó un crecimiento económico amplio unido a una justicia social importante. Los Estados se financiaban con las empresas públicas y los impuestos y todo iba muy bien. Pero, llegaron los ochenta y la ideología neoliberal impuso sus programas en Estados Unidos y Gran Bretaña. Tras conseguir la caída de la URSS., los Estados de Bienestar ya no tenían sentido y se pasó a la destrucción de los mismos. Lo primero que se hizo fue privatizar las empresas públicas, cortando una parte importante de la financiación de los Estados. Acto seguido, se aplicaron políticas que se han hecho hoy "sentido común", bajar impuestos, con lo que los Estados quedaron imposibilitados para subsistir. Debieron recurrir a la deuda. Entre 1980 y 2007 los Estados se endeudaron con los mercados privados que ya tenían en su poder las empresas privatizadas, y consiguieron además las rebajas de impuestos. El resultado es el actual: unos Estados debilitados y un poder privado que se queda con todo, con las empresas públicas, con la deuda de los Estados y con la rebaja de impuestos. 

Grecia, como todos los demás Estados, incluidos España, se endeudó hasta límites imposible. En el caso griego lo hicieron los gobiernos neoliberales, de derechas o izquierdas, que pusieron el Estado al servicio de los intereses particulares. Grecia se endeudó con bancos alemanes y franceses para comprar tanques y submarinos que no necesitaba. Grecia tiene más tanques que España y más submarinos que Alemania. Fue esa deuda la que ahorcó al país. En 2010 se produjo el rescate, no de Grecia, sino de los bancos alemanes y franceses que deberían aceptar las pérdidas. Lo que se hizo fue nacionalizar la deuda y quitar el riesgo a los acreedores privados. No se rescató a Grecia, se rescató, con dinero público europeo, a Alemania y Francia, principalmente. Si no se hubiera hecho, los bancos alemanes y franceses habrían quebrado y con ellos sus respectivos países. Por tanto, Grecia es un síntoma de la crisis del capitalismo de deuda que siguió al capitalismo industrial de los treinta gloriosos.
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