miércoles 10 de febrero de 2010

Iglesia y Eutopía

Según las mismas palabras que los evangelios ponen en boca de Jesús, lo esencial es la búsqueda del Reino y su justicia, pues lo demás se nos dará por añadidura. Algunos siguen buscando lo demás a ver si se les da el Reino por añadidura, pero es imposible. Se trata de seguir trabajando en la consecución del Reino, aunque sea una utopía para algunos. La utopía del Reino no estriba en que el mismo no tenga un lugar, que es lo que quiere decir la literalidad de la palabra “utopía” (u-topos, sin lugar), sino en que es un lugar por construir, sin “residencia fija” como expresara Jesús acerca del Hijo del Hombre. La Iglesia debe situarse entre esa utopía del Reino y el Esjaton final. Entre Escatología y Utopía está el ser eclesial. Como el Niño “entre el buey y la mula”, así la Iglesia entre la Escatología y la Utopía, se verá reforzada, calentada, animada a seguir en este mundo construyendo el otro, el Reino de justicia, amor, misericordia y caridad.

Todas las utopías humanas, desde los albores de la modernidad en el siglo XV, no son sino la secularización de posiciones cristianas que fueron abandonados por sus legítimos dueños. Es decir, cuando el cristianismo abandona su vertiente escatológica, dejando de aportar esperanza a un mundo cargado de injusticia, son las realidades humanas las que se hacen cargo de esta esperanza secularizándola mediante propuestas utópicas. Si hacemos un rastreo histórico de la esperanza humana nos encontramos con los espirituales nacidos en la gran Tradición franciscana. El poverello está en el origen, de algún modo, de muchas de las propuestas utópicas seculares, aunque fue Joaquín de Fiore el que adaptó la escatología cristiana a una visión histórica con sus famosas edades del espíritu. A raíz de la condena del joaquinismo por la Iglesia, serán otros los que retomen esta potencia de cambio histórico y lo secularicen en los distintos proyectos utópicos modernos, llegando incluso al marxismo como uno de los más importantes.

Lo importante para nosotros es comprender que la esperanza es un motor que Dios mismo introdujo en la esencia más íntima del ser humano y que si los cristianos no somos capaces de dar esperanza a este mundo, otros lo harán y harán bien en hacerlo porque nuestra tarea no es permanecer en este mundo sino transformarlo para que adquiera la forma divina a la que está llamado. La Iglesia tiene esta alta misión de llevar la esperanza al mundo en el nombre de Dios y no de anunciarse a sí misma al mundo como si ella misma fuera la salvación, que es la imagen que a veces damos los cristianos. No, la salvación es Dios, no la Iglesia, nosotros somos los instrumentos para que el mundo viva el amor y la salvación de Dios. Por ello hemos de vivir siempre en tensión escatológica, aportando esperanza y viviendo la utopía del Evangelio, laEutopía, es decir, el buen-lugar del Reino de Dios.

*La imagen corresponde a una barca del siglo I encontrada en los lodos del Mar de Galilea. Algunos dicen que fue la barca de Jesús, pero aunque no lo fuera tiene un gran poder metafórico.

lunes 8 de febrero de 2010

La lucha de clases

Por si alguien tenía alguna duda de que realmente se está dando una lucha de clases en el mundo, el gran capitalista mundial, jefe de financieros, especulador consumado y buitre de situaciones de riesgo, Warren Buffett, lo dijo antes de la crisis, justo antes de que el dinero público viniera en su ayuda y rescate para que sus inversiones especulativas no se hundieran. Y lo dijo donde todo el mundo pudiera oírlo, alto y claro: There’s class warfare, all right,” Mr. Buffett said, “but it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.. Estas declaraciones al New York Times, vienen a decir que la lucha de clases no cesa y que son los ricos, su clase social, los que la impulsan y la están ganando. Al menos la estaban ganando hasta noviembre de 2006, fecha de la entrevista. Hace un año no lo hubiera dicho tan descaradamente, pero también la estaban ganando, porque habían conseguido que el dinero de todos tapara sus agujeros financieros. Hoy tienen aún más motivos para estar contentos. Después de conseguir cubrir sus pérdidas con dinero de todos, han logrado que los estados se endeuden para ellos y ahora, en el colmo de la desfachatez, especulan con esa misma deuda para conseguir más ganancias, por un lado, y destruir los sistemas de protección social europeos, por otro. De esta manera, no sólo se hacen con el dinero de todos, sino que se aseguran un entorno social depauperado que permita bajar salarios y gastos sociales.
Esto es lo que se está jugando hoy en Grecia y en España: si los especuladores como Buffett consiguen robarnos nuestro dinero con tácticas mafiosas o si somos capaces de salir vivos de ahí. Es muy probable que los ricos sigan ganando esta batalla, porque tienen las cartas marcadas y los gobiernos son dóciles a sus propuestas. El gobierno español ha tenido que hacer todo lo posible por evitar la espiral inflacionista de su deuda y para ello debe reducir el gasto social y los derechos laborales. Pero no se conformarán con esto, cuando el tiburón ha probado bocado vuelve a la carnaza, y la carnaza ya la tiene. Si salimos vivos de esta, deberemos echar mano a la cartera, porque nos la habrán robado.
Ante el órdago de los especuladores, sólo cabe una respuesta: firmeza. Deben saber que no van a conseguir más por la deuda y que España está dispuesta a pagar lo pactado, pero ni un céntimo más. Para ello habría que cambiar la política económica y recurrir al endeudamiento interno y a tratos bilaterales soberanos con otros países dispuestos a financiar, que los hay. Hay que dar un golpe en la mesa a estos ladrones sinvergüenzas especuladores, o perderemos nuestra dignidad como país, amén de muchísimo dinero que irá a parar a manos de aquellos a los que ayudamos a salvar de la quiebra. Ya lo dije en su momento porque dicen que la ocasión la pintan calva. Tuvimos a estos desalmados cogidos por donde más duele y no los rematamos, ahora pagamos las consecuencias. Si el gobierno español hubiera hecho lo que debía, a saber, tomar la propiedad de los bancos donde puso dinero, que es lo que hace cualquier capitalista, ahora tendríamos margen para maniobrar. Pero les dimos el dinero y les dejamos la gestión, en paladino, hicimos el primo, y ahora se han revuelto contra nosotros.
Los ricos están ganando la batalla, pero no ganarán la guerra, entre otras cosas porque el Reino de Dios no les pertenece y el Reino de Dios es la única esperanza para la humanidad, lo demás es humo, mentiras y "lucha de clases", lucha que propician los ricos de este mundo para seguir siéndolo.

* He puesto la foto de este nuevo Epulón, por si alguien lo encuentra y piensa que es un ser humano normal, con alma y todo, para que no se confunda.

domingo 7 de febrero de 2010

Avaricia, usura y hurto.

El pasado 28 de Enero, con motivo de la festividad de Santo Tomás, fui invitado por la Asociación Dominicana Laical de Murcia para hablar sobre la actualidad del pensamiento del santo doctor de la Iglesia. Para mí fue un enorme placer tener un auditorio tan distinguido y abundante, siendo el tema que es y las circunstancias en las que nos vemos. Mi intervención se centró en la luz que creo que puede aportar hoy el aquinate en el análisis de esta crítica situación mundial en que nos encontramos. Para el santo, la sociedad debe organizarse según el Bien Común y no el bien particular de algunos y aquí es donde creo yo que ha llegado el problema en que estamos. La avaricia, en tanto que deseo inmoderado de poseer riquezas, especialmente dinero, ha viciado, como dice la publicidad de un centro comercial, las relaciones humanas, tanto entre los propios seres humanos como con la naturaleza. Esta avaricia es un pecado capital, porque pudre el corazón humano que se ve arrastrado tras la posesión de cosas e incapacitado para amar a Dios. Por tanto, la avaricia estaría muy cerca del pecado que no puede ser perdonado: el pecado contra el Espíritu Santo.
La avaricia del sistema económico en que vivimos, llevó a este a la causa de todos los males financieros: la usura. Se hace necesario recordar que Santo Tomás prevenía con dureza contra ella. En la famosa cuestión 78 de la secunda secundae explica con absoluta claridad que cobrar una cosa y su uso, de ahí usura, es ilícito y pecado, por tanto debe ser devuelto. Cuando en el mundo de las finanzas se invierte dinero para obtener dinero, se está haciendo algo ilícito y pecaminoso en sí mismo. Como bien dice el aquinate, el que presta algo tiene derecho a que se le devuelva lo prestado, pero si alguien presta dinero y se le devuelve la suma prestada, los intereses que se exigen suponen el cobro de lo que no existe o bien el cobro por el uso, de modo que se habría cobrado dos veces lo mismo: una la cantidad prestada y otra vez el uso de esa cantidad, por ello es usura, ilícita y un pecado grave porque se asocia a la avaricia: deseo inmoderado de poseer riquezas.
El deseo de enriquecerse ha llevado al sistema al borde del abismo y a la población mundial a sufrir calamidades sin cuento, de ahí que sea necesario revisar el concepto de hurto. Cuando cuatro quintas partes de la humanidad sufren graves carencias de los recursos básicos para su subsistencia, mientras el quinto restante disfruta de enormes cantidades de bienes superfluos, puede que sea necesario aplicar aquellas sabias palabras del santo doctor: “el usar de la cosa ajena ocultamente sustraída en caso de extrema necesidad no tiene razón de hurto propiamente hablando, puesto que por tal necesidad se hace suyo lo que uno sustrae para sustentar su propia vida. […], en el caso de una necesidad semejante también puede uno tomar clandestinamente la cosa ajena para socorrer así al prójimo indigente. […] si los príncipes exigen a los súbditos lo que conforme a justicia se les debe para conservar el bien común, no cometen rapiña, aunque empleen la violencia”. Dicho con otras palabras: ante la situación criminal de la muerte inocente de millones de seres humanos y ante la más que probable destrucción del hábitat planetario, sería legítimo que los pobres tomaran lo que es suyo por derecho, o bien otros lo tomen para ellos, o bien una autoridad legitimada por la justicia impida a unos cuantos acumular el sustento de muchos millones, impidiendo a la vez la destrucción de nuestra casa común.

Inesperadamente, para algunos, el santo doctor puede ser una luz en estos momentos de desorientación sistemática. El gran pecado hoy puede ser no distinguir la verdad de que el sistema en sí es perverso, injusto y pecaminoso, y por ello no podemos colaborar con él.



* Summa Theologica II, II, q. 78: “Recibir interés por un préstamo monetario es injusto en sí mismo, porque implica la venta de lo que no existe, con lo que manifiestamente se produce una desigualdad que es contraria a la justicia. Para su evidencia, debe recordarse que hay ciertos objetos cuyo uso consiste en su propia consumición; así consumimos el vino utilizándolo para la bebida y el trigo al emplearlo para la comida. De ahí que en estos casos no deban computarse separadamente el uso de la cosa y la cosa misma, sino que a todo aquel a quien se concede el uso se le concede también la cosa misma. De ahí que, tratándose de tales objetos, el préstamo transfiere la propiedad de los mismos. Luego si alguien quisiera vender de una parte el vino y de otra el uso del vino, vendería dos veces la misma cosa o vendería lo que no existe; y por esta razón cometería manifiestamente un pecado de injusticia. Por igual motivo comete una injusticia el que presta vino o trigo y exige dos pagos: uno, la restitución del equivalente de la cosa, y otro, el precio de su uso, de donde el nombre de usura”

jueves 4 de febrero de 2010

¿Salida de la crisis o éxodo del sistema?

Hemos empezado a recibir de nuestra propia medicina. En los años ochenta, los organismos internacionales de imposición del neoliberalismo: FMI, BM y OMC, se encargaron que los países pobres llevaran a cabo políticas de ajuste económico draconiano para poder pagar una deuda que ni los pueblos habían solicitado ni tampoco les benefició en nada. Por aquel entonces, el exceso de crédito en los países ricos llevó a buscar salidas a todo ese capital, ofreciéndolo con condiciones magníficas y mucho arte adulatorio, a los gobiernos de los países en desarrollo. Vieron estos la posibilidad de enriquecerse fácilmente y tomaron los préstamos. Todo aquel dinero fue a parar a los políticos y a las multinacionales que se establecían allí. Pero en 1980, Paul Volcker aumentó los tipos de interés hasta el 20% y se produjo la crisis de la deuda. Los países en desarrollo se vieron incapacitados para devolverla, generándose una situación usuraria que llevaría al sometimiento de los pueblos a las políticas neoliberales. Aquellas políticas implicaban recortes sociales y venta fraudulenta de los recursos del país a los grupos de presión.
Hoy vemos lo mismo en los países enriquecidos: hace dos años se nos dijo que había que "rescatar" al sector financiero, para ello se dieron enormes cantidades de recursos públicos. Digo que se dieron porque no había ninguna obligación por parte de las entidades, de manera que el resultado final fue que el pasivo de los bancos pasó directamente al de los estados, volviendo aquellos a generar beneficios en poco tiempo y quedando los estados endeudados hasta el cuello. Ante esta situación viene la segunda fase: el FMI y el BM implementan políticas de ajuste que incluyen la reducción de salarios, la reducción de pensiones y el recorte del déficit y la deuda pública, déficit y deuda provocada por las ayudas a las entidades financieras, que no se nos olvide. En resumen, ahora se nos aplica a los países enriquecidos las mismas políticas que hace treinta años a los empobrecidos: ajustes que suponen un traspaso de riqueza pública hacia el sector privado. De seguir esto así, los próximos diez años serán de depauperación de la población de los países ricos y de aumento de la injusticia económica y social.
Esta es la salida de la crisis que nos proponen las instituciones financieras del capitalismo y que aceptan los gobiernos pusilánimes europeos. De ninguna manera supondrá esto una salida de la crisis sino una vuelta de tuerca en la opresión y la injusticia. El camino para salir verdaderamente de la crisis debe ser un éxodo absoluto: salir de la situación de opresión en que nos encontramos. Para salir de verdad hay que iniciar un cambio de modelo social y económico que incluya lo político. Se está haciendo necesaria una insurrección de las conciencias que no están dispuestas a que algunos sigan mangoneando el mundo a su antojo. Quizás lo que necesitamos es un Moisés, al estilo del Éxodo del pueblo Hebreo, para que llegue el cambio. Es lo que leyó el presidente del gobierno en el famoso Desayuno de Oración, "no explotarás al pobre", pero dejó de leer la conclusión del versículo: "porque su queja llegará hasta los oídos de Yahvé y será tu pecado". Los oídos de Dios están saturados de sufrimiento y estoy seguro que Él sigue suscitando la liberación de los hombres. Debemos estar atentos para el día del éxodo, cualquier otra cosa es seguir en Egipto.

La hora undécima

El actor estadounidense, Leonardo DiCaprio, presentó en 2007 una película-documental sobre los efectos del modelo de vida actual sobre el planeta. En ella se hace un repaso por los males que estamos infringiendo a la vida en la tierra. Nos encontramos ante el colapso de la civilización tal y como la conocemos hasta ahora. Por poner unos ejemplos podemos aprovechar los datos documentados con imágenes de cómo la industria pesquera a gran escala es capaz de extraer ingentes cantidades de peces con los sistemas de deriva, de los cuales se devuelven, muertos, el 60% a los océanos, por lo que se calcula que en 2050 los océanos estarán virtualmente muertos. O también, cómo somos capaces de modificar el ADN de los alimentos con la única intención de poder utilizar más pesticidas; se incluye también un análisis bastante profundo sobre cómo la geopolítica del petróleo está modificando las relaciones políticas y económicas a escala planetaria y la imposibilidad de seguir al ritmo del consumo actual, parecemos un ser que se auto devora: a más consumo, más extracción de petróleo y más contaminación. Somos verdaderos depredadores del planeta, esta es la conclusión a la que llega el documental, como casi todos los informes realizados desde dentro del orden capitalista. Por ello las soluciones que proponen no pasan de ser meras anécdotas que no resolverían el verdadero problema: la voracidad del modelo económico, basado en la reproducción ampliada o crecimiento constante. Todo el mundo puede entender que en un planeta finito no puede darse un crecimiento económico infinito, y sin embargo es esto lo que supone el capitalismo.

Es falso que seamos "los hombres", así en general, los causantes de la destrucción del planeta. Los más de mil millones de hambrientos poco tienen que ver con esto; los cuatro mil millones que viven en la pobreza o miseria tampoco; los que estamos atrapados en las redes de la sociedad de consumo, somos incapaces de hacer otra cosa que colaborar vellis nollis; por tanto, es el modelo económico el que hay que cambiar. No se trata de sustituir los vehículos contaminantes por otros "ecológicos", sino avanzar rápidamente hacia un modelo de transporte colectivo y ecológico; no se trata de llevar a cabo una utilización racional de la energía, sino de reducir drásticamente el consumo energético; no se trata de ser más selectivos a la hora de producir carnes y obtener el pescado, sino de reducir su ingesta en los países enriquecidos, donde el consumo de carne por persona y año supera los 100 kilos, siendo esta cantidad insostenible a nivel planetario y nada recomendable dietéticamente.

Quiero creer que aún estamos como los obreros de la hora undécima que cita Jesús en el Evangelio. Aunque falta poco para que termine la jornada, aún podemos ponernos manos a la obra y el salario sería el mismo: salvar la civilización humana. Todos los indicadores demuestran que el daño ya es irreversible, pero aún estamos a tiempo de evitar lo peor, aún gozamos de una prórroga, pero seguramente no habrá más, aprovechémonos de esta circunstancia y hagamos todo lo posible por cambiar nuestro mundo, por cambiar nuestra mente. En el lenguaje evangélico se llama a esto metanoia y Reino de Dios.

martes 2 de febrero de 2010

Cartas marcadas

A uno le van quedando pocas posibilidades de asombrarse en este mundo que vivimos y padecemos, pero las noticias que se están conociendo en los últimos días sobre la existencia de petróleo en el subsuelo de Haití y en grandes cantidades (véase el enlace con la noticia del hallazgo del 29 de enero de 2008), le hacen a uno dudar de muchas cosas e incluso caer en un abismo de sospechas que es mejor no decir, ni tan siquiera pensar. Pero es que en este universo, que sepamos, dos y dos son cuatro y la solución de un silogismo siempre se desprende de las premisas anteriores. Imaginemos que una joven modelo se casa con un rico multimillonario y este muere al poco tiempo, se desvela el testamento y se sabe que en los días previos a la muerte desheredó a los hijos y dejó toda su herencia a la apenada viuda. No hace falta ser un perspicaz policía para saber qué ha pasado ahí. Pues esta misma lógica que rige en los asuntos más triviales debería aplicarse a todo lo que sucede en el mundo. Los clásicos le llamanCui bono?; los modernos cherchez la femme. Se trata de encontrar al beneficiario de un evento para así encontrar al probable culpable.
No sé quien dijo hace poco que si el mundo estuviera regido por el azar o la casualidad, sería estadísticamente imposible que las desgracias le tocaran siempre a los mismos, sin embargo esto es lo que vemos a diario en este mundo, que las desgracias le tocan a los mismos, y también que la lotería siempre le toca a los ricos. Estadísticamente es imposible, pero sucede. En Haití le ha tocado la lotería a Estados Unidos que ha ocupado un país que nada literalmente en petróleo: sus reservas estimadas sobrepasan tres veces las de Venezuela. Aunque es un petróleo pesado y está a mucha profundidad, con los precios del crudo por encima de los 70 dólares es rentable su extracción. También parece que la principal bolsa de este petróleo se encuentra justo bajo la propia capital y el golfo aledaño. De ser así, el terremoto habría realizado el trabajo sucio, ahora basta con retirar la población y los escombros y pronto empezar a bombear el oro negro.
El problema es que la lotería de este mundo está trucada y algunos saben cuando saldrá el número ganador, haciéndolo coincidir con sus intereses. Creo que debemos empezar a jugar limpio, sin marcar las cartas; o mejor, marcándolas en beneficio de los expropiados, vejados, humillados y ofendidos de este bendito planeta donde habita el único ser capaz de realizar lo peor y lo mejor de este universo donde habitamos.

* Tras el comentario de Martín, he decidido cambiar la imagen y poner el mapa de recursos mineros de Haití, mapa que es público para que cualquiera pueda verlo. Como bien se ve, están marcadas con verde las zonas de mayor cantidad de reservas.

domingo 31 de enero de 2010

"No sabéis lo que pedís"

En tanto que comunidad situada en la historia, la Iglesia puede tener la tentación de situarse cómodamente en ella y servir los intereses de los poderosos en lugar de establecer un duro combate contra la tiranía del dinero y el poder, ejemplos no nos faltan en la historia de todo esto y tampoco nos faltan las advertencias de Jesús a sus discípulos sobre el peligro del poder y la riqueza y lo fácil que resulta acomodarse al orden de este mundo y servirle. Por todo esto, la Iglesia debe mantenerse firme en su ser peregrinante y en la actitud escatológica que todo lo relativiza poniendo el Reino y su justicia como lo único verdaderamente importante y dejando todo lo demás en segundo plano, incluso su propia pervivencia. Sería paradójico que los que nos llamamos cristianos rehusáramos el final de aquel a quien decimos seguir y servir. No estamos aquí para permanecer a toda costa, sino para enterrarnos y dar mucho fruto al desaparecer como la semilla en la tierra. Se trata de cargar con la cruz, de estar dispuestos a arrostrar las consecuencias de un modelo de vida peligroso que puede conducir a la muerte prematura.

Cuando Jesús vio que sus discípulos discutían por ver cuál sería el más importante les recriminó agriamente porque no habían entendido nada de lo que vivían con él. Los tres Evangelios sinópticos recogen la perícopa, aunque cada uno la sitúa donde mejor le conviene al hilo de su propio relato. Marcos y Mateo ponen la diatriba con los Zebedeos a la subida a Jerusalén, justo en un contexto mesiánico fuerte. Los discípulos entienden que si suben a la ciudad santa es para que Jesús se manifieste como el Mesías con poder que derribará a los poderosos de sus tronos. En ese momento los discípulos adoptarán el papel de gobernantes de Israel a las órdenes de Jesús. Es normal que entre ellos surjan disputas por ver quién ocuparía los puestos principales, técnicamente el sentarse a la derecha e izquierda de Jesús. En Marcos son los propios Juan y Santiago los que le plantean la petición; Mateo lo suaviza poniendo ésta en boca de la madre de los Zebedeos. Pero la respuesta de Jesús es enérgica y clara: “no sabéis lo que pedís”. A continuación viene la enseñanza para que terminen de comprender. Los que se hacen llamar jefes de las naciones las oprimen y encima se hacen llamar “benefactores”. No les basta con mandar, necesitan que los gobernados reconozcan la necesidad de su poder. Pero entre los discípulos, que es tanto como decir en la Iglesia, no debe ser así, sino que el que quiera ser el primero sea el último y servidor de todos.

La tentación del poder es muy fuerte y Jesús advierte contra ella, porque no se trata de gobernar o regir, sino de servir y amar hasta el extremo de la entrega oblativa. Este peligro ha estado presente siempre en la Iglesia porque se ha codeado con los poderosos durante muchos siglos, empezando por Constantino y continuando por casi todos los poderosos en casi todas las épocas, de ahí su meretricidad extendida a lo largo de los siglos. No queremos hacer un recuento, pero en la memoria de todos están los momentos más onerosos de nuestra historia eclesial. Y no ha sucedido porque Jesús mismo no nos hubiera prevenido contra ello. Ya hemos visto cómo Marcos y Mateo traen a colación la diatriba contra el poder en un contexto mesiánico, Lucas lo hará en el centro mismo de la construcción de la futura Iglesia: en la última cena que Jesús vivió con sus discípulos. Allí, con toda la intención, sitúa Lucas la perícopa contra el poder. Sentados a la mesa, como lo harán los cristianos a lo largo de tantos siglos, surge la disputa sobre quién es el más importante en la mesa, quién ocupará el lugar principal. No hace falta mucha imaginación para vernos hoy día ante Jesús planteándonos esto mismo. Quién es el más importante en la Iglesia. ¿El que ocupa el lugar principal, el que rige y gobierna? No, según Jesús el que se hace último y servidor de todos. El “no sea así entre vosotros” debería estar escrito en letras de fuego en nuestros corazones para no olvidar que es el servicio lo que nos distingue, por eso el Papa es el Servus Servorum Dei, el servidor de servidores de Dios.

jueves 28 de enero de 2010

El mal de Haití

Los problemas que sufre Haití son de muy largo aliento, el aliento del dragón del capitalismo, en este caso. Lo explica muy bien Max Weber en el ya clásico La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1906): "no pertenece a la naturaleza del hombre trabajar y trabajar para tener más, sino vivir con lo que se tiene y conformarse con una vida morigerada [...], por eso el capitalista debe mantener en la pobreza al hombre porque los pueblos trabajan más cuando tienen hambre". Parecería escrito específicamente para la situación de Haití, porque ha sido una historia de un pueblo de esclavos que se ha rebelado contra su situación miserable y que fue capaz de construir el primer pueblo de esclavos libres que se gobernaron por sí mismos. Aquello no duró mucho, y entre las intervenciones extranjeras y las dictaduras inducidas, Haití vivió momentos muy truculentos a lo largo del siglo XX. Pero lo peor no fue todo eso, con ser malo, lo peor vino cuando las grandes instituciones internacionales del capitalismo, como ya hemos indicado en otro post, impusieron a Haití la liberalización de sus mercados. El lema era que el Mercado sea libre para que el mundo sea más rico. Pero este lema tenía trampa: a los países en vías de desarrollo, así los llamaban en la década de los ochenta, se les exigía abrir de par en par sus fronteras, mientras que los países desarrollados mantenían las subvenciones y aranceles para sus productos básicos, como los alimentos y el acero. De esta manera era fácil prever que la supuesta liberalización supondría un enriquecimiento de los ya ricos y un empobrecimiento aún mayor de los poco desarrollados. Se trata de hacer libre al Mercado, para esclavizar a los hombres; dar rienda suelta al dios Molok que necesita sacrificios humanos.

En este marco general de relaciones internacionales, llega a Haití la hora fatídica entre 1991 y 1994 de reducir los aranceles que imponían a la importación de productos, especialmente el arroz, la base de la alimentación hasta entonces en el país. Hay que recordar que el arroz requiere abundante agua limpia y buenas tierras de cultivo, pero si no se protege su venta, como se hacía, el arroz podría desaparecer, como así fue. El arroz y otros productos procedentes de Estados Unidos, entraron masivamente con aranceles superreducidos de casi 0%, la trampa estaba en que mientras Haití reducía aranceles, Estados Unidos subvencionaba esos mismo productos. La venta de los productos subvencionados hizo hundirse la agricultura local porque la gente suele comprar el producto más barato (ver información en el enlace). A consecuencia de este verdadero latrocinio patrocinado por las instituciones internacionales y consentido por los gobiernos golpistas corruptos, un diez por ciento de la población dejó el campo y se marchó a vivir en los suburbios de la capital, a engrosar las filas del lumpemproletariado, la marginación y la delincuencia. La agricultura haitiana pasó de cubrir las necesidades de la población a no hacerlo ni en el 10%. Las masas de empobrecido se dieron a la tala de bosques para la venta de madera a multinacionales como Ikea que se aprovecharon de la circunstancia. Los bosques pelados ya no asientan la tierra y las frecuentes lluvias acaban con la capa fértil; los ríos dejan de fluir con regularidad; las tierras de cultivo van desapareciendo; la miseria hace acto de presencia y empiezan a morir, sobre todo los niños, de hambre; hasta 30.000 al año el último lustro.
Aquellas mismas instituciones internacionales del capitalismo que habían propiciado al miseria de la población, ahora dan préstamos al gobierno corrupto para incentivar la implantación de industrias maquiladoras. Parte del dinero prestado va a parar a los bolsillos de los corruptos y otra parte a las empresas multinacionales de ropa que se instalan en Haití a gastos pagados; pero la deuda corre a cargo del pueblo haitiano, una deuda odiosa que ahora se les exige pagar. Como el pueblo vive en la miseria, las multinacionales disponen de mano de obra baratísima: gentes que trabajan largas jornadas por unos céntimos de euro. Con esto se ha cerrado el círculo de la reproducción del sistema capitalista en Haití, como dijera Weber. Es necesario empobrecer a un pueblo para que "quiera" trabajar más por menos y así enriquecer a los capitalistas.

He aquí el origen del mal en Haití: no se trata ni de mala suerte, ni de destino, ni de la voluntad de una divinidad perversa; su origen está en decisiones económicas y políticas tomadas por las instituciones internacionales que gobiernan el capitalismo. Si no abordamos esta causa primera de todos los males, lo único que haremos será, en el mejor de los casos, poner parches. Sé perfectamente que hay que ayudar al pueblo haitiano, pero si lo hacemos según los patrones del capitalismo sólo conseguiremos reproducir la miseria que había antes del terremoto. Ya se ven las intenciones del Fondo Monetario Internacional: dar más préstamos para que las maquiladoras se instalen masivamente en la isla, reconstruyendo las carreteras, fortaleciendo el aeropuerto y mejorando los servicios que estas empresas necesitan para aumentar sus ganancias.

P.S.: El nudo gordiano del problema teológico del mal no puede desatarse, hay que cortarlo de un tajo: el mal no tiene existencia óntica propia, es producido estructuralmente por aquellos que obtienen beneficios de él; los seres humanos concretos son víctimas o rehenes de ese mal generado.

martes 26 de enero de 2010

La verdadera Iglesia

Desde nuestra perspectiva, las características de la verdadera Iglesia son las mismas que definieron la vida de Jesús y sus discípulos conservaron en las comunidades que continuaron la obra del Maestro. Estas características se pueden resumir en dos siglas que pueden resultar jocosas pero que lo resumen a la perfección: PSOE y PCE. Es decir, Pobreza, Servicio, Oblatividad y Espiritualidad. Por otro lado: Peregrina, Caritativa y Escatológica.

La verdadera Iglesia de Cristo ha de vivir la Pobreza de Jesús, una pobreza elegida como medio para vivir al lado de los humildes y despreciados de la sociedad, esta pobreza lleva al Servicio a todos los hombres, sin exclusiones pero con una preferencia por los pobres. El servicio, especialmente a los pobres, ha de ser Oblativo en tanto que es un servicio que se hace a Dios mismo por medio de los hombres. En el fondo son los pobres los verdaderos vicarios de Cristo porque es a través del servicio a ellos como se obtiene la salvación. Pero nada de esto serviría si no se hiciera en el Espíritu de Jesús, por tanto es la Espiritualidad jesuana la que debe estar siempre presente en la verdadera Iglesia de Cristo. Una espiritualidad que supone un compromiso hasta el final con la salvación del mundo mediante la construcción del Reino de Dios.

Ahora bien, estas cuatro nuevas notas que hemos explicado se fundamentan en tres constantes que deben regir a esta Iglesia de Cristo, las que hemos resumido con las siglas PCE. Esta Iglesia de la Pobreza Servicial, Oblativa y Espiritual debe guiarse por una concepción peregrinante, su ser está en constante devenir, nunca plenamente asido sino siempre a la espera del Señor que vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos. Si se pudiera decir aplicaríamos un neologismo a esta característica sustancial de la Iglesia: su Perigrinidad. Mediante este concepto nos remitimos al ser mismo de Dios que no quiso retener ávidamente su condición divina sino que se despojó de la misma para devenir con los hombres. De la misma manera, la Iglesia debe despojarse de todos los trajes enmohecidos y aceptar su ser en devenir constante hacia el Reino de Dios.

Su ser peregrinante o perigrinidad, no tendrían ningún valor si esto no se hiciera desde la entrega absoluta y perfecta de su ser y el reconocimiento del mismo como un don inmerecido, lo que entendemos como Caridad. La Caridad no es simplemente el amor, supone la conciencia de gratuidad y la predisposición a vivir la vida desde esta conciencia. La Caridad debe informar la obra entera de la Iglesia, dejándose llevar por el soplo del Espíritu que la empuja hacia el Reino de Dios, es decir, la Caridad informa la Peregrinidad, pero lo hace de tal modo que hace del ser peregrinante eclesial y ser que mira hacia lo último, un ser Escatológico. Con esta última característica nos remitimos a lo que debe regir la acción de la Iglesia de Cristo: el acontecimiento de la Parusía del Hijo y del Juicio de este mundo. Entonces veremos con claridad qué es ser Iglesia y comprenderemos que ya nada tiene valor puesto que Dios será todo en todas las cosas y los tiempos se habrán consumado.

viernes 22 de enero de 2010

"Como si" el mundo tuviera sentido

Ya hemos dicho en muchos sitios que el ser humano actúa más movido por fe que por motivos puramente racionales. Si hubiéramos de racionalizar todos y cada uno de nuestros actos, pensamientos y comunicaciones, difícilmente podríamos hacer, pensar o decir algo en absoluto. Son demasiadas las cosas que hay que razonar como para llegar a emitir un juicio, realizar un acto o hilar una reflexión. El ser humano lo es, no por la capacidad racional, sino por un conjunto de presupuestos que se nos han dado de forma casi heredada que nos permiten comportarnos "como si" fuésemos humanos. Para ello utilizamos de forma mecánica los elementos del sentimiento y las razones del corazón, que diría Pascal. Esto nos lleva a una actitud que presupone la "pureza" de las acciones sociales y de los comportamientos. No se trata que seamos unos ingenuos, sino que es mejor vivir "como si" el mundo tuviera sentido, "como si" las personas fuesen desprendidas, "como si" la verdad triunfara, "como si" no tuviéramos que morir. Se trata de presuponer la pureza en las acciones, los pensamientos y las expresiones de los demás, como reflejo de una "bondad natural" heredada desde la noche de los tiempos y que es el motor de la misma naturaleza.

De esta manera es mejor creer que los padres aman a los hijos, aunque algunos de ellos sean crueles; es preferible considerar que los médicos se guían por el juramento hipocrático, aunque algunos vendan su ciencia a intereses espurios; es conveniente considerar que los jueces no se corrompen, aunque algunos prevariquen; y es adecuado creer que los medios de comunicación dicen la verdad, aunque muchos mientan en favor de sus amos (Alba Rico). Este presupuesto de pureza que nos permite vivir "como si", es en cierto modo una vida desde la fe. Gracias a Dios, no presuponemos que los padres son unos pederastas, porque entonces habría que castigar preventivamente a todos "por si acaso" lo hicieran algunos; habría que enseñar a todos medicina "por si acaso" los médicos se corrompen; habría que aplicar con precisión literal la ley "por si a caso" algunos prevarican; habría que eliminar la información "por si acaso" los medios mienten. Es decir, si no vivimos "como si" el mundo tuviera sentido y fuera bueno, deberíamos aplicar un modo de vida reducido, "por si acaso" los hombres no fueran buenos. Dejaríamos de ser humanos si aplicáramos los criterios meramente racionales. Pero no es así: presuponemos el bien y no el mal, la verdad y no la mentira, el amor y no el odio, la justicia y no la prevaricación. No está la mentira a la altura de la verdad, porque es la mentira la que presupone la existencia de la verdad; el mentiroso necesita del resto veracidad para que su mentira pueda ser tal, si todos mintieran la mentira misma no existiría, no existiría un mundo tan siquiera. Es la verdad, la bondad, la justicia y el amor los que constituyen un mundo en el que el hombre puede existir, y el hombre ha de vivir "como si" fuese así, de lo contrario acabaríamos inmediatamente con el mundo de los hombres "por si acaso" mienten, prevarican, son injustos u odian.

Creo que estamos entrando ya definitivamente en el mundo del "por si acaso" y pronto acabaremos mintiendo "por si acaso" me quieren engañar; siendo injustos "por si acaso" corremos el riesgo de sufrir una injusticia; agrediendo "por si acaso" alguien me quiere agredir... en fin, acabaremos o ya hemos empezado, porque invadimos países por si acaso hubiera terroristas, consideramos a todos culpables por si acaso no son inocentes, preferimos cometer injusticias por si acaso alguien las quisiera cometer contra nosotros. Pueden leerse aquí los casos de Haití, de la inmigración en España o de la legislación especial antiterrorista y antiextranjeros, básicamente lo mismo en la mente pervertida del mundo enriquecido.


*La imagen es por la frase de Silesius: "la rosa es sin porqué", aunque no lo sé cierto.

jueves 21 de enero de 2010

El mal absoluto

Si queremos entender los tiempos en que vivimos hemos de tener presente las dos concepciones de la naturaleza humana que han pugnado a lo largo de la historia y que se resumen en la posición de Rousseau y la de Hobbes. De un lado están los que piensan que el hombre nace bueno naturalmente y es la sociedad la que lo pervierte haciendo de él un ser egoísta, interesado, hipócrita y, eventualmente, criminal. Pero el hombre es naturalmente bueno y la sociedad, si se organiza según este estado natural, puede ser igualmente perfecta, siempre que se respete un pacto entre todos, un contrato social. De otro lado se encuentran los que opinan que el ser humano es por naturaleza perverso y que debe ser la sociedad, con mano dura y fuerte látigo, la que coarte su impulso natural hacia el mal. El estado de naturaleza, según el autor de Leviatán, es la guerra de todos contra todos, donde imperaría la anarquía y la destrucción de la humanidad si se dejara a sus solos impulsos. El príncipe o gobernante, debe ejercer su fuerza e imponerla a toda costa para evitar el peor de los males.

Como hemos defendido en este espacio y como las investigaciones aquí aducidas demuestran, la bondad natural parece ser algo que está extendido en toda la naturaleza. No aceptamos la maldad, tampoco la indiferencia. Creo, con todo el sentido de esta afirmación, que la naturaleza hace bueno todo lo que alumbra, y lo creo porque la naturaleza responde a la voluntad amorosa del Dios creador de cuanto existe. Ya sé que esto no es una posición científica, ni falta que hace. Basta a mi entendimiento la fe en Jesús para saber que el Padre al que refiere su obra es Amor, de ahí infiero que el hombre ha de tener una tendencia natural hacia el bien, sin la que no llegaría a ser sino un esclavo de sus circunstancias. No sería muy difícil demostrar que el mal que muchos ejercen viene dado por las circunstancias o por la inclinación perversa de su educación y el desorden social establecido. Por poner un ejemplo tomemos Haití. Allí hemos asistido a un guión perfectamente organizado para legitimar y justificar una ocupación del país. En el acto primero se nos muestra a una muchedumbre enloquecida arrebatando la comida que se le ofrece y luchando como en una "guerra de todos contra todos" hobbesiana; en el segundo acto se nos muestra como el gobernante, USA, pone orden en el caos y limita el mal de la hambrienta jauría humana; en el acto tercero queda justificado que se ocupe un país y nadie pregunta ya quién es realmente la autoridad: la ONU. Si alguien puede cuestionar eso, como son las imágenes recogidas por los medios, se les expulsa del lugar.
Si tomamos a un grupo humano al borde de la desesperación y le permitimos tomar a su antojo lo que necesitan para vivir, no saldrá el mal que hay en el hombre, sino el simple instinto de supervivencia. El estado de máxima indigencia puede ser utilizado para extender lo que es puramente coyuntural hacia lo óntico y afirmar que el hombre es malo por naturaleza, cuando en modo alguno es así. En Haití me consta que está habiendo más solidaridad que egoísmo, y este último es derivado más de situaciones extremas y puntuales que de algo generalizado. Si nos viéramos con casos de inhumanidad en aquellas situaciones se deberían a procesos previos de deshumanización que ya se vivían en la zona, que a las consecuencias del desastre humano en que habitan.

Los que se han adueñado del mundo en los últimos dos decenios, aunque venían trabajando desde mucho antes, han impuesto su visión maniquea de la realidad, una perspectiva que entiende que el mal absoluto existe y son "los otros", musulmanes, comunistas, independentistas, grupos alternativos, etc., que pretenden oponerse a "los buenos", elegidos por la divinidad redentora que les ha otorgado un "destino manifiesto" de gobierno de la humanidad pervertida. Ante ese mal absoluto está permitido todo: mentir, secuestrar, torturar, invadir, ocupar, violar, aniquilar, manipular, conspirar , llegado el caso, provocar un holocausto masivo. Enemigos de estos iluminados son también los que opinan que el hombre es bueno y que la educación, el pacto social y la garantía de los derechos son los cauces para construir una humanidad feliz y próspera. Contra estos "ilusos" creen los iluminados, todo está permitido, hasta que lleguen al convencimiento de que no hay otro camino que la guerra infinita contra el mal. Está permitido conspirar y sabotear; está permitido aprovechar el dolor y sufrimiento de las masas para hacer ver la necesidad de la fuerza; está permitido inducir catástrofes que legitimen su estatus de garantes de la paz social.

El mal absoluto no existe, aunque muchos que se llaman cristianos y católicos lo defiendan. Si estos que así se llaman tuvieran la capacidad de analizar mínimamente lo que dicen, percibirían la contradicción entre ese pensamiento y la fe verdaderamente cristiana. Si existe el mal absoluto, no hay un Dios, sino dos: el Bueno y el Malo, causa y origen este último de ese Mal Absoluto. El único mal que acepto es el que ejercen muchos en defensa de sus propios intereses egoístas. Por seguir con Haití, el mal que allí se vive viene de lejos, de cuando la "santísima trinidad del mal": el FMI, el BM y la OMC, obligó a Haití a abrir sus mercados a los productos USA, a partir de ese momento dejó de ser un país excedentario de arroz, que podía alimentar a su población, a un país importador neto del mismo. La agricultura se hundió, los habitantes de los campos emigraron a la ciudad y se instalaron en enormes guetos de pobreza, el 47% de la población se encontró desnutrida muriendo 30.000 niños de hambre al año, y todo eso por una decisión impuesta a un pueblo que sabía cómo ganarse la vida a pesar de las dictaduras sufridas. El verdadero mal es el que ejercen las instituciones capitalistas mundiales contra los pueblos, lo demás se sigue de ahí.

*La imagen es de Hobbes, la frente y los ojos lo dicen todo de su teoría sobre el hombre y la sociedad.

martes 19 de enero de 2010

Invasión obscena: demoliendo la conciencia.

No recuerdo quién dijo que la mejor forma de ocultar algo es hacerlo a la luz pública, a nadie se le ocurriría esconder algo a la vista de todos, y sin embargo es eso lo que está sucediendo en Haití. Si quitamos el lenguaje torcido de "ayuda humanitaria" lo que nos queda de lo dicho por Obama y Clinton es que Estados Unidos va a ocupar la parte de la Isla que corresponde con Haití, con el consentimiento del gobierno que ellos mismos impusieron a golpe de fusil. A la ONU no le queda otra que asentir, toda vez que lo ha venido haciendo tanto en Haití como en el resto de conflictos desde que USA violara impunemente el orden internacional nacido de Westfalia para invadir Irak. Hay que señalar que lo peor del crimen cometido en Irak no ha sido el millón y medio de muertos, ni siquiera el saqueo del petróleo, fue la destrucción del orden internacional nacido tras 30 años de guerras en Europa y que se saldó con la famosa paz antes citada y su lema: el principio de no injerencia o intervención. A partir del crimen perpetrado en Irak, el mundo ha aceptado que la gran superpotencia se arrogue el derecho unilateral de intervenir siempre que lo crea conveniente, sea en defensa o ataque contra quien lo crea oportuno. El papel jugado entonces por la Unión Europea y principalmente por Reino Unido y España, ha derivado en la incapacidad absoluta actual de hacer frente a cualquier decisión unilateral del imperio. Sólo resta decir amén a cuanto haga el amo.
Digo que la destrucción del orden internacional es peor que los millones de muertos porque es el orden internacional el que asegura que no acabaremos en una guerra de todos contra todos. Ahora no hay garantías de que esto no suceda. Por eso la potencia militar americana ejerce su dominio sin ningún miramiento y lo recubre de bonitas palabras: esperanza, prosperidad, ayuda humanitaria. Pero ese crimen lingüístico no es sino la consecuencia del crimen legal cometido previamente. Muchos son los que han permitido esta barbarie, incluido nuestro ínclito maestro de todo César Vidal que proporcionó la base para el discurso de Georgetown en el que otro ínclito identificó la primera célula de Al-Qaeda en la Al-Andalus del siglo VIII, en las huestes de Tariq. Con tales lumbreras apañado va el mundo. Ahora estos no gobiernan, pero su legado pervive y ese es el que debe ser exterminado, como se exterminan las malas hierbas: de raíz. Tarea difícil porque tienen el poder económico y el mediático, y ahora con el proceso de Bolonia, el investigador y académico en ciernes.
La invasión de Haití está siendo a la luz del día, con luz y taquígrafos, sin necesidad de justificaciones legales, sin ningún tipo de pudor, sin vergüenza. Es una invasión pura y dura, donde se ha aprovechado el shock emocional en el que está sumergida tanto la población haitiana como la comunidad de naciones. Se está aprovechando una catástrofe natural de magnitud descomunal para conseguir el mismo efecto que otrora obtuviera una catástrofe inducida: la caída de las Torres Gemelas. Entonces aquello permitió la demolición del orden legal internacional; hoy se pretende la demolición de la conciencia moral social. Después de Haití, la barbarie está servida, estamos un poquito más cerca de Mad Max.

domingo 17 de enero de 2010

Víctimas y victimarios

Otra de las vertientes de la catástrofe de Haití ha resultado provenir de las declaraciones de un obispo, concretamente monseñor Munilla, quien siendo preguntado por Dios ante la catástrofe de Haití salió por la tangente contestando que hay situaciones peores que la de aquellas pobres gentes. Lo escuché en directo y no podía dar crédito a lo que oía, y creo que este buen hombre tampoco podía dar crédito a lo que acababa de decir, de modo que lo intentó paliar afirmando el dolor y sufrimiento de aquellas gentes, víctimas al fin, y el mal espiritual que nosotros vivimos en la cultura materialista en la que estamos inmersos. En fin, que aquello tenía poco arreglo, pero una vez metidos en el berengenal ¿mejor sostenella y no enmendalla?
No creo que eso sea una buena defensa de Dios, eso que llaman los teólogos teodicea, pero a fe que tenía más razón que un santo, aunque quizás no en lo que él mismo creía o estaba pensando. Me explico: en un determinado sentido, netamente moral, nosotros vivimos una situación peor que las víctimas de Haití. Nosotros, en nuestro mundo capitalista, consumista y hedonista, somos los culpables morales y metafísicos (véase Jasper) de la situación acontecida en Haití, por los motivos expuestos en el post anterior y porque es necesario que haya una gran masa damnationis que sostenga a la élite mundial que derrocha y consume sin ningún miramiento. Para que el 15% de la población mundial, nosotros los enriquecidos, podamos vivir consumiendo sin restricciones, el restante 85% ha de padecer necesidades, carencias, miserias y muerte. Uno de los lugares donde viven esos míseros es Haití. Si en el mundo hubiera justicia, casi vale decir simple humanidad, lo acaecido en ese pequeño país podría haber sido un leve accidente, como habitualmente sucede en Japón en los seísmos, pero como se necesita una legión enorme de pobres en reserva que alimenten la máquina del consumo capitalista mundial, esos tales deben estar expuestos a todo para que nosotros podamos destruir sistemáticamente el planeta en aras de nuestros deseos infames.
Desde esta perspectiva que expongo y sólo desde esta, monseñor tenía razón, quizá sin quererlo, pero la tenía. Aquellas víctimas tendrán el juicio que merecen según el Evangelio: el Reino; nosotros también tendremos el juicio que merecemos: "apartaos de mí que no os conozco...".


P.S.: Lamento ser tan pesado con estas cosas, pero...


La imagen que acompaña es de Georges Rouault: Judges, Clowns and Whores, creo que viene muy al pelo del asunto.

viernes 15 de enero de 2010

"No hay mal que por bien no venga"

Tras el terremoto que ha afectado a Haití surgen nuevas posibilidades de negocio para las multinacionales, sobre todo para las maquiladoras. Desde que USA y Francia dieran un golpe de estado y derrocaran al gobierno legítimo de Haití dirigido por Aristide, se crearon las condiciones idóneas para que grandes empresas de ropa se instalaran allí en las llamadas zonas francas y utilizaran la barata mano de obra del país en la producción. Fue en 2004 el derrocamiento de un gobierno afín a los llamados "populismos latinoamericanos" y enemigo de los intereses imperiales de las multinacionales. Eso no podía ser consentido y se optó por la solución tradicional: destruir al enemigo. La diferencia estaba en el modo; fue la primera vez que la ONU legitimó desde el principio la intervención y sigue haciéndolo manteniendo allí un destacamento de cascos azules. Desde aquel año en el que se torció la anhelada democracia tras la barbarie de los Duvalier auspiciada por Francia, Haití ha vuelto a formar parte de su mundo: de la pobreza, miseria, muerte y destrucción sistemática de las condiciones de vida para que las multinacionales puedan aprovechar ese caldo de cultivo para producir a precios irrisorios y así nutrir a los hambrientos consumidores occidentales, ávidos de productos baratos que les dejen un amplio margen para el ocio y el turismo.
La naturaleza, tan estresada por el agotamiento de sus recursos y por la presión del modelo económico mundial, se ha quejado, y su queja ha afectado a los más pobres. Muchos apuntan a la verdad de la pobreza como causa de tantas muertes. Si esto mismo hubiera sucedido en Japón, el número de víctimas sería escasísimo. Como en Haití no hay posibilidad de hacer construcciones resistentes a los terrremotos, los edificios no resistieron el temblor de la naturaleza. Pero esta es sólo una parte de la verdad. Si en Haití hubiera un gobierno y unas instituciones, se podrían paliar las consecuencias del desastre. Se prevé que el número de muertos sea mayor debido a la imposibilidad de los rescates y a la nula atención a los damnificados que al terremoto en sí. Un gobierno, el que hubo y fue derrocado, por ejemplo, tendría capacidad de respuesta, de coordinación de la ayuda, de liderazgo y de resolución; pero lo que hay en Haití, impuesto por Estados Unidos y Francia y auspiciado por la ONU, es una pandilla de mafiosos sinvergüenzas que están allí por haber hecho el trabajo sucio a las potencias coloniales. Se ve con meridiana claridad que no existe gobierno, no es que no tenga medios, es que no actúa y que se limita a salvarse a sí mismo y a su dinero.
Toda esa ayuda que se está dando y prometiendo no tiene dónde llegar ni cómo ser repartida; la catástrofe se vislumbra descomunal y dantesca, pero los únicos responsables de esto serán los que destruyeron el estado haitiano para crear un paraíso de las multinacionales, del tráfico de armas y de prostitución. No hay que buscar al responsable ni en el interior de la tierra ni en lo alto del cielo; en el interior de la tierra porque la geología es así y no puede ser cambiada; en lo alto del cielo porque no tiene sentido exculparse de algo que es cosa nuestra. Somos los seres humanos, nuestros sistemas de organización y gobierno, los que podemos prever y evitar catástrofes. El gobierno que hubo podría haber evitado lo peor, que es lo que se avecina ahora.
Pero, como dice el título del post, no hay mal que por bien no venga. El FMI dará un préstamo de 100 millones de dólares para la reconstrucción del país, con ese dinero, como ya se hizo tras el golpe de estado, se equiparán las zonas francas para que las multinacionales pueden mejorar sus sistemas productivos y dar más empleo; se construirán carreteras para que los trabajadores puedan asistir a las maquilas y aeropuertos para exportar los productos; los bancos locales dispondrán de efectivo para financiar las transacciones, sean estas de droga, armas, mujeres, etc., o bien la mafia gubernamental dispondrá de dinero limpio que llevarse a sus cuentas en USA, Francia, Suiza o donde sea más conveniente.

miércoles 13 de enero de 2010

¡Es hora de rebelarse!

"¡Es hora de rebelarse!", así lo afirma nada más y nada menos que Federico Mayor Zaragoza, el que fue Ministro de Educación y Ciencia con UCD, Secretario General de la UNESCO y ahora es miembro de múltiples organizaciones de gran prestigio en todo el mundo. Lo ha dicho en su blog, cuyo enlace está en el texto siguiente que suscribo palabra por palabra:
El momento de la gran movilización virtual y real ha llegado. Es intolerable que un grupo de plutócratas atenten gravemente contra el destino de la humanidad en su conjunto.
El momento de la revuelta de la sociedad civil no puede demorarse. Debemos fijar una fecha no lejana para que sean millones los ciudadanos que, a través de los medios informáticos de comunicación, a través de manifestaciones y actos de la más diversa índole, levanten la voz, pacífica pero firmemente. Se cumpliría así el inicio de la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos…”.

Ya va quedando poco tiempo para hacer que el pueblo, los pueblos del mundo, tomen el poder real en sus manos y hagan de esta bendita Tierra un lugar digno para la vida de todos y cada uno de los seres humanos que la habitan y que lo hacen, según nuestra común fe en Jesús, por voluntad del Padre amoroso que quiere que todos tengan vida plena. No, no se trata de la típica perorata de progres resabiados que no sacan tajada del capitalismo. Es una necesidad real de supervivencia de la especie humana en el único planeta que conocemos con posibilidades reales de vivir en él. Hemos de avanzar decididos hacia la revolución, pero una revolución conservadora, como dice Alba Rico, una revolución que conserve al hombre, la naturaleza, los valores humanos y los medios de subsistencia; pero también una revolución que barra de una vez la basura de la historia con el viento huracanado del amor comprometido hasta el extremo; que extermine al pulgón egocéntrico y avaro que aniquila el planeta, a la plutocracia que despilfarra los dones de Dios comunes para todos, a la élite que gobierna impune y se lucra con la muerte de tantos millones de hermanos que padecen innecesariamente en este mundo.

Es hora de rebelarse, es hora de la revolución definitiva que traiga el Reino de Dios a un mundo que lo anhela con dolores de parto. Que todos los hombres y mujeres de bien que hay en el mundo oigan la voz de Mayor Zaragoza y se sumen a la llamada, a la última llamada antes del fin.

martes 12 de enero de 2010

Educar contra la manipulación

Definitivamente no aprendemos, nos dejamos engañar por cualquier estupidez que pase por delante de nosotros. Ayer fue con los recursos dedicados a la Gripe A, hoy con los dineros que se destinarán a adquirir esas maquinitas que desnudarán virtualmente a todo el que quiera volar. Al respecto, el director ejecutivo de la empresa que vende las maquinitas dijo en Informe Semanal que España es uno de los países que antes ha comprendido el riesgo que supone el terrorismo y ya se ha interesado por adquirir varios de estos aparatos. Estos aparatos son de dudosa eficacia si lo que se pretende es que los posibles terroristas suban con bombas a los aviones, bastaría con que las llevaran en el interior del cuerpo, como los camellos las drogas que pasan el estrecho, para que la máquina no las detectaran; pero sí son muy eficientes a la hora de reducir a cero la dignidad de los pasajeros que sean sistemáticamente despojados de su intimidad.
Decía José Luis Villacañas, antiguo profesor mío y catedrático de filosofía en la Complutense, que las colas en los aeropuertos para que las gentes sean desnudadas por las máquinas guardan un gran parecido a las colas que los judíos hacían en los Lager para ser desnudados y entrar así al campo. De alguna manera, es un acto más de disciplinamiento de la población, que además está contenta de que se asegure un poquito más su vida.

Decíamos que no tenemos arreglo porque la desproporción entre la causa esgrimida y los efectos que se esperan no tiene más lógica que la del enriquecimiento con las ventas de las maquinitas y la más que posible intervención militar en Yemen-Somalia y la subsiguiente caja que harán las distintas empresas de la guerra que llevaban dos años de capa caída en las bolsas: las guerras de baja intensidad como Irak y Afganistán reportan pocos beneficios y se hace necesario abrir nuevos frentes. Bastaría con el argumento de la desproporción entre causa y efectos para que cualquier mente lógicamente ordenada negara el gran engaño que se nos propone, pero si esto no es suficiente, aporto nuevas informaciones suculentas sobre la más que probable operación encubierta del nigeriano que intentó hacer volar un avión. Al parecer, dos testigos implicados en el vuelo han revelado ciertos datos que no cuadran nada con la versión oficial y sí mucho con una operación bajo bandera falsa por parte de los servicios secretos (en este enlace puede leerse la información). Un pasajero de ese vuelo, Kurt Haskell, relata que estando en la cola del control para tomar el vuelo, vio acercarse a dos hombres, uno negro joven y otro de la India, bienvestido y mayor. Al llegar, el mayor dijo a los policías: "este hombre necesita subir a bordo de ese vuelo y no tiene pasaporte". Los policías le informaron de la imposibilidad de subir así al avión y lo enviaron a el jefe de policía. No sabe lo que sucedió, pero al joven negro volvió a verlo en el avión.
Otro de los pasajeros, el que saltón encima del joven para apagar el incendio que se había provocado, Jasper Shuringa, dijo: "temblaba. No opuso ninguna resistencia. Simplemente resulta difícil creer que estuviera intentando hacer estallar el avión. Estaba en trance. Tenía mucho miedo”. Daba a entender que podría estar bajo los efectos de algún tipo de droga o cualquier otra cosa, no parecía ser un terrorista suicida que quiere explosionar una bomba.


Vemos una clara estrategia de seguir con la aplicación del shock social por medio del miedo. Mister O no hace más que aplicar el discurso que pronunció en la recepción del infame Premio Nobel y seguir con la "guerra necesaria para la instauración de la paz". No estaría nada mal que ya de una vez nos hubiéramos vacunado contra tanta mentira y por principio desconfiáramos de todo lo que venga del imperio, sobre todo si es tan grosero como esto.

sábado 9 de enero de 2010

Disciplinar y reprimir: carta a Juantxo.

Como es natural nos alegramos profundamente de la liberación de Juan López de Uralde, el director de Greenpeace España y del resto de los activistas que se "colaron" en la fiesta de marionetas del planeta. Nos alegramos porque era una injusticia flagrante y porque su gesto estaba motivado por la ineptitud de los que se reunían para arreglar el clima. Pero también nos ha quedado un regusto amargo, otra vez, de todo esto. Cuando Greenpeace hace campañas por todo el mundo sus activistas corren riesgos y los asumen con una mezcla de heroísmo y sentido de la responsabilidad global. Hasta tal punto llega su compromiso que los servicios secretos franceses pusieron una bomba en el viejo Rainbow Warrior en 1985 para acabar con su labor de crítica de las pruebas nucleares francesas en sus colonias en el Pacífico. El resultado fue el hundimiento del barco y la muerte de dos activistas y un fotógrafo que estaban en el barco cuando explosionó la bomba. Ese acto de terrorismo de estado no fue pagado suficientemente, se arregló con una indemnización económica al grupo ecologista que le permitió construir otro Guerrero del Arco Iris y sacar algún dinerito más. Fue lamentable que Greenpeace entonces no derivara hacia la desobediencia civil total y radicalizara su discurso. Al contrario, desde entonces los diversos grupos internacionales que nacieron en los años setenta para luchar contra las injusticias del planeta, tenían claro que si sobrepasaban la línea sufrirían las consecuencias más funestas que los estados de derecho estaban dispuestos a aplicar contra ellos.

Entiendo que la prisión contra estos activistas en Copenhagen ha sido un acto de disciplinamiento de la organización, un recuerdo de lo que podría volver a pasar con Greenpeace y con cualquiera que esté dispuesto a contestar el sistema. Y a fe que ha funcionado a la perfección. En Copenhagen se han violado los derechos de los manifestantes, todos ellos pacíficos, a los que se ha sometido a la ley antiterrorista y se los ha tratado como basura, pisoteando cualquier tipo de legislación internacional. Pero lo que ha quedado es lo sucedido a estos cuatro activistas de Greenpeace a los que, al menos, se les tenía en un cárcel formal y no en un pseudo Guantánamo como al resto. Se hace ya demasiado habitual que cada vez que el pueblo quiere ejercer alguno de los derechos que las leyes supuestamente le reconocen, los aparatos represivos de los estados actúan inmediatamente sin ningún tipo de miramiento, con tácticas de lucha urbana y con medidas contrainsurgentes, cuando los pueblos simplemente ejercen sus derechos a la protesta y a la disidencia. Es hora de que Greenpeace deje las medias tintas y empiece una campaña sistemática de denuncia del capitalismo que es el responsable de todo lo que sucede con el clima y se deje de veleidades socialdemócratas que ya nada pueden aportar a un mundo en quiebra.

Estimado Juantxo:

Se acaba el tiempo de componendas con el sistema, ha llegado el de las decisiones definitivas, es hora que Greenpeace esté donde debe estar: en la lucha por otro mundo para todos en el que podamos vivir fuera del marco de relaciones de este mundo podrido. Me alegro por tu liberación, pero sospecho que lo que han pretendido encarcelar es vuestro discurso, no vuestras personas, y eso lo tenéis que desmentir con los hechos. Desde la simpatía personal os pido un esfuerzo por radicalizar el discurso y empezar a cuestionar las causas reales no las que nos venden desde el sistema sobre el cambio climático. Es hora de dejar de jugar y apostar por la Verdad sin restricciones.

Un abrazo y que sigáis en la lucha.

miércoles 6 de enero de 2010

¿Caritas in Veritate?

Me ha hecho llegar Iñaky un enlace del blog que Vicente Romero tiene en RTVE que viene a cuestionar lo que algunos entienden por caridad en la Iglesia. Nos cuenta este comprometido periodista que Cáritas de Madrid ha suspendido las ayudas que prestaba a las familias más necesitadas de la parroquia de Entrevías, conocida hace un tiempo por las discutidas prácticas sacramentales que allí se realizaban. Aquel asunto provocó el enturbiamiento de las ya malas relaciones de esta parroquia con el arzobispado. La denegación de ayudas se entiende por tanto como una represalia contra la parroquia, pero una represalia que pagan los pobres y no los supuestos responsables, los sacerdotes de la parroquia.
Pues bien, viene este asunto muy a propósito de la última encíclica papal donde se afirma con meridiana claridad la imposibilidad de confundir la caridad con el beneficio particular y menos con la utilización en favor de los intereses partidistas; ha de ser gracia pura, porque la caridad es "amor ofrecido y recibido. Es gracia (cháris)" (Caritas in Veritate, 5). En el momento en que entran los intereses personales o de grupo en la consideración de la caridad, ésta, ipso facto, desaparece y pasa a ser acción política partidista, interés especulativo o mero lavado de (malas) conciencias. De ahí que no podamos estar más de acuerdo con el actual pontífice cuando afirma en su citada carta circular que "sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad" (n. 3). Cuando los responsables de Cáritas actúan del modo que lo han hecho en Madrid se está atentando más contra la verdad que contra la caridad. Cáritas Madrid tiene todo el derecho a decidir a quienes ayuda con los, entiendo, limitados recursos con que cuente, de ahí que lo mismo daría que ayudara a unos o a otros. El problema no está en el ejercicio de la caridad sino en la verdad que está detrás de la decisión de eliminar las ayudas a esas familias. Es evidente que esa es una decisión política, exactamente de política eclesial, que va dirigida contra una determinada forma de entender la Iglesia, la fe, los sacramentos y el compromiso cristiano.
La excusa que parece se ha esgrimido es que al no ser ya parroquia sino capellanía, ha perdido la posibilidad de repartir ayuda de la diócesis a los feligreses. Con este criterio Cáritas no debería ayudar a nadie que no demostrara su profunda fe católica y que no estuviera en plena comunión eclesial, criterio que obvia y afortunadamente no se aplica, al menos no se aplica hasta donde yo conozco. Si es cierto que ese es el motivo, habrá que decir que su caridad es muy estrecha y por tanto no es caridad; y si no es ese el motivo, como recelamos, entonces se atenta contra la verdad, atentado tan grave como el otro porque entre otras cosas está implicado el octavo mandamiento (no mentir). Sería bueno que muchos dejaran su obsesión por el 6º y el 9º (no sé si estos números son por casualidad, pero la conjunción de ambos...) y empezaran a aplicarse el 1º y el 2º.

martes 5 de enero de 2010

De la CIA a la TIA

Otra de mis obsesiones el año pasado fue el nuevo gobierno americano, especialmente su máximo exponente, The President of de United States of America. Este señor, Mister O, Obaman, El Señor de la Guerra, o simplemente O, tenía (utilizo el pretérito imperfecto tanto por lo pretérito como por lo imperfecto) obnubilados a muchos. A unos por su verbo fácil y halagador; a otros por la odiosa comparación con lo anterior; y a casi todos por su color, negro. Le han dado el premio Nobel de la Paz, le han acogido como el mesías en muchos lugares y han puesto su acción, siempre futura, como ejemplo de una política de diálogo y respeto por los demás. Pero los hechos siempre son tozudos y acaban imponiéndose a los deseos y a los sueños, tanto al del doctor King como al más prosaico sueño americano.

Hoy, cuando aún no se ha cumplido el año de su toma de posesión, vemos el Presidente de los Estados Unidos de siempre: el que envía tropas a invadir países a diestro y siniestro; el que mantiene la riqueza de las élites a buen recaudo; el que alienta y sostiene la mayor empresa terrorista de la historia, la CIA; el que ordena acciones encubiertas de sabotaje y la remoción de gobiernos democráticos; el que utiliza a las organizaciones internacionales en beneficio de los intereses inconfesables de su élite económica; el que condena al clima planetario a la catástrofe inminente... es el de siempre con la única diferencia de que es negro. Es el mismo cazador de siempre, pero negro. Cazador negro, en este caso, con el mismo corazón de blanco.

Parece que ahora volvemos con la doctrina del miedo. Parece que hemos vuelto a necesitar la disciplina del público ante lo que se avecina, ante las futuras guerras, sean estas a la luz del día o encubiertas. De momento nos informan los medios de la aprobación de una célula antiterrorista en Yemen, que vaya usted a saber eso qué significa y hasta donde llega. Debemos suponer que si eso se aprueba y se hace público, los secuestros, torturas y bombardeos selectivos ya han empezado. Por supuesto que todo eso está bien justificado, todo eso y que se desnude digitalmente a las personas en los aeropuertos para que puede llegar a evitarse un hipotético ataque de Al-Qaeda en algún avión. Y además todo esto viene porque a un joven lo pillaron con un explosivo en los gayumbos que no explosionó, tal era su grado de preparación para atentar. Alguien en los medios de comunicación debería pararse a pensar cuando se dan las noticias para no resultar imbécil, porque yo no debo ser muy listo cuando no termino de creerme la historieta de un negrito que tiene un primo que tiene un amigo que lo llevó de excursión y le preparó una mochila para que se la metiera en los ... y entonces se montara en un avión con pasaporte europeo e intentara hacer volar en pedazos los gayumbos. Vamos que los he visto mejores. Al menos lo de las Torres Gemelas se vio en la tele, eso nos lo han contado todo entero y nos lo hemos tragado, fueron magníficos los guionistas de aquello. Pero estos guionistas son de pena, porque lo del padre que denuncia a su hijo una docena de veces y la CIA ni caso ya huele a chamusquina; se parece más a la TIA de Mortadelo y Filemón que un servicio de espionaje, que sólo funciona para derrocar gobiernos democrático.

Hablando en serio, si eso es posible, me gustaría que lo que vemos no fuera cierto y que formara parte de un montaje a lo Show de Truman y que cuando acabara la función levantáramos el telón del horizonte y el mundo ante nosostros fuera perfecto y, sobre todo, real, pero creo que no será así. En fin, ya veremos decían dos ciegos.

lunes 4 de enero de 2010

Sobran vacunas, faltan enfermos.

Otro de los temas que seguimos arrastrando del 2009 es la dichosa gripe A, que tanto les costó identificar con un nombre que no indujera a nadie a dejar de consumir cualquier cosa, como fueron los nombres de gripe porcina, que podía llevar al "error" a los consumidores, y la peor de todas: gripe española. Nadie se hubiera dignado visitar un país que comparte nombre con tan mortal enfermedad. En fin, que la gripe A sigue dando noticias sabrosas. No, no se trata de que haya muerto mucha gente, la décima parte que la gripe común; ni de que el número de contagios llegara a proporciones bíblicas: apenas el 25% de la gripe común. No, se trata de que las previsiones han resultado absolutamente desfasadas, como muchos habíamos previsto desde hace ahora nueve meses cuando se empezó con la mayor campaña del miedo desde la Segunda Guerra Mundial. Esa campaña consiguió que los gobiernos obtuvieran el beneplácito de los ciudadanos para detraer ingentes cantidades de dinero para reservar y comprar grandes dosis de vacunas, antes de que otros lo hicieran. En aquella carrera de locos por adquirir vacunas, los países ricos se adelantaron a los pobres que se quedaron sin nada. Hubiera sido lógico y humano que si la gripe iba a ser tan mortífera, la OMS hubiera implantado un sistema de racionalidad en la distribución. Pero lo que hizo fue abrir los mercados y cerrar las patentes para que las farmacéuticas tuvieran asegurada la venta masiva a los países ricos, los únicos que podían pagarla. El resultado ha sido lo que muchos dijimos: han sobrado ingentes cantidades de vacunas. En Francia se adquirieron 97 millones de dosis por un precio de 900 millones de euros, han sobrado 92 millones de dosis. En España se compraron 37 millones de dosis por un precio superior a los 300 millones de euros, aquí la campaña del miedo funcionó mejor, sólo han sobrado 33,5 millones de dosis.
Creo que la contracampaña que muchos hemos realizado, cada uno a su escala claro, ha surtido efecto. El simple hecho de no ser vector del miedo ya servía para parar la marea que las farmacéuticas y los gobiernos había levantado para asustar a la población. Si esa gripe tiene algún efecto sobre la población, la mejor opción es la inmunización natural y progresiva de la misma. Las vacunas no se justifican en todos los casos y menos cuando no se tiene suficiente constancia de la peligrosidad de la misma.

Ahora, los países ricos se están pensando qué hacer con tal cantidad de vacunas que no servirán el próximo año si el virus, como es probable, muta. Las opciones que se plantean son tres: 1ª y más lógica, devolverlas a las empresas. Para ello existe una cláusula en los contratos; 2ª darlas a los países pobres, no sabemos a cambio de qué se realizará la dádiva, pero intuimos que a cambio de derechos sobre recursos naturales o algo así; y 3ª venderlas en el circuito privado de farmacias. Esta última es la opción preferida porque asegura rentabilizar la inversión. Por supuesto que la 1ª opción está completamente descartada, las farmacéuticas no han realizado tanto esfuerzo para comvencernos de la compra para ahora recomprar el 90% del género.

Como ya he comentado en otros post, hay que estar espabilados para cuando empiece la próxima campaña del miedo. Creo que se atisba en el horizonte, hablaremos de ello en próximos post.

sábado 2 de enero de 2010

Año Nuevo, crisis vieja.

He dudado mucho cuál debería ser el tema del primer post del año. Ya se sabe que los comienzos determinan en buena medida lo que será el desarrollo de los asuntos. Pero, tras analizar los datos seguimos donde estábamos. Eso que llaman crisis está siendo utilizado por los medios ideológicos para seguir justificando las medidas ultraliberales que nos han traído hasta aquí y que siguen sumiendo a una buena parte de la población en la miseria, esta vez crónica. Los años que nos esperan no son nada halagüeños para los pobres. Basta con repasar unos pocos datos económicos para entender que lo que se está haciendo es, básicamente, una concentración mayor del capital y una mayor explotación de las personas y los recursos del planeta. Veamos los datos.
En los últimos 80 años, el capitalismo ha sufrido una serie de crisis periódicas, todas ellas motivadas por el mal congénito de este sistema económico: la sobreproducción. La primera gran crisis capitalista se solventó con la lucha entre los distintos agentes del modelo económico para ver quién se llevaba el gato al agua y se quedaba con el pastel; fue la segunda guerra mundial, de la que salió victorioso el modelo capitalista USA, pero con el contrapeso de la URSS. De aquí nacen los famosos 30 gloriosos, 1945-1975, en los cuales el crecimiento económico se realizó al ritmo del 5%. En este tiempo los salarios crecieron el 3,8% anual y las rentas del capital el 7,4%. Esta distribución "casi igualitaria" fue propiciada por la fortaleza de los movimientos de trabajadores que podían azuzar el espantajo de la revolución ante el ogro capitalista. Pero en las subsiguientes crisis económicas: 1973, 1981, 1991 y 2001, la distribución de renta dio un giro brutal, llegando en la última de las crisis y primera del siglo XXI hasta el 1,8% para los salarios y el 10,8% para el capital. Estos datos nos dicen que las crisis son utilizadas sistemáticamente para meter en cintura las rentas salariales y hacer que el pastel se redistribuya hacia arriba. Cada vez la parte de la renta mundial que va a manos de "los que poseen las riquezas" es mayor y como la economía es un juego de suma cero, para el resto queda menos. En román paladino: la crisis es un sistema de robo sistemático de los ricos hacia los pobres. Claro que a unos se les roba más que a otros. A los que apenas contaban con dos dólares para vivir en este mundo, ahora se les deja con uno sólo (cerca de 2000 millones de seres humanos); los que disfrutaban de un único dólar diario, han pasado a engrosar las filas de la miseria más absoluta (1100 millones y subiendo); y los que se regocijaban con rentas superiores a los dos dólares diarios (casi 3000 millones) verán notablemente menguados sus ingresos. Luego alguien nos vendrá con sesudas explicaciones sobre ideologías peligrosas y lavados de cerebro para explicar el extremismo y el terrorismo suicida. Pero las causas están ahí, claras con el agua pura para quien tenga ojos para ver y oídos para oír los gritos de desesperación de la humanidad.
Esta crisis tiene visos de ir por los mismos caminos que las anteriores, pero ahora multiplicados sus efectos por diez. En España, de forma constante se pierde capacidad de ingreso por parte de las rentas salariales. El 67% de los asalariados españoles cobran menos de 14.000 euros brutos al año, es decir, son menos de mileuristas. Mientras, el 1% más rico de la población ha visto cómo sus rentas netas se han multiplicado por dos en los últimos dos años. En términos netos ha habido una transferencia de renta desde el estrato bajo de población (40% de la misma) al estrato más alto. Más o menos, la cantidad que unos han perdido otros la han ganado. Esto es un robo, pero el ladrón no es una persona sino un sistema económico organizado para esto. La crisis actúa de ganzúa para abrir la puerta de nuestro asentimiento. De este modo nos quedamos quietos mientras nos roban la cartera. Los que vivimos en el tramo medio de la pirámide poblacional: las clases medias, estamos siendo saqueados poco a poco, sin que nos demos cuenta. No nos han metido la mano directamente en la cartera, pero la han metido en la cartera de nuestros hijos, mediante el endeudamiento; en la cartera de nuestros mayores, con el recorte sanitario; y en la cartera de nuestro futuro, mediante la reducción de servicios sociales básicos y la privatización progresiva de las instituciones que garantizan nuestra vida.
Esta crisis es ideológica, es una herramienta para conseguir nuestro asentimiento a otra vuelta de tuerca en la ideología ultraliberal que nos rige y que lleva el mundo a la mayor catástrofe humana y ecológica de la historia. No estaría de más que empezáramos a quitarnos las gafas que nos colocan para no ver y, si es necesario, arrancarnos los miembros que son motivo de escándalo: por ejemplo los ojos y los oídos. Habrá que gritar aquello de ¡Effetah!, ¡ábrete! en los cerrados oídos de este mundo.

miércoles 30 de diciembre de 2009

Las mujeres, los marginados y el Espíritu Santo

Decíamos que los relatos de la infancia de Jesús son las oberturas que Mateo y Lucas sitúan justo como pórtico de sus respectivas obras, en ellas se pretende recapitular, resumir y preparar el desarrollo del contenido. Son miniaturas de la obra completa. Así en Mateo el tema central es Jesús como el nuevo Moisés, pero Lucas tiene otros intereses en su Evangelio, por ello no tenemos ni rastro de Sabios de oriente, ni viajes a Egipto ni matanza de inocentes. Lo que tenemos en Lucas es una insistencia comprimida en la mujer como "causa adyuvante" del movimiento de liberación del pueblo; los marginados como receptores apropiados de la misma y el Espíritu que obra la salvación haciendo avanzar la acción. De esta manera dos mujeres que en principio no deberían tener hijos, Isabel y María, conciben y este acto es un gran evento salvífico que el Espíritu realiza como gestación de la futura liberación. En este sentido cobra una relevancia primordial en Magníficat, donde María, tras el encuentro con Isabel, proclama la acción poderosa de Dios que "derriba del trono a los potentados y ensalza a los humildes: colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos". Con esta madre, nos dice Lucas, tenía que salir un hijo capaz de realizar lo esperado por los pobres y marginados.
Al canto de María acompaña el Benedictus de Zacarías, movido por el Espíritu Santo y las palabras de alabanza a Dios de Simeón y la profetisa Ana. Con todos estos mimbres se puede ver cómo Jesús ya está marcado desde su misma concepción como el liberador del pueblo y el salvador de la humanidad, pero esto no lo logrará sin enfrentarse a los poderes que oprimen a los marginados y oprimidos que anhelan la salvación y esperan que Dios intervenga con brazo poderoso. Como colofón a su obertura, Lucas coloca a Jesús jovencito en el Templo, encontrado al cabo de tres días explicando la ley a los doctores. Una bellísima metáfora de lo que sucederá al final de sus días: resucitado al tercer día, reconstruye el templo y enseña la verdadera salvación de la humanidad.

lunes 28 de diciembre de 2009

Los Inocentes y la lógica imperial

Cuando leemos el relato del nacimiento de Jesús en Mateo, tanto como si lo hiciéramos en Lucas, deberíamos tener presente que estos dos relatos son como las oberturas de las dos obras a las que preceden. Como se sabe, una obertura en una ópera o en una obra literaria, tiene la función de resumir y presentar de forma sucinta y abreviada todo el contenido de la obra, son como miniaturas de la obra. Esto mismo es lo que sucede con los relatos que tanto Mateo como Lucas, no así Marcos o Juan, situaron al comienzo de sus obras y conocemos como relatos de la infancia de Jesús. Si nos centramos en Mateo podemos ver que el relato, como texto literario que es, tiene una división clara en cinco, ni uno más ni uno menos, apariciones en sueños del Ángel del Señor. Cuatro de ellas a José y una a los Sabios de oriente. Estas cinco intervenciones oníricas marcan el camino de José para que Jesús cumpla con la Escritura y, 1º venga desde Egipto, 2º vaya a vivir a Nazaret (hay que recordar que en Mateo, la familia de Jesús vive en Belén, no se dirige allí). Las cinco apariciones del Ángel del Señor son la preparación de los cinco largos discursos que Jesús pronuncia según Mateo. Estos cinco discursos son a su vez un reflejo de los cinco libros de la ley judía o Torá. Con esta distribución, Mateo quiere referir que Jesús es el nuevo Moisés que liberará a su pueblo y a la humanidad entera por medio de su vida, muerte y resurrección y lo ejemplifica en el texto que sigue a la obertura como un nuevo Pentateuco con cinco libros, los cinco discursos de Jesús donde radicaliza la ley. Para ejemplificar esto mismo, desde el comienzo u obertura, Mateo nos presenta a Jesús, recién nacido, perseguido por los poderosos de este mundo y salvado por la intervención divina. Igual que Moisés escapó a la masacre que el Faraón había ordenado contra los niños menores de dos años, Jesús escapa a otra masacre de otro poderoso que temía las consecuencias de la intervención de Dios en la historia para salvar a los oprimidos. Jesús se encuentra en peligro desde su mismo nacimiento y su vida no podrá acabar muy bien según los parámetros humanos.
Las masacres de inocentes, así como la ejecución por parte de los imperios, son el resultado de una lógica imperial que recorre la historia humana desde que nacieron los grandes imperios. Todo aquel que se interponga en el camino del imperio o que se solidarice con los oprimidos sufrirá las mismas consecuencias que Moisés o Jesús, esto es lo que nos cuenta Mateo en su magnífica obertura, como también lo hará Lucas.

sábado 26 de diciembre de 2009

No logo, no name.

Una de las formas que la humanidad tiene de construir espacios humanizados es ponerles nombre. Como dijera el Principito: “sólo se conoce bien lo que se domestica”, aquello a lo que se pone un nombre y pasa a formar parte del círculo cercano de lo familiar. Cuando nombramos a alguien lo clasificamos, lo catalogamos y lo situamos en un cosmos ordenado en el que el sentido viene dado por las relaciones con las cosas que ya han sido nombradas. Así sucede en los pueblos, donde los motes tienen la función de definir el ser de las personas más allá del nombre oficial que su familia le impuso. Cuando a alguien que por ventura llámase Pedro, el saber popular le ha cambiado su apelativo por un mote en el que se identifica su ser social, el individuo empieza a tener una dimensión aún mayor. Ya no es Pedro, el hijo de fulano, sino “el pepino”, por decir algo. A partir de ese momento, eres lo que los otros ven en ti, tu ser empieza a construirse en relación plenamente social.

Esta forma de construir sentidos sociales ha sido usurpada por el modelo de desarrollo económico capitalista: las cosas son en la medida en que tienen un nombre, técnicamente un logo, una marca que les hace ser lo que son y entrar en un haz de relaciones. Este modelo de creación de productos fue adoptado por las marcas multinacionales como un medio para que el consumidor identificara la marca y se adhiriera a su consumo. Una de las primeras y más conocidas fue Danone. Esta marca consiguió que todos, en nuestra infancia, identificáramos los yogures con la marca en sí, de modo que eran llamados todos los yogures con el nombre de su marca. Este proceso de identificación de un producto universal con una marca particular ha llegado al paroxismo que supone crear productos particulares ex novo y convertirlos en universal. Es el caso, siguiendo con la multinacional de los yogures, del famoso Actimel, un producto de desecho que apenas tiene valor nutricional, pero que se ha convertido en un producto muy rentable para la empresa. Este pseudo fármaco, como lo vende su publicidad, es el resultado de la utilización de los desechos de la producción de yogures a los que se añade el famoso L-casei inmunitas. Su valor nutricional está reducido a la ingente cantidad de azúcares que es necesario añadir para contrarrestar la acidez del producto. No aporta nada, según los estudios realizados en Francia, excepto una tendencia al engorde, por ello es utilizado su principio activo en el engorde animal. Sin embargo, la empresa ha conseguido posicionar el producto como uno de los más rentables. Sus ingresos proporcionales superan los de cualquier otro producto de la marca y ha conseguido un espacio en las mentes de la familias que ha costado mucho conseguir: más o menos un tercio de su ingresos se dedican a la publicidad y al posicionamiento del logo entre los consumidores.

Vemos como un producto es creado a partir de un nombre, no de una necesidad humana, como era lo habitual hasta hace bien poco. Lo natural es aprovechar las necesidades para conseguir los productos que la gente quiere comprar, pero es más rentable crear un producto barato de producir y gastar ingentes cantidades en publicidad para conseguir que el consumidor lo vea como necesario. Hace tiempo que se invirtió el proceso: ahora se crea el producto y acto seguido se crea la necesidad en el consumidor. El proceso culminará cuando los seres humanos mismos sean creados a partir de los logos de las marcas. Estamos a un paso de que los nombres de los hombres sean creados como los logos de las marcas: primero se analizará la necesidad del sistema y después se crearán los seres humanos. El lema no logo, no name, se hará realidad en poco tiempo y estos momentos navideños son buenos para empezar a comprender cómo se produce esto.

jueves 24 de diciembre de 2009

Solidaridad con los justos

Me uno al manifiesto de apoyo a Juan López de Uralde por la injusticia que se comete contra él. Reproduzco el manifiesto de apoyo para su liberación y manifiesto mi condena por la barbarie cometida contra su persona. Hay que pensarselo muy bien para seguir en un mundo donde los justos son encarcelados, que es lo que decía Gandhi: "en una sociedad injusta, el lugar de un hombre justo es la cárcel". En estos días de celebración de la Encarnación puede ser adecuado manifestar nuestra inquietud por un hombre que se ha comprometido con la humanidad hasta el extremo de exponer su libertad.

Si quieres solidarizarte puedes hacerlo en la web de Greenpeace: http://www.greenpeace.org/espana/


Reproduzco el comunicado de solidaridad:


El pasado 17 de diciembre el Director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, junto con Nora Christiansen y Christian Schmutz fueron detenidos por desplegar dos pancartas en la recepción oficial de la Reina de Dinamarca a los Jefes de Estado durante la Cumbre del Clima en Copenhague. Tras declarar ante el juez, los activistas han sido recluidos en la cárcel danesa de Vestre Faengsel, en régimen de aislamiento y sin juicio, hasta el próximo 7 de enero. El viernes detuvieron a un cuarto miembro de Greenpeace, JorisThijssen, que se encuentra actualmente en la misma situación. Con esta acción los miembros de Greenpeace intentaban hacer un llamamiento a los líderes mundiales reunidos en esa cena de gala para que actuaran decididamente en la lucha contra el cambio climático. Para ello desplegaron las dos pancartas con el lema: “Los políticos hablan, los líderes actúan” en la entrada del Salón de los Caballeros del Palacio de Christiansborg.
La Cumbre del Clima de Copenhague representaba una oportunidad única para lograr un acuerdo justo, ambicioso y vinculante para salvar el clima. Sin embargo, los líderes mundiales no han querido comprometerse y han traicionado al futuro del planeta y de las próximas generaciones. Una vez más se persigue a los ecologistas que luchan por defender el medio ambiente, metiéndoles en prisión, mientras los jefes de Estado vuelven a sus casas en sus aviones privados habiéndo dejado pasar esta oportunidad histórica.

Mientras muchos se dedican a destruir el planeta, otros intentan salvarlo. Me uno a la valentía de Juan y espero que haya muchos como él en el mundo. Se trata de superar las navidades del consumo e ir hacia un mundo más humano.