viernes, 12 de agosto de 2016

Chanquete no ha muerto

Creo que no hay ningún español que no conozca la famosa escena de la serie exitosa de RTVE Verano azul en la que Pancho, el personaje de uno de los chavales que han pasado el verano juntos, da la noticia al grupo que está en la playa, "¡Chanquete ha muerto!". Aquél final fue impactante para los que teníamos doce años, en realidad para todos. La serie concluía con la muerte de uno de sus protagonistas. Era una serie con principio y fin y eso es algo muy extraño, sobre todo cuando se vio el éxito de la misma. Fue repuesta sistemáticamente todos los veranos hasta los noventa. Y después ha sido respuesta en varias ocasiones. Ha sido la serie con más éxito de todas las que RTVE ha producido nunca, si exceptuamos Cuéntame cómo pasó. Pero, lo extraño, como he dicho, es que los productores no vieran el filón que había ante ellos. Es extraño que el director de Crónicas de un pueblo o Farmacia de guardia, dos series de larga duración y éxito, no pensara en prolongar esta serie tantas temporadas como la edad de los chicos lo permitiera. La respuesta es sencilla, no se pretendía eso, era muy otra la intención. Como en todas las obras de Mercero, su interés es más político que artístico, y Verano azul es su obra política por excelencia.

Verano azul es la expresión de la nueva España posfranco que el grupo cercano a la monarquía juancarlista quería reflejar ante el mundo y ante la propia nación. Se busca una sociedad que deje atrás las cuestiones ideológicas y políticas y se base en una supuesta idea de progreso material que aglutine a las nuevas generaciones. Los protagonistas de la serie son varias familias de nueva clase media que se puede permitir unas vacaciones veraniegas lejos de la gran urbe. Se unen en un pueblo de playa donde se encuentran con algunos personajes que representan a la vieja España: un chico de pueblo que trabaja para su tío repartiendo leche, una pintora traumatizada por un pasado que no termina de superar y un viejo lobo de mar que vive en un barco anclado en tierra. Tres personajes que representan la unión con la supuesta tradición que debe impulsar a la nueva generación, los jóvenes de las familias, cinco chicos que buscan su estar en el mundo entre su presente familiar y el pasado de los personajes del pueblo. El futuro de España, se nos indica, está en fraguar un progreso material que nos va a hacer a todos más ricos y el olvido de un pasado traumático representado por tres prototipos: el chico huérfano que debe trabajar para sus tíos, la artista que huye de su pasado y el viejo que está de vuelta de todo y vive en su propio mundo de verdades inamovibles.

viernes, 29 de julio de 2016

La violencia y lo sagrado: el crimen como autorredención.

Ha dicho el ministro alemán de interior que los vídeo-juegos violentos tienen algo que ver con lo del asesino de Munich. Ha necesitado este señor, seguramente, que los investigadores hayan encontrado en su apartamento vídeo-juegos de los que se pueden comprara, hasta por menores, sin ningún problema en cualquier centro comercial para hacer esta afirmación. Habría que decirle que basta con echar una ojeada a la parrilla televisiva para obtener un grado de violencia extremo sin necesidad de estos vídeos. Y que, más grave aun, basta con revisar los programas denominados "infantiles", para ver que contienen una violencia extrema considerando el público al que van dirigidos, niños de entre 2 y 9 años. Como padre me intereso por los programas infantiles que pueden ver mis hijos y hay muchos que en casa hemos decidido que no se pueden ver. Los hay que utilizan un lenguaje agresivo, con pequeños y leves insultos hacia los otros personajes. Algunos considerarán que eso no es nada y que los niños deben "ver lo que es normal en la calle". Nos negamos en casa a que sea normal que a una persona se la trate con desprecio, eso nos parece violencia extrema en un niño de corta edad, porque troquela su estructura moral de forma que le hace ver como normal o bueno la falta de respeto y de trato amable con los demás. He podido ver conductas similares a esos programas en el patio del colegio de mis hijos y constato que es una fuente educativa muy efectiva. No sé porqué, la violencia tiene tendencia a la mímesis en la sociedad, quizás por lo que escribiera Girard sobre la violencia y el chivo expiatorio. Esta sociedad está marcada por una violencia soterrada que busca huecos por los que escapar, como el atentado de Munich.

Sí, parece que fue un loco solitario, pero no es así. Este chico, en su soledad, representa la condición de la sociedad actual. Vivimos una sociedad marcada por la violencia contra lo que nos hace humanos: la relaciónSe trata de una relación en cuatro tiempos. Relación con el otro, el prójimo el que tengo delante. El primer prójimo es la madre y el padre, también el hermano. Es una relación cara a cara que nos constituye como un tú capaz de responder. Aquí nace el principio de la responsabilidad y con él el sujeto ético, limitado por el otro. En segundo lugar está la relación con lo otro, con el medio natural. Se trata de la relación que construye nuestra mismidad biológica. Respirar, comer, mirar nos hace animales, pero unos animales capaces de contemplar el mundo como un lugar en el que estoy y del que dependo, pero que a la vez depende de mí. Nace la conciencia de la mismidad natural, nace el sujeto estético, limitado por lo otro. Pero esta mismidad quedaría clausurada sin otra relación, la relación con los otros. Se trata del vínculo con la comunidad, con la sociedad. Es un vínculo imprescindible para constituir el sujeto político, el que toma decisiones comunes que afectan a todos, el que se debe dejar limitar por los otros. Estas tres relaciones quedarían incompletas sin la relación con El Otro que constituye el sujeto espiritual del hombre, marcando un límite absoluto e infranqueable, el límite trascendental.

viernes, 22 de julio de 2016

Infinita tristeza

Una especie de tristeza me tiene atenazado desde hace unos meses. Es una emoción sutil pero que la noto cada vez con más fuerza, a pesar de que soy de carácter alegre, sin estridencias, pero alegre. Desde que me reconozco me identifico como una persona con ideales y vocación. Muy temprano quería ser profesor y eso se convirtió en una meta en mi vida, meta que ahora llega a plenitud con el nombramiento que he recibido como Profesor Ordinario de Teología en el Instituto Teológico de Murcia (Facultad de Teología, Pontificia Universidad Antonianum). Dentro de mi proyecto vital estaba el ser Doctor, y lo soy por dos ocasiones, Teología en 2006 y Filosofía en 2015. Además, hay en mí una gran inquietud por la investigación y la difusión de lo investigado. Fruto de ello son los cinco libros publicados hasta la fecha, la treintena de artículos científicos y los tres libros que tengo escritos, uno que se publica en Desclée en octubre, otro en PPC en febrero o marzo y el otro que aún no tiene fecha. No hago este elenco de mis logros personales por vanagloria u orgullo, sino para poner en contexto esta tristeza que me acecha. Una persona sumida en la tristeza vital lo puede ser porque no ha conseguido sus metas personales o porque su vida no tiene aliciente. En mi caso no es así. Mi trabajo me gusta y es muy gratificante, pues hago lo que me gusta entre gente con la que me siento a gusto haciéndolo. Me proporciona momentos realmente motivantes y grandes alegrías. Mi familia es otro foco de alegría y gozo indescriptible y no me falta nunca una motivación para seguir adelante. No, mi tristeza no está producida por mi vida personal, familiar o laboral. Viene de la realidad global que venimos observando los últimos ocho años.

Desde que el Neoliberalismo ha entrado en la fase de necrosis, los acontecimientos se aceleran, sobre todo los más dolorosos. La guerra mundial abierta por los recursos menguantes y por el control geoestratégico ha roto la estructura moral que aun se podía percibir, aunque débilmente, en tiempos anteriores. Hoy no resulta extraño que cualquier país busque su propio beneficio sin importarle las consecuencias que esto pueda tener. El ejemplo más claro es cómo muchos gobiernos de países ricos o relativamente ricos, bien directamente o bien por medio de grandes empresas, se han lanzado al control de los recursos agrícolas del Planeta sin ningún miramiento. El famoso Land grabinng, del que hemos hablado en este espacio, está poniendo en manos de los países enriquecidos las mejores tierras y aguas de África. A día de hoy la mayor parte de ellas ya lo están. Esto está expulsando de sus hogares a millones de africanos que ya ni tienen los recursos para producir, ni los alimentos que van directamente a las despensas de Estados Unidos, Europa o Arabia Saudí o China. Esto es una de las causas de que muchos emprobrecidos africanos musulmanes caigan en las redes de lo que fue Al-Qaeda y ahora es el Daesh, alimentando una guerra sinfín con Occidente. Francia está sopesando una intervención militar y Europa duda si entrar otra vez en Libia. A su vez, esta situación empuja a la gente hacia lugares donde haya agua y recursos, hacia Europa. Pero son retenidos mediante países-tapón que cobran grandes sumas por hacer de gendarme: Marruecos y Turquía, por ejemplo. Otros países son tapón porque la guerra desincentiva el tránsito. Esto nos lleva a contemplar con estupor cómo miles de personas mueren cada año ahogados en el Mediterráneo sin que Europa ponga los medios, que los tiene, para evitarlo. Y mientras, el corazón de Europa se endurece, es como si se creara callo en el alma al contemplar tanto sufrimiento.

martes, 12 de julio de 2016

El Deutsche Bank y la responsabilidad infinita

Hace unos meses, el 15 de febrero, hablábamos en este espacio del enorme agujero negro en que se había convertido el banco alemán por excelencia, el Deutsche Bank. Ya decíamos allí que según los datos a disposición pública, la entidad germana tenía una exposición de más de 75 billones, sí, millones de millones, en productos financieros derivados de dudosa, por decirlo suavemente, calidad. La causa de esta exposición letal del banco germano se debe a la necesidad que tuvo Alemania de invertir sus enormes superávit conseguidos a base de exprimir la política monetaria en la zona euro. Mientras Alemania conseguía ganar más y más dinero, países como España, Portugal, Grecia o Italia lo perdían a raudales. Como la economía es un juego de suma cero, lo que unos ganan otros lo pierden. Pero nada es gratis. Alemania, por medio de su gran banco, tenía que invertir todo ese dinero y lo ha hecho en productos de poca calidad financiera, como en su momento las hipotecas subprime americanas o la inversión en las distintas burbujas de los países del sur de Europa: España, Portugal, Grecia o Italia. Las enormes cantidades de dinero inyectadas por el Banco Central Europeo solo han aumentado el problema. Hoy, el problema es diez veces superior a cuando quebró Lehmann Brothers en septiembre de 2007. Lo que nos permite sospechar que las consecuencias de una quiebra como aquella serían diez veces superiores.

Hemos podido ver cómo el Deutsche Bank ha solicitado un rescate financiero para la banca europea de 150.000 millones de euros. Se atreve a pedirlo escudándose en el Brexit o en la situación de la banca italiana, pero la realidad es que el problema es anterior a la decisión de Gran Bretaña o a los problemas que arrastra la banca italiana desde principios del siglo. Se trata de un mal estructural que atañe al modelo neoliberal aplicado en la construcción de la Unión Europea y la moneda común, el Euro. El diseño se realizó de forma que la élite europea asociada a Alemania, donde se incluye Bélgica, Holanda, Austria, el norte de Italia y parte de Francia, asegurara su dominio mediante una moneda construida sobre el Marco alemán. Los tratados de la Unión estipularon la paulatina privatización de los estados sociales y la financiarización de la economía, lo que llevó a la creación de un sector bancario poderoso que fomentó la creación de burbujas especulativas como forma de crear riqueza para las élites. Cuando estas burbujas estallaron, las políticas aplicadas por imposición alemana, que seguía los intereses de las élites dueñas del Deutsche Bank, se cebaron en los ciudadanos del sur de Europa, reduciendo su riqueza en un 20% con la finalidad de pagar las deudas ilegítimas contraídas con el gigante alemán. Como no fue suficiente, el BCE empezó a inyectar liquidez en los bancos en peligro, después en la deuda pública y ahora también en las empresas, lo que quiere decir que toda la economía europea pende de un hilo, del hilo de la creación de dinero de la nada del BCE.

miércoles, 29 de junio de 2016

España se muere, otra vez.

El último post que publiqué fue justo antes de las elecciones, hace un siglo casi, en otra época, una época en la que aún había esperanza para este país. Sin embargo, lo titulé España se muere, casi como una premonición de lo que se nos venía encima: De la muerte física que se adivina a lo lejos si no cambiamos los parámetros sociales hemos pasado a la muerte espiritual. Los resultados electorales no dejan lugar a dudas: la esperanza ha muerto en este país, ahora falta darle sepultura. Durante el último mes se ha creado la ilusión de que una forma de gobierno alternativa era posible. Todas las encuestas, todas sin excepción, nos decían que el PP no llegaría a los resultados de las anteriores elecciones, que C's bajaría un número importante y que el PSOE sería sobrepasado con holgura por UP. Esto estaba en todas las encuestas, además de la fidelidad de voto más alta para UP junto al PP. Todo esto llevó a la directiva de UP a hacer una campaña de tono bajo que atrajera el voto socialdemócrata y a no entrar en el cuerpo a cuerpo con el PSOE ni con el PP ni con nadie. Ha sido una campaña para gobernar, en positivo, delineada por las encuestas electorales.

La misma noche electoral, las encuestas a pie de urna daban los mismos resultados, incluso mejores para UP, que las encuestas anteriores. Pero, en cuanto se empezaron a conocer los escrutinios, desde el principio con el 10% escrutado, UP se quedaba empantanado en los 70 diputados. Nadie lo entendía, bastaba un paseo por las cadenas de televisión para ver que nadie podía entender lo que pasaba. El PP se plantó desde el principio en 133 diputados y el PSOE en sus 90, C's en los 30. Este resultado apenas varió hasta el final, lo cual resulta muy extraño, que con un 10% de escrutinio tengamos casi lo mismo que con un 100%. No es lo único extraño de estas elecciones. Habría que tener en cuenta que es altamente improbable que el aumento de la abstención, 1,2 millones de personas, coincida milimétricamente con la disminución del voto a UP respecto a las elecciones anteriores. Cuando aumenta la abstención es de todos, aunque siempre menos del PP, pero de todos. Este es el primer caso de la historia de las elecciones en España en el que toda la abstención de más se debe a un solo partido. Pero, más allá de teorías conspiratorias como la que indica que la empresa que gestionó el voto, INDRA, esté relacionada con Gürtel y Púnica y su presidente sea del PP, además de obtener la concesión para la gestión de las elecciones tras rebajar un 40% la oferta frente a sus oponentes, vayamos al análisis de los resultados.

sábado, 25 de junio de 2016

España se muere

España se muere, sí, como suena. Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística no dejan lugar a dudas sobre el deceso de nuestra nación. El año 2015 fue el primero desde 1941, posguerra española, en el que el número de decesos fue superior en más de 2700 al de nacimientos. Nacieron poco más de 400.000 bebés, pero murieron más personas, por lo que el crecimiento vegetativo de la población española es negativo. Y, según nos indica el INE, se trata de una tendencia que continuará los próximos años, por lo tanto, España está condenada a perder población, a decrecer como país, a ir muriendo poco a poco. Esto es un dato que debería hacernos reflexionar, pues no parece que las cosas puedan cambiar mucho en el futuro, antes bien empeorarán. El número de mujeres en edad fértil está disminuyendo, a esto se suma que el número de hijos por cada mujer es de 1,3, cuando la tasa de reposición de la población es 2,1. Estamos muy lejos de conseguir la reposición, pero el último dato es quizás el más preocupante: la edad media en la que las mujeres españolas tienen el primer hijo ha pasado de 28 a casi 32 años. A esa edad es muy difícil que se tenga un segundo hijo, tanto por el problema de edad como por las circunstancias personales.

Hemos llegado a esta situación por las políticas públicas aplicadas en los últimos 20 años. Se ha desincentivado la natalidad, pues no hay políticas de conciliación familiar para que las parejas puedan decidir tener hijos y tenerlos pronto, como debería ser, en la veintena y no a finales de la treintena. A la mujer no se le facilita la maternidad, suponiendo esta una traba en su carrera. En Francia no tienen este problema porque se dan todas las facilidades para que las mujeres decidan tener hijos. Aquí hemos puesto todos los huevos en la misma cesta: el crecimiento económico especulativo. Esto se introduce en la percepción moral de la sociedad y la corrupción penetra hasta los tuétanos sociales. Una parte de la juventud se ha creado un modelo de vida que está orientado a la propia satisfacción sin tener en cuenta otras consideraciones. Mientras que otra parte importante de nuestros jóvenes no tienen futuro estable a la vista y eso les retrae de tomar decisiones importantes como tener hijos. Durante algún tiempo la inmigración palió el problema con el aporte de personas y la mayor natalidad de las mujeres extranjeras en España. Pero con la crisis esto se ha revertido, de manera que hoy son más los que se van que los que vienen a España. España está condenada.

viernes, 17 de junio de 2016

Poner límites para volver a ser humanos

Para no terminar de perder la senda de la humano en este mundo debemos cambiar el paradigma tecnocrático neoliberal por otro distinto. Un cambio de paradigma empieza cuando se ponen en cuestión los dogmas que lo sustentan. Los dogmas que sustentan nuestro paradigma tecnocientífico son el productivismo y consumismo junto con la satisfacción del deseo. Estos dogmas tiene su apoyo en la ausencia de límites, físicos, éticos y sociales. Por tanto, lo que hay que hacer para cambiar el paradigma es poner límites, delimitar lo humano. Eso debe hacerse a nivel personal y a nivel social para que tenga efecto. Un paradigma no cambia si la mentalidad de la gente no cambia. Es más, el cambio de paradigma es el cambio de la mentalidad, que luego transforma la sociedad.

Hay que decirlo con claridad, no todo vale, no todo está permitido, no puedes hacerlo todo. Se trata de proponer nuevamente los imperativos categóricos kantianos. Cada uno de nosotros debe convertirse en legislador universal, de modo que la máxima de nuestra acción pueda ser ley universal. Como lo dice Hans Jonas, “obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra”. Esta es su versión positiva, en su versión negativa dice así “No pongas en peligro las condiciones de la continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra”. Sin embargo, hay una expresión más apropiada del propio Jonas, “Incluye en tu elección presente, como objeto también de tu querer, la futura integridad del hombre”[1].

viernes, 10 de junio de 2016

Ecología integral: el Papa Francisco más allá del neoliberalismo.

La propuesta del Papa Francisco en Laudato Si’ va más allá de, como algunos han pretendido, incorporar las preocupaciones medioambientales a la Doctrina Social de la Iglesia. Francisco realiza un fino análisis de los problemas globales que afectan a la humanidad y, como San Francisco en el siglo XII, descubre que hay dos realidades profundamente interconectadas: el sufrimiento de los pobres y el sufrimiento de la Tierra como ecosistema global. Estas dos realidades están interconectadas porque hay un modelo económico, social y político, el neoliberalismo globalizado hoy, el capitalismo emergente en el siglo XII, que es el causante de estos dos males. Según las propias palabras de Francisco, vivimos bajo una economía que mata, literalmente. Que mata a las personas y que mata al planeta entero. Esta muerte no está causada por motivos imposibles de evitar o por consecuencias inesperadas, sino por el desarrollo de la propia lógica del sistema económico imperante.

El problema está ahí, en la lógica que subyace al modelo imperante. Es una lógica basada en el lucro sin ningún límite. Esta ausencia de límite es, precisamente, la raíz del pecado en el relato bíblico de la expulsión del paraíso. Cuando Adán y Eva traspasan el límite de lo que les era posible, al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, han ido más allá de lo que les constituye como humanos. Ser humano es vivir en un mundo con unos límites precisos: límites morales, límites físicos y límites metafísicos. Cuando se sobrepasan los límites la hybris atrapa al hombre y este se convierte en un ser distinto a su vocación. Dios puso al hombre en medio del jardín para que lo cuidara y protegiera; le dio un mandato, comer de todos los árboles, y un límite, no comer de uno de ellos. Le advirtió de las consecuencias, la muerte, y las asumió al trasgredir el límite. Tras pasar el límite moral, no comer del árbol, el límite pasa a ser ontológico: deber morir. Antes de pasar el límite no tenía por qué morir; tras pasarlo no puede no morir. La mortalidad, el límite dentro de la estructura ontológica del hombre, es la consecuencia de la extralimitación moral.

jueves, 26 de mayo de 2016

El capitalismo y su aliado: la lucha de clases.

La lectura del libro de Paul Mason, Postcapitalismo. Hacia un nuevo futuro, resulta hoy fundamental para comprender hacia donde se dirige el capitalismo, ese sistema del que el Papa dice que mata, ese sistema suicida que lleva a la civilización hacia su autodestrucción y regreso hacia una nueva Edad Media. Resulta fundamental porque son varios los aspectos que analiza, no siendo el menor una crítica marxista del marxismo, lo cual resulta muy estimulante, pues durante demasiado tiempo el marxismo estuvo atrapado en las redes de la interpretación estalinista o cayó en una desviación intelectual burguesa que lo reducía a una mera crítica de los excesos del capitalismo. Sea por un lado o por otro, el marxismo se limitó a no tener relevancia histórica, bien porque se aplicaron automatismos históricos como forma de quitarse el peso de una transformación, bien porque se quedó en una mera postura académica. Si el capitalismo engendra sus propios enterradores, lo único que cabría hacer es esperar que muera para enterrarlo, y morirá indefectiblemente. Esta es la tesis de Stalin, que condujo a Siberia y a la muerte a más de un economista, como el caso infame de Kondratiev, quien descubrió que en el capitalismo existen ondas largas de 50 en las que se renueva. Eso contradecía la postura oficial y le llevó al paredón. En una inversión idealista supina, Stalin pretendía acallar la realidad que no se ajustaba a su idea.

Por el otro lado, tenemos la posición de Rosa Luxemburgo de que el capitalismo no caería por sus propios medios, por lo que habría que forzar su muerte. Sin embargo, su posición era más bien mesiánica, esperando la intervención concienciada de las masas obreras, cosa que no se ha producido ni se producirá. Tanto la versión oficial soviética, como la crítica de Rosa Luxemburgo estaban equivocadas. Sencillamente porque el capitalismo muta constantemente adaptándose a las circunstancias. Esto lo sabíamos desde Schumpeter, que propuso la lectura alternativa al marxismo sobre el capitalismo. Leyendo también a Kondratiev, afirma que el capitalismo se mueve por la destrucción creadora. Se adapta destruyendo las bases que lo han elevado para renovarse completamente y lo hace de forma cíclica. Cual ave Fénix, el capitalismo siempre resurge de sus cenizas. Las crisis son esos momentos necesarios de renovación. Sin embargo, Schumpeter no vio que había un factor que ayudaba al capitalismo a renovarse, un factor con el que no contaban ni él ni los marxistas, aunque sí el propio Marx. Esto es lo que aporta Mason en este libro.

Leyendo a Kondratiev, Mason afirma que estamos en la quinta Onda Larga del capitalismo. La duración de estas ondas largas es de 50 años más o menos: 1ª 1790-1848; 2ª 1848-1890; 3ª 1890-1945; 4ª 1945-2008 y la 5ª que no termina de despegar, pues todas las ondas tienen unos 25 años de ascenso económico y otros 25 de descenso. Todos los comienzos de una onda larga se deben a cuatro elementos que se dan conjuntamente: el despliegue de nuevas tecnologías, el auge de nuevos modelos de negocio, la entrada de nuevos países en el mercado global y el aumento de la cantidad y disponibilidad del dinero. De la misma manera, el descenso y fin de una onda larga se debe a la pérdida de estos elementos, de todos o algunos. Esto da pie a la siguiente onda larga cuando la fase previa se ha agotado totalmente. Esto explicaría porqué la 5ª onda larga no termina de despegar y la 4ª se ha alargado tanto.

martes, 24 de mayo de 2016

Es muy duro ser rico

He leído que la baronesa Thyssen ha dicho que ser rico es muy duro. Enseguida se le han echado encima los medios y han ardido las redes sociales: si le parece duro ser rico, que lo dé todo a los pobres y se haga uno de ellos, viviendo con 600 euros al mes. Imagino que ya no le parecería tan duro ser rico. Hay que hacer más cuentas siendo pobre que siendo rico para que el dinero llegue a cubrir algunas de las necesidades familiares. Es evidente que el comentario es desafortunado, como mínimo, pues en este país hay un millón y medio de familias que no tienen ningún ingreso y que estaría encantadas de tener las dificultades de los ricos. Por eso, la expresión de la baronesa es un insulto a la inteligencia, amén de una expresión de pija bien que reivindica la bondad de sus actos. Sin embargo, y no se me interprete mal, en el fondo tiene razón, ser rico es muy duro, y lo explico.

Tres son las tareas de los ricos que les llevan todo el día y parte de la noche: conservar el dinero, no perderlo y aumentarlo. Lo primero es conservar su riqueza, lo cual no es fácil, pues la riqueza tiene dos componentes esenciales que son el patrimonio y el dinero. El patrimonio se degrada con el paso del tiempo y hay que invertir mucho para conservarlo. Además, está el riesgo posible de que cualquier gobierno imponga un impuesto que lo penalice y entonces es muy fácil perder riqueza. Pero, el mayor problema es el dinero. Por definición, el dinero es algo inerte, no se reproduce a sí mismo sino que requiere de otro para su sostenimiento. Si el rico deja su dinero inmovilizado éste pierde valor cada día que pasa, de ahí que se imprescindible invertirlo para que el trabajo regenere el valor cada día. El dinero es un zombi que necesita del trabajo para subsistir. Si la gente no quisiera trabajar, el dinero de los ricos desaparecería, pues no tiene un valor intrínseco sino prestado por el trabajo. No es una opción no invertir el dinero, por eso viene la segunda tarea, no perderlo.
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