miércoles, 18 de enero de 2017

Hineni, hineni. I'm ready my Lord.

Estas navidades me ha acompañado el último disco de Leonard Cohen, un disco "testamento", pues nos dejaba poco después de su publicación. Es un disco intimista, duro, cargado de pesimismo, pero abierto a la esperanza. Es un disco netamente judío donde la voz del profeta asoma en letras oscuras que quieren romper el alba de la historia, pero contemplan la degradación del mundo en que vivimos. El tema más conocido You want it darker (Lo quieres más oscuro), es una oración del hombre ante su Dios con el que constata que la vida, la existencia, el mundo en el que desarrollamos nuestra experiencia es un mundo enloquecido. Si Dios nos ama, ¿por qué no interviene ya y nos salva de la miseria en que vivimos? La respuesta del orante es Lo quieres más oscuro. Apagamos la llama. Es la situación de quien se sabe inmerso en el pecado del mundo, porque yo también formo parte de los que aprietan el gatillo contra la fila de prisioneros, o de los que miran a otro lado ante el drama de los refugiados, o de los que no levantan la voz contra la barbarie controlada. Y Dios, Dios también es culpable. Nos dice la letra: si Tú repartes las cartas, déjame fuera del juego, si Tú eres el que cura, yo estoy roto y cojo, si Tuya es la gloria, mía es la deshonra. Dios también toma parte en este mundo de dolor y sufrimiento, nos dice. A Él también hay que culparlo de todo lo que sucede, pues Él es quien da las cartas. Sin embargo, el grito del orante resplandece ante tanto dolor. Cuando Dios llama, el siervo solo puede decir: Hineni, hineni (en hebreo, aquí estoy, aquí estoy, es la respuesta del profeta Samuel ante la llamada de Dios). I'm ready my Lord, Estoy preparado mi Señor

                 There's a lover in the story                                 Hay un amante en la historia, 
                 But the story's still the same                              pero la historia sigue siendo la misma.
                 There's a lullaby for suffering                            Hay una nana para el sufrimiento, 
                 And a paradox to blame                                    y una paradoja a la que culpar.
                 But it's written in the Scriptures                         Pero está escrito en las Escrituras,
                 And it's not some idle claim                              y no es ninguna afirmación inútil.
                 You want it darker                                            Quieres más oscuridad, 
                 We kill the flame                                               apagamos la llama.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Asignatura pendiente: amar nuestra patria.

Utilizando el símil escolar, el año que acaba nos deja las mismas asignaturas pendientes que el curso anterior, el 2015. Hemos perdido un año entero viendo si eran galgos o podencos. Y ha pasado lo que tenía que pasar, que seguimos en las mismas. Ninguno de los problemas acuciantes que tenemos se han resuelto e incluso se han agravado, ayudados por el calmante inyectado en vena por parte del Banco Central Europeo. Es necesario recordar que, allá por el año 2012, la economía española estaba en la UCI (utilizo a propósito la metáfora que tanto gusta a los economistas neoclásicos), a punto de perder las constantes vitales. Era cuestión de meses que España entrara en suspensión de pagos, con una deuda pública de más de 800 mil millones de euros y prima de riesgo por encima de 500 puntos básicos. Esa era una situación extenuante para las arcas públicas, pues por mucho que creciera la economía no habría manera de pagar tales tipos de interés. Pues bien, cuando Merkel se cercioró de que el nuevo gobierno seguiría la senda que le marcaba, cuando pidió el rescate de la banca española, solo entonces dio orden al Banco Central Europeo para que metiera en vena las transfusiones necesarias para sostener la economía española. Dicho de otro modo: solo cuando el gobierno aseguró que pagaría su deuda con el Deutsche bank, Alemania permitió que se aliviara la situación española, pues el rescate a la banca española es un rescate indirecto a la banca alemana, como sucedió con Grecia.

 Y aquí tenemos los males de la economía española, pero ahora multiplicados por diez. El nuevo gobierno de 2012 accedió con la promesa de recortar la deuda, porque argumentaban que no puede haber crecimiento económico con una enorme deuda, y tenía razón. Es necesario sanear las cuentas públicas. Pues bien, en cuanto vieron venir el río de millones transfundidos a las entidades financieras españolas y la compra de activos de deuda soberana del BCE, se acabó toda la preocupación por la deduda. En cinco años la deuda pública española se ha disparado. Todo el crecimiento económico que vemos en este tiempo es a deuda, por tanto falso. Ahora tenemos más deuda, el mismo déficit y menos capacidad propia para la generación de riqueza, pues se ha destruido capacidad industrial y los empleos que se crean son de escasa productividad. En resumen, estamos mucho peor de lo que estábamos antes de 2012. Pero lo peor es que creemos estar mejor. Los medios de comunicación no paran de lanzar las campanas al vuelo con la superación de la crisis. El discurso del Rey en Nochebuena fue la constatación de que el discurso oficial da por superada la crisis. Por tanto, volveremos a las andadas: fomento del gasto innecesario, inversión improductiva y, cómo no, otra vez la especulación. Los bancos ya están en ello. Apenas hemos pagado la ronda anterior entre todos y ya se está preparando la ronda siguiente. Por supuesto, que todos pagaremos a escote.

martes, 20 de diciembre de 2016

El Escándalo de la Navidad

Corría el año 1993, si no recuerdo mal, y yo acompañaba un numeroso grupo de confirmación en mi pueblo. Como parte del programa había planteado pensar la Navidad, pensar su sentido cristiano verdadero y el sentido que habitualmente se le da a la festividad. Llegamos a la conclusión que había un desfase entre lo que significaba y lo que la gente vivía y decidimos hacer una campaña de sensibilización junto con la campaña habitual de recogida de alimentos para una entidad eclesial de ayuda a los indigentes. Preparamos unos grandes carteles que colgamos, a modo de bienvenida, a la entrada y salida del pueblo. En ellos se podía leer, no el que hubiera sido de esperar ¡Feliz Navidad!, sino ¿Feliz Navidad? Esto lo hicimos dos semanas antes de Nochebuena y provocó cierto impacto entre los jóvenes del pueblo, especialmente. Junto a esto preparamos información y un acto de recogida puerta a puerta de alimentos y donativos para los indigentes. La campaña surtió efecto y conseguimos que muchos se plantearan el significado de la Navidad y el sentido que tenía en sus vidas.

Aquello ha seguido dando vueltas en mí durante muchos años, porque siempre me hago la misma pregunta por el significado navideño. Más de veinte años después, con toda la experiencia acumulada y los libros leídos y escritos, mi respuesta es que sí, que hay que felicitar la Navidad, a pesar de ser una fiesta que se solapa con la del sol victorioso del Imperio romano; a pesar de ser una fiesta corrompida por la sociedad de consumo; a pesar de ser una fiesta muy mal explicada en muchas ocasiones. Sí, a pesar de todo, ¡Feliz Navidad!, porque celebramos que nuestro Dios no es un Dios de poderosos y soberbios, enriquecidos y opresores, sino que es un Dios pequeño y humilde, tan humilde que lo vemos como un recién nacido, el ser más necesitado de todo en este mundo: necesitado de calor, necesitado de cuidado, necesitado de protección y necesitado de amor. El Dios al que celebramos en Navidad no es el Dios de las elucubraciones teológicas, sino el misterio de amor que está en el origen de todo. Celebramos un Dios que se hace humano, humilde, pobre, oprimido, sufriente. Es un Dios absolutamente contraintuitivo, ese es nuestro Dios. Aunque lo festejemos como un acto de poder, Dios se hace hombre, es un acto de debilidad extrema: Dios se deja hacer, se deja ser, se deja. Este dejarse de Dios es lo que celebramos en la Navidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La era de las consecuencias

No hace muchos años, el que fuera vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, hizo una campaña de marketing muy buena para sus empresas de energías renovables con el documental Una verdad incómoda. Aunque hay que reconocerle que consiguió un efecto muy positivo sobre lo que muchos, en especial los escépticos americanos, pensaban sobre el cambio climático, un problema del que en 2004 aún muchos se reían. Yo utilicé bastante el documental en las explicaciones que daba a mis alumnos por don motivos principalmente: porque estaba muy bien hecho y porque aportaba soluciones viables, es decir, porque no se quedaba en la pura crítica. Las soluciones se aportan en el documental desde el momento en el que se habla de la era de las consecuencias. Con mucho tino y buen criterio, se dice en él que el hombre ha provocado una transformación climática que nos ha puesto en una situación en la que debemos asumir las consecuencias de nuestros actos. Nada se dice a cerca del sistema social y económico que las ha producido, sino que se culpa a los hombres, de forma genérica, como si un californiano y un nigeriano tuvieran la misma responsabilidad, siendo el primero causante del 25 por ciento de la contaminación y el segundo del 0,25 por ciento. Este es el límite del discurso del capitalismo verde, como pongo de manifiesto en La sociedad del escándalo, por eso hay que superarlo.

Sin embargo, sí es cierto que estamos ante una era de consecuencias. Ha pasado el tiempo en el que podíamos, mediante modificaciones de las conductas y usos de las sociedades desarrolladas, evitar cambios drásticos en el clima. Hoy, lo único que podemos hacer es intentar evitar la catástrofe, el cambio climático antropogénico ya está aquí. Y sus consecuencias son evidentes día a día. Las noticias se suceden sin solución de continuidad. Un día es el Ártico, que pierde hielo cada año a un ritmo apabullante, el otro es la Antártida, que se derrite más rápido que lo estimado, y otro día es la pérdida de otra especie o su puesta en peligro, como las jirafas. Lo que es cierto es que estamos en es era de consecuencias en la que ya no podemos intervenir en las causas, porque se nos ha ido de las manos. Estas consecuencias serán cada vez más y cada vez mayores, hasta llegar al punto en el que solo podremos tomar medidas paliativas ante ellas: deberemos abandonar zonas costeras por la subida del nivel del mar, emigrar hacia el norte o el sur dependiendo del hemisferio en busca de un clima más templado, evitar la insolación por los efectos sobre la piel, gastar ingentes cantidades de dinero en potabilizar aguas muy contaminadas, comer insectos, como recomienda la FAO, para evitar las hambrunas... Como en la parábola de la rana cociéndose, no saltaremos porque la temperatura sube poco a poco y nos acostumbramos a ella, pero el final es cocerse.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Agere Aude!

Durante ocho años ha gobernado en Estados Unidos una variante del capitalismo interesada por la ecología y el medio ambiente en su discurso. Se trata de lo que he llamado en La sociedad del escándalo el ecocapitalismo. Esta variante del capitalismo intenta modular el discurso capitalista para hacerlo cercano al ecologismo y a la preocupación por el deterioro del planeta. Se crean empresas de energías renovables, se fomenta el reciclado de productos y se educa para un respeto por la naturaleza. Pero todo esto no son más que medidas cosméticas, pues no tienen una capacidad real de afectar al proceso de destrucción medioambiental y tampoco lo pretenden. Son, como diría la canción, puro teatro. El capitalismo no puede evitar el deterioro de la naturaleza porque su esencia es convertir en lucro todo lo que sea posible. Las energías renovables son un pequeño parche a la disminución de energía fósil disponible, no una alternativa a esas energías, como lo demuestra la apuesta decidida de la administración Obama por el fracking, que ha supuesto la mayor agresión en décadas a la naturaleza en Estados Unidos. Por eso digo que es un máscara para tapar las vergüenzas de un sistema corrupto que solo puede sobrevivir a costa de la destrucción de la naturaleza.

Ahora bien, si mala era la política de Obama, la que se anuncia de Trump es decididamente peor. Según ha dicho, va a levantar las restricciones, las pocas que hay, para la extracción de hidrocarburos en Estados Unidos y no va a respetar los acuerdos internacionales de limitación de emisiones. Es más, va a potenciar las industrias que causan más daño al planeta, como la carbonífera. Es evidente que el capitalismo estadounidense no podía seguir por la línea de cierto ecologismo y se quita la máscara verde para quedarse con el rostro desnudo, el puro y simple capitalismo, el salvajismo concentrado. Si esta nueva administración cumple lo que ha dicho, nos esperan cosas muy duras que ver. Si el mayor contaminante per cápita del planeta deja de preocuparse, al menos oficialmente, por la contaminación, es de esperar un aumento de esta en la atmósfera y el consiguiente aumento del cambio climático.

martes, 22 de noviembre de 2016

El Nerón redivivus y el alter Christus

Esta tarde presentamos La sociedad del escándalo en la iglesia del P. Ángel, en San Antón. Tengo el inmenso honor y la enorme suerte de poder contar con el propio P. Ángel, que ha estado estos días en el consistorio donde se han creado nuevos cardenales, entre ellos el arzobispo de Madrid, Osorio, un puntal de Francisco en la Iglesia española y un adalid de las propuestas desde el evangelio para el mundo de hoy. Además, estarán dos amigos, José Manuel Vidal, director de Religión Digital, el muñidor de este evento, y Sebastián Mora, Secretario General de Cáritas, con quien comparto el Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva. Creo que va a ser un acto muy interesante, porque seguro que aprovecharemos para hablar del mundo y de la Iglesia, del Papa y de sus críticos, de Trump y de Francisco.

Esta relación entre el Nerón redivivus y el alter Christus tiene tintes apocalípticos en el estricto sentido del término. El lema de campaña de Trump, Hacer a América grande otra vez, suena igual que el lema de los neocons: America, the New Roman Empire. Trump quiere que USA sea nuevamente y por sí solo un imperio, sin tener que soportar otras potencias a su lado, como China o Rusia (la UE no sirve ni para limpiarle las botas), y para ello debe renunciar a lo que fue en su momento la salvación del capitalismo, el neoliberalismo. Por eso, ha anunciado que cierra el acuerdo Transpacífico y que hará otro tanto con el TTIP. Estos acuerdos solo benefician a las grandes empresas transnacionales, a todas ellas, no solo a las americanas, de ahí que denuncie los acuerdos, pues él solo quiere beneficiar a las empresas americanas como medio para hacer América grande. No denuncia los tratados porque se oponga al capitalismo, sino porque ese no es su capitalismo. Quiere volver al capitalismo proteccionista que implica el cierre de fronteras para ciertos extranjeros, el fortalecimiento de la industria propia y, lo que quizás sea más peligroso de todo lo anunciado, liberalizar el sector financiero americano de modo que se les quite las pocas trabas que se pusieron tras Lehman Brothers.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Good bye crisis!

Ya he visto el anuncio de la lotería, no porque yo vaya a comprar, claro, nunca compro lotería y no lo hago por motivos de identidad personal que cuando los cuento en serio la gente me mira raro. Si yo comprara lotería para que me tocara, como debe ser si se compra, lo que estás indicando es que tu vida es una miseria que no quieres vivir y que prefieres otra vida distinta. Dicho de otra manera, que tu vida es una mierda que no vale la pena ser vivida. Como mi vida sí me vale la pena vivirla, pues no compro lotería. Sí, ya sé que muchas veces se compra por compromiso, por si le toca al otro y a ti no, por si tal y cual, pero en el fondo, si tú compras un décimo para que te toquen los millones que sean, estás reconociendo que no estás satisfecho con tu existencia y que, peor aún, unos millones lo arreglarían. Lo cual no deja de ser un reconocimiento claro de la banalidad de la existencia.

Bueno, a lo que voy. Que ya vi ayer el anuncio de la lotería de Navidad y cuando terminó me quedó claro que quien estaba engañando era la abuela o la madre. Ella es la que se hace la loca y les dice que le ha tocado, con la finalidad de levantar el ánimo de toda su familia. Si todos nos ponemos de acuerdo en creer algo, ese algo será real, al menos en sus efectos, aquí es donde está la cuestión central del anuncio: Si todos nos ponemos de acuerdo en que ya no hay crisis, en ser felices, si vivimos como si fuéramos felices, seremos felices. Creo que este anuncio está inspirado en una película de hace unos años, Good bye Lenin, en el que una mujer entra en coma antes de la caída del muro de Berlín y cuando despierta ha desaparecido el comunismo, siendo ella miembro del partido comunista. Su hijo transforma toda la realidad para que su madre no vea lo sucedido, es decir, intenta evitar a su madre el shock de la caída del muro ocultando la realidad. En este anuncio se nos muestra una familia, y todo un pueblo, que, al estilo de la apuesta pascaliana, le sigue el juego a la madre o abuela para vivir una realidad distinta.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump y el capitalismo senil

El resultado de las elecciones estadounidenses de este 8 de noviembre va a pasar a la historia por varios motivos. El primero por el rotundo fracaso de las encuestas, que daban la victoria a Clinton por un margen de más de 3 puntos. Este fracaso se suma al vivido también con el brexit y en las elecciones españolas de diciembre de 2015. Algo no funciona en la demoscopia actual y lo que no funciona es que los métodos de análisis domoscópico no responden al cambio de las sociedades en estos tiempos y por eso no pueden ajustar los resultados como hace unos años. La forma de pensar de la gente ha cambiado y las empresas demoscópicas necesitan un tiempo para adaptarse, aunque me temo que cuando lo hagan llegarán tarde, pues estamos en una época de cambios vertiginosos.

También pasarán a la historia estos resultados por ser quien es el vencedor: un empresario millonario con los grandes medios en contra. Un ser que ha sido presentado como abyecto, un racista misógino y fascista. Y la verdad es que lo es. No resulta fácil que un hombre que es capaz de insultar en un mismo día a los extranjeros, a las mujeres y a los musulmanes pueda caer bien, pero el problema aquí está en los motivos que han llevado a más de 50 millones de votantes americanos a darle su apoyo. Esos 50 millones largos, de hombres y mujeres, ricos y pobres, blancos y negros, hispanos y musulmanes, no han tenido en cuenta sus barbaridades fascistoides, ni su brabuconería. No les ha importado nada sus intenciones de expulsar a los musulmanes o de construir un muro con México. Seguro que eso le ha dado pocos votos y antes bien se los ha quitado. Entonces, por qué lo han votado. Creo que el motivo hay que buscarlo en el slogan de su campaña y en las reminiscencias que produce en el imaginario colectivo de los trabajadores y clase media, principalmente. 

martes, 8 de noviembre de 2016

"Vivimos en un sistema terrorista"

"Vivimos en un sistema terrorista". No, no son palabras mías, aunque las he pronunciado muchas veces, esta vez son del Papa Francisco (ver vídeo a partir del minuto 30). El contexto en el que las dice es el Encuentro de Movimientos Populares con el Papa, celebrado entre el 2 y el 5 de noviembre en el Vaticano. En el discurso, el Papa va a la raíz del problema mundial, la tiranía del dinero, que se ha convertido en el mayor terrorismo mundial, de ahí que su expresión sea como sigue: "hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso... Ese sistema es terrorista". Estas palabras del Papa están refrendadas por la Doctrina Social de la Iglesia desde la crítica de Pío XI, pasando por la de Pablo VI y llegando a Benedicto XVI. La diferencia es que la urgencia del momento lleva al Papa a ser más audaz a la hora de señalar la responsabilidad. En el Encuentro de Movimientos Populares, un hito de Francisco que ha dado visibilidad eclesial y global a las luchas de todos los movimientos sociales por un mundo justo y humano, se han hecho tres propuestas centrales: 
1. Poner la economía al servicio de los pueblos.
2. Construir la Paz y la Justicia.
3. Defender la Madre Tierra.

Estas tres propuestas de los dos anteriores Encuentros se retoman en este y el Papa las hace suyas en su discurso, pero ahora va más allá dentro del proceso de reclamación de las famosas tres T: Tierra, Techo y Trabajo. Para asegurar la Tierra para los pueblos es necesario implementar políticas que impidan la privatización de bienes sociales y comunes como el agua o los bosques y océanos. Para asegurar el Techo para todos es necesaria una reforma urbana que declare inviolable el domicilio familiar ante cualquier intento de alzamiento por parte de bancos u otros agentes económicos. Y para asegurar el derecho al Trabajo hay que implantar políticas tendentes al Salario Social Universal que asegure el sustento de las familias.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Presentación de "La sociedad del escándalo".

Este día 2 de noviembre, a las 19:30, en el Instituto Teológico de Murcia tuvo lugar la presentación de "La sociedad del escándalo". Fue un acto emotivo para mí, tanto por el lugar donde se presentaba como por el público, abundante, que acudió: compañeros, alumnos y amigos. Las intervenciones me ayudaron a presentar el contenido del libro sin necesidad de ser yo mismo quien lo hiciera, aunque también dije algo sobre él. Quiero mostrar aquí mi agradecimiento tanto a José Antonio Molina como a José García Férez publicando el texto que leyó el profesor García Férez.

Es un placer estar aquí esta tarde, en este acto, precisamente para presentar un libro sobre la sociedad que tenemos, la sociedad que vivimos y el papel de los cristianos ante esta nueva realidad. 
Soy profesor de Moral, me dedico a enseñar Moral Fundamental y Moral de la Vida (Bioética), y entiendo que este es el motivo por el que Bernardo me pidió que le acompañe en la presentación de este libro que, aunque él no lo diga, habla de moral, de moral cívica y de moral teológica, así como de la inmoralidad que tenemos y de la moralidad que deberíamos tener…

Este libro es, pues, una invitación a analizar la vida de nuestra sociedad, de una sociedad “del escándalo”, como dice el autor, pero donde nadie se siente escandalizado y eso es lo terrible...

Cuando Bernardo me propuso presentar este libro, inmediatamente le dije que sí… Un libro que nos invita a reflexionar sobre nuestro mundo y nuestra vida, que nos propone hacer una radiografía de nuestra sociedad y de nuestra conciencia moral… Me pareció un libro necesario pues supone una llamada a la conciencia moral de la sociedad, en general, y a la conciencia moral de cada uno, en particular…

Este libro, de 128 páginas, está escrito con rabia y con cariño, con dolor y con amor, con dureza y con ternura… Sus cuatro capítulos, escritos en palabras sencillas, en “lenguaje televisivo” como algunos ya han comentado en foros periodísticos, hablan de los problemas del mundo actual, de la globalización posmoderna, del capitalismo y de la crisis de la llamada “sociedad del escándalo”. 

El primer capítulo muestra ocho postales de lo que puede ser el mundo venidero y lo que no debería pasar. El segundo capítulo trata de la antiteodicea en la globalización posmoderna, es decir, de la no presencia de Dios en un mundo dominado por la ideología de la opresión capitalista. El tercer capítulo versa sobre los elementos que sustentan y alimentan el orden mundial del capitalismo y, el cuarto capítulo es una propuesta en firme para salir de este mundo, injusto y excluyente, para construir otro mundo mejor... Yo, al igual que él, parto de la convicción de que es posible un mundo mejor.
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