jueves, 30 de diciembre de 2010

La punta del iceberg

Hago promesa solemne de que he intentado acabar el año en el blog con algo de optimismo, pero es que no me sale, lo siento, soy tremendamente pesimista, de la extirpe de Walter Benjamin, pero al contrario que él también soy de la extirpe de Ignacio Ellacuría y estoy cargado de esperanza, de la esperanza que aporta la Encarnación de Dios en la historia de la humanidad. Por esto mismo, creo que estamos viendo la punta del iceberg de los problemas sociales que se avecinan, pero también creo que contemplamos el inicio de un movimiento nuevo que surgirá pronto para renovar la vida del ser humano en el planeta. Serán muchos los que no sepan como actuar tras tantos decenios de inactividad, conformismo y derrota, pero aún quedan los que tienen las ideas claras y, sobre todo, está la juventud.
Es falso que los jóvenes sean apáticos y conformistas, indiviudalistas y pasotas. Mi experiencia como profesor me hace ver que están ansiosos por hacer un mundo justo y por actuar ante tanto sufrimiento del hombre y del planeta. Sólo necesitan saber qué hacer y cómo hacerlo y eso es tarea de los que ya no somos tan jóvenes. Si no somos capaces de darles orientación, sus ansias saldrán a raudales de forma incontenible. Unos dedicarán su fuerza juvenil a la autodestrucción, otros a la heterodestrucción, pero todos volcarán sus energías hacia algo que las gaste. Hemos de saber encauzar toda esa fuerza para que no acabe en la desesperación y la rabia incontenidas, sino en la creación de ese mundo diferente y necesario que estamos anhelando.
Creo en ese otro mundo, creo en el Reino de Dios, creo en la fuerza de los jóvenes y creo que estamos en un momento crucial de la historia. De nosotros depende que ahora sí la justicia y la misericordia rijan los destinos de la humanidad, de lo contrario nos veremos ante el momento más oscuro de la historia del hombre, abocados a la destrucción de la humanidad del hombre. La punta del iceberg nos indica lo que falta para una cosa o la otra.

Ay de las que estén encinta en aquellos días.
pero el que persevere hasta el fin se salvará. (Mc 13)

lunes, 27 de diciembre de 2010

Carroñeros y canallas

La actividad de los fondos de inversión de capital es poco conocida por el común de los mortales, sin embargo son los que determinan la actividad económica del mundo de hoy día. Estos fondos de inversión manejan varios billones de dólares y son capaces de hundir países, como Grecia o Irlanda, levantar imperios, como el de Bill Gates o Rupert Murdok, y atemorizar a países con ansias de liberación, como es el caso de Argentina, El Congo o Perú.
Los fondos de inversión actuales son los hijos del capitalismo industrial de la primera mitad del siglo pasado. En aquella época las grandes empresas necesitaban capital. Este provenía de la inversión pública o bien del método tradicional de sacar a Bolsa las acciones para conseguir capital. Este modelo era práctico y a la vez no excesivamente dañino, pues las inversiones tenían cierto riesgo que era asumido por el inversor. Entonces fue como a los grandes inversores se les ocurrió unirse para ser más fuertes. Crearon fondos de inversión como medio para unir fuerzas y diversificar el riesgo. Atrajeron a pequeños inversores y así consiguieron controlar grandes empresas. Una simple decisión suya podía hundir una empresa, pero su avaricia fue más allá. Caído el Muro de Berlín vieron la oportunidad que anhelaban. Su presión para conseguir relajar las legislaciones referentes a los movimientos de capitales y a los paraísos fiscales dieron como fruto una libertad irrestricta para invertir. Esto unido a la capacidad de infiltrar e influir en los gobiernos principales del planeta, consiguió las legislaciones adecuadas para proteger sus intereses y poner a la fuerza pública de su parte.
Hoy en día, estos fondos de inversión, también llamados Buitre, son los responsables de la inestabilidad financiera mundial y de la enorme crisis en que estamos inmersos. Sus decisiones de invertir en la construcción tras la caída de las empresas de Inernet en 2000, llevó al planeta a la mayor orgía financiera de la historia. Hoy, caídas las máscaras, se dedican a sanear balances a costa de los erarios públicos. Lo grave es que todas las medidas que se toman van encaminadas a darles a estos fondos más dinero y más poder cada día. Con todo ese poder hacen cuanto quieren y ponen contra las cuerdas a gobiernos y países enteros. El último dato que hemos conocido es cómo un fondo de estos, FG Hemisphere, amparado por las injustas leyes internacionales y por los cuerpos y fuerzas de seguridad de los estados de todo el mundo, ha conseguido cobrar una deuda que la República Democrática del Congo había dejado de pagar hace mucho. Se trata de una deuda de aquellas que contrajo Mobutu, deudas odiosas que sólo beneficiaron al dictador y que el pueblo pagó con creces durante muchos años, pero que hoy hacía mucho que el Congo no pagaba, amparado en la ilegitimidad de tal deuda. Eran 37 millones de dólares que el país nunca consiguió pagar, pero que en intereses hacía mucho que había sufragado. Ese dinero se sabía que había quedado en bancos belgas a nombre de Mobutu y el Congo lo reclamaba como medio de pago. La justicia internacional no atiende al origen de la deuda y siempre ha dado la razón a los acreedores, pero estos ya habían desistido de cobrar. El fondo buitre en cuestión compró la deuda por el valor nominal y fue con ella a un tribunal de Jersey, en Estados Unidos, que le ha dado la razón, obligando a pagar los intereses y subiendo la deuda a 100 millones. Para asegurar el cobro se ha dado orden internacional de requisar bienes del país por ese valor. El Congo ha visto cómo le incautan los pagos internacionales por sus productos y, peor aún, los derechos sobre la explotación de minas en zonas muy ricas del país. Con esto, el fondo de inversión se hace dueño de una parte del país por el módico precio de 37 millones de dólares, de los que ya ha obtenido 100 y suma y sigue.
Con este modo de operar, los fondos de inversión tienen asegurados los beneficios. La justicia mundial les ampara y los fuerzas de seguridad les protege. Si se da el caso que algún país decidiera no pagar, entonces se adoptarían otras medidas más contundentes, como magnicidios o golpes de estado, por supuesto bajo bandera falsa, es decir, mediante agentes interpuestos.
Este sigue siendo el mundo en que vivimos y la Luz que hemos vivido estos días nos sirve para iluminar la mentira y destapar el latrocinio sistemático, latrocinio que ahora quieren realizar con las pensiones públicas en España. Esta y no otra es la razón para reformarlas. Se trata de poner todo ese dinero público al servicio de los fondos de inversión, de modo que sigan realizando los crímenes que cometen con tanto descaro. Si consentimos esto estaremos dando más munición al enemigo y seremos cómplices de los crímenes que cometen.

El pueblo que estaba en tinieblas vio una gran luz.


viernes, 24 de diciembre de 2010

Una linterna, al menos.

Ya que hay poca luz en el mundo, traigamos una linterna al menos. La linterna de Diógenes podría servir, aunque yo prefiero la que iluminó al Niño entre animales en un humilde pesebre de Belén. Aquella pequeña luz iluminaba una estancia oscura en la que unos pastores quisieron ver la salvación de la opresión de los de siempre. Aquella lámpara les permitió ver que un niño había nacido como signo de salvación para los que esperan en el Señor, porque el Señor es fiel y cumple sus promesas. Pero la Luz verdadera era ese mismo niño, en él toda la historia cobrará sentido, todas las promesas de liberación se veían cumplidas, todas las lágrimas enjugadas, todas las muertes reasumidas y todas las luchas potenciadas.

Volvemos a buscar la Luz que ilumine nuestras tinieblas, cada vez más profundas. Una Luz que bañe este valle de lágrimas en el que han convertido la hermosa Creación de Dios los sinvergüenzas de siempre, con su egoísmo, avaricia, vanidad y prepotencia. Los gritos desgarrados de las madres que ven morir a sus hijos de inanición; el llanto amargo de los que son despojados de sus derechos; el lamento sordo de los que ya no esperan nada; todo esto y más dolor aún que vendrá, es asumido por Dios en el llanto de un bebé que en Belén vino como Luz para todos los que anhelan la salvación de Dios. Un llanto que prefigura el grito desgarrado en la cruz y que revienta todos los templos sagrados y descorre los velos que protegen el sentido de la historia. Ya no hay nada sagrado excepto el sufrimiento de tantos inocentes que gimen y su gemido es el de la tierra con dolores de parto.

Ahora, más que nunca, estamos necesitados de Luz, aunque sea la de una pequeña linterna que brilló con fuerza en Nazareth y se extendió por todos los rincones de la tierra. Ahora más que nunca hemos de buscar la Luz, aunque sea la de una lámpara de aceite que consuma la plegarias de los pobres. Ahora y siempre, necesitamos la Luz, la que ilumina a cuantos esperan humildes en el Señor y este no los defrauda. Porque el que espera en el Señor no gustará la muerte, el Sheol no lo tragará, el Señor se acordará de él el Último Día, el Día de la Ira en el que los soberbios, potentados y mentirosos desaparecerán como un hilo de humo que sube hasta el cielo. Ese Día será grande y los pobres del Señor reirán por fin y serán saciados y su gozo no tendrá fin. Un poco de Luz, Señor, aunque sea la de una linterna, para ver el camino de la historia. Un poco de Luz, aunque sea de Diógenes. Me gusta imaginarme a Diógenes y sus perros adorando al Niño en Belén mientras Nietzsche, Marx y Freud recogen leña para calentar la estancia.

¡Ojalá rasgases el cielo y bajases con tu presencia que abrasa los sarmientos y hace hervir el agua!

Dejo una canción hermosa para escuchar en calma. De Silvio, por supuesto:




miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pasión y Deseo

Son estos días para que muchos se acerquen a algunos textos bíblicos. La mayoría lo hacen por pura casualidad, empujados por las circunstancias. Otros sí se acercan al Libro de libros con verdadero amor y con ansia de encontrar sentido, pero no son muchos los que tienen los rudimentos suficientes para acercarse a textos que fueron escritos en circunstancias tan distintas y distantes de las nuestras que, en la mayoría de las ocasiones, los convierten en verdaderos enigmas o acertijos. Es por esto que llamé a mi libro sobre Jesús Descodificando a Jesús de Nazaret. Acercarse a textos antiguos es una suerte de iniciación mistérica. Estoy convencido de que solo hay dos formas de entender los textos bíblicos. Una es mediante una cierta empatía situacional y la otra el estudio profundo de los recursos que las distintas ciencias nos ponen al alcancen. Este último es duro, arduo y laborioso, pero nos pone directamente ante la realidad que el texto vehicula; el otro se da en muy pocas circunstancias, en aquellas en las que los hombre viven la situación de opresión e injusticia que dio como respuesta los textos bíblicos.
Hay dos textos bíblicos que han resonado en mí con fuerza estos días. Se trata de Pro 14, 30 y de Cant 8, 6. El primero, del libro de los Proverbios, dice: "la pasión es la caries de los huesos". El segundo, del Cantar de los cantares, dice: "el deseo es despiadado como el sepulcro". Pasión y Deseo son dos realidades humanas que la Biblia reconoce como tales con toda tranquilidad, sabiendo que el hombre no puede sustraerse a ellas y que debe ser capaz de vivir con y desde ellas. Ambas pertenecen al núcleo más profundo del hombre y nacen de lo más hondo, pero ambas deben también ser contenidas y asumidas, no negadas o reprimidas. Es de la utilización de una y otra de donde nacen la verdadera liberación del hombre y el ansia profunda de redención. Creo que esto es lo que ha impulsado las grandes obras, como las de Dostoievsky y Tolstoi, Gide y Verlaine, o Nabokov y Auster. Pero las verdaderas grandes obras de la humanidad han nacido, no del arrebato pasional y la pulsión del deseo, sino de su reorientación hacia los demás. Sí, eso que Freud analiza de manera tan errónea en El malestar en la cultura. No se trata de reprimir, sino de surfear sobre la Pasión y el Deseo para conducir al hombre hacia sí mismo sobre las fuerzas que lo impulsan.

Pasión y Deseo nos corroen y nos empujan al abismo, pero también pueden ser los motores que nos impulsen a la liberación de la humanidad y al encuentro de un mundo justo y fraterno. Esto mismo es lo que sucede con los textos del nacimiento de Jesús en Mateo y Lucas. Son textos que impulsan al pueblo pobre y oprimido hacia la búsqueda de su liberación en el encuentro con el Dios de los pobres que se da a ellos en medio de un mundo de muerte y prevaricación. Los pobres entienden de verdad esos textos y no necesitan explicaciones porque el Padre ha querido revelar esas cosas a los humildes y ocultarlas a los poderosos. En medio de la noche oscura de la historia, una familia humilde y oprimida recibe la luz de la salvación como medio para empujar la historia hacia la justicia. La Pasión se torna una fuerza operante que Desea la venida inmediata del Reino de Dios y la Vida plena en el Amor. El Elegido serán aquel capaz de surfear el Deseo de otro mundo y la Pasión por la Justicia hasta que todos quedemos abrasados por el Amor que salva a los pobres y elimina canallas con su cañón de futuro

Para Salvador Giménez que tan bien lo ha adaptado aquí y ahora, gracias.

domingo, 19 de diciembre de 2010

"Cueste lo que cueste..."

Lo que hace solamente unos años era considerado mera futurología de resentidos antisistema, hoy es la narración fiel de los hechos que vivimos día a día. No hace tantos años, en mi caso empiezo a hacer esa futurología en 2004, que eramos muchos los que vaticinábamos el fin del modelo de desarrollo del capitalismo financiero. Por entonces nada, aparentemente, nos daba la razón. Todo el mundo se creía la falacia del modelo de desarrollo basados en burbujas financieras consecutivas. Sin embargo, para quien tuviera la paciencia del estudio y la posibilidad de acceder a los datos, cosa esta última que internet ha facilitado en extremo, las cosas estaban muy claras. Tras el advenimiento de la globalización financiera en los noventa, mediante la desregulación de los mercados financieros, la liberalización de la economía y la desconstrucción de los estados nacionales, la aparición de la crisis era cuestión de tiempo. Primero fue la crisis de las empresas de internet, las puntocom famosas. Engordadas artificialmente en los últimos noventa, quebraron estrepitosamente en el 2000. Los acontecimientos del 11 de septiembre sirvieron para "borrar" los datos fraudulentos (creo que Wikileaks sabe algo de esto) y como excusa para crear una orgía de financiación barata. La FED bajó los tipos a casi cero durante varios años. Con toda esa liquidez, que elevó la masa monetaria un trescientos por cien, se creó la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008.
Pues bien, todo esto fue debidamente anunciado y criticado por quien conservaba la lucidez suficiente. Sin embargo, los campeones del capitalismo no hacían sino escupir mentiras en los medios y engatusar a la gente con el señuelo del supuesto enriquecimiento. Cualquiera que fuera dueño de un bien inmueble se sentía millonario al ver el valor del mercado del mismo y no fueron pocos los que se embarcaron en el barco suicida de las inversiones, las compras y las ventas. Todo esto se realizó a crédito, crédito que había que pagas algún día. El problema es que el crédito es al país y el dinero se lo llevan unos pocos. Ya entonces, en 2005, Stiglitz avisaba que esto no podía durar. Krugman, al que darían el Nobel de economía, también lo dejaba negro sobre blanco. La cosa pintaba mal para todos. Una vez pinchada la burbuja inmobiliaria se crea otra más para salir de ella, lanzando el problema hacia delante y aumentando el riesgo de una quiebra mundial sistémica. Primero fue la burbuja pasajera de los commodities, es decir, las materias primas. Esta breve burbuja de apenas unos meses sirvió para que los Fondos de Inversión de capital riesgo o Fondos Buitre, limpiaran sus balances a costa de los más pobres de la tierra, aumentando el número de hambrientos en 250 millones en un solo año. Seguidamente ha llegado la burbuja de la deuda, en la que estamos instalados. Esta burbuja está siendo inflada por el dinero barato que el Banco Central Europeo no deja de inyectar en los bancos privados para resolver su insolvencia causada por la burbuja inmobiliaria. Ahora se trata de salvar el sistema financiero internacional a costa de las deudas soberanas y les está saliendo muy bien. De paso consiguen que el Estado de Bienestar instalada durante seis décadas, se derrumbe y todo el capital que los estados dedicaban a la sociedad vaya a parar al sistema financiero para engordar las arcas de los que ya tiene todo el poder económico. Unido a esto, una oleada de gobiernos neoliberales terminarán por desmontar cualquier atisbo de humanidad en el modelo social futuro.

España se encuentra en el centro del huracán de esta burbuja especulativa y lo está por motivos objetivos muy claros. Es cierto que durante los últimos diez años, en los que han gobernado los dos principales partidos, el crecimiento se ha sustentado en el crédito exterior y eso nos hace muy dependientes, pero también es cierto que lo que buscan los especuladores son los magros beneficios de nuestro sistema social de protección. Cuando los inversores pusieron su dinero en nuestro país lo hicieron esperando ganar dinero, no por filantropía. Ganaron mucho durante mucho tiempo, pero la fiesta ha terminado y España no puede endeudarse más para financiar su deuda. Lo lógico, incluso dentro de la lógica del modelo capitalista, es que el que invirtió y ganó ahora pierda. Toda inversión es un riesgo al fin, pero estos pillos se han buscado una trampa para no perder: el supuesto rescate de la Unión Europea. En mayo, cuando se cometió el latrocinio griego, ya dijimos aquí que el objetivo era España. De los cuatro "PIGS", Grecia apenas son 100 mil millones de euros, Irlanda 85 mil millones, Portugal no más de 30 mil, pero España es el premio gordo: 1 billón de euros. Eso es lo que buscan y el plan está saliendo a la perfección. Ya hay analistas que prevén para antes de marzo la quiebra soberana de Portugal y para antes del verano la de España. El camino está trazado y difícilmente se puede torcer. Los especuladores funcionan como los tiburones cuando una presa sangra, muerden hasta que no queda nada. Ni siquiera se paran a pensar que es mejor dejar viva la víctima para así poder tener más carnaza en el futuro. A ellos sólo les importa la cuenta de resultados y las comisiones.

El actual gobierno está intentando que no llegue el fatídico momento de la intervención. De otra manera no se explica que sus políticas socaven constantemente su base electoral. La debacle del gobierno será monumental, pero creo que piensa en evitar lo peor, de ahí las palabras del presidente: "cueste lo que cueste, me cueste lo que me cueste". Se trata de una especie de sacrificio vicario, pero claro, los que sufren son los de siempre. Para evitar la tan temida intervención, el gobierno va al ritmo de lo que le marcan los mercados: atacan y les concede la suspensión de los 426 euros, vuelven a atacar y reduce las pensiones ampliando los años de cálculo, atacan otra vez y elimina las ayudas sociales. No ven que los especuladores solo están abriendo boca. La intervención llegará porque ni este gobierno ni otro harán lo único que nos salvaría, lo que hizo Argentina e Islandia: reestructurar la deuda y empezar de cero. Por eso nos veremos intervenidos y entonces todo será peor aún, porque nos gobernarán los mismos que especulan contra nosotros. Las medidas se tomarán todas de golpe y supondrán la destrucción de la sociedad española tal y como la conocemos: reducción del Estado, despidos, eliminación de derechos, pago de los ciudadanos por servicios públicos como educación, sanidad, cultura y otros. Y lo peor, saqueo de los erarios comunes: fuera el fondo de la Seguridad Social y, lo que más dolerá a muchos, pérdida de los depósitos bancarios.

Para España supondrá retroceder treinta años en la historia. Qué ironía que la política que prometía el paraíso consumista se haya tornado la peor pesadilla de nuestra historia. Sin embargo, las causas y los causantes serán convenientemente ocultados. Pronto aparecerán los responsables de siempre: los emigrantes, los parados "tramposos", los ancianos que malgastan lo público; y el verdadero causante saldrá indemne, el modelo neoliberal se irá de rositas y tan fresco paseando su lozanía sobre la pira de hambrientos y miserables que dejará a su paso. En nuestra reciente historia, los responsables tienen nombres y apellidos. Yo voy a dar dos, de momento, Pedro Solbes y Rodrigo Rato, que han marcado los destinos de la economía española desde 1993 hasta 2009. Sus políticas han permitido esta barbarie, pero no serán ellos los que paguen. Aún se escuchan loas a sus decisiones.


Pido disculpas por un post tan largo, prometo no volver a hacerlo, pero es que estoy practicando para escribir un libro que por fin sea bueno. Como recompensa dejo este tema musical dedicado a los responsables de este tinglado neoliberal. Autopista al infierno, cuesta abajo y sin frenos:

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El olvido del olvido

La anosognosia es la enfermedad neurológica que consiste en no saber que se padece la enfermedad. No se trata de un simple desconocimiento, sino de la negación de la enfermedad. El enfermo niega padecer la enfermedad y por ello mismo está imposibilitado para la curación. Algo de esto es lo que sucede con el mundo postmoderno: se ve incapacitado para reconocer su propia enfermedad (mortal diría Kierkegaard). Esta enfermedad viene siendo diagnosticada desde hace tiempo. Heidegger, el gran neurólogo del alma occidental, acusó al paciente de haber olvidado el ser en beneficio del ente, es más, el alma platónica había devenido impulsos eléctricos de un mecano autómata y había olvidado el propio olvido del ser. El alma de occidente se había suicidado con la cicuta de Sócrates.
Inmanuel Kant dio un gran impulso a la famélica alma occidental con su empujón luminoso: Sapere Aude! El hombre moderno volvía a tomar sobre sí el valor de ser hombre, la valentía de pensar por sí mismo, la audacia para construir su propia existencia, la arrogancia de plantearse su futuro y generar una esperanza. Las preguntas de Kant funcionaban como motores de la creación del hombre en un mundo justo: ¿qué podemos saber?, ¿qué debemos hacer? y ¿qué nos está permitido esperar? son los interrogantes que mueven a la humanidad. En definitiva, qué es el hombre. Pues el hombre es un ser capaz de conocer y conocerse, actuar en el mundo y junto a sus semejantes y esperar la ..., sí, la salvación. Pero, al final de la modernidad, las preguntas ya no están tan claras, se han enturbiado. La misma conciencia de la humanidad ha "madurado" y senilmente ha decaído de nuevo en cierta barbarie. Blumenberg (La legibilidad del mundo) lo dice que la lucidez que queda tras los fulgores del siglo XX. Ahora las preguntas kantianas se formulan como intentos de recuerdo, como cierta anámnesis platónica de un mundo eidético ya perdido. Según el pseudoalemán, las preguntas son: ¿qué era lo que queríamos saber?, ¿qué nos estaba permitido esperar? y ¿qué era lo que debíamos hacer? En definitiva, ¿qué era el hombre y qué mundo creyó poder tener? Se trata del desencanto absoluto del mundo y del hombre en medio de él.

Hoy, más allá de Blumenberg, pero más acá aún de Kant, las preguntas no son interrogantes existenciales, sino meras constataciones de consternación ante lo ya incomprensible. Ahora suenan así: ¿y yo qué sé?, ¿qué más me da a mí? y ¿mañana? Las grandes preguntas de antaño son hogaño enormes estupefacciones. Ahora hemos olvidado el mismo olvido, nos hemos olvidado ser, hemos olvidado vivir. Ahora, en la sociedad ultramoderna, final ya del desaliento postmoderno, el hombre se ha olvidado.


Esta canción para quien quiera olvidar:

lunes, 13 de diciembre de 2010

El cuerpo vivo, nudo del Ser.

El filósofo alemán, Hans Jonas, que se dio a conocer mundialmente por su libro El Principio responsabilidad, donde realiza un análisis crítico desde una ética kantiana de la sociedad tecnológica, tiene sus reflexiones más metafísicas en un libro anterior que se ha traducido recientemente al castellano. Los españoles, como siempre, llegamos tarde a todo. El libro es El principio vida. Hacia una biología filosófica, editado por Trotta. En él hace un repaso por el concepto de vida y muerte desde la experiencia del ser humano en tanto organismo y no como un compuesto separado de cuerpo y alma. Precisamente es este el punto que me interesaba, a raíz de un post reciente de Martín Gelabert (pichar para leer) donde resumía muy acertadamente el pensamiento actual cristiano sobre el hombre en tanto que unidad psicosomática. Creo que es Jonas el que mejor ha reflexionado sobre este punto en concreto, aunque no lo haga desde posiciones creyentes sino desde la propia filosofía, la que él llama Filosofía de la vida, porque es una filosofía así la única que puede dar respuesta cabal a lo que es el ser humano y a su fundamental interés por el Ser.
En línea con Whitehead, describe el proceso de la vida como el resultado de una unión entre lo orgánico y lo espiritual: "lo orgánico prefigura lo espiritual ya en sus estructuras inferiores, y el espíritu sigue siendo parte de lo orgánico incluso en sus más altas manifestaciones". El verdadero filósofo, insiste, no se da por satisfecho con la respuesta que presupone la suficiencia de lo orgánico para autoexplicarse, sino que verá en los rodeos del proceso de la vida la presencia de una finalidad, que este proceso no es ciego. Pero de ahí no inferirá que hay una intervención externa, sino que el proceso es complejo, gradual y progresivo. Este proceso de complejización, término que Jonas no utiliza, pero que subyace a su reflexión, va perfilando un mundo cada vez más claro, donde el saber aumenta, la conciencia se incrementa y se llega al espíritu, prefigurado ya en lo orgánico desde el principio y ejercido desde el propio metabolismo de lo orgánico. Cuando se llega a la existencia de libertad, entonces hay espíritu y lo humano se muestra como la cima de todo el proceso.
Las distintas concepciones del mundo, entre ellas las filosofías, han entendido este proceso, pero lo han hecho perdiendo de vista la unidad del mismo. Así, en el origen tenemos las concepciones que pueden resumirse bajo el epígrafe de monismo vitalista. El universo es considerado como Espíritu que se hace materia, que se degrada o que está atrapado en ella. Léase según esto el Hinduísmo-Budismo, las religiones mesopotámicas y egipcia y el fondo del pensamiento griego. Esto es así hasta que surge el dualismo como medio para salir de una visión ingenua del universo hacia otra más compleja. El valor del dualismo estriba en que es capaz de sacar a la luz la dualidad del universo: espíritu-materia, pero su riesgo es el de la división tajante entre ellos, llegando al extremo de la ruptura de esa unidad sustancial.
Según Jonas, el dualismo es el paso necesario para la madurez del pensamiento, todo lo anterior debe ser considerado predualista y todo lo posterior postdualista, pero toda reflexión seria lo es en función del dualismo. Porque éste se toma en serio el problema de la muerte y por tanto el sentido de la existencia. Pero al final cayó en la ruptura de la unidad y dejó de ser realmente útil para pensar la realidad. Desde el pensamiento dualista se rompe con el pasado del monismo viatalista, pero de su muerte no nace un pensamiento nuevo que dé respuesta a la unidad, sino que nace el monismo materialista; la negación del otro polo necesario para pensar lo real, el espíritu. El monismo materialista moderno cae en el mismo error que quería combatir. Al pretender dar explicación de lo real, se queda en uno de los elementos y no da cabal cuenta de su objeto. Como reacción nace otro monismo particular, el idealista, que tampoco es capaz de explicar lo real en su unidad. De ahí que se necesite un pensamiento unitario, una filosofía de la vida integral, una biología filosófica. Porque el mundo es orgánico y lo orgánico prefigura lo espiritual, siendo lo espiritual una expresión acabada del metabolismo propio de lo orgánico.
El ser humano es la expresión más acabada de esta unidad procesual y gradual que es el Ser. En él confluye lo orgánico que llega hasta la expresión de la libertad como proceso natural de su metabolismo propio. El dualismo queda superado en sentido hegeliano: negado y asumido. Se niega la separación de principios, pero se asume la dualidad de los mismos. Espíritu y cuerpo, son la expresión del ser que mejor expresa la realidad: el hombre. En el hombre se expresa el Ser en tanto que Vida, siendo la Vida la única forma de explicar realmente el Ser. "En el cuerpo vivo está atado el nudo del ser", dice Jonas, nudo que el dualismo corta y que los monismos ignoran. En el cuerpo vivo del hombre, el organismo se trasciende y encuentra en la Vida su plenitud.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Cristianesimo e nichilismo

Vincenzo Vitiello publicó un artículo en Daimon con el programático título de Religione e nichilismo. Para el italiano, la esencia de la religión, en último término, es ser un nihilismo en el sentido nietzzcsheano más puro: negar cualquier ser o mundo "verdadero" como única forma de establecer un ser en devenir que se construye en el que el hombre pueda ser algo más que una mera marioneta en manos de un fatum o dios caprichoso. En el Crepúsculo de los ídolos nos explica la conversión del supuesto mundo verdadero en una fábula, una fábula cargada de intereses políticos, decimos nosotros y de la que Heidegger sacó todas las consecuencias: si el alemán rechaza la idea de verdad como objetividad es, por encima de todo, por una cuestión política. Si el ser verdadero estuviera dado de una vez por todas y no quedara más remedio de adecuarse a él (adaequatio) entonces quedaría cercenada nuestra existencia de sujetos libres y capaces de construirse, estaríamos sometidos al totalitarismo más absoluto, sea en el sentido platónico, sea en el hitleriano. Un concepto objetivo de verdad y por tanto de ser, nos lleva irremediablemente al totalitarismo político, pero también a la negación de aquello que la religión propone para el ser humano: la libertad. Si yo debo ser aquello objetivo que se me impone, no puedo ejercer ningún tipo de libertad, debo ser aquello que soy por "naturaleza".
Quien sacó las conclusiones más exactas de esta forma de pensar objetivista fue Calvino. Para él, el hombre no es libre, puesto que Dios es omnisciente y omnipotente. Si Dios sabe todo y por tanto todo lo que tú haces y harás, entonces tú no actúas libremente sino cumpliendo los designios de esa inmensa sabiduría. Pero esto es Calvino, el Cristianismo no puede aceptar que el hombre no es libre porque cargaría en el debe de Dios la cuestión del mal. El Cristianismo afirma la libertad del hombre para ser lo que es eligiéndose a sí mismo y esto sólo puede afirmarse, por paradójico que parezca, negando la existencia de un orden objetivo de la Verdad.
La Verdad, el Mundo, el Ser, son, en todo caso, el marco referencial de toda experiencia posible, la luz que permite que veamos y nos veamos, la estructura informe que posibilita toda forma.

Acababa el artículo Vitiello, artículo que expuso en público ante un auditorio abarrotado y expectante, transformando la conjunción coputaliva, e, en cópula identificativa, é. En italiano es un juego de palabras hermoso que en castellano se pierde: religione e nichilismo; religione é nichilismo. Religión y nihilismo; religión es nihilismo. Esto mismo es lo que viene a corroborar Gianni Vattimo en su último libro, Adiós a la verdad. Para Vattimo, el nihilismo es la versión postmoderna del cristianismo, porque el cristianismo no es un religión del orden natural, sino contra un supuesto orden natural que impide la experiencia de la Caridad. Jesús, dice el italiano, vino a destruir el "orden natural" en nombre de la Caridad. Amar a tu enemigo es lo menos "natural" que existe. El orden natural se basa en una supuesta realidad objetiva de la Verdad, verdad que debe ser conocida, asumida y vivida. Sin embargo, el cristianismo vive del orden de la Caridad, es decir, de la Gracia, y ese orden es puro don, entrega, kénosis y, al final, extrema libertad. El cristianismo vive la verdad en el Amor y no el amor en la Verdad. Así lo afirma Efesios 4, 15: veritas in caritate, justo lo opuesto de caritas in veritate. No se trata de vivir el amor en la verdad, eso nos mantendría dentro de un supuesto "orden natural" ajeno al verdadero cristianismo, sino de que la verdad se vive y es en el amor, en la caridad, en la gracia. Dicho en otros términos, para el cristianismo la verdad es el Amor porque Dios es Amor. No hay un orden natural al que ajustarse sino que el único orden es el del puro don y entrega gratuitos que nos lleva a la kénosis absoluta del ser. Desde aquí se puede construir otra metafísica, la ciencia del no-ser o meontología, única ciencia verdaderamente cristiana, la ciencia de la cruz.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Entre hipócritas anda el juego

Con la que está cayendo sobre los controladores aéreos parece mal momento para partir una lanza en su favor, pero es ahora justo el momento de mostrar solidaridad con un colectivo que no la mostró nunca con el resto de trabajadores y que siempre ha defendido sus intereses profesionales, que poco o nada tienen que ver con los intereses generales del resto de trabajadores. Es precisamente ahora que han cometido con ellos la mayor injusticia que pueda imaginarse contra un colectivo laboral en la historia, no ya de la democracia, sino de la reciente historia de derechos laborales a nivel mundial; digo que es ahora cuando hay que mostrar el acuerdo fundamental con la defensa de sus intereses, porque son los intereses de todos. Esto debería servir, a su vez, para que este colectivo empiece a tomar conciencia de que son unos trabajadores, con un magnífico sueldo, pero trabajadores al fin y que su vida depende de la venta de su trabajo en las condiciones dadas del mercado capitalista de producción. En estas condiciones, sólo la acción concertada de todos puede poner freno a la avaricia del capital que sólo quiere sacar el máximo rendimiento. Cuando en 1999 firmaron el actual marco de relaciones laborales, lo hicieron con un gobierno que no tenía ningún problema en crear élites laborales que perpetuaran las diferencias entre los trabajadores, y les salió bien. Ahora, en condiciones muy diferentes del capital, las condiciones laborales son otras y el actual gobierno les ha utilizado para dar una lección a todos los trabajadores. Vienen a decirnos que están dispuestos a tomar las medidas que sean necesarias para doblegar la voluntad de todos y lo muestran en la cabeza de algunos, precisamente de los más privilegiados entre los trab ajadores. El cierre del discurso mediático ha sido brutal y el poso que quedará de esto es que nadie está legitimado a defender los intereses laborales cuando esto ponga en perjuicio al conjunto social.

Ante esto creo que hay que hace una doble reflexión. En primer lugar, estoy convencido que los controladores aéreos merecen un sueldo adecuado a su función. Pensemos que un controlador trabaja a turno, debe estar en plenas condiciones físicas y psíquicas y disponible casi todo el año. Además, su trabajo supone una responsabilidad enorme que pocas personas son capaces de asumir. En sus manos están las vidas de muchas personas, de ahí que sean pocos y deban estar bien remunerados. Pero eso no justifica sueldos brutos tan elevados. Creo que ellos mismos deberían ceder en sus pretensiones retributivas como acto de solidaridad con el resto de trabajadores. Dicho esto, también hay que denunciar la hipocresía del gobierno, que se empacha denunciando privilegios en los controladores, cuando es él mismo el que protege los privilegios de las clases altas, de los grandes empresarios y de sus amigotes. Este gobierno es el que roba a los pobres: parados, pensionistas y trabajadores, para darlo a los ricos: banqueros, inversores, rentistas y otros parásitos sociales. Es un juego hipócrita muy calculado, porque el gobierno bien sabe que esto le permite avanzar en la destrucción de la estructura labora.
También es un hipócrita el de los medios de comunicación. Si hubieran puesto la décima parte del interés y el tiempo en explicar las verdaderas causas de la crisis económica y hubieran denunciado a los que siguen enriqueciéndose a costa de tantos que sufren, muchos de ellos con conexión directa con Moncloa, quizás ahora estarían legitimados para denunciar el egoísmo de los controladores. Si hubieran dicho que Amancio Ortega, dueño de Zara y otras empresas, se ha enriquecido este año un 15% más sólo con la especulación contra la deuda de su propio país; si hubieran denunciado que mientras se eliminan los derechos laborales en el peor ataque contra los trabajadores, se hacen enormes regalos a las grandes empresas; si al menos se hubieran dedicado a dar los datos en bruto que permiten ver cómo mientras el número de trabajadores disminuye en casi cinco millones, el índice de productividad apenas ha disminuidos, entonces la gente podría ver que la crisis no es más que una excusa para hacer una reestructuración de la composición del capital y que los ricos siguen ganando mucho y los pobres son y serán más y más pobres.

La segunda reflexión que hay que hacer es un análisis de las medidas que el gobierno ha tomado contra los controladores. Pensemos que en un decreto se eliminan las vacaciones, los permisos de maternidad, las bajas por enfermedad y el resto de permisos que este colectivo, como todos, tenía. Desde el momento que su jornada laboral anual se fijó en 1670 horas ya se cometió una injusticia. Ningún colectivo de un trabajo de esas características puede trabajar 35 horas semanales a turno. Los turnos exigen recompensa. Pero ahora, lo que se hace es determinar que las 1670 horas son sentados ante la pantalla, con eso se obliga a recuperar cualquier baja o permiso y hasta las vacaciones. Esto, legalmente, es como convertir su trabajo en destajo, cosa prohibida por ley. Además, se privatiza la gestión de los aeropuertos y se amenaza con nuevas sanciones. Todo esto llevó a los controladores a una respuesta exagerada, pero debe decirse que es una respuesta proporcionada al daño que se ha infligido contra sus derechos. Por eso, ahora, precisamente ahora, hay que mostrar la solidaridad con un colectivo que ha vivido en sus carnes el modo de actuación que el resto viviremos en los próximos años. Sí, ahora hay que ser solidarios con ellos, con los que nunca fueron solidarios con nadie, con los privilegiados que no se mezclaban con la chusma laboral, pero es que en ellos se está jugando el futuro de los derechos laborales. Repito que se debería reducir su sueldo que al fin y al cabo no hace sino pagar unas cadenas doradas, pero se debería reducir su sueldo como se debería aumentar los impuestos a los ricos hasta un 60% y como se debería reducir las gratificaciones de los directivos de empresa en un 99%, pero no hay que perder de vista que la diferencia esencial es que los controladores están siendo atacados en sus derechos como trabajadores, no como privilegiados.

Son muchos los hipócritas en este juego, de ahí que sea necesario poner luz entre tantos intereses creados y poner claridad entre tanta injusticia, sin dejarnos llevar por el canto de sirenas del gobierno ampliado por los medios. Seguro que alguien, en algún lugar, está ya planeando el siguiente golpe contra el Estado del Bienestar que reguló las relaciones tras la segunda Guerra Mundial. No deja de ser irónico que los que tanto hemos criticado ese Estado de adocenamiento que impedía avanzar hacia un mundo realmente justo, seamos ahora sus defensores y lo hagamos como medio de evitar los enormes sufrimientos y convulsiones sociales a las que nos vemos abocados.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El molino de sangre

El economista y pensador Karl Polanyi nació en 1886 en Viena, capital del entonces imperio austrohúngaro (esto le hubiera gustado a Berlanga) y desde allí emigró a Canadá. Publicó en 1944 uno de los libros que mejor explican el funcionamiento del capitalismo: La gran transformación, allí es donde califica al capitalismo como El molino de sangre, porque es un sistema económico ideado para convertir todo en beneficio, incluyendo a los seres humanos. Sería bueno que los dirigentes actuales leyeran aquel libro que Capitán Swift ha publicado últimamente. Por desgracia, la historia se repite y los mismos acontecimientos que se vivieron en los años veinte y treinta se reviven, pero ahora será como farsa sangrienta (Hegel). Los muy famosos mercados no dejan de hacer su agosto con las deudas soberanas, no dejan de engordar sus cuentas de resultadas a costa de la prima de riesgo de los países como España y esto no deja de ser incentivado por el jefe de la banda, el presidente del Banco Central Europeo. Ayer, en un alarde de claridad absoluta dijo lo que ningún medio de comunicación ha explicado suficientemente: que seguirán dando munición a los mercados con la que seguir ganando dinero con la deuda pública de los países de la eurozona.
Hay que saber que el Banco Central Europeo presta dinero a los inversores privados al 1,75% y estos toman ese dinero barato, fácil y fresco y lo "prestan" a los países para financiar su presupuesto. Es decir, que los mercados financieros toman el dinero que el Banco de todos los europeos crea artificialmente para especular contra los estados europeos. De esta forma está asegurado hasta junio, según indicó ayer el presidente del BCE, que los mercados tendrán dinero líquido para especular con toda tranquilidad. Repito, con toda tranquilidad, porque si hubiera alguna contingencia como la suspensión de pagos de un país, ese ha sido el caso de Grecia e Irlanda y podría ser el de Portugal y España, el BCE asegura la intervención inmediata. Esta intervención (no sin ironía hay que llamarle "rescate") lo que hace es saldar la deuda contraída con los mercados e imponer un plan de ajuste brutal al desdichado Estado. De este modo, los mercados tienen asegurado el beneficio y su especulación está más que justificada, en ningún caso pueden perder dinero y siempre ganan. La última reunión de los ministros de finanzas, según informó Liberation, aseguró que en ningún caso habría reestructuración de las deudas soberanas. Esta medida, que también aprobó la ministra española del ramo, asegura a los especuladores que nunca perderán. La reestructuración de deuda es el instrumento habitual para saldar las deudas de los que no pueden, como hizo Argentina en su momento. Gracias a ella, los especuladores saben que pueden perder, que invertir sí es un riesgo y eso frena la especulación. Pero con las medidas que se han adoptado en Europa, la especulación está asegurada.

Lo peor de este caso es que El molino de sangre está funcionando a pleno rendimiento y que los pobres y los trabajadores están empezando a sufrir las consecuencias de las políticas especulativas de los mercados. De alguna manera, los que nos gobiernan entienden que los mercados son el azote de los ineficientes, porque castigan a los que no saben medir su gasto, pero ese castigo lo hacen con la seguridad de que nunca perderán. Esos mercados financieros están formados por los capitales de todos los que se benefician del molino sangriento que es el capitalismo y juegan con la ventaja de tener todo el poder. A nosotros sólo nos queda tomar la decisión de acabar de una vez con esto, salir del euro, reestructurar la deuda, nacionalizar las finanzas, detraer los caudales de los ricos y volver a empezar de cero. La otra alternativa es la demolición de la sociedad y el sufrimiento generalizado durante décadas.
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