lunes, 31 de enero de 2011

Terrorismo financiero


Todos los que tienen dinero, mucho dinero, saben que el mejor sitio para guardarlo es en un paraíso fiscal. El nombre le viene que ni pintado a estos sitios. Son lugares donde si llegas con muchos millones nadie pregunta de dónde viene ese dinero, cómo ha sido obtenido y cuál es el uso que se le va a dar. A cambio de una mínima cantidad, tu dinero queda a buen recaudo en ese paraíso en la tierra, pero paraíso para el dinero. En esos mismos sitios, si algún ser humano sin dinero tiene la osadía de intentar establecerse, sobre él recaerán todas las leyes antiinmigración habidas y por haber. Los seres humanos tienen vedado el acceso al paraíso; espadas de fuego guardan sus puertas.

Uno de estos paraísos, las Islas Caimán, gozan de un excelente clima todo el año. Allí el dinero vive bien, sin tener que trabajar y sin ningún tipo de contratiempo. La Royal Navy se encarga de que nada perturbe la situación paradisíaca. La corona británica, dueña de aquel lugar, lo mima y protege para que el dinero pueda florecer y su vigor no mengue con el paso de los años. 554 bancos suman muchos millones de depósitos. En ocasiones deben importar gestores, pues los 52 mil habitantes no son suficientes para cubrir la demanda de trabajo. Diez habitantes por cada banco son muy pocos, sobre todo si hay que cuidar las cuentas bancarias del tráfico de drogas, corrupción política internacional, negocio de las armas, explotación sexual y, además, la evasión fiscal de países que no cuentan con un paraíso a la mano para su dinero, o es demasiado cercano para ellos, caso de España. Hace unos años, un alto directivo de un banco español, de apropiado apellido para su profesión, llevó allí unos cuantos miles de millones de pesetas: Suiza estaba demasiado cerca.

jueves, 27 de enero de 2011

Vivir simplemente...


Gandhi se ha convertido en el icono referente de la paz en el mundo. El día mundial de la paz se celebra en conmemoración de su asesinato y cierta parte de su pensamiento se ha extendido y vulgarizado hasta el extremo que para muchos no dice nada. Es algo así como un santo laico de la sociedad civil postmoderna, tan dada a sustituir los referentes religiosos en un proceso de secularización ligth o smart secularization. Se trata de una secularización infantil que ni ataca los males de la clericalización ni resuelve los problemas del laicismo. Es un quiero y no puedo que viene muy bien al modelo de depredación social en que vivimos. Mientras estamos esquilmando a los países en subdesarrollo y seguimos especulando con las riquezas del planeta, alabamos a los grandes símbolos de la paz, la justicia, la solidaridad. Esto ha sucedido con el doctor King, con Gandhi y hasta con Jesucristo. El Imperio Global Postmoderno se los ha comido y digerido y los ha vomitado convenientemente anestesiados.

Del pensamiento político de Gandhi, que ha sido esterilizado, podemos extraer una de las ideas más revolucionarias en el momento actual: "en el mundo hay suficiente para cubrir las necesidades de todos, no la avaricia de algunos". O este otro: "debemos vivir simplemente para que otros puedan, simplemente, vivir". En estas dos frases se resume lo que hoy estamos necesitando en el mundo, una conciencia crítica sobre los límites del desarrollo y una visión política solidaria para que lo que es de todos a todos llegue. Porque a pasos agigantados se está acercando el futuro de carencias a que este último Imperio nos está abocando, un futuro donde la lucha por los recursos convertirá las películas futuristas de los ochenta en juego de niños. Ya lo estamos viendo en algunos lugares del planeta, pero aún no sentimos las consecuencias en nuestras ciudades aún opulentas. Pronto, aquellos que sufren en sus carnes el expolio constante de sus recursos (como la misma lluvia, tema del film También la lluvia), llevados por la desesperación, nos harán comprender que no es gratis estar torturando a tantos millones de seres humanos durante tantos años. La barbarie terrorista asolará, como respuesta, las impolutas calles de nuestras ciudades; los que ya no tienen nada que perder excepto su dolor y desesperación, convertirán sus vidas y sus cuerpos en armas de destrucción masiva, y los que plácidamente disfrutamos de los saqueos de las multinacionales, las rapiñas de nuestros ejércitos y los crímenes de este modelo social, nos quedaremos atónitos demandando más "mano dura", más protección, más seguridad.

En vano haremos todo eso, porque la paz nunca es el fruto de las armas, las bombas sólo saben mentir paz. La paz es hija legítima de la justicia, la paz es el camino, y para caminar ese largo camino, primero, hay que renunciar a tanto cuanto tenemos. Hemos de vivir sencillamente, con los mínimos recursos necesarios, renunciando a todo eso que nos han hecho creer imprescindible y que se ha convertido en una cárcel dorada para nuestra conciencia. "Libera tu mente, Neo", le dijo Morfeo al protagonista de Matrix. "Cambiad de mentalidad", dice el evangelio de Marcos. Hemos de sufrir un proceso de conversión de nuestra forma de entender el mundo y nosotros mismos, ese será el camino de paz que nos lleve a un mundo justo y bueno. Primero hemos de abandonar la seducción de la sociedad del despilfarro, después dejar de colaborar con el mal que ejercen las multinacionales, seguidamente tenemos que reinventar nuestras relaciones sociales y, por último, asumir la sencillez y la austeridad en nuestras vidas.

domingo, 23 de enero de 2011

390 y subiendo

El observatorio meteorológico de Mauna Loa, en Hawai, lleva midiendo las concentraciones de CO2 en la atmósfera desde 1958 de forma ininterrumpida. En aquella fecha fue una propuesta inteligente y casi visionaria del investigador Charles Keeling. Este profesor trataba de conocer la relación entre el CO2 y el clima, para ello ideo la toma de muestras atmosféricas y la medición. En su primera muestra encontró 313 partes de CO2 por millón (ppm) y en las sucesivas tomas a lo largo de los años este dato no ha dejado de aumentar, hasta la cifra media de 390 ppm en diciembre de 2010, como puede verse en la imagen que recoge la famosa curva de Keeling. Lo verdaderamente interesante es comparar esta curva con las mediciones de las temperaturas medias del planeta desde entonces. El resultado es que se solapan, es decir, que el aumento de CO2 en la atmósfera coincide punto por punto con el aumento de la temperatura media del planeta. Si la temperatura media del planeta tierra en la era preindustrial rondaba los 14.5º C, ahora estamos ligeramente por encima de los 15ºC. Hemos aumentado entre 0.7 y 1ºC la temperatura media y eso tiene su repercusión en el clima global.
Durante los últimos 600 mil años, las concentraciones de CO2 en la atmósfera han oscilado entre las 240 y las 300 ppm, según muestra el análisis de los hilos antárticos. Hoy, en tan solo sesenta años hemos constatado un aumento de 90 ppm, es decir, un 30 por ciento más que en los 600 mil años anteriores. De seguir así podríamos superar la cifra crítica de 450 ppm e 2050 y llegar a las fatídicas 500 ppm en 2100. Estas concentraciones de CO2 podrían provocar un aumento de la temperatura media de entre 2 y 7 grados más. Esta horquilla mide la diferencia entre lo malo y lo catastrófico. 7ºC de aumento de temperatura media sería la catástrofe ecológica de tonos apocalípticos, pero nada impide que se produzca si se sigue el modelo de desarrollo que tenemos.
Algunos expertos nos han dicho que la crisis reduciría las emisiones de CO2 a la atmósfera y que eso frenaría el calentamiento global, pero nada más lejos de la realidad. El consumo de combustibles fósiles no deja de aumentar. En 2010 se ha llegado a la cifra record de 85 millones de barriles de petróleo diarios y para 2011 se espera otro record. Si nada lo remedia, la humanidad se encamina hacia su propia extinción inevitable. Las medidas que se adoptan no ponen en cuestión el modelo de destrucción absoluta del capitalismo y eso hace que el deterioro aumente año tras año. La supuesta crisis económica ha ocultado el gran problema ecológico. Todos los gobiernos han cedido ante las "necesidades" económicas y han postergado cualquier medida que reduzca la producción.
La fecha 2020 se está haciendo cada vez más un lugar entre las profecías apocalípticas y no sin motivo. Para dentro de diez años los niveles de concentración de CO2 habrán llegado a 425 ppm, la temperatura media estará en 15.9º C, la población rozará los 7.500 millones de habitantes, el consumo de petróleo habrá toca techo y la producción alimentaria no será suficiente para abastecer de alimentos a la población y de biocombustible a los vehículos, sobre todo si China cumple su amenaza de ponerse a nivel occidental, lo que supondría un aumento del parque automovilístico de un 25 por ciento. Nada fácil lo que nos espera, o hay cambio de mentalidad y de sistema económico o no podremos seguir viviendo en este planeta.

sábado, 22 de enero de 2011

Tanatología animal

Aunque muchos etólogos y casi todos los antropólogos están en contra, se está abriendo paso una disciplina nueva dentro del estudio animal: la tanatología animal, es decir, el estudio de la muerte entre los animales, de cómo la viven y de sus actos referidos a ella. Son muchas las pruebas de campo que demuestran que muchas especies, sobre todo de mamíferos tienen algún tipo de conciencia sobre la muerte. Últimamente se ha podido registrar el caso de una hembra de lince ibérico en cuya madriguera se encontró, enterrado, el cuerpo de uno de sus cachorros. Indudablemente la madre lo enterró allí en lugar de sacarlo fuera como un simple residuo sobrante. Hizo con su hijo el típico gesto del humano ante la muerte de sus seres queridos: respetar los restos mortales.
Este mismo comportamiento se ha visto, el propio Darwin lo relata, entre delfines. Se ha visto en diversas ocasiones a las hembras portar los cadáveres de sus hijos. Sin embargo, el caso más espectacular es el que relata de Waal: una elefante que quedó huérfana, acude cada año al lugar donde se encuentran los restos de su madre y hace un gesto como de acariciar la calavera. Es lo mismo que hacemos nosotros el día de Todos los Santos cuando llevamos flores a nuestros difuntos.
El último caso que quiero comentar es el de un grupo de chimpancés que estuvieron cuidando de una hembra anciana del grupo hasta que murió, cuando sucedió el deceso, velaron el cuerpo y en los días sucesivos se acariciaban con mucha más frecuencia y evitaban el lugar del fallecimiento. Esto es un indicio de la experiencia del luto entre humanos.
Cada vez me convenzo más que los humanos, que lo humano, es un grado superior de la naturaleza. Que no somos esencialmente diferentes y que el Universo entero está organizado para la existencia del amor, la amistad, el respeto, el pensamiento y la conciencia. Nosotros somos el punto final de esta realidad querida por el Universo, por eso también somos los más responsables de que llegue a buen puerto. Las experiencias que antes se atribuían a los humanos de forma exclusiva y excluyente son hoy observadas por toda la naturaleza, incluso en las plantas, como tendremos ocasión de ver.

miércoles, 19 de enero de 2011

Agresión en Murcia

En los últimos días mi querida región murciana ha sido noticia nacional por unos penosos hechos que avergüenzan a cualquiera. La agresión brutal que se ha producido contra una persona inocente no tiene parangón en la historia de esta región. El domingo por la noche unos señores se presentaron en casa de un joven y se lo llevaron detenido. Sin pruebas ni cargos consistentes lo han mantenido en situación de detención durante 72 horas y, mientras, los medios no han dejado de criminalizarlo. Su imagen, su nombre y apellidos y su propia casa han sido difundidas como si de un terrorista se tratara, ni siquiera a los pederastas los tratan así. Este joven se ha visto despojado del derecho que asiste a todo ser humano en un estado de derecho a la presunción de inocencia y en ciertos medios se alienta a atentar contra él y contra todos aquellos que son sus amigos. Hoy mismo he podido leer en cierto medio de insignia taurina que estos "animales" deben ser encerrados en cercas y marcados a fuego. Otros medios han dado pábulo a las insinuaciones de los políticos murcianos y casi comparan lo que sucede en Murcia con la situación del País Vasco. Un miembro del gobierno español comparó las movilizaciones de los funcionarios murcianos contra la agresión del gobierno regional con la Kaleborroka; y suma y sigue.
Este joven, acusado sin motivo, cuenta con la simpatía de sus vecinos, con seis testigos que lo vieron en un pub de un pueblo vecino a la hora de la paliza al consejero de cultura del gobierno regional, con las llamadas realizadas desde su móvil situado a 20 kilómetros de Murcia y con el afecto y la consideración de los que le conocen. Sin embargo, en su contra está la identificación del agredido en medio de la oscuridad y los golpes que recibía. Para nuestra justicia esto ha sido suficiente para detenerlo, acusarlo, incriminarlo y culparlo del crimen. Acaba de salir libre, pero con cargos y la obligación de presentarse cada quince días. Nos alegramos de su libertad, pero nos indigna la indignidad de esta justicia rastrera incapaz de pedir perdón a quien han vejado, humillado y ofendido. Lo mínimo que deberían hacer es pedir perdón público a este joven y su familia, que tan mal lo ha pasado, y restituir el honor, la tranquilidad y el buen nombre de esta persona.
Los medios de comunicación deberían hacer examen de conciencia de la labor realizada estos días; tras ella, deberían pedir perdón, hacer propósito de enmienda y cumplir la penitencia obligada. Deberían hacer examen de conciencia sobre el papel ejercido en este asunto. Durante tres semanas han obviado las pacíficas manifestaciones de los funcionarios que reivindicaban sus derechos pisoteados, pero se han lanzado, cual jauría, a la carnaza informativa que se les lanzaba. Deberían pedir perdón por el linchamiento público de un joven al que han puesto en la picota pública y escarnecido sin ningún motivo. Deberían hacer propósito de enmienda para cumplir con aquello que es su función: informar con veracidad de los hechos reales constatados y buscar las noticias importantes, como puede ser la especulación urbanística, la prevaricación, la corrupción política y el nepotismo en la región de Murcia. Y deberían, por fin, cumplir la penitencia: publicar en primera página de los diarios e informativos la correspondiente corrección a los errores que han cometido durante una semana.

Nos alegramos que el consejero de cultura se haya restablecido de sus lesiones y felicitamos de paso a los doctores del Hospital Reina Sofía, que tan buen trabajo han realizado borrando las marcas de la brutal agresión, como puede verse en la foto que acompaña al post, aunque las peores marcas, las morales, llevarán más tiempo de borrar en todos los agredidos.

*A J.D.B.L.



martes, 18 de enero de 2011

Sicarios económicos

El término "sicario" proviene de los asesinos que se infiltraban entre los lugares públicos portando una sica, una especie de puñal pequeño que se llevaba bajo la toga. En medio de la multitud, amparados por el bullicio, cometían sus crímenes. Lo hacían a la luz pública, pero sin ser vistos. Esto, que sucedía en el mundo antiguo, sigue sucediendo hoy, pero los nuevos sicarios no llevan sicas sino que actúan mediante el chantaje y el soborno como medio de conseguir sus fines. Estos sicarios económicos, según revela John Perkins en sus dos libros, Confesiones de un ganster económico y La historia secreta del imperio amercano, trabajan para los servicios secretos y para las corporaciones multinacionales. El autor es un ex sicario económico, uno de los encargados de llevar a cabo el chantaje o los sobornos. Nos cuenta que el procedimiento siempre es el mismo: primero se intenta "convencer" a los políticos de un país rico en recursos naturales de que "necesitan" grandes préstamos para modernizar el país. Con estos préstamos se invierte en aquello que necesitan las multinacionales para explotar los recursos, ya sean autopistas, aeropuertos o fuerzas de seguridad. Nada de ello beneficia a la población sino a las empresas extranjeras y a los políticos y empresarios nacionales. Pero la deuda queda para todo el país, como no puede pagar llegan las políticas de ajuste estructural implementadas mediante el Fondo Monetario Internacional. Llegados a este punto, el expolio de las riquezas ha sido consumado y el país ya está en la miseria.
Si el político de turno se niega, como fue el caso de Mossadeq en Irán, de Arbenz en Guatemala o de Roldós en Ecuador, se pasa al plan b, se envía un chacal, un asesino para que acabe con el problema, sea mediante la instigación de los militares autóctonos para que lo derroquen, sea mediante un golpe cívico-militar, como en Venezuela, sea mediante un magnicidio, caso de Roldós. Si este plan b falla, llega el plan c: la invasión, como en Granada, Irak o Haití. Siempre es el mismo procedimiento, se ha repetido desde el fin de la segunda guerra mundial una y otra vez y sigue implementándose aún hoy en distintos lugares del planeta.
La economía actual no es sino el desarrollo de una especie de mafia internacional al amparo de una legislación inmoral que protege a los carroñeros y asesinos y condena a miles de millones de seres humanos a la muerte o la miseria más absoluta. Cuando algún país o comunidad decide rebelarse, es aplastada sin ningún miramiento y si alguien disiente es acallado mediante la criminalización de su pensamiento. Esto mismo es lo que vivimos hoy día y de ello hablaremos mañana. De momento dejo el vídeo donde el propio Perkins lo explica.


domingo, 16 de enero de 2011

Justicia y bondad

El hombre bueno y la constitución justa son, según Agnes Heller los dos pilares de la ética moderna. En clara inspiración aristotélica, Heller propone estos dos principios como los inspiradores de la ética moderna y los únicos que podrían salvarnos eventualmente de una autodestrucción asegurada. Es importante subrayar la necesidad de ambos pilares. Un simple cuestión de justicia social no bastaría para vivir un mundo verdaderamente humano. Sólo hay que ver lo sucedido en la antigua Unión Soviética. La justicia social, per se, no asegura la humanidad de la vida. Es más, la justicia sin más puede ser inhumana, como es el caso que hemos explicado aquí de las acciones de los Fondos buitre que aprovechan la Justicia actual para arremeter contra los pueblos empobrecidos. La justicia social debe estar acompañada de la bondad del hombre concreto. Sólo un hombre bueno puede hacer de la constitución justa un medio para la vida verdaderamente humana. Un hombre que no se guíe por la bondad está imposibilitado de crear un mundo humano. Es la bondad personal el verdadero motor de una sociedad buena para el hombre.

Si estos dos principios son necesarios ambos, también es preciso que la relación sea exactamente esa. Los dos pilares de una ética para el mundo actual no podrían ser el hombre justo y la constitución buena. En primer lugar porque el adjetivo buena es enormemente subjetivo para aplicarlo a algo tan objetivo como una constitución que organiza la sociedad. De otro lado, justo no es un calificativo suficiente para hacer de un hombre un ser con el que merezca la pena vivir. Nadie quiere que la persona amada sea justa con él, eso no sería suficiente para el amor. Es más, la justicia personal en sí misma no permite la creación de un mundo humano verdadero. Para ello haría falta otras cualidades, como la caridad, la valentía, la humildad... No, el hombre ha de ser bueno y la constitución justa para que la sociedad pueda ser calificada de verdaderamente humana.

Hay que preguntarse si la sociedad en la que vivimos hoy es así y creo que la respuesta sólo puede ser negativa. Es imposible calificar como justa la postmodernidad globalizada en el mismo momento en el que los poderosos aprovechan la estructura social para seguir enriqueciéndose y aumentando su poder. Cada vez los ricos son más ricos y los pobres son más y más pobres, cuando una simple organización justa permitiría que todos vivieran con los mínimos vitales cubiertos. Una sociedad basada en la explotación del ser humano y del planeta y en la lógica de la maximización del beneficio económico es una sociedad enferma y destinada a la destrucción. No hace falta recurrir a Aristóteles, Tomás de Aquino lo expone con absoluta claridad en la Summa theolgiae: una sociedad es justa cuando permite a todos satisfacer la necesidades de indigencia y de estatus (enlace); un hombre es bueno cuando utiliza lo que tiene como administrador y no como propietario; la sociedad justa y el hombre bueno son los que actúan en vistas al Bien Común. En esta sociedad puede haber hombres buenos, pero la sociedad es en sí misma injusta. Estos hombres son la única esperanza de que el planeta no se hunda en la barbarie, pero nada asegura que esto no suceda porque cuando la Injusticia entra por la puerta, la Bondad sale por la venta. Caso paradigmático de esto es Haití. Aún así, seguiremos confiando en que esos hombre y mujeres buenos saquen al planeta del caos que se avecina.

*A Desiderio, hombre bueno que intenta vivir en coherencia su fe, porque los que sois como tú aportáis esperanza.

miércoles, 12 de enero de 2011

Consumir y consumar

El domingo 9 de enero, La 2 de TVE emitió un documental del Canal Arte denominado Comprar, tirar, comprar. Se trata de un análisis y diagnóstico de la sociedad de consumo, de cómo hemos llegado aquí y cuales son las posibilidades de salir de esta situación. Pone en imágenes mucho de lo que en este blog hemos ido criticando y proponiendo. Aunque su duración son 52 minutos, creo que vale la pena ver en imágenes qué está sucediendo realmente en esta sociedad que no se satisface con nada y que acabará, en su locura consumista, consumando el planeta.
Los pilares de la sociedad de consumo son tres: publicidad, obsolescencia programada y crédito. Mediante la publicidad se convence al ciudadana de que necesita un determinado producto y lo necesita ya mismo, sin demoras. La publicidad se convierte así en el engaño por el que un simple mortal acaba creyéndose un dios. El sentido de su vida, su propio ser y todo cuanto hace queda supeditado a la consecución de todo aquello que la publicidad le incita a tener para llegar a ser alguien o algo en esta sociedad. La publicidad es el señuelo y a la vez el disparador de todo lo que en nuestro interior busca un sentido, pero equivocando el objeto de ese sentido. Ahora bien, para que la publicidad tenga efecto real, los productos no pueden durar mucho, deben estar programados para que caduquen en un tiempo determinado o con la insuficiente calidad como para que sea necesario sustituirlos en un plazo breve. Es lo que se llama obsolescencia programada. Todos los productos, aboslutamente todos, están programados para quedar obsoletos al cabo de un tiempo. No se trata de una obsolescencia simplemente física, se rompen y punto, sino que también hay una obsolescencia psicológica: se queda antiguo o desfasado por la aparición de productos más modernos. Esto se ve de forma paradigmática en los cacharros de comunicaciones: móviles, iPod, iPad, iPhone y demás fruslerías por el estilo. El ritmo de rotación no llega a los 12 meses.
Para que la publicidad y la obsolescencia programada puedan resultar rentables es necesario que el consumidor tenga la posibilidad de adquirir tantos productos y para ello está el crédito. El crédito es, en último término, la base del sistema. Si no hubiera crédito la obsolescencia llenaría los basureros una vez, pero los consumidores no podrían adquirir otro trasto nuevo. Si el crédito no se diera con facilidad la publicidad se limitaría a poner los dientes largos, pero el consumidor no compraría y el sistema dejaría de funcionar. El crédito es el engrase que permite a la maquinaria de la sociedad de consumo funcionar.
Estos tres pilares son los que nos han llevado a la situación crítica que vivimos, una situación en la que el ser humano ha sido reducido a un homúnculo que apenas hace algo más que consumir, el homo cosumptor que hemos denominado nosotros. Un ser carente de personalidad y con el único objetivo de obtener el último gadget que la tecnología pone a su alcance. Hemos llenado el planeta de residuos altamente contaminantes, saturando los países empobrecidos con nuestra basura tóxica. Y, por fin, nos hemos endeudado tanto en los últimos 20 años, que el futuro ya ha sido amortizado por la generación presente. Ante esto, el documental propone la Filosofía del Decrecimiento. Se trata de ser sensatos y dejar el mantra capitalista del crecimiento ilimitado y sostenible. En un mundo limitado es imposible un crecimiento ilimitado. Eso sólo lo defienden los locos o los economistas. Lo único viable es el decrecimiento: trabajar menos para comprar menos y tener así más tiempo para ser y no para tener. El error, a mi modo de ver, de este pensamiento es pensar que esto es posible dentro del capitalismo. En tanto el modelo de sociedad sea capitalista será imposible decrecer porque el aumento de la tasa de ganancia es el motor del capitalismo. Si acabamos con este motor hay que acabar con el capitalismo y eso es algo que este va a impedir por todos los medios. Véase lo sucedido en Gran Bretaña: el gobierno actual reconoce su fracaso a la hora de limitar los bonus que cobrar los banqueros. 10.000 millones de euros se han repartido en 2010 los banqueros británicos en sobresueldos, dinero que es de los británicos puesto que los bancos están intervenidos. Sin embargo, el gobierno ha realizado a sangre y fuego todos los recortes sociales y reformas que los capitalistas exigen para seguir aumentando la tasa de ganancia del capital.

Buen provecho.


domingo, 9 de enero de 2011

Recordando a Jesús de Nazaret

Los días 28, 29 y 30 de enero tendrá lugar un retiro en Murcia con el título Recordando a Jesús de Nazaret. Tendrá lugar en la Casa de Ejercicios Villa "Pilar" y los animadores seremos Antonio López Baeza, Rosa Ortí Mateu y yo mismo. A mí se me ha encargado la exposición del tema en tres sesiones con el siguiente guion:

1. Una mirada en perspectiva histórica sobre Jesús
a) La historia entre la injusticia y el anhelo
b) La posición sin lugar
c) Creando la realidad con materiales de deshecho
2. Otra mesa para ser todos hermanos
a) Yo en nosotros, una historia del ser humano.
b) Comer para contar, una forma de sobrevivir.
c) Orar y recordar, el camino de la propia vida.
3. La esperanza cristiana como anticipo de otro mundo: justicia y solidaridad.
a) Derrotados, como siempre.
b) Reconocer al que ha sido derrotado
c) Recordar el proyecto, construir el futuro.

Recordar a Jesús de Nazaret fue la primera labor de los discípulos tras la experiencia pascual. El recuerdo de su vida, sus palabras, sus hechos y sus gestos se convirtió en la vida de las comunidades que anhelaban el Reino por el que Jesús trabajó. Recordar sigue siendo hoy la única manera de ser discípulo, pero este recuerdo, como entonces, no deja indiferente y llama, convoca en invoca otro mundo donde la justicia, la misericordia y el amor son las divisas de los que mantienen viva la esperanza de todos los excluidos de este mundo. Jesús, el pobre y excluido de Nazaret, sigue vivo entre todos aquellos que se sientan a la mesa para hacer, en memoria suya, una comunidad fraterna que trabaja por el Reino. Recordar la vida de Jesús no es sino otra forma de crear el futuro, construir el Reino.

Recordar es la forma social de existencia. Todo grupo humano que persista en el tiempo lo hace porque mantiene formas de memoria que le permiten saber quién es, de donde viene y hacia dónde se dirige. El cristianismo no es diferente al resto de grupos humanos que han existido. Nacido de una experiencia concreta, la de Jesús de Nazaret en medio del pueblo judío y del Imperio romano, se extiende a lo largo de los siglos manteniendo el recuerdo de aquella experiencia.

Recordar a Jesús de Nazaret es el modo y el medio que tenemos los cristianos de llevar a cabo el cambio de mentalidad (metanoia) que está exigiendo este mundo en crisis. En un ambiente de silencio y oración intentaremos ver cuáles son los caminos que nos abre hoy el Espíritu para actuar en un mundo en quiebra.

Quienes estén interesados pueden ponerse en contacto antes del día 20 con el número 968367044, con Rosa Ortí. El lugar se encuentra en la calle Cuesta de la Luz, 50. Santo Ángel.



viernes, 7 de enero de 2011

Especular con la vida

La FAO, organismo de la ONU encargado de la alimentación y la agricultura, ha dado la voz de alarma. El índice de precios de los principales alimentos, entre los que se incluyen cereales, lácteos, azúcar, aceite y carne, se ha disparado hasta los 214 puntos, alcanzando así su máximo histórico. Este índice se elabora tomando como referencia (100 puntos) los precios promedio de 2002 a 2004. 214 puntos supone una subida de más del 100 %. La preocupación viene, por supuesto, del lado de los miles de millones de personas que dependen en el mundo de las variaciones de los precios de los alimentos. Una subida de un 10% solamente ya puede provocar que varios millones de personas dejen de estar bien nutridas y que cientos caigan por debajo de la línea de la nutrición adecuada.
Esta subida de los precios aún no ha sido repercutida por los distintos países. Muchos gobiernos temen las explosiones sociales que se avecinan y cargan con el sobrecoste en algunos de esos alimentos. Como es fácil de entender, las carnes están fuera de la dieta de los pobres, pero el aceite, el azúcar y los cereales son la base de su alimentación y una subida de todos ellos provocará una disminución en la capacidad de compra. En los países ricos no hay excesivo problema con el precio de estos productos y antes bien es un beneficio para muchas empresas que controlan la producción mundial de parte de los productos básicos. En la lista están quienes todos sabemos: Nestlé, Kraft, Sos, etc. Todas estas empresas han llegado a un nivel tal de cartelización del mercado que éste funciona casi como un monopolio.
Siendo esto grave, que lo es en sí mismo por el ataque contra la seguridad alimentaria de la población mundial, lo peor es que en los últimos diez años el control de los precios, no la producción y distribución que está en manos de las multinacionales, ha sido concentrado todo en los mercados financieros por medio de las bolsas de valores donde se mercadea con el precio de los alimentos. Entre estas bolsas la más importante es la de Chicago, donde se gestiona el precio de los cereales de todo el mundo. Es esta concentración de la decisión sobre el precio el mayor ataque contra la seguridad alimentaria y uno de los mayores crímenes contra la humanidad que padecemos en estos momentos. El precio de los alimentos es tratado como cualquier otro producto, se decide en función de la oferta y demanda, pero esta no es libre sino que está regulada por los mismos inversores, a la vez oferentes y demandantes. Los precios suben o bajan en función de las veleidades de los mercados y de la necesidad de beneficios. Basta un vistazo a la cotización de los diversos alimentos durante los últimos años para observar lo mucho que se parecen las estadísticas a las de cualquier otro producto. Son falsas las explicaciones estacionales: cada año se produce más de todo. Nos mienten cuando nos dicen que el cambio climático es el responsable. Justo al contrario, el aumento de temperaturas ha disparado la producción de cereales. El precio de los alimentos depende hoy día única y exclusivamente de las veleidades del mercado financiero que está obteniendo enormes beneficios especulando con la vida de miles de millones de seres humanos.

Delenda est tyrannia, en este caso de los especuladores de alimentos.

martes, 4 de enero de 2011

Empezamos mal

Las noticias que recibimos del mundo no es que sean muy halagüeñas, el proceso sistemático de destrucción de los frenos que los estados habían construido durante cincuenta años contra el imperio del dinero se acelera y lo hace a un ritmo vertiginoso. Todos los actores implicados toman posiciones y duermen pensando cómo robar un poco más del pan del hambriento al día siguiente, planean maldades e iniquidades incluso durmiendo. Pongamos de esto tres ejemplos tomados a vuela pluma de la realidad global. Un ejemplo del funcionamiento del Imperio Global Postmoderno para extraer las riquezas de los países empobrecidos; otro de cómo se organizan los financieros para expoliar día tras día y el último de cómo los políticos implementan las medidas que permitirán el aumento de la tasa de retorno del capital, vulgarmente conocido como beneficio y que no es sino un eufemismo que designa el medio cómo el capital, esencialmente muerto, vive arrebatando la vida a los que sí la tienen pero que van muriendo en el proceso de reproducción del capital.
El primer ejemplo es el de Guinea Ecuatorial. La empresa petrolera que explota los yacimientos del país reconoce que el dinero que paga para por explotar el preciado recurso supone una cifra per cápita de 35 mil dólares. Es decir, que cada ecuatoguineano debería percibir esa cantidad y así pasar a formar parte del primer mundo, pero no es así. En realidad, cada habitante del país vive con menos de 500 dólares anuales; miseria extrema. Dónde están el resto de dólares. Efectivamente, lo han adivinado, en los bolsillos del presidente Obiang, su familia, amigos y arrimados. Hasta aquí todo normal porque es lo que se espera de un país pobre y corrupto, pero hay más. Lo que Exxon-Mobil no dice es que la cantidad de 35 mil dólares per cápita es una ínfima parte de lo que obtiene. Si Guinea Ecuatorial fuese un país como es debido, los retornos de explotación podrían llegar centenares de miles de millones para un país con medio millón de habitantes. La escasa cantidad que pagan en impuestos proviene de un acuerdo tácito con el dictador: yo pago poco, pero te lo doy a ti. La riqueza que podría estar en manos del pueblo la tiene el dictador y sus allegados en el Banco de Santander principalmente. Esta es la causa de que en ese pequeño país no exista democracia, porque un gobierno legítimo exigiría más por su petróleo y lo dedicaría al pueblo. Pero como está la cosa todo son beneficios para los países ricos: se extrae el petróleo y el dinero queda en sus bancos para hacer negocios.

El segundo ejemplo es de los inversores financieros. Parece que la nueva burbuja se está inflando con el dinero público. Ya han encontrado el medio para hacer rentables otra vez sus inversiones. Mediante la atemorización de la población acerca del futuro de las pensiones, están consiguiendo que más incautos prefieran poner su dinero en fondos de inversión privados que les aseguran su dinero para el futuro. Pero he aquí que este mismo dinero es empleado por los fondos de inversión para especular contra las deudas de los países y así hacer más inviable el pago de las pensiones; la pescadilla que se muerde la cola, pero una pescadilla inducida. Con la inestimable ayuda de los medios de desinformación de masas, están consiguiendo sus propósitos. Los discursos coherentes, como el que creo que hacemos aquí, tienen poco eco en los medios oficiales. Recientemente hemos asistido al cierre de algún medio en el que se podía escuchar otro discurso.

El último ejemplo está tomado del futuro próximo. La reforma de las pensiones no es sino el aperitivo, lo que realmente quiere el capital es quitar las trabas que le impiden obtener el máximo beneficio a largo plazo: la negociación colectiva de los convenios. Se quiere, y parece que es el camino que el presidente del gobierno a adoptado, convertir las relaciones laborales en un apéndice más del Mercado. Que cada cual venda (se venda) su fuerza laboral al precio que determine el mercado en cada momento. Hasta ahora, los trabajadores estamos protegidos por un marco de relaciones laborales pactadas de forma colectiva por los afectados de cada sector. Lo que quiere la patronal es que ese marco de relaciones colectivas desaparezca y que los pactos sean por empresas. Es evidente lo que se quiere conseguir con esto. Una vez que no existan convenios colectivos, la empresa será la que ponga encima de la mesa sus condiciones. Si los trabajadores están muy unidos en la empresa y tienen contratos firmados previos de calidad, estarán en condiciones de negociar en paridad. Por desgracia, esto casi no existe, la última reforma laboral ha dejado a los trabajadores con el único escudo del convenio colectivo. Si este se elimina, los trabajadores, de forma individual, acabarán pactando con la empresa, y esta será la que ponga las condiciones, como en Estados Unidos. No es necesario hacer un gran esfuerzo de imaginación para saber qué sucederá: la empresa pondrá encima de la mesa el marco de relaciones laborales y lo dará como lentejas, si las quieres y si no ya sabes. Dadas las circunstancias, una parte de los trabajadores, si no todos, aceptará. Los que no acepten tendrán que asumir las consecuencias y al final serán despedidos o acabarán aceptando las nuevas condiciones. Al final de este proceso, dentro de los cinco años que el presidente ha determinado para acabar con las reformas, y nótese que su partido no va a gobernar tanto tiempo y que es tácito el reconocimiento de que otro partido lo hará, la realidad laboral española se parecerá más a los inicios de la Revolución industrial que al siglo XX.

Como digo, empezamos mal, de ahí que sea necesario aplicar el adagio Delenda est tyrannia.

domingo, 2 de enero de 2011

Delenda est Tyrannia

Como propósito de comienzo de año voy a plantear la única de las posibilidades reales que existen hoy como salida a este marasmo social de los tiempos finales de la globalización capitalista postmoderna: la destrucción de todo lo que no sea beneficioso para la humanidad. Como Catón, opportune et importune, dejaré la coletilla constante a todas mis reflexiones: Delenda est..., no Carthago, sino Tyrannia. La tiranía debe ser arrasada, extirpada de la sociedad. La tiranía de los mercaderes que han invadido del sagrado templo de lo humano, su corazón; la tiranía de los medios de comunicación de masas que siguen al pie de la letra la agenda marcada por los poderosos; la tiranía de las relaciones de poder que someten las conciencias; la tiranía del pensamiento único que grita a diario ¡There is no alternatives!; la tiranía de nuestros propios miedos, que permiten que el mal se extienda sin denunciarlo; la tiranía de la especulación social y humana que anda vendiendo a hermano contra hermano y rompiendo las solidaridades más básicas de la sociedad.

Pero la primera y principal tiranía que debe ser destruida es el capitalismo, ese sistema antisocial intrínsecamente perverso, corruptor de los seres humanos y depredador de la Creación de Dios. El capitalismo es el hijo legítimo de la serpiente del Paraíso. Sus palabras, seréis como dioses, inocularon el egoísmo, la avaricia, la envidia y la soberbia en medio de una Creación de la Gracia. El capitalismo, con su motor esencial, la búsqueda del beneficio a toda costa, genera su propia lógica autodestructiva en todo aquello que toca y convierte al ser humano en un individuo depredador y mendaz, capaz de las mayores atrocidades. Es la lógica ilógica capitalista la que nos tiene sumidos en el suicidio colectivo de la humanidad y por ello es lo que debe ser destruido. Para ello cada cual tiene que asumir su papel. Los que puedan denunciar que no dejen de hacerlo pese a los peligros que conlleva; los que puedan resistir al mal que lo hagan, como ejemplo para otros; los que puedan cambiar algo que no dejen de intentarlo. Poco más se puede hacer, las revoluciones no están al alcance de la mano y sólo queda empezar por la metanoia que indica el Evangelio como paso a la creación de otro mundo diferente.

Sería muy positivo que los que creemos en ese otro mundo, los cristianos, fuéramos los primeros en dar ejemplo, empezando por la misma institución. Hay que desacoplar el capitalismo de la Iglesia y para ello hay que renunciar a todo lo que nos haga parecer semejantes en algo a este modelo destructor de la humanidad. El molino satánico que es el capitalismo debería ser el mayor enemigo de los cristianos, y la construcción del Reino de Dios como un lugar donde el ser humano pueda ser hermano de todos y de la naturaleza, la única prioridad en la agenda eclesial. Hay que sustituir las peregrinaciones turísticas por la peregrinación del corazón, en éxodo constante hacia la Tierra Prometida, lejos de la esclavitud de Egipto. Hay que poner a trabajar todos los Talentos eclesiales en pos de lo único importante, porque allí donde está tu corazón está tu tesoro. No se puede servir a Dios y al dinero, es necesario destruir el poder del dinero en nosotros como medio para servir a Dios.

La tiranía de la injusticia debe ser destruida como paso previo a la creación de un mundo fraterno y solidario. Cada uno debe dar los pasos que le corresponden y cada cual cargar con la cruz que le ha tocado. Todos corresponsables, todos comprometidos, sabiendo que Jesús ya venció al Orden injusto del mundo y que el Reino puede ser vivido en medio de las luchas por la justicia y la misericordia. Al fin y al cabo, la única amenaza real que pesa sobre nosotros es la Resurrección.

A Pedro Madrigal de Torres, siempre al tanto.
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