Como siempre, la muerte se presenta de imprevisto y sin avisar. No había pensado terminar así los estiajes de este agosto, pero la muerte de Raimon Panikkar exige unas palabras en este blog, entre otras cosas porque en algo su pensamiento pulula por estas letras que suelo escribir de vez en cuando. Recuerdo que era yo estudiante de teología cuando, por mediación como en tantas cosas de López Baeza, conocí un librito que me abrió una perspectiva de la teología muy diferente a la que podía acceder en los manuales. El libro se llama La Trinidad y la experiencia religiosa, publicado por Obelisco y del que creo que yo compré el último ejemplar. He preguntado por él en diversas ocasiones para regalarlo y siempre me decían lo mismo: agotado. Y es una pena porque la imagen de Dios que allí encontramos rompe con el dualismo occidental de la mano del pensamiento hindú, que no sabe de dualidad. Su visión del mundo es holística e integradora, donde los tres principios están en perfecta armonía: el cosmos, la divinidad y el hombre. A esto llama Panikkar el cosmoteandrismo. Aunque muchos no lo crean, éste es un concepto que está más en consonancia con la fe cristiana que el tradicional dualismo materia-espíritu que tanto se nos ha enseñado en la tradición occidental. Pero es un concepto que se acerca a lo místico y no tanto a lo especulativo.Hay una expresión que todo el mundo atribuye a Rahner, pero que es en realidad de Panikkar: "el cristianismo del siglo XXI será místico o no será", reza la expresión que tanto éxito ha tenido desde entonces. Rahner la dijo en una conferencia, pero no fue exactamente así, él dijo: "alguien ha dicho que...", y todo el mundo supuso que no era sino un recurso retórico de modestia del gran teólogo, pero era cierto y ese alguien fue Panikkar, en una mesa redonda sobre el cristianismo futuro en la que coincidieron. Sea como fuere, la frase es muy acertada porque la única posibilidad que tiene el cristianismo de seguir siendo fiel a sí mismo es volver a su hermosa tradición mística y desde ahí relacionarse y dialogar tanto con el resto de religiones como con la sociedad globalizada. Sólo desde lo místico encontramos la verdad de cada religión e, incluso, de cada hombre.
Raimon Panikkar ha tenido una extensa vida, ha muerto a los 91 años, todos ellos de gran lucidez intelectual y moral. Hemos de agradecer los puentes establecidos entre culturas y las búsquedas que nos ha abierto en tantos campos. Tengo mis diferencias con su pensamiento, diferencias que tienen mucho que ver con el modo oriental de ver la vida que a mí me parece que peca de cierto elitismo individualista. Yo me siento más cómodo con el pensamiento más comunitario que nace de todos los esfuerzos revolucionarios y utópicos que hemos vivido en la tradición cristiana que nace en el propio Jesús. No puedo renuncia al concepto clave en Jesús: Reino de Dios, como medio de entender la unión de ese cosmoteandrismo de Panikkar. También creo que los esfuerzos individuales no son suficientes para que el Reino llegue a todos los hombres de la tierra y por eso propugno y propicio formas comunitarias de vivirlo y expresarlo, hasta que Dios sea todo en todas las cosas. Esto es, para mí, un cristianismo místico, el que une lo personal y lo comunitario en medio de lo natural, ahí coincido con Raimon Panikkar. Descanse en paz.






