martes, 29 de marzo de 2011

Crisis E-4: éxodo y pobreza.


El viernes 1 de abril, a las 19:45 impartiré una conferencia en el auditorio Puertas de Castilla, sito en la calle Miguel de Cervantes de Murcia. El evento está enmarcado en las actividades que los Jóvenes Javerianos organizan en torno a la crisis actual y la necesidad de la solidaridad en el mundo, de ahí que el título sea Economía en crisis para un mundo solidario. Huelga decir que la oportunidad de este evento está más que justificada, toda vez que la situación mundial está a punto de pasar a un estadio superior de la crisis y los acontecimientos van a precipitarse a partir del verano. La dislocación geopolítica global acecha y hemos de ser muy lúcidos para afrontar las difíciles situaciones que nos vienen encima. Para ello, he preparado una charla que intente dar cabal explicación de las causas reales de esto que han venido a llamar crisis y que no es sino los estertores finales del paradigma global capitalista. Se hace imprescindible tener muy claras las causas, para que no nos den gato neo socialdemócrata por libre neoliberal. Es el modelo entero el que han provocado esto, es su esencia depredadora y suicida, inscrita en el ADN capitalista y sus principales genes: lucro, avaricia y egoísmo.

sábado, 26 de marzo de 2011

El despertar de la materia

Que la materia tiene una potencia vital intrínseca es algo que Chardin ya advirtió y le sirvió para salir del dualismo que atenaza, como si de una enfermedad genética se tratara, a la teología cristiana. Da la sensación de que cierta vulgarización de Platón se implantó durante los primeros siglos del cristianismo en su ser más íntimo y no somos capaces de arrancarlo sin, a la vez, acabar con el cristianismo. Por esto, nos produce mucho miedo hacer nada que suponga poner en cuestión esa tradición que, por lo demás, poco tiene que ver con la verdad de la Encarnación. Sin embargo, es necesario salir de esa trampa en la que hemos estado atrapados tantos siglos si queremos mantener viva nuestra propuesta y, de paso, recuperar lo que el cristianismo es en verdad. Y en esta labor hemos encontrado una inesperada aliada: la Ciencia, en concreto la neurociencia.
Ya hemos glosado en este blog las obras de Antonio Damasio y de Sandro Iacoboni sobre las neuronas espejo y la unidad del cerebro y la mente. Hoy introducimos una autora sueca que da un paso más en este camino, Kathinka Evers, que ha publicado en Katz: Neuroética. Cuando la materia se despierta. Si ya teníamos claro que la conciencia es una función del cerebro, ahora avanzamos a comprender que la ética, el comportamiento humano dirigido, es una función de las emociones y estas están unidas al organismo, en lo que Damasio define como marcador somático. No hace falta, por tanto, ningún milagro para que se produzca la vida humana, más allá del milagro mismo de la vida misma. El ser humano es un producto de la evolución de la vida, es el resultado, necesario afirmo yo, del proceso evolutivo que lleva 13.700 millones de años desarrollándose, desde el Big-bang hasta hoy, y que no cesará hasta que Dios sea todo en todas las cosas (1 Cor 15, 28).

Resumamos lo que nos dice la neurociencia desde una perspectiva materialista ilustrada de la vida y el ser humano:
1. La conciencia es una parte irreductible de la realidad biológica, una función del cerebro aparecida en el proceso de la evolución.
2. El cerebro es un órgano plástico, proyectivo y narrativo que actúa tanto consciente como inconscientemente de manera autónoma y resultante de una simbiosis sociocultural-biológica.
3. La emoción es la marca distintiva de la conciencia, pues las emociones fueron las despertadoras de la materia, permitiéndole producir un espíritu dinámico, flexible y abierto al medio natural y social en el que se desenvuelve.
4. Las estructuras socioculturales y las estructuras neuronales están en simbiosis, de modo que se retroalimentan mutuamente. Unas son causas de las otras y viceversa, de manera que la estructura del cerebro determina el comportamiento moral y social humano y las estructuras socioculturales influyen en nuestros cerebros.
5. La Naturaleza es dinámica, está en constante cambio y adaptación, y en este proceso el ser humano es parte sustancial del mismo. El cerebro humano registra e imprime en el plano biológico, estructuras neuronales, los cambios a nivel sociocultural, de ahí que la Naturaleza siga su evolución a través de la sociedad e historia humanas (¡cómo le gustaría esto a Hegel!).
6. El hombre no es una mera máquina biológica automática, como quisieron los científicos de los dos últimos siglos, sino que tiene una acción autónoma, necesaria para la existencia, incluso en el nivel moral, donde se toman decisiones casi pre-elaboradas como medio para evitar el vacío moral, pero también hay espacio para la reflexión consciente y el libre albedrío.
7. Somos, por último, epigenéticamente proactivos, de modo que las modificaciones de las estructuras neuronales fruto de la actividad sociocultural, pueden quedar fijadas genéticamente y así modificar la especie y hacer avanzar la evolución, fijando los cambios.

En este marco que acabamos de describir, la teología cristiana debería sentirse muy cómoda, mucho más que en el anterior marco dualista-idealista. Me atrevería a decir que ninguno de estos puntos contraviene las verdades cristianas, muy al contrario, las refuerza y confirma. El concepto cristiano de Creación-Redención viene a coincidir con ese proceso descrito arriba que lleva la materia a despertarse y a ser consciente, hasta el punto de poder llegar a modificar esa misma Creación y que esta sea plenamente la Vida. El ser humano naciendo de la realidad biológica, cultural, social e histórica y caminando hacia un perfeccionamiento propio, no forzado, está más de acuerdo con la libertad del ser humano y la bondad de la Creación que lo que hemos estado viviendo en los últimos siglos.
También hay algo preocupante e inquietante en esto. Si la estructura sociocultural tiene efecto sobre la estructura neuronal y esta puede fijarse epigenéticamente en la herencia del ADN, entonces corremos el peligro de fijar algo que no sea lo mejor para el ser humano, como creo que está sucediendo en la sociedad actual. Aunque, como el cerebro es plástico, también es posible que una profunda crisis puede llevar a una metanoia, a un cambio de mente y por tanto de cerebro. Todo está por hacer; la materia sigue despertándose.

miércoles, 23 de marzo de 2011

"Crítica" viene de "Juicio"

En griego, krinein es infinitivo y significa caminar con dudas hasta resolver un problema aun a riesgo de equivocarse, de ahí su significado de juicio y de ahí las palabras derivadas tan utilizadas hoy día como crisis y crítica. Una crisis vendría a ser como un momento en el que se establece un juicio respecto de algo o alguien. De este modo, una crisis puede ser algo muy positivo para una persona o para un momento histórico porque es el momento en el que va a salir a la luz la verdad sobre algo o alguien y la verdad es la única sobre la que se puede edificar algo realmente consistente, sea social o personal. La crisis actual está siendo desaprovechada para realizar esta búsqueda de la verdad y, en realidad, lo único que se está haciendo es mantener el mismo modelo que ha fracasado estrepitosamente y acabará por sucumbir definitivamente, pero arrastrando con él a la misma sociedad que lo sustenta.
Por otra parte, crítica es el adjetivo que corresponde al sustantivo crisis. Crítica puede ser una situación concreta, aquella en la que algo o alguien están a punto de encontrar la verdad a través de un juicio, propio o ajeno. También puede ser un sustantivo, cuando se refiere a un examen o juicio que alguien ejerce sobre algo o alguien; el grupo de personas que ejercen la crítica también son la crítica.
Pues bien, en Murcia existe desde hace relativamente poco tiempo un diario digital que es crítico y ejerce la crítica, Murcia crítica. Como su nombre indica, realiza una función de búsqueda de la verdad y juicio sobre la realidad, funciones ambas de la que la realidad social española, y especialmente la murciana, andan tan ayunas. Ejercer la crítica como forma de buscar la verdad y juzgar la realidad es el primer mandato que tiene el periodismo, sin embargo, esta función se ha convertido en rara avis del panorama periodístico nacional. Los medios suelen ser la voz de sus amos y su misión está reducida a transmitir la opinión generada por sus dueños y a formar, más que informar, a los clientes, que no lectores u oyentes. De ahí que cada vez sea más necesaria esta función crítica y su ejercicio en profundidad y libertad.
Este diario es, a su vez, la edición murciana de un diario nacional, el diariocrítico.com, que se está convirtiendo en una referencia en el marco de la explosión de diarios digitales de los últimos tiempos, tanto por su información, profunda y contrastada, como por su opinión, plural y seria. Yo, he tenido la suerte de ser entrevistado por la edición Murcia crítica. La entrevista ha sido bastante extensa, para lo que son las entrevistas ahora en la prensa, y de calado teológico y social. El entrevistador, Domingo Delgado Peralta, profundo conocedor tanto del periodismo como de la teología la sociedad actual, ha sabido buscar las cuestiones más preocupantes hoy día y creo que la entrevista puede ser muy interesante.
Dejo el enlace, para quien quiera leerla y algún extracto.

"-¿Está de acuerdo con Adela Cortina, en una ética de mínimos para el ámbito social?, o ¿cree que debe imperar la moral católica, dada la mayoría sociológica católica?

-Respecto a la propuesta habermasiana de Cortina, creo que puede ser útil como un mínimo social al que atenernos. En una sociedad laica no puede imponerse a nadie más de lo que son los mínimos sociales que se expresan en los decálogos internacionales de derechos humanos y en la Constitución política del país. Pero el problema está en que aplicar al ámbito personal una ética de mínimos puede llevar a crear ciudadanos mínimos, por decirlo así. La ética mínima es adecuada para el ámbito social, pero para el ámbito personal necesitamos una ética de máximos. Las éticas de máximos en lo social pueden degenerar en totalitarismos; la ética de mínimos personal disminuye al ser humano. Yo abogo por una ética de óptimos: mínimos sociales y máximos personales. En estos últimos, la Iglesia tiene mucho que decir."

"-¿Y en el ámbito político, qué posición es más afín al creyente cristiano, la izquierda o la derecha?

-Hay un pensador capitalista, Daniel Bell, recientemente fallecido, que decía que él era socialista en lo económico, liberal en lo político y conservador en lo cultural. Aunque no comparto esta posición, sí creo que esta mezcla puede ser sabia. Slavoj Zizek dice de Chesterton que es un conservador inteligente y eso es lo importante, la inteligencia a la hora de ver el mundo. Derecha e izquierda son determinaciones dentro del capitalismo. Un cristiano debe posicionarse claramente contra el capitalismo y eso se puede hacer dentro y fuera de esas posiciones. Por ejemplo, en Estados Unidos se calificaría de derechas ciertas posiciones anticapitalistas. En España, los más capitalistas son muchos de los que se llaman de izquierdas. Yo me he encontrado gente inteligente en ambos bandos, pero hay que salir de esto. Es lamentable ver a gente defendiendo lo indefendible sólo porque su partido lo hace, no es de recibo, hay que ser libres e inteligentes."

martes, 22 de marzo de 2011

Una oportunidad de oro

Ha dicho Warren Buffett que invertir hoy en Japón es una oportunidad magnífica de negocio. Este caballero es uno de los más ricos del mundo según las revista Forbes y el que más claro tiene que se está desarrollando una lucha de clases en la que su clase, los ricos, están ganando por goleada, como ya explicamos aquí el año pasado. Para ganar esta guerra a muerte hay que aprovechar todas las oportunidades y la Madre Naturaleza no deja de cuidar a sus hijos más conspicuos. Cuando no es un huracán es un terremoto y si no pasa nada ya se encargan los hombres acendrados de buscar oportunidades, sea bombardeando un país, derritiendo un glaciar alpino o provocando el alza desmesurada de los cereales. En Japón, para bien de los laboriosos y esforzados inversores, se han producido tres circunstancias que van a elevar las posesiones de los más ricos: un terremoto, un tsunami y una catástrofe nuclear. ¿Alguien se podría imaginar un escenario más favorable para los negocios, sobre todo si son especulativos? Si usted dispone de unos ahorrillos, no dude en invertir en los fondos buitre a la caza de gangas especulativas. El riesgo es cero y la oportunidad de oro.
Tal y como está la situación, la inversión sólo puede ser productiva. En Japón se va a necesitar de todo para reconstruir, incluso para comer y beber, una vez que el gobierno reconozca la magnitud de la catástrofe apocalíptica en la que está sumida ese país. Pero hay que darse prisa, sólo los primeros tendrán enormes beneficios muy rápidamente, los demás tendrán que conformarse con unas migajas. Y es que el capitalismo del desastre (N. Klein) se ha instalada completamente en nuestro mundo. Hasta ahora no había modo de ganar dinero con los desastres a no ser que se dedicara uno mismo a la reconstrucción de los mismos, pero al ingeniería financiera, ese dios que recompensa a los astutos y premio a los avispados, se ha encargado de poner al alcance de los más ricos el medio para serlo más aún a costa de cualquier cosa. Mediante los procedimientos financieros diseñados en las bolsas de valores, el riesgo de una inversión cualquiera puede ser diferido mediante la venta de títulos. Hasta hace unos años, comprar para vender era el medio de ganar dinero en el capitalismo, hoy se trata de vender y vender, con lo que siempre ganas.
Veamos un ejemplo: si una entidad financiera tituliza las hipotecas, es decir, si las divide y vende en pequeñas participaciones, estas hipotecas, aunque sean de dudoso cobro, dan rendimiento desde el primer momento. Es necesario convencer a los inversores del valor de los títulos, pero para eso están las agencias de calificación de inversiones. Una vez que hemos titulizado nuestras hipotecas obtenemos un CDS, es decir, un seguro por impago de las hipotecas, de tal modo que si el prestatario no paga, la entidad cobra el seguro. Sólo falta esperar a que la hipoteca se ejecute, cobrar el seguro e intentar vender la casa de nuevo. Por si faltaba algo, también podemos apostar en el mercado secundario a que nuestra propia entidad va a quebrar porque no podrá hacer frente a las quiebras hipotecarias, entonces se trata de esperar que quiebra y cobrar la apuesta. Pero como nuestra entidad es demasiado grande para quebrar, será rescatada con dinero público. El Estado asumirá la deuda y para eso se endeudará. Es el momento de comprar deuda del Estado. Si esta llega a cotas altas, el rendimiento puede ser muy elevado y necesitar de un rescate internacional. Cuando eso se produzca los beneficios pueden ser astronómicos. Así ha sido como este señor y otros de su calaña, han multiplicado por cuatro sus riquezas en los últimos dos años.
Así es que, ¡a correr, que la ocasión la pintan calva! En Japón podemos hacernos ricos, muy ricos. Los pobres son otro cantar.

*Recomiendo ver-bajar el oscarizado documental que relata el cómo de la crisis financiera. Ya hablaremos sobre él.

domingo, 20 de marzo de 2011

¡Qué ingenuidad la mía!

¿Será que aún sigo siendo un poco optimista o será que la ingenuidad juvenil no me ha abandonado a pesar de haber superado con creces la edad de Rubén Darío? En el último post decía que el gobierno no podía hacerlo peor, peor imposible. La destrucción de la legislación laboral, la ruptura del Estado de Bienestar, la privatización de lo público y, por último, el regalo de las Cajas españolas a los fondos buitre. Creía yo que con esto se había llegado a lo máximo, sin embargo, los acontecimientos de estos dos últimos días me han dejado estupefacto. El presidente de un gobierno que criticó al anterior por meter a España en una guerra, acaba de lanzarse de bruces él mismo a otra y esta vez con participación militar explícita. El otro indigno presidente, y ya llevamos unos cuantos, al menos dejó fuera a nuestro ejército, tras haber asegurado los contratos para empresas españolas propiedad de sus amigos. Al fin y al cabo, esto se entiende desde la perspectiva crematística, si se puede sacar tajada aún a costa del asesinato de un millón de personas, pues se saca. Pero lo del actual inquilino de la Moncloa no tiene nombre, o si lo tiene es demasiado feo para ser publicado.
Me da en la nariz que la decisión de inmiscuirse en el reparto del petróleo libio por parte de las potencias occidentales responde más a una especie de mala conciencia, de ajuste de cuentas con el pasado, que de responsabilidad política internacional. Es como si quiera borrar el "error" cometido, el pecado original de su gobierno, que no fue otro que mentir sobre sus verdaderas intenciones. Ahora, diría, sí que hay una cobertura legal internacional para intervenir en Libia, cosa que no hubo en Irak. Por eso, ahora, nos lanzamos con todo, aunque no nos llevemos nada, porque Repsol va a tener difícil llevarse alguna tajada de los despojos de Libia cuando esto termine. La Total francesa, la BP británica y la Exxon estadounidense se repartirán la parte del león. A China y Rusia habrá que pagarles la abstención con alguna migaja y es muy posible que Italia también deba ser compensada. Como mucho, Repsol quedará con el 10% de lo que tenía hasta ahora. Por tanto, desde el punto de vista económico es una decisión desastrosa y desde el punto de vista estratégico de nulo resultado. Da la sensación que antes de abandonar Moncloa quiere dejar un recuerdo internaciona positivo que le asegure, como a los anteriores presidentes, una manutención dando conferencias o integrando consejos de administración de empresas privadas, vete tú a saber si en la misma Repsol.

El ataque a Libia sólo se explica por el hecho de ser la propietaria del 3,5% de las reservas probadas de petróleo mundial (como se puede ver en la imagen, las resevas de Libia son el 45% de toda África). Como ya indicamos en un post anterior, dadas las circunstancias mundiales de escases energética, es un bocado lo suficientemente suculento como para dejarlo escapar. Gadafi había empezado a desvariar, después de haber recibido el agasajo de todos los líderes occidentales. El petróleo libio empezaba a tomar rumbo a China, India y Rusia y eso podía hacer cambiar la correlación de fuerzas internacional, por eso ya se había preparado la intervención desde 2010 (ver enlace). Si Gadafi se une a Irán y Venezuela, entre los tres poseerían más del 25% de reservas probadas y eso les daría una fuerza demasiado grande como para dejarlo estar. Esa es la verdadera causa de este ataque contra Libia. Lo demás son excusas de mal pagador. Bien sabemos que lo de Egipto fue preparado por la CIA, como ha publicado el Telegraph, y que los rebeldes libios se agrupan en torno a un movimiento reciente que tuvo un congreso en USA financiado por la Agencia encargada de todas las revueltas que han beneficiado a Estados Unidos. En Egipto ha habido una retirada ordenada del dictador, en Túnez siguen gobernando los mismos y en Libia se ha forzado una guerra para poder intervenir. Sin embargo, Baréhin ha sido invadido por un ejército extranjero y la ONU no ha dicho nada. En Catar y en Arabia Saudí se está masacrando a la población y la ONU no abre la boca. En Kuwait se tortura sistemáticamente y los europeos van allí a apoyar al régimen. En Libia había un dictador asesino al que reíamos las gracias, hasta que nos ha sido posible eliminarlo. Y a esto le llaman derecho internacional. Esto no es más que la ley del más fuerte y el balance de poder. Y el inquilino de la Moncloa lo ha aprendido, tarde pero lo ha aprendido.

Con la resolución 1973 de Naciones Unidas se abre la puerta a cualquier intervención extranjera por motivos humanitarios. Es el nuevo rostro del Imperio, el imperialismo humanitario. Los pasos a dar están claros: 1. se propician revueltas en el país en cuestión; 2. se arma a pequeños grupos para que el gobierno responda con las armas; 3. se deja que la situación "madure" en la opinión pública occidental, convenientemente "informada" por los medios de comunicación; 4. se solicita una intervención militar para evitar la masacre; 5. se interviene y se cambia el régimen por otro "democrático" que nos proporcione lo que queremos.
Si el derecho internacional lo fuera de verdad, habría que intervenir en Baréhin, en Arabia Saudí, en Catar y en Guinea Ecuatorial. Pero no es eso lo que se pretende. Esta resolución es un traje a medida para los intereses energéticos occidentales. Creo, y espero equivocarme, que el procedimiento se intentará seguir en otros lugares. Irán debería estar pensándoselo bien.

jueves, 17 de marzo de 2011

Peor imposible

Si de verdad este gobierno se cree que actúa en beneficio de las clases trabajadoras, entonces sólo me queda pensar que padecen de esquizofrenia aguda. La completa privatización de las Cajas de Ahorro es la guinda final, aunque siempre pueden quedar cosas peores. El sistema elegido ha sido la bancarización y para ello han exigido a las Cajas que tengan un capital propio del 8%. Como no hay manera de conseguir este capital de forma tan rápida como se les exige, han hecho su aparición esas aves de mal agüero que son los buitres, los fondos buitre. Estos han visto el panorama, desde su altura global, y han atisbado la debilidad en la que el gobierno, con sus exigencias, ha dejado al sector de Cajas español. Debido a esto, los fondos han pedido un descuento del 70%, ahí es nada, para entrar en el capital. La intención de estos fondos está clara, rentabilizar la inversión, como siempre hacen. El procedimiento es sencillo: se quedan con las Cajas a precio de saldo, las trocean, cierran lo que no sirve y venden a precio real lo que sí. De esto modo su rentabilidad ronda en todas sus operaciones el 50% en cuatro años. Esto es así siempre y todo el mundo lo sabe, pero el gobierno parece no querer ver que eso supondría la desaparición de las Cajas de Ahorro y el expolio de parte de la riqueza nacional. Y esto es lo que no termino de entender. ¿Por qué quiere el gobierno regalar un sector imprescindible para la economía y que bien podría ser el músculo financiero del Estado para sacar a España de esta situación?
Ante esto, las Cajas se han negado y han solicitado, cómo no, la nacionalización, pero eso sí, momentánea. Es decir, la socialización de las pérdidas para después volver a privatizar cuando lleguen las ganancias. No tienen ni un pelo de tontos estos dirigentes de las Cajas, justo todos los pelos de idiotas que tienen en el Ministerio de Economía. Sin embargo, siendo esto último malo para los intereses del común de los españoles, es mejor que regalar el sector a los vampiros del capital financiero internacional. Siempre será mejor que las Cajas estén en manos de quienes quieren que permanezcan que de aquellos que sólo pretenden obtener beneficios rápidos. Ahora bien, existe una posibilidad que no hay manera que aflore en las preclaras mentes de los que rigen nuestra economía: la nacionalización. Sí, nacionalizar las Cajas de forma definitiva, no sólo para pagar la ronda, sino para que formen parte del Estado. Esto supondría al Estado un 2 o 3% del PIB, lo mismo que le va a costar sanearlas, pero así serán suyas y las podrá utilizar para hacer funcionar la economía. Es muy sencillo. Hoy, los Bancos y Cajas no dan crédito porque necesitan proveer un capital propio importante y porque las deudas contraídas son grandes. Si el Estado se queda con las Cajas, podrían hacer que el crédito fluyera directamente por medio suyo y tantos que están necesitando ese crédito, particulares y pequeñas empresas, puedan salir del atolladero. Esto, por sí mismo, evitaría la destrucción de puestos de trabajo y haría de palanca para salir de la situación.
El problema para no hacer esto está en las cabezas de los que deciden: su ideología neoliberal les impide ver que sólo saldremos de esto fuera de las estructuras que nos llevaron hasta aquí, las estructuras neoliberales. Tienen que sufrir un proceso de conversión para llegar a entenderlo, pero lo veo difícil. Seguirán haciendo las cosas tan mal como hasta ahora y esto nos pone cada vez más difícil la situación. Ya perdimos la oportunidad de nacionalizar los Bancos, aportando dinero de todos para saldar sus deudas, pero sin quedarnos con la propiedad. A los ricos les gusta el socialismo cuando paga sus excesos. Ahora perderemos la oportunidad de un sector público bancario que sea el brazo ejecutor de la política alternativa que nos podría sacar de esto.
Como digo, peor imposible.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Tsunami apocalíptico


Apocalipsis, en griego, significa revelación, desvelamiento de algo que está oculto y no puede ser conocido de no producirse un levantamiento del velo que lo cubre. El libro homónimo del Nuevo Testamento tiene esa función: explicar el significado oculto de las persecuciones y masacres de cristianos en el Imperio Romano al final del siglo I. En los acontecimientos de Japón también puede hablarse de apocalipsis, no en el sentido vulgar del término, destrucción y catástrofe, sino en el griego, revelación de algo que está oculto. Y lo que está oculto es la verdadera causa de los acontecimientos que se están verificando en el país nipón.
El terremoto y posterior tsunami, de dimensiones terribles, ha sacado a la luz la debilidad de la tercera potencia económica mundial. Durante decenios se han estado preparando para el Gran Terremoto. Han construido los edificios de tal forma que resistan un terremoto de máxima potencia, el sistema de transportes está automatizado para responder a los seísmos, la población ha sido educada y preparada para dar una respuesta modélica, como la que estamos contemplando. Incluso se ha llegado a establecer planes de emergencia para cualquier tipo de contingencia, pero lo que no habían previsto de ninguna manera es que la historia volviera a repetirse. Sesenta y un años después de Hiroshima y Nagashaki, la planta nuclear de Fukushima puede ser un nuevo Chernobil. No había sido previsto porque no hay forma humana de parar una reacción nuclear. Lo único que se puede hacer es prevenir el desastre, una vez producido es imparable. Los hechos lo demuestran a las claras y el Estado japonés se ve incapacitado para dar una respuesta.
Pero más grave que esto, siendo gravísimo, es que la tercera economía mundial no puede responder a la catástrofe humana provocada por el tsunami. No fue capaz de evacuar con celeridad a la población y eso es lo que ha provocado el mayor número de víctimas; se encuentra imposibilitada de asistir a los desplazados por sus propios medios y tiene que recurrir a la ayuda internacional; y no da la sensación de tener un plan coherente de evacuación de su población. Lo sucedido recuerda al desastre del Katrina. La primera potencia mundial fue incapaz de evacuar a su población y de darle asistencia. El motivo entonces y hoy es el mismo, el verdadero tsunami que ha barrido el mundo desde los años ochenta, el neoliberalismo. Durante los últimos treinta años, los penosos treinta les llaman algunos, la ideología imperante ha impuesto una total y absoluta desregulación de las relaciones sociales y económicas y una sistemática privatización de todos los servicios públicos, siendo USA y Japón dos insignias de este proceso. De esta forma, servicios que el Estado había prestado siempre, fueron privatizados, incluyendo la gestión de catástrofes, dejada en manos de empresas privadas que se rigen exclusivamente por el lucro. Esta empresas, al tomar los servicios públicos, reducen los gastos, tanto en personal como en medios, y sólo se dedican a hacer planes y pasar pruebas de Calidad estandarizadas que sólo aseguran que los papeles dicen lo que los papeles predicen, no que el servicio es de calidad real. Mientras no hay ninguna situación problemática, no salen las deficiencias reales, pero cuando llega la catástrofe entonces se ve la dimensión real de lo que se tiene.
Lo sucedido en Japón, igual que lo sucedido con el Katrina, debería hacernos pensar en lo que se nos avecina a todos. No me refiero al problema nuclear, que es uno más de los problemas, sino a la sistemática destrucción de las estructuras sociales y estatales, que nos pueden llevar a situaciones semejantes. Pienso en la privatización de AENA, empresa que gestiona los aeropuertos; pienso en la privatización de la sanidad; y pienso en la privatización de la propia vida. Los hechos actuales son apocalípticos porque revelan la verdad que se esconde tras el fin del modelo neoliberal que nos gobierna.

domingo, 13 de marzo de 2011

Un mundo en quiebra

Acaba de salir a la luz mi último libro, Un mundo en quiebra. De la globalización a otro mundo (im)posible, Editorial La Catarata, Madrid 2011. Se trata de mi análisis de cómo hemos llegado a esta situación de quiebra del sistema-mundo en que nos encontramos y de si hay o no salidas a esto. Sinceramente, creo que hay pocas salidas y las que hay están cada vez más lejanas. Cada año que pasa y seguimos enfrascados en el mismo modelo destructor del entorno natural y aniquilador de lo humano, es un paso más hacia un abismo que hoy se antoja casi imposible de evitar. Sólo esta actitud pesimista nos puede hacer salir de la situación catatónica en la que los habitantes del mundo enriquecido se encuentran. La última crisis capitalista nos ha dejado noqueados y andamos dando palos de ciego mientras los enriquecidos a costa del planeta y de sus habitantes siguen manejando la agenda política e imponiendo su salida, si a eso se le puede llamar salida, de la crisis.
Es falso que estemos en una crisis dentro del capitalismo, estamos en la crisis del modelo. Este mundo, el mundo capitalista, llega a su fin, gracias a Dios, pero es un fin que bien podría aparejar el fin también del mundo en general, o de la posibilidad de algún mundo diferente. En nuestra mano está hacer lo necesario para salir. A esto le he llamado en el libro el éxodo del modelo social y económico, también de persona. Hay que ir hacia el desierto inhóspito donde no sabemos vivir, pero seguro que allí encontraremos con qué. Bandadas de perdices y maná del cielo no nos faltará en el camino. El problema está en que son muchos los que no creen que esto sea posible, es más, son muchos más los que no saben si quiera cómo hemos llegado aquí. En el libro he intentado hacer un recorrido por los principales elementos históricos, políticos, económicos y filosóficos que nos han puesto en esta situación. Tras esto, analizo las posibles salidas, tanto las que propone el mismo sistema, como las que los altermundialistas han aportado. La nuestra es un salida, como no podía ser de otra manera, cristiana, porque creemos que el camino abierto por Jesús de Nazaret el la salvación para este mundo en vías de destrucción.
Dejo el final del libro como muestra:

"Hemos estructurado nuestra propuesta en torno a una crítica que abarque todos los elementos sustanciales de la realidad humana, donde se viven las dimensiones de salvación o condenación de los hombres. El orden existente se muestra como una estructura de pecado global ante la que hay que responder con una estructura de redención también global. De ahí que queramos plantear la alternativa como propuesta global de salvación humana. Sólo hay salvación si unimos la redención venida como don divino y la liberación, conseguida como esfuerzo humano. Redención y liberación son las dos dimensiones que hacen posible la salvación integral de la humanidad. El don y la tarea, el don que se concede como tarea a realizar, esa es la redención querida por Dios, la que reconoce que toda verdadera salvación, como todo lo verdaderamente humano, es un don, pero que debe ser reconocido, asumido y elaborado por los seres humanos.

El cristianismo en el siglo XXI, en estos finales de la globalización, de la injusticia, la muerte y el pecado global, se postula como una alternativa creíble y realizable. La fe en la justicia que crea la paz, y en el amor anonadado que redime a la humanidad como nos lo mostró Jesús de Nazaret, son los criterios para una alternativa a este desorden establecido. Hoy se hace necesario vivir de otra manera que rompa la ideología imperial que nos impone un mundo sin alternativas, una vida sin sentido y un hombre sin metas. El mundo tiene un sentido en el amor que le hace ser cada día, en la acción amorosa del Dios de vida, por ello hemos de afirmar la bondad del ser humano y el sentido de su vida y la historia. No hay fin de la historia sino finalidad de la historia: el Reino de Dios como el triunfo de la Justicia, la Vida, el Amor y la Misericordia.

Pido al amable lector que ha llegado hasta aquí que disculpe esta confesión final, pero mi compromiso es por un mundo habitable para todos los seres humanos y eso sólo sé vivirlo desde mi fe en Jesús de Nazaret y mi fidelidad a la historia de lucha por la liberación de las víctimas de este mundo. Si en algo he ofendido, pido humildemente perdón, pero también solicito que se me haga llegar la crítica. Y si en algo he podido ser de utilidad, sólo quisiera que esta reflexión se diera a conocer a otros con el fin de ayudar a más personas y poder generar un movimiento de compromiso global. La pervivencia de la vida humana en el planeta y saber que nuestros hijos podrán disfrutar de algo tan bello como es la naturaleza, merecen de un compromiso hasta que, como decimos en la tradición cristiana, los cielos nuevos y la tierra nueva se muestren".

jueves, 10 de marzo de 2011

Transformation theology

Hemos tenido la suerte, en el Instituto Teológico de Murcia, de tener entre nosotros a un teólogo de la altura de Paul Janz. Su altura teológica no tiene dudas, pero para los asistentes fue muy impactante la proyección del vídeo Every littel tear, éxito musical del año noventa protagonizado por este teólogo hoy, músico pop-rock entonces. Los lectores pueden ver el vídeo más abajo, si les interesa. Comprobarán que entonces tenía más pelo y muy buena voz, hoy conserva la magnífica voz, no así el pelo, pero por compensación ha aumentado la cantidad de ideas que hay en su cabeza.
La conferencia, traducida, puede leerse en el enlace y ha resultado de lo más interesante. Su título explica en parte el contenido: "La Trascendencia y las tentaciones del intelecto: algunas reflexiones sobre la integridad de la razón en la teología sistemática y práctica".

La conferencia tiene plena justificación dentro de estas Jornadas de Teología con el nombre genérico de Fe y Razón. La Fe, en la conferencia tratada como la Trascendencia, puede verse sometida por ciertas tentaciones intelectuales o racionales, la Razón. Para Janz hay dos formas de entender la Razón por parte de la teología. Una es la que entiende la razón como una facultad del intelecto humano; la otra como un universo metafísico. La primera, referenciada por Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, está en la línea del pensamiento kantiano y tiende a poner límites a la razón humana, puesto que es una facultad eminentemente práctica que manifiesta sus condicionantes. El primero es que la razón se da necesariamente en el ser humano y no puede ser hipostasiada. La facultad de la razón está condicionada por los límites corporales humanos, por su propia biología, por la historia de su propio uso. Además, es una facultad que debe usarse para algo concreto y, por tanto limitado. La otra forma de usar la razón es la que manifestó Ratzinger en el discurso de Ragensburg en el año 2006, discurso que hizo como teólogo y no como Papa, lo que permite la confrontación académica libre de sometimientos dogmáticos. En aquél discurso se plantea que la razón es un universo metafísico que condiciona el pensamiento humano y no condicionado por nada. La razón no sería una facultad, por tanto, sino el marco de referencia de cualquier pensamiento. Con esto pretende Ratzinger huir del relativismo sin caer en el dogmatismo, proponiendo un marco objetivo para todo ser humano, pero íntimo a él, de modo que el sometimiento a la razón natural sería algo puramente humano y no una obligación forense. Sin embargo, y aquí radica el núcleo de la crítica de Janz al discurso de Ragensburg, la propuesta cae en los dos errores de la razón moderna, en el relativismo y en el dogmatismo. Queriendo huir de ellos, cae de forma imprevista en los dos. Veamos la desconstrucción que Janz hace del discurso de Ragensburg: queriendo ampliar el concepto de razón de modo que no se limite a algo concreto, que sería lo que hizo Kant, se alude al momento histórico preciso en el que la razón griega se fusiona con la fe bíblica y surge la helenización del mensaje cristiano. Para Ratzinger, ese es el momento normativo de todo concepto de Razón universal, por eso, no actuar según la razón es no seguir a Dios. Con esto se ha caído en lo que ser quería evitar, la relativización del discurso racional, al hacerlo coincidir con una de sus circunstacias históricas, el discurso greco-judío. Caemos así en una re-platonización del cristianismo. Pero, de forma inesperada, el relativismo que supone someter la razón a uno de sus momentos se convierte a su vez en un dogmatismo, ya que se absolutiza lo concreto y se eleva a categoría universal. De esta manera, el discurso de Ragensburg cae en el relativismo y en el dogmatismo a la vez. Más aún, al recurrir al prólogo del Evangelio de Juan se ahonda en el dogmatismo, pues se identifica al Logos cristiano, al que estaba en Dios y se dirigía a Él, con el Logos griego. Pero, cuando Juan identifica aquél Logos con el que se ha hecho carne y se ha concretizado, entonces el discurso lo obvia. Precisamente, Juan lo que hace es una crítica total al Logos griego (estoico), universal y alejado de los hombres y reconducirlo hacia el que se ha hecho hombre concreto.

Quiere esto decir que la Razón, ilimitada, no es humana, no puede ser utilizada para nada concreto y se pierde en una pura elucubración de ilustrados sin ninguna referencia práctica para los hombres de carne y hueso. La teología que hace un uso tal de la razón pierde el horizonte de sentido. Toda teología cristiana debe tener presente la Encarnación como hermenéutica concreta de Dios. A Dios, a quien no vemos, podemos asumirlo mediante las realidades creadas, que sí vemos. Esto es lo que hace el movimiento iniciado en el King's College de Londres, Transformation Theology. La revelación, nos dice este insigne representante de este movimiento, es la comunicación de la vida divina a la vida humana encarnada por medio de la vida humana encarnada. La verdad de esta vida humana encarnada no "es", "ocurre", se está moviendo con el hombre, se hace día a día, están in fieri. De ningún modo puede ser esta vida divina comunicada en la vida humana encarnada deducida de ninguna razón universal metafísica. Si tal hiciera, la teología dejaría de ser cristiana para ser lo que siempre fue, griega, platónica.

Desde mi punto de vista, la única razón cristiana es la razón crucificada. Como decía San Pablo, el Logos Staurós, el logos de la cruz. No es una razón deductiva que conforma un universo metafísico, como en el discurso de Ragensburg, sino una razón kenótica, al servicio de las víctimas de un mundo que se ha construido desde el pecado estructural del poder y la riqueza. La razón cristiana está pendiente del hombre de carne y hueso que sufre las consecuencias del pecado histórico y social. Una razón teísta metafísica que no tiene presente la crítica kantiana, está en camino de un ateísmo práctico, como hemos visto a lo largo del siglo XX. Nietzsche es la consecuencia necesaria de no tomar en serio a kant, es decir, de Hegel. Por paradójico que parezca, la construcción de un universo metafísico ajeno a lo humano, objetivo y preexistente al mundo, teísmo intelectualista, lleva al deísmo moral y este al ateísmo práctico. Dicho en otras palabras, la creación de un mundo de ideas extraño y alejado del mundo material, es la condición necesaria de un materialismo reduccionista negador de la trascendencia y éste, la condición del relativismo moral y el indiferentismo intelectual.

Curiosamente, la posición de esta corriente teológica de la Transformación de la Teología, coincide con lo que proponía Martín Gelabert el lunes pasado en su conferencia: Dios se da en las condiciones de este mundo, en la realidad encarnada del hombre, no más allá o a pesar de ella. La teología actual sigue su camino de vuelta a los orígenes para reencontrarse, negando la modulación platognóstica que la ha lastrado durante los últimos dieciséis siglos. Pronto se cumplirán las palabras proféticas de Antonio López Baeza: "cuando la teología actual llegue al pueblo de Dios, habrá una revolución en la Iglesia y en el mundo".





miércoles, 9 de marzo de 2011

Déjà vu

La historia se repite, pero la segunda vez como farsa aún más sangrante. La puesta en escena la conocemos, los actores se repiten y las víctimas vuelven a ser las mismas. Nihil novum sub sole. La estrategia que el Pentágono puso en marcha tras la llegada del premio Nobel que ocupa la Casa Blanca, Alteración del régimen, para Oriente Medio y el mundo munsulmán, está dando sus frutos, pero algunos de ellos no son esperados. Ni Arabia Saudí, que no cesa de reprimir con gran violencia a sus manifestantes, ni Bahréin, donde reside la principal flota USA en la zona, ni Qatar, fuente de la información sesgada en el mundo árabe, eran modificaciones queridas. Sin embargo, las ansias de justicia y libertad no pueden ser anuladas sistemáticamente, pero sí ocultadas y derivadas hacia otros intereses.
De las rebeliones populares que se están produciendo en el mundo musulmán, la de Libia es muy diferente al resto, es la única que se parece a lo sucedido en Irak, y se parece demasiado como para no temer un mismo final. Aunque en principio en Libia no había un régimen amigo, como sí lo fue el de Sadam Husseín, Gadafi ha sido domesticado mediante el palo y la zanahoria, sobre todo la zanahoria de la riqueza. El coronel y sus allegados han acumulado una enorme riqueza en los países europeos y en paraísos fiscales donde está bien segura. Además, ha sido uno de los mejores clientes de las empresas de armas, uno de los mejores gendarmes de la frontera sur y uno de los mejores subcontratistas en la lucha contra el llamado terrorismo islámico.
Pero ahora las cosas han cambiado. Tal y como se perfila el futuro del petróleo, controlar el 3% de las reservas mundiales probadas de petróleo y gas que hay en Libia no es para despreciarlo. Si por el 7% mereció la muerte de más de un millón de personas en Irak, el 3% bien puede merecer medio millón. Hasta ahora se habían adelantado China y Rusia y eso estaba exigiendo dar un golpe de timón y como la ocasión la pintan calva, aprovechando las revueltas que se producían en Egipto y Túnez, se armó milicias contra Gadafi, como estamos conociendo, desde antes de diciembre (The Independet).

Gadafi es un dictador cruel y sanguinario, como tantos dictadores que están siendo protegidos hoy día: Arabia Saudí, Qatar, Kuwait, Guinea Ecuatorial... Todos ellos están cortados por el mismo patrón, la única diferencia con Gadafi es que éste es un estorbo ahora y esa es la causa de su fin. Este fin llegará mediante una intervención militar, como quieren los gobiernos europeos, amparándose en el precedente de Kosovo. Se realizaría una supuesta intervención humanitaria para evitar más crímenes. Pero como en Kosovo, los crímenes serán evitados a costa de más crímenes y las secuelas serán impredecibles. Además, una intervención de este tipo establecería un precedente peligroso de injerencia en los asuntos de un país. Si esta intervención llega sin el amparo de la ONU o con él, Irán puede echarse a temblar, y volveremos al déjà vu constante en que se ha convertido la historia en la postmodernidad.

Hacia un mundo en quiebra vamos...

martes, 8 de marzo de 2011

Una inmeditez mediata

Ayer tuvimos la ocasión de disfrutar en el Instituto Teológico de la presencia de Martín Gelabert, invitado a las XXIV Jornadas de Teología. Nos aprovechamos bien de él. A las 17:30 tuvimos un encuentro con los alumnos de Licencia, Máster y quinto de Bachiller con el título "Experiencia cristiana y Teología". La breve exposición de Martín fue enjundiosa, dejándonos perlas de las que él habitualmente gusta en sus escritos. Dios, nos dijo, se nos da, pero lo hace por medio de la realidad del mundo y de la historia, su presencia en el hombre es una inmediatez mediata, nunca se nos da sin mediaciones porque Dios se tiene que mostrar al hombre en las condiciones del mundo. De ahí que la Teología tenga necesidad de una purga (añado yo) para clarificar qué es lo que viene de Dios y cuáles son las condiciones que esa presencia suya necesita para dársenos. En definitiva, toda experiencia de Dios está dada en las condiciones de éste mundo y nunca fuera de él. Dios no se da a pesar del mundo o más allá del mundo, sino en el mundo.
La participación de los alumnos fue interesante e intensa, pero el tiempo era escaso y muchos quedaron con preguntas en el tintero. Después, a las 19:00 horas fue la conferencia en el Salón de Actos del Centro. "Palabra de Dios, palabra de hombre" fue el título de la conferencia. Como siempre en Martín, su lenguaje preciso hizo fácil un discurso denso y profundo que supo desentrañar la realidad encarnada de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios, nos dijo el Concilio Vaticano II se da en palabras humanas, no a pesar de las palabras humanas o más allá de ellas. Por esto, la Palabra de Dios en la Escritura es, por analogía, como una encarnación del Verbo en un libro. Los autores de los textos sagrados son verdaderos autores, no meros instrumentos al servicio de un Redactor divino. Para comprender cabalmente la Palabra de Dios es necesario contextualizar los textos en los que está contenida para no cometer el error de pensar que la mera literalidad o una alegoría poética son el verdadero sentido. El sentido de la Escritura está en el todo de ella, pero se nos escapa sin las circunstancias concretas porque la Revelación de Dios es progresiva y provisional, para poder adaptarse a todas las circunstancias de los hombres. Dios actúa como un magistral pedagogo que se adapta a la realidad cultural y hasta moral de los hombres a los que se revela.
De verdad que las pocas horas que estuvo Martín con nosotros se nos hicieron escasas y quedamos con ganas de seguir escuchando un discurso tan necesario hoy en la Iglesia. Hemos gozado enormemente y he de reconocer que mi gozo era indescriptible, como un niño con zapatos nuevos. Nos quedan sus palabras escritas y su magnífico blog para seguir disfrutando.

domingo, 6 de marzo de 2011

Una bomba de tiempo

Desde que comenzó la crisis en España y eso empezó a afectar a miles de ciudadanos que veían cómo las entidades bancarias, que habían recibido ingentes cantidades de dinero público, ejecutaban las hipotecas impagadas y, no contentas con eso, se quedaban con la casa, el dinero pagado y ejercían su derecho sobre el total de la deuda, son ya más de medio millón de personas que han perdido o van a perder este año su hogar por no haber podido pagar su hipoteca, no por no haber querido pagarla.
Se da la circunstancia que España es uno de los pocos países en el mundo donde si te ejecutan la hipoteca mantienes la deuda. Es USA, por poner el ejemplo más importante, si no puedes pagar la casa le das las llaves al banco y deuda saldada. Allí, como en la mayoría de países, se entiende que el banco dio un préstamo por el valor real de la casa y si no se paga la casa sirve de resarcimiento. Se trata de un pacto justo. Pero en España los bancos están muy protegidos por la legislación que convierte en deudor de por vida al pobre que no haya podido pagar la hipoteca.
Desde hace tres años varias asociaciones de consumidores y algunos partidos políticos han llevado al congreso iniciativas para modificar la ley y que la pérdida de la casa sea suficiente para pagar la hipoteca, pero los dos partidos mayoritarios se han negado sistemáticamente a esa modificación. Sus intereses están más del lado de los bancos que de los ciudadanos y eso ha quedado muy claro. Es más, todas las medidas económicas que se han tomado para supuestamente paliar la crisis han tenido el consenso, aunque sea tácito, de los dos partidos.
Medidas como eliminar el impuesto sobre el patrimonio, que pagan los que lo tienen, eliminar el de sucesiones, que es evidente que sólo quien tiene algo que legar pagará, o las medidas que rebajan la fiscalidad del capital y aumentan la del trabajo, son todas salidas de la crisis que ahondan la misma. Según los expertos del país donde empezó esta última crisis, las medidas que se están tomando sólo llevan a la profundización de la misma y a la próxima quiebra generalizada. No se ha hecho nada de nada para cambiar el modelo que nos llevó hasta aquí y eso pasará factura.
En nuestro país, los dos partidos que pueden gobernar están básicamente de acuerdo en qué hacer y eso nos llevará a la quiebra del Estado.

jueves, 3 de marzo de 2011

Fe sin Razón

Este año, el Instituto Teológico de Murcia ha programado las XXIV Jornadas de Teología sobre la relación entre la Fe y la Razón. Entre el 7 y el 11 de marzo, tendrán lugar cinco ponencias de cinco prestigiosos teólogos, cuatro de ellos españoles y uno inglés. El motor de las Jornadas es la relación entre Fe y Razón en un mundo cada vez más marcado por una especie de ruptura entre ambas. Esta ruptura ha venido a situarnos en una posición muy extraña. Aquellos que estamos por naturaleza situados en el campo de la Fe nos vemos obligados a defender la necesidad de la Razón para la existencia de un mundo verdaderamente humano, porque aquellos que están en el mundo de la Razón han dejado que ésta sea defenestrada en favor de una pluralidad de razones que no terminan de dar Razón del mundo.
Dos peligros hay en estos momentos. De un lado el peligro de reducir la Razón a una reflexión particular y la Fe a una dimensión meramente individual; del otro la de convertir la Fe en una pseudo Razón transfenoménica y la Razón en una Fe encubierta. Estos dos peligros están sobrevolando el discurso de la postmodernidad desde hace treinta años, desde que se decretó el fin de las ideologías y el nacimiento de la era del vacío. Desde entonces, los ideólogos del neoliberalismo y sus acólitos académicos, léase Lyotard, Vattimo (entonces, hoy se ha desconvertido), Lipovetsky et alia, no han dejado de proclamar a los cuatro vientos que la Razón no existe y que el hombre, cada hombre individual debe buscar el amparo de su propia lógica de supervivencia en medio de un mundo caótico y sin sentido. El marco y el modelo son los del neoliberalismo y las reglas de juego las marca la sociedad de consumo, del lujo, la sociedad transparente, la sociedad red. Ahí, nada puede hacer la Razón. Por otro lado, la Fe ha muerto hace tiempo y lo que quedan son una miríada de creencias particulares adaptadas a las circunstancias.
Sin Fe y sin Razón, el hombre puede ser perfectamente manipulado al antojo de los que organizan el mundo. Por eso se hace necesario que volvamos a poner en vigor un pensamiento fuerte sobre la relación entre la Fe y la Razón, un vínculo que podrá verse en las cinco ponencias. Especial para mí es la de Martín Gelabert, maestro y amigo que dirigió mi tesis doctoral en Valencia y con el que mantengo una relación de filialidad docente. Sus trabajos y su blog forman parte de mi formación constante en teología. Melchor Sánchez de Toca nos iluminará sobre las aportaciones de la fe a la cultura. Santigo del Cura expondrá la presencia de Dios en la relación entre Fe y Razón. Paul Janz aprovechará ciertos resquicios de la Razón en la Fe y García Baró nos cuestionará la posibilidad de la simbolización de Dios, sus límites y problemas.
Será una semana muy completa de la que pretendo dar pinceladas diarias, si el tiempo me lo permite, pues va a ser bastante intenso.

martes, 1 de marzo de 2011

Los bienes de este mundo

Uno de los principales argumentos contra la tiranía capitalista reside en su incapacidad para diferenciar entre las cosas que pueden ser vendidas y las que no lo pueden ser de ninguna manera. En esto coincidimos todos los críticos con el capitalismo, e incluso algunos de sus apologetas más importantes: no todo vale. Sin embargo, en los momentos actuales son los más ultramontanos capitalistas los que han tomado las riendas, aquellos que hace más de veinte años decían lo de que el Estado es el problema y lo público es malo. Son los mismos que se enriquecieron a costa de las privatizaciones irregulares de empresas públicas, malvendidas a los amigos de los políticos de turno; los mismos que poseen empresas que viven a costa del erario público y que no tienen que competir en ese adorado mercado, porque si compitieran perderían; los mismos, al fin, que se aprovechan de la público para endosarle sus pérdidas y que viven de la privatización de las ganancias.
Son tiempos difíciles, porque los medios de comunicación han sido acaparados por el capital más brutal de todos, el ideológico, el que es capaz de hacer ver lo bueno como malo y viceversa, pecado este que Jesús tipifica como imperdonable, el pecado contra el Espíritu Santo. Una vez que no se puede distinguir entre lo bueno y lo malo, puede hacerse con el hombre lo que se quiera. Por ejemplo, convencerle que es bueno cobrar menos y trabajar más para que el empresario engorde su cuenta de resultados; que hay que cotizar más años para cobrar una pensión inferior porque se reducen sistemáticamente las cotizaciones de las empresas; que hay que hacer planes de pensiones privados controlados por los mismos fondos de inversión que especulan con los cereales; que hay que reducir el presupuesto en educación y sanidad y trasladar estos bienes al sector privado que, eso sí, recibe enormes subvenciones, subvenciones que no son malas ni van contra el libre mercado. En fin, que la gente acaba entendiendo que es bueno lo que quieren los capitalistas y malo el resto.
Pero nada de esto es verdad y es posible que el principio del bien que radica en todo ser humano acabe impulsando una protesta social que elimine esta perversión moral e intelectual que nos arrasa hoy. Por eso hay que explicar muy bien, porque cuando se explica la gente normal lo entienden, que las cosas no son por naturaleza propiedad de nadie. Nadie tiene derecho más allá de aquello que permite su supervivencia y aún así, como dice la Doctrina Social, sobre la propiedad pesa una hipoteca social. Siguiendo a Santiago Alba Rico, dividimos los bienes que en el mundo hay en tres y sólo tres tipos: bienes generales, bienes universales y bienes colectivos. No existen bienes privados porque nadie nació con nada y todo lo que tiene es un don, empezando por su vida y continuando por todo lo que la sostiene.
En el mundo existen cosas que es necesario que existan, otras que existan las suficientes para cada ser humano y otras que deben existir las suficientes para ser compartidas. Las primeras son los bienes universales, basta con que haya uno para ser contemplado o disfrutado. Así, el sol, las estrellas, el color verde, la amistad, son bienes universales, no pueden ser poseídos por nadie y basta con su presencia para hacer mejor el mundo. Nadie puede poseer la belleza, pero la belleza hace mejor a la humanidad. Por otro lado, hay bienes que no basta con su existencia o con la presencia de una unidad, es necesario que exista uno para cada ser humano, son los bienes generales, los que deben ser generalizados, como el pan, las casas, la ropa. Mientras que de la belleza o la santidad basta un ejemplo, del pan es necesario que haya para todos. Los bienes generales producen derechos en los hombres, el derecho a comer, a vestir, a estar sano...
Los últimos bienes son aquellos que no pueden ser generalizados porque ello implicaría su desaparición: son los bienes colectivos. El transporte en turismos particulares no es un bien general, como el capitalismo quiere, pues cada ser humano no puede tener uno sin que perezca el mundo entero. El transporte, la cultura o la educación, son bienes colectivos. Que deben ser puestos en común para que cada uno reciba lo que necesita. El capitalismo, en su voracidad suicidad, ha confundido lo colectivo con lo general y mediante una violencia extrema ha intentado imponer el consumo desaforado de bienes que son colectivos como si fueran generales. El último paso es la privatización de los bienes universales. Llegado el momento se intentará que unos pocos disfruten como si fueran propios los bienes que la tierra y la historia han puesto al servicio de todos: el sol, las estrellas, los colores, los genes... El capitalismo es el primer sistema que pretende privar a los hombres de los bienes universales, es la gran utopía de la apropiación de todo, de la ruptura de los límites, de querer ser como dioses. Es el gran pecado contra Dios y contra el hombre, es Satanás mismo. Lamento mucho que la Iglesia no se haya dado cuenta aún de quién es el verdadero Anticristo.
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