sábado, 30 de mayo de 2009

El individuo hipermoderno

Uno de los grandes problemas que nos encontramos en esta sociedad es la pérdida de las dimensiones de profundidad en el hombre. No aportamos nada nuevo, son muchos los que han pensado esto mismo (Beck, Lipovetsky, Ascher, Baudrillard, Bauman), pero sí creo que hemos de destacar uno de los síntomas que nos indicarían por dónde puede ir la solución a este enorme problema. Salta a la vista una unión muy profunda entre el fin de las utopías, la pérdida del anhelo por el futuro y la concentración en el hedonismo del presente. En la sociedad actual en occidente se ha perdido tanto el pasado como el futuro. El pasado ha dejado de ser la tradición que permite entendernos en medio de un mundo con tareas asignadas. Lo máximo que se consigue del pasado es reservarlo en un museo o hacerle un monumento, cosas ambas que permiten seguir generando ingresos, pero que no pueden dar vida a lo que acaba siendo una pieza de un mausoleo. El futuro, por su parte, se ha perdido porque no se pretende más que la eternización del presente y su replicación perfecta. Léase en este sentido la importancia dada a los seguros de todo tipo, pero también a lo enormes gastos que la clase gozante dedica a miles de potingues para mantener cada día el aspecto más joven posible; o las múltiples intervenciones quirúrgicas a las que se someten desde bien temprana edad: se cuenta que muchas chicas piden como regalo de cumpleaños una intervención que les de el aspecto que desean.
Estamos en una neofilía (amor por lo nuevo), al decir de Lipovetsky, como forma de conservar el presente y repetirlo constantemente. El mismo consumo desaforado sería el intento por renovar repetidamente lo que de por sí es caduco. El hombre hipermoderno no es ya meramente hedonista, por el contrario, se ha esclavizado de la moda, del culto al cuerpo, de la comida sana, de los lifting, de la pérdida de peso, del ejercicio físico, de la obsesión narcisista por la salud, el aspecto físico y la longevidad. En realidad, este hiperindividuo ha perdido la fe en el futuro y no tiene anclaje en el pasado, es un neonato absoluto; sin referencias válidas ni proyecciones ilusionantes, su vida se consume en la rueda de los placeres obsesivos que convierten su existencia en un eterno retorno de lo idéntico: comprar, gastar, consumir y vuelta a comprar. Estamos en el reino de lo efímero, donde el hombre no puede hacerse a sí mismo, ya no es sujeto de su existencia, más bien objeto de las modas, la publicidad y la mercancía. Este individuo precario, habita un mundo provisional, donde las satisfacciones son fugaces y el ser transitorio.
La pérdida de la memoria, encerrada en los simples recuerdos de lo habido al estilo de la moda retro y de los programas de televisión tipo qué fue de…, o los mejores años..., genera la amnesia social necesaria para que no puedan producirse discursos alternativos que puedan modificar el sistema; la pérdida de la utopía, aprisionada por la revolución tecnológica que nos promete la felicidad plena a un solo tic del último aparato, impide la concepción de una esperanza, de la posibilidad de crear y vivir otra realidad. Ambas pérdidas, del pasado y del futuro, sumen al ser humano y a su mundo en el mayor de los infiernos conocidos: el enclaustramiento egolátrico en un presente eterno que se torna tedio vital, hastío existencial, languidez moral.
Despertar al difunto que mora tras el lustroso cuerpo hipermoderno; sacudir la modorra existencial del presente; remover las conciencias hipnotizadas; zarandear las coyunturas por donde puede llegar a supurar la infección del hombre en esta sociedad anémica que vive para el consumo de su propia existencia, son algunas de las tareas que hemos de llevar a cabo para poder resucitar al sujeto que yace en el interior del individuo hipermoderno.

viernes, 29 de mayo de 2009

Pensar la muerte

Concluimos esta mini trilogía sobre la existencia humana, ayudándonos en nuestra reflexión de otro de nuestros admirados filósofos, Emmanuel Lévinas. Y lo hacemos desde las clases que impartió en el curso 1975-1976 en la facultad de filosofía de la Sorbona, con el nombre de La muerte y el tiempo. Se trata de un curso que dictaba el insigne maestro los viernes de 12 a 13 horas durante 24 sesiones. De especial importancia para mí tiene la sesión del viernes 9 de enero de 1976, titulada El «existir para la muerte» como origen del tiempo.
La referencia de Lévinas es Heidegger, en especial sus reflexiones en torno a la temporalidad del Dasein (hombre, para simplificar) y la muerte como nacimiento del tiempo en tanto espera en el futuro del acontecimiento definitivo. Heidegger es pagano y no puede concebir una intencionalidad más allá de la pura facticidad de la nada que nos atenaza; pero Lévinas es judío y descubre la tarea que supone la carga de la nada sobre nuestras espaldas. La muerte, nos dice, nos hace responsables de nuestra existencia y de la muerte del otro, que siempre es la primera muerte. Nosotros, que no somos ni paganos ni judíos, sino cristianos, entendemos que la muerte es un don precioso que da valor a nuestra existencia. La muerte, dijimos en otro post, nos hace morales, porque implica que nuestras decisiones son definitivas en último término. Cuando hago algo, lo hago como ser único e irrepetible porque me voy a morir, porque mi ser es un ser para la muerte. Una persona inmortal es algo contradictorio en los términos, remacha Lévinas.
Existir para la muerte significa para el hombre tener la obligación de madurar. Asumir la propia muerte lleva a un proceso lento y laborioso de maduración por el que el ser humano descubre quién realmente es, por eso en esta sociedad basada en el consumo, en la no-muerte que decía René, los hombres no maduran y los inocentes niños se transforman en macabros adultos con enormes taras y problemas psíquicos, cuando no acaban en el suicidio los más sensibles de entre ellos. Esos males proceden de una nula asunción de la muerte, de la incapacidad para vivir plenamente esta vida en la sospecha de que hay otra o en la duda de si habrá otra forma de mantener los gozos irrefrenables del consumo voraz que nos aniquila. Si la muerte es la posibilidad de la imposibilidad radical de ser, entonces ser es algo muy concreto, no puede ser diferido a una futuro absoluto, debe ser vivido aquí y ahora, asumiendo las condiciones de existencia y posibilitando la apertura del futuro en tanto el tiempo de la llegada, el adviento de la propia existencia como ser para más-allá de la muerte.
Entonces sí, la muerte como forma de ser del hombre, se torna en la imposibilidad de la posibilidad radical de no ser. Dicho en términos cristianos, en la Resurrección. Pero debe ser asumido y concientizado, de modo que el proceso de maduración genero hombres vivos y no autómatas semovientes. Lo contrario, el no aceptar la muerte, el no vivir en conciencia, el no conocer la verdad, lleva a la puerilidad, la apatía, el adocenamiento y la muerte en vida. En palabras de Heidegger, a la vida inauténtica; en las de Lévinas, a la mismidad; en las nuestras, al ensimismamiento solipsista.

jueves, 28 de mayo de 2009

Dar la vida

El post anterior lo titulábamos "Decir la verdad" en homenaje al filósofo francés Jacques Derrida. Este pensador gustaba de llevar el lenguaje al máximo de su expresividad, hasta el punto de que el lenguaje pierda su cualidad expresiva. Ahora queremos ahondar en esa vía abierta y proponer una reflexión sobre la imposibilidad de llegar a comprender cabalmente el mundo y la necesidad perentoria de una postulación creativa del mismo.
Tres son los principios, según Lacan, mediante los que podemos enfrentarnos con lo que se nos ofrece: lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real. El hombre utiliza lo Simbólico, como el lenguaje, el arte, el mito, para expresar su relación con lo Real que siempre está ahí pero inalcanzable en sí. lo Imaginario es el constructo arcaico de la memoria telúrica del ser. En la conjunción de estos tres, se crea la realidad. La realidad es, por tanto, una construcción más o menos valida de lo que nosotros creemos y queremos que exista, si ella nos sería imposible acceder a cualquier codificación comprensivo de lo que nos rodea. El mundo entero del arte, de la reflexión y de las relaciones humanas está organizadas en torno a esta realidad en tanto que constructo humano. Y no sólo eso, también los sentimientos, emociones y sensaciones están mediados por la realidad. De este modo, aquello que somos y lo que vivimos nos es dado y también ayudamos a que otros lo reciban, somos copartícipes, cocreadores y corresponsables de la realidad que existe, no podemos culpar a otros. La única manera de poder aspirar a modelar esa realidad es conocerla, ser conscientes de cómo se ha llegado a producir y cuáles son los mecanismo por los que se reproduce.
Pero la realidad tiende a ocultarse tras lo Real, se disfraza de fatalidad inamovible e incontrovertible, de modo que crea una falsa conciencia doble. Primero porque genera una sensación en los seres humanos de inexpugnabilidad y eso conduce al fatalismo; segundo, porque lleva a muchos a entregarse a esa falacia, a creer a pies juntillas en su necesidad ineludible. Pero no es así, la realidad la creamos los hombres, todos y de todas las generaciones; la heredamos como el pecado original de nuestra existencia; y hemos de cargar con la necesaria tarea de su modificación. No estamos solos en esa tarea, desde siglos atrás, otros antes que nosotros han postulado la posibilidad de transformar esa realidad y lo han hecho desde un simbolismo diferente y alternativo al orden de realidad existente, son los múltiples rostros de la utopía. En la tradición bíblica tenemos la hermosas creaciones del éxodo: un grupo de esclavos capaz de liberarse de la opresión del mayor imperio de la historia hasta entonces; el profeta Amós que propone una nueva realidad vivida desde la justicia y la misericordia; Isaías que ve como pacerán juntos el lobo y el cordero; o Ezequiel, que anuncia la reconstitución de los cadáveres de los justos. Todas estas simbolizaciones ayudan a dar a luz a otra realidad, también construida por los hombres, pero ahora con justicia, misericordia y conocimiento del Señor, dicen los profetas.
Las simbolización alternativas generan un Imaginario común alternativo que se suma a aquellas y posibilita la creación de esa otra realidad que creemos que es posible. Sí, otro mundo es posible, pero sólo los será si somos capaces de comprender que este mundo es una construcción humana y por tanto mudable, que somos responsables y cómplices de su abominación extrema y que nuestra pequeñez no nos exime de su transformación. Como se dice en leyes, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, de ahí que el más miserable sea el inconsciente, el que no sabe, el que no quiere saber. Función de los creyentes es provocar, impeler, llamar, anunciar, criticar y, si es necesario, abolir.
La realidad en que vivimos, el reino de este mundo, que dice el Evangelio, ha tocado a su fin. Las campanas ya dobla y no habrá tiempo para prepararse. El que esté en el campo que no vuelva a la casa. Se hace cada vez más urgente estar preparados, estar en vela, porque no sabes ni el día ni la hora. Hay que estar en vela, de lo contrario se nos velará el acceso a otro mundo. Aquí reside la esperanza, en la realidad que podemos construir, en el mundo nuevo, en el Reino de Dios que vivimos como resucitados en Jesús. La Resurrección es la realidad de Dios para los hombres, podemos vivirla aquí y ahora, no nos dejemos llevar por la mentira que nos acosa.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Decir la verdad

Siempre me he quedado prendado de las palabras de Platón respecto a la verdad en el alma del que aprende, o del alumno; la verdad no es algo que se pueda imponer o meter a la fuerza de forma externa, la verdad no puede ser externa al hombre, debe nacer de dentro. Hay una especie de intimidad con la verdad, es como si uno descubriera la verdad antes que aprenderla. La función del maestro sería la de hacer salir esa verdad que está dentro. Sócrates, el gran maestro, lo expresaba según la profesión de su madre, matrona: el maestro hace parir la verdad que duerme en el alumno, el maestro es un partero. Esta función mayéutica, que es el término griego que corresponde a partera, del maestro tiene dos dimensiones, una alegre y jovial, laboriosa, ardua y dolorosa la otra.
Como en todo parto, y los que han asistido a alguno lo saben bien, hay un momento de incertidumbre, incluso de miedo, pero ese momento está cargado con la esperanza del nuevo ser que viene de camino. El sufrimiento y el desasosiego están preñados de expectación y alegría por el final anhelado. Cuando se produce el alumbramiento, en ese último esfuerzo, el dolor es máximo, pero también la alegría de ver el nuevo ser que sale a la vida y que rompe con su enclaustramiento protector. El niño vivía protegido y feliz en el seno materno, recibía el alimento, el calor y el cariño, pero no puede quedarse allí por más tiempo, es necesario salir al mundo, ver la luz, respirar por sí mismo y empezar su propia vida, una vida que llegará a la madurez de poder engendrar otra vida en el futuro.
El maestro debe hacer eso mismo con el alumno. Como en el parto, también hay dos dimensiones. Una alegre y jovial, cuando el alumno ha llegado a reconocer esa realidad que anida en él y que aún no conocía; cuando descubre que por sí mismo es capaz de pensar, analizar y criticar el mundo que le rodea; cuando atisba que puede reflexionar sin las andaderas de sus mayores; cuando comprende que él ha venido a este mundo para hacer algo por sí mismo y que, si es cristiano, Dios le ha dado las herramientas para construir el Reino de amor, justicia y misericordia; cuando ve que las cosas no son como parecen y que es necesario descubrir cómo realmente son. Pero, para llegar a esta dimensión es imprescindible pasar por la otra, por el trabajo duro y el esfuerzo continuo, por la reflexión madura que nos descoloca y nos sitúa ante las realidades del mundo en que vivimos, por la dureza de una realidad que no es patente, por la duda de todo lo establecido como normal, por el conocimiento que nos libera de nuestra estulticia, por la metanoia que nos transforma.
Esa es la función del maestro, ya desde Sócrates, pero también con el resto de grandes maestro de la historia de la humanidad: Plutarco y su franqueza; Luis Vives y Erasmo y su educación en humanidad; Montaigne que entiende la enseñanza como generación de vida; Rousseau, el maestro como agente interior; Giner de los Ríos y el encuentro de realidades vivas. Pero, el más grande, el maestro de Nazaret, Jesús el Mesías, el que nos enseña con el amor comprometido hasta el extremo de entregar su vida. Ese es el ejemplo máximo, y quizá ese ejemplo sea el único que valga como maestro, cuando hayamos llegado hasta el extremo, habremos consumado la enseñanza.
La verdad nos hace libres, pero es el amor el que nos salva.
Dedicado a mis alumnos del Sagrado Corazón de Jesús.

lunes, 25 de mayo de 2009

A vueltas con la ¿crisis?

Creo que cada vez está quedando más claro que la famosa crisis sólo afecta al espectro poblacional que debe ganarse la vida utilizando sus fuerzas, saberes y aptitudes como la mercancía que le reportará los medios necesarios como para poder reproducir su propia existencia en tanto que mercancía, lo que viene a ser lo mismo que los trabajadores. Nos podrán decir esto o aquello, pero hay una cosa que no falla: los números, al menos en este universo, dos y dos siempre son cuatro y si tú tienes cuatro, yo tengo cero, puesto que la economía es una ciencia de suma cero, lo que unos ganan otros lo pierden. Eso se ve con meridiana claridad en los datos que el Instituto Nacional de Estadística ha publicado sobre el primer trimestre de 2009. Esta página web es una joya y una fuente inagotable de verdad sobre la crisis. Sería muy aconsejable que los informativos abrieran con las informaciones de esta web y no con las sandeces del político de turno que conoce muy bien los datos y los estira o acorta a su antojo y necesidad electoral.
Si vemos los datos en frío, ayudándonos de los gráficos que elabora A. Laborda (ver imagen), podemos sacar varias conclusiones. Fijémonos en el cuadro de la izquierda. En el podemos observar cómo las dos líneas azules caen en 2008 de forma brusca. La azul oscuro indica el empleo, que cae más de un seis por ciento, mientras la azul claro inda el PIB y cae un tres por ciento. Sin embargo, y esto es lo curioso, el diagrama de barras nos dice que la productividad por ocupado aumenta un tres por ciento. Esto indica que trabajamos menos personas, pero somos más rentables para las empresas. A qué se debe eso, sencillamente a que el número de empleados ha disminuido, pero los que quedan trabajan más, quizá por miedo a seguir el mismo camino que sus compañeros.
Pero los datos más interesantes están en el cuadro de la derecha. Ahí podemos ver tres variables que son básicas en la economía: salarios, excedente de explotación e impuestos. O lo que es lo mismo, la parte de la economía que se llevan los trabajadores, la parte del pastel que corresponde a los empresarios y la parte que se lleva Hacienda. Las tres sumadas son un 100%, lo que quiere decir que si sube una disminuye la otra, lo que hemos llamado la suma cero de la economía. Veamos los interesantísimos datos. Podemos observar cómo desde 1999 las dos líneas en azul, la superior que indica los salarios y la inferior el excedente de explotación, han ido acercándose progresivamente. La columna de la izquierda está numera de 40 a 50, lo que indica el porcentaje de participación en la renta nacional. Si en 1999 la renta salarial estaba en un 50%, la empresarial en un 40% y los impuestos en un 10%, como se ve en la columna en rojo que tiene su indicador en los números de la derecha. Pero desde 2006 las rentas salariales están estancadas en el 46%, mientras el excedente de explotación empresarial ha seguido su ascenso hasta ese mismo 46% ahora, con la crisis. Los impuestos, por su parte, han disminuido a un 8%.
Estos datos no son nada novedoso, vienen produciéndose desde la década de los noventa. Entonces, las rentas salariales rozaban el 56%, mientras el excedente de explotación apenas superaba el 38%. El proceso de liberalización de la economía ha llevado a esta situación y nos ha puesto en la tesitura, justo en la crisis, de que las rentas salariales han llegado al mínimo, los impuestos también, pero las rentas mixtas o empresariales han aumentado al máximo posible de la participación en la riqueza nacional.
Cabe preguntarse para quién hay crisis y cuáles son los efectos reales, porque el ataque sistemático contra los derechos laborales y las rentas salariales nos dice que la crisis es una magnífica oportunidad de algunos para mejorar su posición competitiva. Ahora que no nos cuenten más cuentos.

sábado, 23 de mayo de 2009

Paranoia y realidad

La sociedad de control avanza a pasos agigantados. Lo último son los insectos espía, o más exactamente, robots que tienen apariencia de insecto y cumplen con funciones de televigilancia. Son extremadamente pequeños y cuentan con lo último en tecnología: micro cámara web que puede emitir en tiempo real; grabación de sonido; GPS que permite locarlizarlo y locarlizar cualquier cosa en el planeta; control remoto ultra sensible. Todo lo que se pueda imaginar contenido en un tamaño que se ha reducido a sólo 3 cms, como una libélula. El sonido que emite es muy parecido al de este insecto, casi imperceptible. Lo que aún no han podido solucionar es el problema de la autonomía de la batería; veinte minutos es lo máximo, pero la nanotecnología promete solventar este escollo. Estos insectos espía, microdrones los llaman los científicos, están revolucionando el mundo del espionaje y el teatro de operaciones bélico.
Hace unos años, los manifestantes de Seatle afirmaron haber visto, e incluso capturado, alguno de estos. Entonces la prensa seria lanzó contra ellos el tradicional arsenal de improperios y descalificaciones que dicta el manual al uso contra subversivos: que si son unos paranoicos, que si han fumado de más, que si no podemos fiarnos de ellos. Ya entonces, Rick Weiss, periodista del Washington Post se hizo eco de estas informaciones, hoy es algo aceptado por todos, una vez que la información es accesible. En distintas páginas webs se pueden ver los modelos y sus usos y la prensa seria, como es el caso de La Verdad en su edición de hoy, lo recoge con toda normalidad. Lo que entonces era una cuestión de conspiranoicos, hoy es algo muy normalizado y no hay que extrañarse de que las fuerzas de seguridad hagan uso de ello con el fin de protegernos a todos.
Estoy convencido de que la información que hoy es accesible representa un 10% de la verdad, como lo fue entonces. Si vemos las informaciones de hace diez años, nos damos cuenta que se sabía la utilización de pequeños objetos voladores de un metro de longitud para labores de control y espionaje, pero hoy sabemos que ya se disponía de estos objetos tan minúsculos; si hoy se reconoce tener estos objetos, muy probablemente se disponga de dispositivos con una gran autonomía y con capacidad de eliminar al enemigo, de hecho, alguno de estos aparatitos cuenta con un sistema que emite una sustancia repelente.
Es sabido que Israel los utiliza contra los palestinos, no sólo para espiar movimientos, también para la eliminación de los terroristas. En unos años sabremos qué más pueden hacer, pero hoy podemos imaginarlo, supliendo lo que no nos dicen. Imaginemos un trasto de estos con dispositivo GPS y una cámara que emita imágenes que se reciben en un sistema de biometría que identifica individuos. Este aparato podría ser utilizado para el reconocimiento de individuos y su neutralización. O también se me ocurre que un bicho de estos, suficientemente pequeño, no ya un microdrón sino un nanodrón (del tamaño de una micra), podría infiltrarse en el cuerpo de un ser humano e instalarse allí, con cualquier tipo de finalidad, sea emitir información, inocular un virus o destruir el cuerpo. No me cabe duda de que esto sería el secreto objeto del deseo de cualquier fuerza de seguridad, y si lo es seguro que lo están investigando. Tampoco tengo dudas de que esto puede parecer una simple paranoia, pero las paranoias de hoy son las realidades de mañana en la sociedad de control, nos diría Foucault.
P.S.: Si queréis una dosis de paranoia podéis entrar en la web del proyecto DARPA, donde se nos cuenta cómo han sido capaces de crear cyborgs, es decir seres mitad insecto y mitad máquina.

viernes, 22 de mayo de 2009

Empiezan las evacuaciones

Se veía venir, pero nadie quería hacerle caso. Lo del cambio climático va en serio, al menos los efectos del aumento de la temperatura media del planeta. Lo que realmente sorprende es que empiece tan pronto; los que no nos hemos cansado de explicarlo a quien ha querido escuchar, hace siete años que decíamos que el aumento del nivel del mar debido a, de un lado el derretimiento de los glaciares, y de otro al aumento del volumen de la masa marina, llevaría al traslado de poblaciones de zonas costeras hacia zonas más elevadas. Esto, en países grandes y con recursos no causa mucha dificultad, pero en países pobres es un verdadero problema para todos. Los pobres migrarán hacia zonas donde se pueda vivir, como es el caso de Bangladesh hacia la India, y allí puede originarse una catástrofe humana debido a la falta de recursos. Pero en países pequeños el peligro es la desaparición de la propia población o cultura.
Esto es lo que ha sucedido hace dos semanas en las islas Carteret, cercanas a la costa de Papua Nueva Guinea. Son islas pequeñas; pequeños atolones coralinos cuyo punto más alto no llega a los dos metros. Si nos fijamos en el número de habitantes podríamos llevarnos a engaño: dos mil seiscientos no es parta tanto, pensarán algunos. Pero lo importante es que esa población ha sido evacuada porque, después de varios años resistiendo el continuo subir del agua, la población ya no puede más, cualquier tormenta de alta intensidad podría arrasar las islas, unas islas que llevan habitadas miles de años. Lo triste es que desaparezca, junto con la población, su hábitat, aquel que ayuda a modelar una forma de estar en el mundo, una forma de ser, una cultura. Para los negacionistas, esto no parece tener importancia.
Siendo esto grave, lo que parece más preocupante es la rapidez con la que las predicciones se cumplen. Da la sensación que cada año avanzamos diez y eso es peligroso. Si hacemos un repaso de las catástrofes anunciadas para los próximos cincuenta años que podrían adelantarse, el panorama es bien sombrío. Por ejemplo, el derretimiento completo en verano del Ártico, previsto para 2050, ha sido adelantado para 2015, pero esta fecha podría aproximarse varios años más; la fusión del hielo de Groenlandia puede estar sufriendo un aumento ya que se han visto en fotografías de satélite los indicios de molinos de agua (como el de la imagen que acompaña el post), es decir grietas por donde se filtra el agua hasta la base del hielo y aumenta la velocidad de desplazamiento; aquí en España se predice para 2020 la desaparición de los glaciares de los Pirineos, con la consiguiente disminución del caudal de los ríos que viven de ellos. Podríamos seguir, pero me interesa citar uno más.
No se contaba con el derretimiento de la Antártida en este siglo, pero hay un dato inquietante: ha empezado el reparto del territorio antártico por los países que tienen bases científicas, le llaman, o cercanía a la plataforma continental. El pasado trece de mayo se cerró el plazo para las solicitudes y no hay acuerdo en qué parte tocará a cada cual. Lo que está claro es que si se lo están repartiendo es porque tienen intención de poder explotar los recursos del subsuelo cuando la capa de hielo lo permita.
Esto ya ha empezado y, si los científicos no se equivocan, una vez que ha empezado será difícil pararlo. El daño ha sido ya hecho, ahora atengámonos a las consecuencias. Por cierto, da un poco de risa que la manera de salir de la crisis sea incidiendo en las mismas causas que la provocaron, como es la ayuda a la venta de vehículos que ayudarán a que aumente más la temperatura.

jueves, 21 de mayo de 2009

Hacia otro modelo mundial

Ayer tuvimos la suerte de tener en Murcia a François Houtart para iluminarnos en relación a las causas de esta crisis sistémica en que vivimos y las posibles vías de salida. Este catedrático emérito de la universidad de Lovaina, cátedra que ocupó durante más de treinta años y desde la que difundió un pensamiento teológico en la línea del Concilio, es además doctor en sociología y filosofía y sus más de ochenta años le permiten tener una visión global y madura de las cosas. Lo que más impresiona de este sacerdote es su cercanía y bondad, cosas ambas que se perciben a distancia y producen en el auditorio la sensación de familiariada que se pudo compartir ayer. A esto se une el hecho de ser el fundador de la revista Alternativas Sur, cofundador del Foro Social Mundial y presidente del Foro Mundial de las Alternativas. Junto a esto, participa en el Panel sobre la Crisis Financiera de la Asamblea de las Naciones Unidas.
Su conferencia partió de la constatación de cuatro crisis que se solapan e incrementan recíprocamente. La primera, por ser la más lacerante, es la crisis alimentaria. A los 850 millones de hambrientos que ya había, en tan sólo dos años se han sumado 100 millones más, provocado por la especulación financiera que hemos explicado en este blog (Los buitres sobre los alimentos). Este drama tiene visos de seguir aumentando porque la lógica del modelo capitalista es la de aumentar los beneficios en estos tiempos de crisis, para ello recurre a cualquier cosa. Si los alimentos pueden dar beneficios, no importan las víctimas. Pero la crisis alimentaria se ha visto agravada por la financiera y esta ha provocado la económica. Ambas vienen producidas por la lógica del capital, por el intento de la máxima acumulación (de eso también hemos hablado en este blog).
Esas dos crisis se ven agravadas por otras dos que son netamente estructurales: la energética y la ecológica. Los datos no dejan lugar a dudas, en los próximos cincuenta años hemos de afrontar el cambio de modelo energético. Las reservas de petróleo pueden rondar los cuarenta años, las de gas los sesenta, cien el carbón y menos de cincuenta el uranio. No hay posibilidad de seguir con el modelo, pero los países no están haciendo lo suficiente y puede llegar el momento en que veamos las orejas al lobo y sería muy tarde, la catástrofe estaría asegurada. Aún así, es peor la crisis ecológica, las consecuencias del cambio climático ya se dejan notar. Como dijimos aquí, Holanda gastará dos billones de euros en diques para contener el mar, pero Bangladesh no lo hará porque no tiene ese dinero, sus 150 millones de habitantes viven en un territorio de escasa altitud y ya empieza a notar los efectos del aumento del nivel oceánico cuando hay temporal. Por si acaso, la India, ha empezado a construir un muro que evite la avalancha humana que se producirá con toda seguridad.
Bien, los datos están ahí, pero ¿qué podemos hacer? Las respuestas de Houtart son tres: primero cambiar la relación de la humanidad con la naturaleza, apostando por el respeto y la disminución del consumo; segundo primando el valor de uso de los productos frente al valor de cambio. Las cosas valen para satisfacer las necesidades humanas, no para que algunos se enriquezcan con ellas y acaben metiéndonos en un callejón sin salida; por último, crear democracia a todos los niveles, empezando por el económico que es donde menos democracia existe, las decisiones las toman unas ínfimas minorías y las consecuencias las pagamos todos.
Estando totalmente de acuerdo con Houtart, tengo que decir que si esperamos a que todo esto cale en la gente y se conciencie y eso repercuta en los políticos, apañados estamos. Ante una situación de crisis extrema, necesitamos medidas extremas y urgentes. El planeta no puede esperar a que las mayorías se conciencien; los hambrientos no pueden esperar a que cambie el modelo que les permita comer. Por eso me pregunto como cristiano ¿y si los cristianos, que amamos la creación de Dios y sus hijos, nos organizamos para que los 2.000 millones que somos —o en su caso sólo los católicos— demos un giro a este mundo; si todos, con el Papa a la cabeza, decidimos que no vamos a obedecer al sistema y que vamos a crear otro modelo? Estoy seguro que si el Sumo Pontífice encabezara una rebelión de este tipo, la inmensa mayoría le seguiría. Pero sé que es una utopía pedir a los cristianos que construyan el Reino de Dios, porque eso queda para el cielo.

martes, 19 de mayo de 2009

El modelo de no-muerte

Uno de los lectores de este blog, René, me ha hecho llegar por mail una reflexión profunda e interesante que le surgió a partir de la lectura de varios post relacionados con el tema de la mortalidad, o como yo quiero llamarlo mor(t)alidad, por la estrecha unión que hay entre la muerte y la moral y ambas con lo que define al ser humano. En su extensa y estimulante reflexión introduce una temática que no habíamos abordado aún, y lo hace en tanto que estudiante de último año de medicina que se siente cristiano y quiere vivir su vocación con la máxima radicalidad. Me comenta, y cito sus propias palabras tras haber recabado su permiso:
“Por un lado matamos (abortamos) impúdicamente a nuestros congéneres, mientras por otro se hace (se gasta) lo imposible por prolongar la vida de seres que por naturaleza quizás quieren morir; no te escondo que esto me huele a manipulación y gran negocio. Pienso que todo va orientado a permitir el triunfo de la inmor(t)alidad; pienso que hoy la vida nos exige salir en defensa de la muerte y no sólo eso sino que la ética debe hacerse desde una situación de éxodo, entendido como tú nos lo planteas, de otra manera la ética seguirá corriendo como una cómica caricatura tras el, una y otra vez reproducible, dilema ético y cuando miremos atrás ya no habrá vuelta. La ética no puede ser sometida por la técnica. Claro, nos dicen, el avance vertiginoso de ésta es debido a que tiene su propia autonomía, como es imparable no nos queda más que ir como tontos detrás de ella”.
La vida y la muerte se han convertido en un negocio más que ha destruido la relación ética. La misma bioética no sería otra cosa que la tecnificación de la ética, lo que es una contradicción en sí mismo, y por tanto su muerte. Esta mercantilización de la ética, su ser mercenario, está al servicio de lo que René denomina el modelo de no-muerte, que vendría a negar la dimensión más profunda del ser humano: su mortalidad, y por ende su moralidad. Esto explica que la ética-moral haya desaparecido bajo un mero simulacro, una parodia, una burla de mal gusto. Por eso estamos llamados hacia un modelo de vida que implica la renuncia a la muerte, su no aceptación porque, dice René:
“reconocer nuestro ser humano en nuestros límites naturales es lo que hace que seamos verdaderamente cristianos, puesto que la resurrección no es un modelo más de inmortalidad, no es en sí misma un hecho futuro, es la vida vivida ahora humana y plenamente, es vivir y morir ahora y de verdad. Sólo dentro de estos límites puedo establecer relaciones verdaderas, porque aquí se crea el espacio donde aflora la creatividad, el amor y la compasión, fuentes del verdadero gozo”.
La única manera de romper este modelo inhumano de vivir es afirmar la necesidad de aceptar los límites y vivir aquí y ahora como resucitados, como una nueva creación que no teme a la muerte sino que la asume como parte de la propia existencia, sin huir de ella pero sin buscarla.
Te agradezco René tus reflexiones, porque me permiten comprender la implicación de las mías.

lunes, 18 de mayo de 2009

Los monos no creen en Dios

Uno de los más reconocidos ateos militantes durante varios decenios fue Anthony Flew. Profesor en varias universidad muy prestigiosas durante su vida académica activa, aún se le valora por obras como God and the phylosophy y The presumptiom of atheisme. En estas obras, clásicas en la historia del pensamiento, recoge la postura denominada como “evidencialista” según la cual, el onus probandi sobre la existencia de Dios recae en los que la afirman. Son los creyentes los que deben aportar las pruebas de la existencia de Dios, porque no hay evidencia alguna de la misma en el universo, por tanto debe presuponerse el ateísmo. Sin embargo, en el año 2004 sorprendió a todo el mundo en una conferencia donde manifestó que había llegado a la certeza de que Dios existe. Dos factores fueron especialmente decisivos a la hora de este cambio, como cuenta en su libro tras la “conversión” There is a God; el primero era una actitud de cercanía cada vez mayor hacia la idea de Einstein de que tiene que haber una Inteligencia tras la complejidad del universo; el otro la idea de que tras la complejidad integrada de la vida, sólo puedo haber una fuente Inteligente. Han sido, precisamente, los avances científicos los que le han llevado a esta conclusión. Cada vez es más evidente que una simple sopa química no puede dar como resultado el código genético: la diferencia entre la vida y la no-vida es ontológica y no química.
Flew ha llegado a lo que conocemos como deísmo, la creencia en la existencia de un ser Inteligente, capaz de explicar el mundo que vemos, pero no al teísmo, la fe en que ese ser es personal, pero nos pone ante la pista de lo que debería ser la reflexión filosófica a partir de los datos científicos. Si los científicos no deben pasar la barrera de lo experiencial y entrar en lo metafísico, como es el caso irrisorio de Richard Dawkins, los filósofos han de respetar estos datos. Un caso edificante de esto lo tenemos en la afirmación de Arthur Eddington. Este astrónomo afirmó en 1929 que si un batallón de chimpancés tecleara al azar sobre una máquina, acabaría escribiendo todas las obras del Museo Británico. Pero este insigne astrónomo no contaba con que la ley de probabilidades, unida a los potentes ordenadores actuales demostrara justo lo contrario. Ha sido el profesor de la universidad de Texas y experto en teoría de probabilidades Michael Starbird, el que ha propuesto el siguiente ejemplo: si mil millones de chimpancés teclearan una combinación de 18 teclas a una por segundo durante 13.700 millones de años, la probabilidad de que lograran escribir la frase To be or not to be al azar puro sería de una entre mil millones. Pensemos en la cantidad ingente de combinaciones que se necesitan si, al azar, ha de crearse un organismo como el ser humano.
El universo, la vida en el universo, la conciencia dentro de la vida, el don y la entrega, el amor, no son realidades que existan fruto de la casualidad, aunque esta haya jugado un papel interesante como elemento necesario para la aparición de ser por evolución biológica desde los albores de los tiempos. Es más fácil que una conciencia humana piense, sienta y escriba All you need is love, que esperar a que mil millones de monos, tecleando al azar, consigan escribir esa simple frase.

domingo, 17 de mayo de 2009

Dos chapatas del carrefour

Un buen amigo y hermano, Iñaky (Juan Ignacio Manuel Delafuente Cevasco), me comunica que ha creado un blog porque no ha podido resistirse. La fuerza que proviene de la necesidad de poner en común, de comulgar, aquello que se posee es mayor que la falta de tiempo, las obligaciones contraídas o las necesidades familiares. Deseo que este blog nos ilustre sobre dimensiones del arte para las que algunos estamos más cerrados y sirva de complemento a este blog que edito en el que hay demasiada aridez. Bienvenida sea el agua del arte que riega los secanos del pensamiento en un mundo en tránsito hacia algo más hermoso, más pleno y menos violento. "¡La belleza salvará al mundo!", gritaba un personaje de Dostoievsky. Eso es lo que yo también espero, y seguro que la obra de Iñaky tiene mucho que aportar a esa salvación por la belleza.
Un ejemplo es la imagen que acompaña a este post. Se trata de una obra de Iñaky a la que tuve la suerte de asistir en algún momento de su creación. Dos chapatas del carrefour es una obra fascinante, desde su misma elaboración: metódica, pausada, compartida y pensada hasta la médula; hasta la expresión final, ese acabado algo etéreo que nos recuerda la fugacidad del instante que pervive gracias al recuerdo.
No soy un especialista en estos temas, sí sé apreciar la belleza en el arte, y aquí la veo desbordarse como una catarata sensual contenida. A nivel intelectual, me retrotrae a mis propias reflexiones sobre la sociedad de consumo que acaba consumiendo a sus propios individuos, pero que puede ser transmutada –¿transustanciada tal vez?– en una sociedad del don irremisible de uno mismo por medio de los dones naturales y el espíritu humano materializado en su trabajo.
Unas manos que elaboran y guardan; unas manos que entregan y protegen; unas manos que cuidan y proponen. Este es el mundo nuevo que esperamos, mundo que ha de salir de este otro mundo de violencia y muerte en que hemos convertido la creación del mayor artista.
Me recuerdan este par de chapatas a los zapatos de labriego de Van Gogh. Están pegados a la vida real de los hombres que sufren; los zapatos y las chapatas son metonimias de una época en tránsito.
Gracias Iñaky por estas obras y por acercarlas un poco a todos con ese blog.

sábado, 16 de mayo de 2009

Esto ya huele a podrido

El caso de la gripe A tenía muy mala pinta desde el principio, pero ahora se han destapado una serie de informaciones que los medios de comunicación anglófonos están desvelando de forma paulatina. Hemos conocido dos incidentes que permiten hacer un breve análisis de lo que realmente está sucediendo con este extraño virus. El primero de estos incidentes incide en la idea de que la procedencia del virus bien podría ser un accidente en la industria farmacéutica que se encargaba de la investigación de una vacuna para el virus A/H1N1. Baxter International Inc., ha admitido que en febrero se produjo un accidente: envió muestras contaminadas con la cepa del virus maldito a tres países: República Checa, Eslovenia y Alemania. La OMS, sin embargo, investiga si ese accidente se produjo en dieciocho países más de los que reconoce Baxter. En su momento, The Canadian press informó de la peligrosidad de este tipo de accidentes, podrían provocar pandemias, y podríamos estar ante una nueva amenaza más grave aún: la posibilidad de que nos veamos ante bioterrorismo, el reverso de la moneda de la guerra bacteriológica.
El otro incidente del que hemos tenido noticia, no por los medios de desinformación masiva en España, sino por la ABC de Australia y The Guardian británico. Nos informan de la lucha feroz que las farmacéuticas y la OMS mantuvieron contra la ministra de salud de Indonesia, país que se llevó la peor parte en la gripe aviar de hace siete años, para que este país cediera cepas del virus para poder obtener de ahí la vacuna. La ministra, fuertemente presionada tanto por las empresas como por la OMS, tuvo que ceder ante lo que ella entendía como intereses meramente económicos. La ministra de salud, Doctora Supari, escribió un libro donde detallaba las presiones y los intereses que había detrás de todo el asunto (It’s Time for the World to Change. In the spirit of dignity, equity and transparency. The Divine Hand Behind Avian Influenza). El título lo dice bien claro, sobre todo teniendo en cuenta que, tras las presiones del presidente de Indonesia, el libro fue retirado para evitar un conflicto diplomático con Estados Unidos y cedieron doce muestras del virus a la OMS. Lo que está en juego es la dignidad, la justicia y la transparencia, tres realidades que no parecen interesar ni a las industrias farmacéuticas, ni a la mismísima OMS, ni a los gobiernos internacionales, ni a muchos de los medios llamados de información.
Creo que poco a poco iremos conociendo los entresijos y los pormenores de este penoso asunto, pero lo que se conoce no deja lugar a dudas: algo huele muy mal a nivel mundial. En una economía mundial en recesión, hay pocas oportunidades para los grandes capitales de obtener ganancias, dos son la industria armamentística y la farmacéutica. Para poder ganar dinero en ambas industrias se necesitan desastres que justifiquen un gran gasto: guerra y epidemia. Esto nos hace pensar que las epidemias pueden ser la nueva forma de guerra de este siglo, de la misma manera que la guerra es la epidemia de los dos últimos siglos.
Seguiremos informando, qué remedio nos queda. Opportune et importune.

viernes, 15 de mayo de 2009

El hueco en la cabeza

Uno de los casos más interesantes de la neurociencia de los últimos dos siglos fue el de Phineas Gage, un obrero que construía la línea de ferrocarril de Nueva Inglaterra. De forma accidental, mientras estaba inclinada sobre un agujero lleno de pólvora, se disparó el proyectil que había en su interior, una barra de hierro puntiaguda y de casi un metro de longitud. La barra de hierro salió despedida con tan mala fortuna que vino a incrustarse en el pómulo inferior del desdichado y salir por la parte superior del cráneo, atravesándole el ojo. Aunque nadie lo podía explicar, el accidentado sólo sufrió un ligero desvanecimiento, pudiendo recuperar la movilidad y caminar inmediatamente.
Gage fue observado durante años y pudo comprobarse cómo todas sus funciones vitales seguían intactas, a pesar de que había perdido masa encefálica de manera visible. No vio alteradas ni sus facultades cognitivas ni lingüísticas ni tan siquiera las laborales. Lo que sí pudo comprobarse fue su incapacidad de mantener su puesto de trabajo. En realidad, lo que cambió fue su personalidad. Se volvió irascible, poco fiable e irresponsable. No podía mantener la palabra dada ni sus compromisos. En todo momento se dejaba llevar por sus impulsos, no pudiendo diferenciarlos de lo que socialmente se esperaba de él. A nivel fisiológico seguía siendo el Phineas Gage que todos habían conocido, pero a nivel emocional no tenía nada que ver con la persona que era antes del accidente.
Los análisis realizados recientemente a su cráneo conservado en Harvard permitieron la reproducción de los daños cerebrales por ordenador. Las lesiones se produjeron en la región frontoventral mediana del cerebro, precisamente la zona del cerebro que se ocupa de las habilidades sociales, tales como la conducta, la asertividad o el respeto a los demás, es decir, lo que entendemos como conducta moral. Esto viene a mostrar que lo que entendemos como conciencia, interioridad o alma, tiene un punto de apoyo muy importante en el cerebro, que no es algo que esté como flotando por el cuerpo ni pueda ser separado de él. La conciencia moral depende de estructuras neurológicas sin las que es imposible que se desarrolle. La honradez, el sentimiento de culpa o las decisiones morales están localizadas en esa zona del cerebro que perdió Gage. Sin ella, somos incapaces de una conducta moral tal como la entendemos.
Este caso, junto a otros tantos que han podido documentarse con posterioridad, demuestran que la corporalidad humana es la clave de inserción de las estructuras espirituales y que su unión es mucho mayor de lo que un cierto regusto platónico permite afirmar dentro del cristianismo corriente que estamos acostumbrados a padecer. Este dualismo que permite separar lo material de lo espiritual sin ningún tipo de problema y como con una absoluta naturalidad, es el que está haciendo más daño al cristianismo actual. Si podemos separar lo material de lo espiritual, eliminamos la posibilidad de la resurrección de los muertos; si afirmamos la pervivencia de una realidad no física más allá de la muerte, prescindimos de la esperanza en la reivindicación de las víctimas, despojadas como han sido de su realidad física y moral.
Quizá el cristianismo es más material de lo que muchos creen, precisamente desde la resurrección de la carne que profesamos en el credo; quizá lo que muchos toman por cristiano no es sino una mera parodia burlesca del mismo.

jueves, 14 de mayo de 2009

La «Verdad profunda» II

Un claro ejemplo de cómo la verdad patente puede esconder una verdad oculta lo tenemos en la revelación de la identidad de Garganta profunda a instancias, nos cuentan, de la familia, que no quiere que muera. Cuenta con noventa años y no quieren que fallezca sin recibir en vida la gloria de lo que hizo, sea esto bueno o malo. En los tiempos del Watergate, se tenía claro que debía ser alguien de dentro, pero los periodistas guardaron celosamente el secreto. Descubrir al delator hubiera supuesto restarle fuerza a las denuncias y que Nixon hubiera salido airoso del asunto, más o menos como Clinton con el affair Lewinsky. La ocultación de la verdadera identidad del confidente —número dos del FBI— enturbia la verdad de las revelaciones de este, precisamente debido a las intenciones. El mal más demoníaco, nos dice Kant, es el que se cubre con el vestido del bien, en este caso, la verdad que revelaba Garganta profunda, el espionaje político, queda empañada por la verdadera intención que oculta: la destitución del presidente como medio para aliviar la presión social por el desastre de Vietnam, una cortina de humo en el fondo o un golpe de estado encubierto, o mejor, un autogolpe de estado de la misma élite gobernante para ofrecer al pueblo una víctima propiciatoria que pague por los pecados del estado.
Efectivamente funcionó, las estructuras de poder salieron intactas de la derrota de Vietnam y el pueblo se tragó la treta urdida desde las altas esferas gubernamentales para hacerles creer que la derrota se produjo por los fallos de un hombre corrupto. Un hombre que debía pagar, pero no era ese su mayor pecado. La cuestión aquí es darnos cuenta de cómo una verdad —el espionaje político—, encubre una verdad profunda que se revela como una estrategia de poder, como una mentira puesto que se ha realizado adrede. Aquella mentira ha tenido su necesario epílogo con la revelación de la identidad del confidente. Es el cierre del círculo de la falsedad. Se pretende que creamos que lo hizo sólo y sin consentimiento de sus superiores en el gobierno. El número dos del FBI es un héroe o un villano, pero él sólo, nadie más implicado en el caso. La verdad profunda del caso es demasiado dura como para creerla, de ahí que no queramos creernos esa verdad y sigamos creyendo la que nos han fabricado, porque es más fácil, es verosímil y nos la embuten en la mente a diario.
Otro caso lo hemos tenido en el asunto de las armas de destrucción masiva que supuestamente había en Irak. Esta vez hemos llegado al máximo de la perfección. El pueblo americano no tuvo ningún problema en aceptar la verdad que se le entregaba para justificar una guerra, aún hoy, que los implicados han reconocido al menos el error, cuando no la verdadera patraña montada, el pueblo americano sigue pensando que esa guerra fue necesaria. Resulta muy retorcido, pero lo que ha sucedido es que nadie estaba dispuesto a decir en público que en realidad es bueno hacer una guerra para conseguir petróleo, por eso era necesario crear la mascarada que permita afirmar que hay una causa justa para hacerla, a sabiendas de que esa no es la causa real. Hemos llegado a la perversión máxima cuando la mentira se vive como verdad y ni siquiera hace falta ocultarlo. Ya no necesitamos crearnos una apariencia de verdad que encubra la verdad profunda, sencillamente ya no hay verdad que respetar.
Otra cuestión a tratar sería el pecado original del modelo actual de sociedad globalizada basada en la lucha contra el terrorismo. Los acontecimientos del 11 de Septiembre en Estados Unidos son la muerte de la verdad, epílogo necesario de la muerte de las utopías. Pero no sé si eso es políticamente correcto contarlo…
(Recomiendo analizar detenidamente la imagen de este post, dice mucho a cerca de la verdad aparente y la oculta. Si se amplía se puede leer el texto explicativo, no tiene desperdicio).

miércoles, 13 de mayo de 2009

La «Verdad profunda» I

Frank Capra nos ha legado una serie de películas donde sus personajes resultaban ingenuos e incluso infantiles cuando se les compara con los personajes «reales» que también nos muestra. El protagonista de Juan Nadie y El secreto de vivir, con Gary Cooper o el de Qué bello es vivir, con James Stewart, o la disparatada familia de Vive como quieras, son algunos ejemplos. Gente «buena» —en el sentido machadiano de la palabra— que vive en un mundo desquiciado, preocupado por las cuestiones más crematísticas: dinero, poder, prestigio… pero en absoluto interesados en encontrar el lado humano de la vida, la manera más normal de ser hombre. De ahí se deriva su ingenuidad o infantilismo, del choque brutal de una realidad que es y no debería ser con un vivir que debe ser y sin embargo no se da. Si la tragedia griega nace del conflicto entre la necesidad y la casualidad, la comedia de Capra nace del conflicto entre la realidad y la bondad. Sus personajes mueven a risa y producen compasión, aunque también recaban de nosotros un verdadero asentimiento a su forma de ser.
Hay una cinta de Capra que no encaja en el molde de las otras, que es, precisamente, su reverso. Arsénico por compasión (Arsenic and Old Lace, 1944) es un film formalmente idéntico a los otros. Tenemos una familia que habita en una casa de la zona acomodada de Nueva York, que entra en contacto con la realidad externa y se produce la síntesis entre ambas realidades. El protagonista vive con sus dos tías solteronas en un buen barrio de Broocklin. Se dedica a la crítica teatral y a escribir libros contra el matrimonio, pero lo contrae con la hija del pastor de la comunidad. Sus tías viven tranquilamente con un hermano que sufre un tipo de demencia que le hace creerse el presidente Roosevelt. Esta familia tan normal guarda un macabro secreto. Desde hace unos años las hermanas solteronas —samaritanas modernas— se han dedicado a «ayudar a dejar esta vida de sufrimiento» a los mendigos que llegaban pidiendo a su casa. Les invitaban a comer como un acto de caridad, informándose detenidamente si la víctima tenía a alguien en el mundo, si no lo tenía le proporcionaban una bebida a base de vino, licor de arándanos y arsénico. Una vez que el infeliz había muerto llamaban al hermano y le comunicaban que «había caído otro debido a la malaria». Él, inmediatamente bajaba al sótano para excavar otra exclusa para el canal de Panamá (trasunto del patio trasero), lugar que era aprovechado para enterrar al fallecido.
La familia que nos presenta Capra es la perfecta imagen de la sociedad americana de su época. Puritanismo externo, cumplimiento de los convencionalismos sociales y buena relación con los poderes fácticos. Pero debajo de esta fachada se encuentra la verdad oculta. Dos ancianas reprimidas que encuentran sentido a su existencia «ayudando» a otros a dejarla. Dos ancianas que sufrieron una juventud de sometimiento y violencia que se refleja en la cicatriz dejada por su padre en el cuello de una de ellas cuando quiso estrangularla. Una violencia que se ha transmitido familiarmente a los dos sobrinos. Uno que ya conocemos, se dedicaba a despotricar contra lo más sagrado de la sociedad hasta que ésta le paga adecuadamente (matrimonio con la hija del pastor); el otro, que aparece mediada la cinta, un convicto fugado que quedó marcado por la violencia familiar desde la infancia y siempre fue un delincuente. Ha vuelto para esconderse en la decente casa de sus tías por considerarlo lugar seguro para hacerse una operación facial que le cambie el rostro y no lo pueda encontrar la policía. Es ya la enésima operación que le realiza un médico que le ha ayudado a escapar. Su rostro es similar al de Frankesntein, un mosaico nada agradable.
El único que es realmente lo que parece es el hermano fugado de la cárcel, él es verdadero, pero su verdad es una verdad marcada por aquella otra verdad oculta familiar, de modo que su verdad está viciada por una maldad originaria. El pastor, los policías y el médico, los tres representantes del sistema: fe, razón y ciencia, se limitan a mantener la mentira o directamente a producirla, como el caso del médico. El poder, representado en la figura del hermano demente que se cree el presidente, tiene la función de mantener la verdad aparente.
Puede ser que Capra quisiera hacer una sátira de la historia americana y su American way of life, pero también resulta una patentización de eso que llamamos «verdad profunda». Es muy fácil que la verdad profunda resulte sinónimo de verdad oculta y por tanto encubridora y veladora de su propio ser. No cabe la posibilidad de una verdad profunda, si hay verdad debe ser patente, pero como demuestra el film de Capra, toda verdad esconde algo siniestro. Cuando las cosas están muy claras es que algo no funciona.

martes, 12 de mayo de 2009

Hijos de Adán

Parece que al final la Biblia no iba tan desencaminada. La misma ciencia, por medio de la genética, prueba que todos los seres humanos procedemos de un mismo individuo, o grupo, que partió de África hace unos cincuenta mil años. La única diferencia es que ese Adán es negro y no el atlético efebo que nos representan en las imágenes pictóricas. No se trata de ningún tipo de concordismo, por supuesto que el relato del Génesis sigue siendo una preciosa metáfora que nos indica la comunión de toda la humanidad, para lo bueno y para lo malo, debido a su común procedencia de un ancestro único. A nadie se le ocurre hoy afirmar que Adán y Eva fueron dos seres humanos de carne y hueso que vivieron al principio de los tiempos, eso sería erróneo tanto en lo científico, porque está demostrado y porque no es la intención del texto sagrado, como en lo teológico, porque no es función del texto explicar el origen histórico. Antes bien, el texto bíblico nos muestra cómo todos somos partícipes de este mundo y corresponsables de la creación. El origen del mal y la procedencia de todo de Dios mismo son las dos intenciones básicas del texto del Génesis (recomiendo las hermosas páginas que ha escrito Martín Gelabert en La astuta serpiente, Estella 2008).
Lejos quedan ya las explicaciones que en 1860 daba el clérigo Samuel Wilberforce en el Museo de la Universidad de Oxford para defender el texto literal del Génesis contra la teoría de la Evolución de Darwin. Su discurso, elocuente y acalorado, convenció más por la evidencia de que nadie quería estar emparentado con un mono, que por demostraciones convincentes. Llegó, incluso, a fechar el día y hora de la creación con una exactitud y puntualidad británica. Dios no madrugó mucho, a las nueve de la mañana del día 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo, se pronunció el famoso fiat lux. Este magno error se une a otros del mismo tenor, como el hombre de Piltdown, debidos al celo literalista en la interpretación bíblica, errores de los que hoy aún no nos libramos. Sin embargo, lo que nos ofrece la ciencia resulta mucho más razonable, más hermoso y más cristiano que algunos dogmas aún vigentes que, bien por miedo o bien por desidia, siguen siendo moneda común en el gremio cristiano. Va siendo hora de poner el reloj del dogma en hora con el teológico.
La teoría del Adán negro, emparentada con la de la Eva negra, la aporta Spencer Wells, genetista y profesor en la Universidad de Oxford. Su libro El viaje del hombre. Una odisea genética, México, D. F., 2007, nos muestra lo que ya ha dejado de ser hipótesis para pasar a ser una verdad científica. El estudio del cromosoma Y, que sólo lo tienen los hombres, por ello lo del viaje del hombre, demuestra que todas las poblaciones de la tierra tienen una procedencia común registrada en la zona sur del Valle del Rift en África hace unos cincuenta mil años. Los análisis del ADN realizados a individuos de todos los grupos humanos del planeta permiten, mediante el estudio de los marcadores genéticos, determinar sin margen de error, la relación que existe entre los distintos grupos humanos. Como se ve en la imagen que acompaña el post perteneciente a las páginas 190-191 del libro de Wells (recomiendo ampliar imagen), los distintos grupos, identificados por sus marcadores del cromosoma Y, coinciden en el grupo con marcador M168, que es el marcador común a todos. Los europeos, por ejemplo, provenimos de un grupo cuyos ancestros emigraron hace 30.000 años desde Kazajstán. Sus descendientes viven hoy allí y poseen el marcador M45, pero llegaron de una emigración de Persia cinco mil años antes (M9), que a su vez procede de una emigración del norte de la península arábiga cinco mil años atrás (M89) y que proviene de la salida originaria de M168 hace cincuenta mil años. Este rastro puede realizarse con todos los grupos humanos. Por tanto, todos somos genéticamente hermanos e hijos de un mismo ser.
Hace apenas 2.000 generaciones, todos estábamos en África, apunto del primer gran éxodo de la historia humana hacia la conquista de la tierra y la creación de un mundo verdaderamente humano. Fuimos expulsados del paraíso africano por unas condiciones climáticas adversas y no nos quedó más remedio que adaptarnos, evolucionar y trabajar por ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente, aunque algunos siguen ganándoselo con el sudor del de enfrente. La lengua originaria, que aún hoy hablan los bosquimanos, la tribu descendiente de aquellos que se quedaron en África, se fracturó en cinco mil lenguas, y ahora el reto es reconstruir aquella unidad originaria mediante la riqueza que la diversidad nos ha aportado. Pentecostés nos espera, la Resurrección está cerca, la Parusía no se hará esperar.

lunes, 11 de mayo de 2009

Una familia de excluidos

Una forma de enfocar la propuesta de Jesús está en su visión de la familia. Él rompe con la casa propia como una forma de dislocar la identidad y moverse a otra localización que es socialmente y espacialmente diferente, para ser resocializado en otra localización. Pero esta nueva localización es un tanto extraña porque es un «no-lugar». Jesús desubica a los que le siguen con la intención de dejarlos sin lugar fijo, sin centro de permanencia, al margen. Desde esta nueva situación pretende crear una nueva identidad basada en nuevos modelos familiares. El nuevo lugar de Jesús es un ámbito donde las relaciones ya no se establecen sobre el honor y la vergüenza, por tanto Jesús ha rechazado el orden y la estructura del lugar. Él no era aceptado dentro de ese lugar. Se había puesto a sí mismo fuera de esta localización social. Su única opción para volver a ella era aceptar su «lugar» en esa localización social tal y como está determinado por la genealogía, el parentesco, la autoridad y la subordinación. Pero Jesús hace estallar el molde y ya no estará limitado por el lugar definido por su linaje y su grupo familiar.
Además de sacar del grupo familiar propio y tradicional a sus discípulos, Jesús ofrece un nuevo grupo familiar donde las relaciones que se establecen son absolutamente diferentes. Esa nueva familia no es como las familias socialmente constituidas por vínculos de sangre y por generación sexual. Tampoco es una familia «moral»; es una familia unida por vínculos afectivo-prácticos. Esta nueva familia se sitúa fuera de las estructuras biológicas. La procreación y cuidado de los hijos reducen a las personas a jugar un papel social determinado que les oprime, como a las mujeres y a los niños. Por ello, en esta familia, el varón debe abandonar su espacio masculino, para acceder a este nuevo espacio social y familiar que propone Jesús. No serán ya sus valores masculinos los que le valdrán el reconocimiento, sino su disposición a renunciar a ellos como forma de entrar en la nueva familia. Debe renunciar a su sexualidad como medio de obtener su propia familia en la procreación, y debe renunciar a su condición de padre y esposo para convertirse en compañero dentro de un discipulado de iguales.
Las estructuras patriarcales, machistas y autoritarias quedan abolidas en esta nueva familia. Por ello, el estatus del padre es anulado, y los varones que entren a formar la nueva familia deben sentirse como eunucos. El «hacerse a sí mismo eunuco» debe ser interpretado desde una lógica diferente a la tradicional, no desde el ascetismo severo de control y dominio del propio cuerpo, claramente en el ámbito patriarcal y machista, sino en el del cambio de los valores sociales, puede interpretarse como una entrada voluntaria en el rol social y cultural del eunuco. Lo que Jesús pide a los varones que se integran en su grupo es convertirse en «eunucos sociales»: aceptar la renuncia a su masculinidad social para integrarse en la nueva familia donde los roles sociales son sustituidos por unos nuevos.
Junto a los varones que dejan el espacio masculino, se integran en esta nueva familia, por derecho propio, los pobres, los enfermos, los que sufren la injusticia, es decir, todos los que el sistema social imperante excluye del poder, el privilegio y el dominio. En este sentido, Jesús plantea una metáfora: para acceder a la nueva situación que plantea la reconstrucción social del grupo familiar, es necesario cambiar la identidad social; ahora se trata de ser como niños. El niño sirve de metáfora para los que entran en el reino, porque es considerado como asexual o no sexual. Se trata de invertir los cánones de valoración social, ahora vale más el menos considerado por la sociedad como es el niño. En la nueva familia que crea Jesús los que son como ellos poseen la sabiduría divina que se opone y superpone a la humana tal y como esta se encuentra en la sociedad. Son los niños, los humildes y los vejados sociales los que poseen la sabiduría de Dios.

sábado, 9 de mayo de 2009

¿Expropiación o robo?

El 17 de Septiembre de 2008, Enric Duran llevó a cabo un acto que puede tener varias lecturas. Como explicó, decidió pedir prestados un total de 492 mil euros a 39 entidades financieras. La fórmula fue crear una pequeña empresa con sede en un piso alquilado y pedir préstamos pequeños para distintas finalidades relacionadas con la empresa. Con el préstamo conseguido avalaba otro préstamo, de modo que en poco tiempo consiguió esa cantidad. Lo distinto aquí es que no la dedicó a ninguna empresa sino a la financiación de distintas actividades alternativas y la financiación de ONGs de Barcelona. No llegó a pagar ningún crédito y los bancos le demandaron, pero él se situó en “paradero desconocido” para no tener que hacer frente a las consecuencias penales de su acción. En realidad, no cometió más delito que haber dedicado el dinero a actividades diferentes a las que alegó para solicitarlo, pero los bancos quieren demostrar que hay estafa. Hace mes y medio volvió para hacer frente a las acusaciones y para movilizar una alternativa al sistema financiero en crisis.
Lo curioso de todo esto es que él hizo lo mismo que los grandes inversores internacionales que han llevado a la economía mundial hasta la crisis: tomar dinero de otros para invertirlo y obtener beneficios, pero en este caso beneficios sociales. Enric ha sido encarcelado acusado de estafa y su encarcelamiento se ha convertido en una metáfora del mundo en que vivimos y también en una parodia. Mientras los buitres financieros se han enriquecido a costa de pequeños ahorradores, Enric ha posibilitado con su acción la creación de un mundo más humano para algunos cientos de personas. Mientras aquellos disfrutan de sus obscenas rapiñas legales, Enric está preso por mostrar su compromiso con los excluidos. Se cumple otra vez la hermosa frase de Thoreau que copiaran Ghandi y Luther King: “en una sociedad injusta, el lugar adecuado para un hombre justo es la cárcel”.
Lo que unos llaman estafa o robo, otros llaman enajenación de la riqueza ilegítima. Pero lo más importante que ha demostrado Enric no es que se puede ser solidario hasta pagarlo con la cárcel, sino que el modelo económico capitalista es corrupto hasta la médula, que no se trata de que haya corrupción aquí o allá, sino que la corrupción es la esencia del sistema. Él mismo pudo, con los mismos métodos que utiliza el sistema, “robar” al sistema y demostrar una vez más que “el capital nace chorreando sangre y lodo desde los pies a la cabeza”. En manos de Enric, el capital nacido del pecado original capitalista, es redimido de su crimen y puede llegar a ser el medio para conseguir amigos con las riquezas injustas.
Visto desde otro punto de vista, como es difícil que los que tienen las riquezas se salven, ya que es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de Dios, Enric se dedicó a ayudar al rico a perder su riqueza a favor de otros de modo que aquel pueda entrar en el Reino que estos intentan construir día a día mediante su acción alternativa y solidaria. Visto así, todos deberíamos ser Enric, todos deberíamos ayudar a que los poseedores de las riquezas rediman su crimen y puedan acceder al Reino que el Padre ha reservado para los que ama desde el principio del mundo. Ayudemos a que los ricos abandonen su posición de abuso y obtendremos un mundo más humano.
Enric, tú eres libre, los banqueros están presos.

viernes, 8 de mayo de 2009

¡Hagan juego, Señores!

El casino global suma y sigue. Después de las apuestas perdidas en forma de billones de dólares; después de las estafas multimillonarias de los últimos lustros a costa de grandes financieras mundiales; después de haber llevado el ingenuo hasta límites insospechados para la rapiña y el hurto; ahora nos cuentan el cuento de que las entidades financieras son necesarias para que la economía real pueda funcionar; de que no podemos dejar que se hundan a riesgo de un colapso gigantesco; de que hemos de sacarlos del atolladero al precio que sea, cueste lo que cueste. Y la pregunta es muy clara: ¿por qué hay que salvar a estas mismas entidades y por qué hay que mantener el mismo modelo? ¿No es posible crear otras entidades que funcionen con otro modelo?
Cuando el G-20 terminó su reunión en Londres, los banqueros del mundo, unidos, daban saltos de felicidad y las bolsas se unían a la orgía. Habían conseguido la cuadratura del círculo: ganar y ganar cuando va bien la economía, y seguir ganando cuando va mal. Además, se han asegurado que esto va a seguir así por siempre jamás. Cuando hay bonanza, se privatizan los beneficios y se privatizan los servicios públicos; cuando hay crisis, se socializan las pérdidas y se nacionalizan las quiebras. Es el paraíso capitalista salvaje extremo. Y nosotros con cara de póquer: han ganado el dinero y se llevan también la mesa.
Por si fuera poco, aprovechan para impulsar el recorte de derechos sociales y laborales. Como hay crisis, nos dicen cínicamente, no habrá para pagar las pensiones, por tanto hay que recortar el gasto en pensiones y subir las cuotas que pagan los trabajadores. Como hay crisis, insisten con desfachatez, no se pueden mantener las condiciones de contratación laboral, hay que reducir el despido porque, a más despido más empleo —cosa que entenderá su santa madre—. Como hay crisis, apuntan descaradamente, no podemos sostener la sanidad universal, luego habrá que privatizar servicios, externalizar otros y suprimir el resto. Por su puesto, se privatiza lo rentable, es decir, lo que no es un problema, si lo fuera no lo querría la empresa privada, como así sucede en la actualidad. Si tienes una verdadera enfermedad con un seguro privado, te envía al hospital público, y no hablo de oídas.
¿Qué será lo próximo que nos mentirán? ¿Cuál el siguiente engaño, artimaña, argucia o treta? ¿Hasta cuando nos dejaremos engañar por los cantos de sirena del liberalismo para ser engullidos por las fauces que se esconden tras tan bellas palabras? ¿Somos tan incautos que nos convencerán de que lo blanco es negro? Cualquiera que tenga dos ojos para ver es capaz de comprender que la privatización no ha traído nada bueno nunca, a pesar de los problemas de lo público, siempre es mejor que lo que sólo algunos disfrutan. Mirad, si no, cómo piden ser intervenidos por el estado cuando están en apuros, eso sí, sin afectar a la propiedad, que es lo más sagrado que hay, como se sabe. Espero y animo a una verdadera revuelta cívica en el caso de que lo que tanto ha costado crear para todos, sea desvalijado por unos cuantos.

jueves, 7 de mayo de 2009

El Evangelio contra el Imperio

El himno cristológico de Filipenses 2, 5-11, recoge una de las tradiciones más antiguas del cristianismo, independientemente de que sea una carta auténtica de Pablo o no. De él se han dado dos explicaciones que tienen un gran arraigo en la tradición teológica: la primera es la de relacionarlo con Adán. En oposición a Adán que sucumbió a la tentación de querer ser igual a Dios, Cristo no tuvo su condición como presa codiciable. La segunda es la consideración del Cristo preexistente. El Cristo que estaba con Dios antes de su nacimiento, se vació de sí y se hizo igual a nosotros. Pero hay una tercera interpretación que en los últimos años han realizado Crossan y N. Th. Wright.
Si leemos el texto, hemos de preguntarnos: ¿quién había en el mundo que afirmara estar “en morphe Theou” y que considerara esto como algo que retener ávidamente? La respuesta es sólo una: el emperador de Roma, cuya teología imperial ensalza hasta considerarlo un ser divino, Señor del mundo, Hijo de Dios y salvador de los hombres que trae la paz. El emperador es el único del que puede afirmarse “legalmente” que sea divino y que traiga la paz. Si esto se aplicara a cualquier otro, sería un crimen de lesa majestad y se castigaría adecuadamente como merece: la cruz, si no es ciudadano romano. Pablo lo sabe muy bien y compone este poema, según Wright, con sumo cuidado y perfección, pudiendo ser leído como una antiteología imperial.
Si lo vemos pormenorizadamente, siguiendo al obispo de Durham, encontramos que Pablo compuso este retrato de Jesús inspirándose, no simplemente en Adán e Israel, sino en el César, en la entera tradición de emperadores arrogantes que se remonta a Alejandro Magno. Jesús tuvo éxito donde Adán fracasó; completó la tarea asignada a Israel; él es la realidad de la cual el César es una mera parodia. El poema sigue muy de cerca la secuencia narrativa de la propaganda imperial, subrayando los elementos de contraste con esta y proclamando que hay otro rey, Jesús, que es el verdadero Señor del mundo.
Podemos hacer un ejercicio de retraducción del texto, que entendemos es una crítica anti-imperial, para verlo con más claridad. Si cambiamos las referencias a Jesús por las del César y añadimos la teología imperial tenemos lo siguiente:
«El César, a pesar de su condición humana, se aferró a su categoría de Dios, tomando la condición de divino y haciéndose uno de los dioses. Así, presentándose como Dios, se encumbró, oprimiendo hasta la muerte a quienes no le obedecían. Por eso se autoconcedió el título que sobrepasa todo título, de modo que todo ser se arrodille y se someta y toda boca proclame que el César es Señor para mayor gloria del Imperio».
Si esta era la manera de entender este y otros textos, no extraña nada que los cristianos, como el mismo Jesús, fueran perseguidos por el Imperio. Suponían un peligro para su ideología, que era lo que mantenía unido el Imperio. Así se comportaban los primeros cristianos y así crearon su propia teología de la paz y la justicia. Por ello necesitaron toda una reflexión que opusiera el evangelio de Jesús al evangelio del Imperio. Si el Imperio considera al César Hijo de Dios, porque es el representante de la voluntad divina, los cristianos lo afirman de Jesús. Si el Imperio considera al César Señor del mundo, los cristianos llaman Señor a Jesús, pues es el que gobierna el mundo con mansedumbre y amor. Si el Imperio llama pax a la violencia con que somete, los cristianos se darán la pax christi que no se obtiene por la violencia. Si el Imperio cree en la expiación por medio del sometimiento al César, los cristianos afirman la expiación por medio de la víctima ejemplar del Imperio: Jesús, víctima perfecta que reconcilia a los hombres sin la violencia de la guerra.

martes, 5 de mayo de 2009

El Evangelio del Imperio

El Papa Benedicto XVI, en su Jesús de Nazaret (páginas 73-75), reconoce que el significado de evangelio, era muy diferente entre los cristianos que en el Imperio romano. El término pertenecía a la teología imperial y servía de justificación de las obras que el Imperio con Augusto había llevado a cabo.
Tras la victoria de Accio sobre las tropas de Marco Antonio y el fin de la guerra civil, Augusto dio inicio, con apenas 19 años, a la nueva era de paz mediante la victoria. En un primer momento, la teología imperial, con Horacio y Virgilio a la cabeza, empiezan a crear el mito de los orígenes divinos de Octaviano, haciéndole proceder de Eneas y por su medio de la diosa Venus. Por tanto, debía ser considerado un ser divino. Ello se empezó mediante la divinización de su padre adoptivo, Julio César. De esta manera, a Octaviano se le podía llamar Hijo del Divino, en latín Divi Filius. Pasado el tiempo y conseguidas las victorias, el título empezó a ser directamente Filius Dei (Hijo de Dios), por su relación con los dioses. A su muerte sería considerado, simplemente Deus (Dios).
Pero esta teología imperial se extendió por el Imperio en griego, no en latín. El griego era el idioma común de todos los habitantes del mismo y en este, ya desde el principio, Octaviano era conocido como Uios Theou, Hijo de Dios, porque en griego no hay diferencia entre deus y divus, ambos son Theos, Dios. Por tanto, el título común entre las gentes del Imperio para el emperador fue Hijo de Dios, y sólo de él podían proceder los evangelios, las buenas noticias. Por ejemplo, cuando se producía la epifanía (manifestación) del emperador en algún lugar del Imperio, en ese momento había llegado la gracia y la salvación para sus habitantes. Él era el medio para la expiación de los males de los hombres, por que el dios obtenía la paz mediante la victoria en la guerra. Este es el núcleo de la teología imperial contra la que los cristianos tuvieron que luchar, esta teología se encontraba por todos sitios, principalmente en los lugares públicos, en las monedas, en los templos. Todo rezumaba esta ideología legitimadora del Imperio. Como hoy lo hace la publicidad, entonces lo hacía esta teología imperial.
Un ejemplo lo tenemos en las monedas romanas, que siempre incluían motivos imperiales de legitimación teológica. Paul Zanker nos ha legado un precioso estudio (Augusto y el poder de las imágenes) de cómo se produjo y cómo evolucionó esta teología en las imágenes, también en las monedas. En ellas puede leerse, si se sabe, cómo Octaviano fue elegido antes de su nacimiento por los dioses, cómo fue virginalmente concebido, cómo obtuvo la victoria en la guerra y cómo advino la era dorada que trae la paz y la salvación por su medio. Las monedas eran, en sí mismas, evangelios andantes del Imperio del divino Augusto, el Hijo de Dios vivo, el Salvador de los hombres, el que expía los pecados, el único Dios verdadero e inmortal. A su muerte, pudo verse grandes señales en el cielo, signo inequívoco de que su alma regresaba al lado de los dioses y que pasaba a formar parte del panteón del Imperio.
Todos los imperios necesitan una ideología que los justifique y legitime ante el mundo, una teología que ponga a Dios al servicio del imperio y permita su extensión a todos los ámbitos de la existencia. El Imperio romano en sus momento y el Imperio Global Postmoderno ahora, necesitan de esa teología imperial.

domingo, 3 de mayo de 2009

Gigapan: el nuevo panóptico liberal-comunicativo.

Nos encontramos al borde mismo de la perfección del estado totalitario. La diferencia está en que ahora no se encierra a las personas en cárceles, campos de concentración o manicomios. Ahora la cárcel es la misma realidad. Hemos llegado al máximo posible de control. En el Reino Unido ya hay una cámara de vídeo vigilancia por cada quince habitantes, lo que permite que un ciudadano londinense sea grabado al día más de trescientas veces. Cuando usamos el móvil, el teléfono fijo o el GPS, nuestra conversación o situación geográfica es rastreada por Echelon, el programa de espionaje más brutal que ha existido y que ha sido denunciado por el propio Parlamento Europeo al constatarse que empresas estadounidenses se beneficiaban de la información obtenida por Echelon en el espionaje a las empresas europeas.
Pero el sumum de este proceso lo representa la novedosa Gigapan, por curiosidad puede verse como actúa esta cámara en el acto de toma de posesión de Obama en la web de la empresa que posee esta tecnología: es capaz de identificar a los asistentes a eventos como partidos de fútbol, manifestaciones o actos lúdicos, en unos segundos. Posee más de mil millones de píxeles y un efecto zoom muy potente que le permite leer la cara de cualquiera de los asistentes, esa lectura se digitaliza y se pasa a un sistema de reconocimiento biométrico que permite reconocer a cualquier ser humano en cualquier parte del mundo. De hecho, una de las formas que tienen las fuerzas de seguridad para reconocer a terroristas es esta. Si el individuo es grabado por una cámara y su biometría coincide con la que está en la base de datos, inmediatamente se pone en marcha la detención. Basta con que la cámara pueda tomar el cincuenta por ciento del rostro, incluso es suficiente con la oreja, según el más novedoso sistema actual.
La teoría del panóptico de Benthan se está haciendo realidad a pasos agigantados, pero pasada por los temores de Orwell: todos vigilados y todos felices. Es más, aumenta la cantidad de personas que se ofrecen para ejercer de vigilantes o soplones. Mediante un programa informático, treinta millones de personas en todo el mundo, colaboran con la policía de fronteras de Texas. Descargan el sistema en la dirección http://www.blueservo.net/, y si detectan algún inmigrante ilegal, envían un mail a la policía. Es una verdadera desgracia que lo que las películas futuristas hace unos años auguraban, se esté produciendo de forma tan poco represiva, se trata de la desublimación represiva de la que hablábamos en ¡Goza hasta morir! Estamos perdiendo nuestra capacidad para comportarnos como seres humanos y somos capaces de vender a nuestro vecino si intuimos que eso es lo que espera el Gran Otro social de nosotros. El mensaje traducido a lenguaje normal es: sé un buen ciudadano, no protejas a los demás, pueden ser ilegales, subversivos o terroristas. Pero se nos dice con un lenguaje aceptable, de buen rollito: “es mejor para todos que seamos legales y respetemos las normas, si lo hacemos así estará permitido gozar al máximo de todos los placeres que esta sociedad te ofrece”.
La sociedad panóptica de la acción comunicativa-liberal (Rawls-Habermas-Rorty), nos invita a ser razonablemente felices de común acuerdo y respetando las normas que nos hemos dado. Mientras, podemos entetanernos con el último show televisivo de jóvenes que alcanzan su sueño o celebridades que consiguen sobrevivir a experiencias inhumanas. O bien, dejarnos llevar por el estupidiario deportivo o las drogas legales. Ahí está la realidad, no te cuestiones más; delata y sé feliz; la seguridad es la libertad; la guerra es la paz…

Esto me suena... peor.

Espero que los amigos de este blog no se enfaden conmigo si insisto con lo de la gripe plurinominal. Ahora se llama gripe A, para no relacionarla ni con los cerdos, ni con México, ni con España, por aquello de la gripe española de 1918, que sólo se llamó así por ser el país que mejor la combatió. Espero que se termine ya el baile de nombres, de lo contrario significará que los efectos son peores de lo que se temen las autoridades, que es mucho. Tengo que insistir porque después de estos días aumentan las dudas y se confirman extremos de difícil explicación. Cuando uno ve a los responsables mundiales de sanidad hablar, no termina de creer lo que oye. Nos dicen que esta gripe puede afectar a la mitad de la población europea, nada se dice de África o de Asia. Nos dicen que el riesgo de pandemia es muy elevado y que hay que extremar las precauciones. Nos dicen que en cuatro meses tendremos la vacuna preparada y que entonces se incluirá en el calendario de vacunas anual para población de riesgo. Pero los hechos son muy otros y de ellos se derivan algunas preguntas que todos debemos hacernos.
Primero: las autoridades sanitarias han prohibido la venta en farmacias del Tamiflu, porque habían detectado una compra irracional del medicamento que puede acabar provocando resistencias en las cepas. Bien se sabe que no tomar un antiviral adecuadamente o a destiempo, sólo comporta que el virus se haga resistente al mismo. Por cierto, su precio ronda los 40 euros la caja y España ha reservado 10 millones de dosis, ¿de todos los virus se reserva la misma cantidad y a este precio?
Segundo: hasta ahora sólo ha habido mortalidad en humanos en México, debido a que no se han tratado a tiempo los casos y las circunstancias sanitarias no son óptimas. En España, quien lo ha padecido, ha sido tratado con medicación durante siete días y a casa bajo observación, como cualquier otra gripe común. ¿Para qué queremos una vacuna tan urgente contra esto?
Tercero: no se ha dado ningún caso en el mundo de contagio de cerdos, todos los casos han sido entre humanos. Así lo ha dicho un catedrático de veterinaria de la complutense en Informe Semanal, y ha añadido que la probabilidad de pandemia es muy reducida, teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas de este tiempo. Para mí sigue siendo preocupante que no se sepa cómo ha pasado este virus a los humanos sin afectar a los cerdos, pero más grave es que parece una recombinación del virus de las aves, con el de los cerdos y con humanos. Se trata de algo demasiado sofisticado para que se dé en condiciones naturales: se necesitaría un lugar donde convivieran aves con cerdos y con humanos. En esas circunstancias se debía producir primero algún tipo de mutación que afecte a los tres tipos de seres vivos afectados pero, a diferencia de la gripe aviar, esta no ha afectado a los animales y sí a los humanos. Si esa mutación tan potente se ha dado en condiciones naturales el peligro es mayor aún, estaríamos ante un virus de un poder de mutación enorme que se adaptaría a cualquier condición, ¿es esto lo que sucede y no se quiere decir o es que se tiene perfectamente controlado el virus?
Creo que estamos ante un caso claro de intento de control y manipulación de la opinión de los países. No está habiendo ninguna claridad en lo que se nos dice y los expertos que de verdad pueden saber algo no son consultados. Recomiendo ver el último Informe Semanal en la web de RTVE, arroja algo de luz dentro de esta oscuridad provocada.

sábado, 2 de mayo de 2009

Jesús: Obrero del Reino

Jesús, perteneciendo a la categoría social de los artesanos, los campesinos desposeídos, quiso bajar aún más en el orden social y vivir una vida itinerante sin lugar fijo, sin familia normal y sin consideración social. Jesús se marginó hasta el extremo de ser uno de tantos excluidos de la sociedad, desde ahí invitó a los excluidos a un grupo familiar alternativo al orden social donde pudieran encontrar la familia negada. Esta familia es la que Dios propone frente a la establecida. En ella entran los varones que renuncian a su masculinidad y optan por un modo nuevo de vida; en ella tienen sitio privilegiado los niños, últimos entre los últimos, las mujeres estériles y abandonadas y los pecadores públicos. Esta nueva familia acoge las diferencias y constituye el espacio del Reino de Dios, un Reino dialécticamente opuesto al Reino de este mundo gobernado por el orden romano y sus servidores en Israel, un Reino organizado para el expolio de la riqueza de la mayoría en favor de una exigua élite.
La cristología nace para intentar dar una coherencia reflexiva a la experiencia que las primeras comunidades tuvieron de Jesús y su propia situación de opresión en el Imperio. Para ello hubieron de utilizar la herramienta conceptual que el propio Imperio esgrimía para imponer su poder: el Logos de origen griego. Esto podía generar ambigüedad, por un lado corría el riesgo de ser asimilado por la ideología imperial, pero por otro corría el peligro de ser, simplemente, obviado. La solución fue tomar el continente modificando el contenido: el Logos griego, justificador del expolio y la opresión, fue leído a la luz de la experiencia creyente de Cristo crucificado: «el logos de la cruz». Esto posibilitó la construcción de una alternativa al orden imperial romano desde su propia justificación ideológica. La cristología desconstruyó el Logos griego y posibilitó la construcción de alternativas a cualquier desorden vigente.
Jesús de Nazaret, alternativa viva a toda injusticia, murió por poner en cuestión el orden de este mundo, e instaurar otro mundo. Otro mundo es posible saliéndose (éxodo) de este mundo de injusticia y opresión, para crear un mundo de solidaridad entre los pobres y excluidos sociales. Otro mundo era posible ante el Imperio Romano; otro mundo sigue siendo posible, desde la experiencia radical y alternativa del Reino de Dios, ante cualquier otro (des)orden imperial.
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