Hace unas semanas, el domingo 17 de mayo, comentaba la publicación por parte de mi amigo y hermano Juan Ignacio de la Fuente, de su blog. En él colocó su último trabajo Dos chapatas de Carrefour. Entonces hice mi comentario elogioso, entre otras cuestiones porque pude presenciar algo del proceso creativo y hemos podido comentar las ideas que subyacen. Ayer llegó la confirmación oficial de que la obra ha sido seleccionada en el IV Concurso de Pintura Figurativa de la Fundació de les Arts i els Artistes en cuyo jurado están figuras de la talla de Antonio López. Esta circunstancia me ha movido a reflexionar en torno a la importancia del reconocimiento de los demás, más aún cuando en La Verdad del pasado sábado aparecía un reportaje sobre un pintor murciano magnífico, de los que esta tierra es tan prolífica, que apenas tiene ningún tipo de reconocimiento y cuya obra es desconocida en absoluto por el gran público, por lo cual “se sentía herido por no haber sido grande”.Es importante que los demás nos reconozcan nuestra labor, ya desde pequeñitos un tú vales tiene un valor para la construcción de la autoestima personal que no puede ser suplido con nada. Por eso mismo la ausencia del reconocimiento nos puede hacer caer en la frustración y en la pérdida de los valores que podemos llevar para el beneficio de los demás. Soy en la medida en que soy reconocido; soy porque los demás me hacen ser; soy porque somos; soy amado luego existo; soy amado luego existimos he comentado en el blog. La importancia del reconocimiento llega a niveles tales que sin él no podríamos hacer nada de lo que somos. ¡Cuánto vale una palmada en la espalda, un gesto de admiración, una palabra de aprobación!, principalmente cuando todo esto viene de personas que son importantes para nosotros: familia, maestros o amigos.
Estos gestos van creando en la personalidad del ser humano un poso de fe en sí mismo que le prepara para los momentos difíciles y que hace madurar su personalidad. La fe de los demás engendra la propia y le hace llegar a extremos insospechados, hasta el punto de que si tuviéramos fe como un grano de sal podríamos mover montañas. Podríamos mover las montañas de la indiferencia ante el sufrimiento que en estos tiempos cunde a raudales; podríamos mover las montañas del consumismo despilfarrador de recursos que nos ahogan sin remedio; podríamos mover las montañas de la insolidaridad que nos destruye como humanos.
Las dos chapatas de Iñaky me han parecido las montañas movidas del indiferentismo postmoderno. Con un humilde lápiz de grafito sobre papel ha sabido plasmar el autor la caducidad de estos tiempos que nos quieren convertir en seres fugaces que consumen y se consumen en el acto del mercado. Dos simples chapatas adquiridas en un centro comercial aprisionan toda la certeza de este mundo que nos invade con su mentira estatuida. El tiempo pasa por ellas, ya no existen, pero su esencia ha sido recogida, el tiempo atrapado, la verdad fosilizada para que no se pierda el instante, para darnos tiempo de pensamiento profundo. Ante las dos chapatas podríamos estar horas pensando lo efímero del presente hipermoderno, podríamos mover las montañas de los tiempos líquidos, podríamos salir al encuentro del futuro.
En el post del 17 de mayo decía que no entiendo mucho de arte, pero sé apreciar la belleza y sus reflexiones. Entonces desconocía que sería premiada, hoy desconozco qué sucederá en el futuro, pero tengo claro que esta obra dará mucho juego, su aparente simplicidad está preñada de sentido.

Empieza ya a cansarme la insistencia organizada con la que intentan convencernos de que la solución a la crisis pasa por una reforma del mercado laboral. Empiezo a estar harto de oír la sarta de sandeces que dicen los estipendiados del modelo fracasado y sus altavoces radiofónicos y plumíferos. Empiezo a rebosar ira contra tanta mentira repetida una y otra vez. Creo que es la misma táctica que Catón quien, viniera a cuento o no, lanzaba su grito de guerra: "Delenda est Carthago", hasta que lo consiguió. Ahora parece que nos dicen: "los derechos laborales deben ser destruidos" como medio para salir de la crisis. Es el remedo de la doctrina del schok aplicado a los trabajadores. “Si no queréis perder el trabajo, debéis renunciar a los derechos que tanto os costó conseguir”, les dicen; los trabajadores, sumisos, aceptarán todo antes que perder el empleo.


En los últimos diez años hemos asistido a una decena de revoluciones de colores. Desde Serbia, pasando por Ukrania, Georgia, Kirgikistan, Líbano, el intento fallido en Rumanía y la de ahora en Irán. Todas ellas cumplen un mismo patrón de actuación, en todas ellas se dan los mismos mimbres y actores internacionales, en todas ellas tenemos los mismos beneficiados y en todas ellas los mismos resultados: nada. Nada ha cambiado en ninguna de esos países, salvo que las oligarquías se han hecho más poderosas y han ocupado el poder que las urnas les negaban, el político. Detrás de todas estas involuciones se encuentra una agencia para promover la democracia en el mundo: National Endowment for Democracy (NED). Es la heredera de las agencias estadounidenses que se encargaron de promover la democracia made in McCarthy en América Latina y que tuvieron como resultado varias décadas de salvajes dictaduras militares en la mayor parte del subcontinente. Tras la llegada de Kissinger se modificaron los nombres, pero las acciones son las mismas. Ahora lo que encontramos es un plan perfectamente orquestado para deslegitimar primero a los enemigos de la democracia y legitimar después cualquier intervención directa o subversión del orden social reconocido internacionalmente.



Hoy se celebra el día mundial contra el trabajo infantil. Esta lacra de la humanidad no tiene visos de ir a mejor, todo lo contrario. La Organización Internacional del Trabajo, una agencia de Naciones Unidas, ha dado la voz de alerta ante el previsible aumento del trabajo infantil en el mundo con la excusa de la tan manida crisis mundial. En los últimos años se había estabilizado el trabajo de menores en torno a los 218 millones de niños, pero ahora se nos dice que podríamos llegar otra vez a los 250 millones o más si no remite la situación de pobreza en que las familias se están viendo sumidas por todo el mundo, especialmente en los países más pobres.
Podemos, ahora, integrar las tres claves interpretativas que vimos en el anterior post de la vida y praxis de Jesús de Nazaret: Justicia histórica, Libertad personal e Inclusión social, en una visión específica sobre el concepto de familia cristiana con vistas a renovar la imagen que se tiene de ella. Primero vemos qué es una familia, después miraremos al Evangelio para ver qué entiende Jesús por familia.
Muchos conocen la famosa expresión «el cristianismo del futuro será místico o no será» atribuida a Karl Rahner, pero pocos saben que la frase, que tiene su origen en la celebrada frase del agnóstico Malraux «el siglo veinte será religioso o no será», fue en realidad pronunciada por Raimon Panikkar en una conferencia presidida por Rahner. Lo que dijo en realidad Rahner fue «alguien ha dicho que el cristianismo del futuro será místico o no será», todo el mundo entendió entonces que era un mero recurso de humildad, y se empezó a citar como frase del insigne teólogo. Hizo fortuna y ha quedado como un adagio. Los que conocemos la obra de Panikkar vemos que le cuadra perfectamente y que tiene una deuda contraída con la tradición a-gnóstica del siglo veinte. Es más, cuanto más se aleja el cristianismo de su vertiente mística, menos se encarna en el mundo y más se desvía de su origen en Jesús de Nazaret, el místico más comprometido de la historia.
La quiebra fraudulenta de General Motors es el último de los eslabones de una cadena que lleva a Estados Unidos a la plutocracia más severa. Con esta quiebra estamos ante la más descarada de las intenciones perseguidas por los creadores de esta crisis financiera que arrastra a la economía productiva: romper las últimas resistencias sociales a la imposición de un modelo global financierizado y concentrar al máximo el capital mundial. Esto se acaba de conseguir con las muy buenas palabras de Mister O, y los buitres de Wall Street. Con guante de seda se ha dado el mayor golpe a las pocas ganancias sociales en USA. Véamoslo.
Hoy es el día de las victorias, así en plural. Todos los partidos han vencido en estas elecciones. Unos porque han obtenido más votos y escaños; otros porque no perdieron lo que se suponía que perderían; algunos más porque aumentaron en algo el número de votos respecto a las últimas elecciones; y el resto porque dado el bipartidismo imperante está bien lo que ha salido. En fin, que el que no se consuela es porque no quiere, pero yo quiero hacer una reflexión desde lo que es la esencia de la política en el verdadero sentido de la palabra. En primer lugar quiero dejar claro que el verdadero vencedor es la abstención: 18 millones de españoles, contra 15, no fueron a votar y decidieron quedarse en casa. Se puede argumentar el manual al uso: que si son indiferentes, que el que calla otorga, que no se pueden quejar... pero la realidad es que la mayoría no quiso votar. Si se aplicara la ley D'Hont, la abstención hubiera obtenido 28 escaños, el PP 11, PSOE 9 y dos para algún minoritario. Serían 28 escaños sin ocupar que darían la medida de esta democracia. 
Los poderosos, ayer y hoy, siguen a lo suyo. Lo sabíamos, pero hemos podido comprobarlo en imágenes robadas a la intimidad vergonzante de alguno de ellos. Esto es lo que vemos, podemos imaginar lo que no podemos ver. Nos restregan por la cara su riqueza y su poder; se jactan de mantenerlo con la complicidad de los votantes y de sus medios afines; blasonan sus conciencias con el “legítimo derecho” a la sacrosanta intimidad. Pocos escapan, ayer en Reino Unido, hoy en Italia, mañana… pero lo que es seguro es que no pagarán por sus bravuconadas ni por sus estupros aireados.

